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Full text of "Parnaso uruguayo, 1905-1922"

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PARNASO    URUGUAYO 


ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


PARNASO 
URUGUAYO 


1905  - 1922 


/ 


BARCELONA 

CASA   EDITORIAL  MAUCCI 

Gran     Medalla    de   oro   en    las    Exposiciones    de    Viena    de     1903, 

Madrid  1907,  Budapest   1907  y  Gran   Premio  en  la  de 

Buenos    Aires    de    1910 

MALLORCA,    166 


ES   PROPIEDAD   DE   ESTA  CASA  EDITORIAL 


Pe 


PRIMERA    PARTE 


ADVERTENCIAS    AL;    LECTOR 


Sin  contar  con  manuscritos,  para  seleccionar 
autores  y  poesías,  he  leído  y  estudiado  pacien- 
temente, revistas,  recortes,  páginas  literarias  y 
libros  de  cuanto  se  ha  publicado  en  estos  últi- 
mos quince  años  precedentes  al  «Parnaso  Uru- 
guayo ,  de  D.  Raúl  Montero  Bustamante:  tarea 
efectuada  en  tres  años  y  meses,  que  pone  a  prue- 
ba una  voluntad  que  yo  misma  desconocía  en 
mí.  Luego— venciendo  grandes  inconvenientes  a 
fin  de  obtener  algunas  composiciones  y  datos  de 
autores  que  dieron  el  SILENCIO  por  respuesta — 
envíos  de  personas  cultas  y  generosas,  de  quienes 
citaré  los  nombres  más  adelante,  subsanaron  esas 
faltas.  Al  escoger,  cuidé  apartar  lo  que  el  ritmo 
y  la  rima  armonizan,  o  aquello  que  dentro  de  la 
poesía  prosaica,  luce  galas  que  pueden  tenerse 
en  cuenta.  Juzgué  conveniente  el  orden  alfabé- 
tico, considerando  breve  el  espacio  de  quince  años 
para  tratar  los  autores  por  épocas,  tratado  que 


ANTONIA  ARTUCIO  FERRE1RA 

resultaría  deficiente  por  lo  reducido  del  número 
que  correspondería  a  cada  una.  Son  los  autori- 
zados intelectuales  que  prestaron  ayuda  directa 
a  mi  engorrosa  tarea— y  doblemente  engorrosa 
por  el  medio  reducido  y  no  propicio  donde  fué 
iniciada  y  concluida— los  siguientes:  R.  Bas  y  Pí, 
Alfredo  E.  Martínez  y  Julio  Raúl  Mendilaharsú 
Secundaron  este  auxilio,  la  Sra.  Juana  de  Ibar- 
bourou;  Sres.  José  M.  Delgado,  Héctor  Parra  y 
Freiré,  Manuel  Benavente,  Casiano  Monegal,  Car- 
los T.   Gamba  y  Juan  José  Illa  Moreno. 


uuaumaunuuauuauñusm 


Aguirrezábal  (Pablo) 

En  la  ciudad  de  Salto,  donde  nació,  dejó  de  existir  cuando 
contaba  apenas  16  años  de  edad.  Fué  un  melancólico.  Sus  poesías 
dulcemente  tristes,  tienen  doble  encanto;  el  de  la  juventud,  y 
el  de  su  dolor.  Hoy  mismo,  sus  versos  aparecen  transcritos  en 
la  prensa  nacional.  Están  reunidos  en  un  delicado  librito,  «Con 
la    Luna»,    1910,   editado   por  el  centro   «Luz»,   de  su   ciudad   natal. 


CORAZÓN 

Corazón,  corazón  mío, 
siempre  loco,  siempre  triste: 
¡por  amar  cuánto   sufriste 
corazón,   corazón  mío ! 

Eres  como  un  Jesucristo 
que  llevas  en  hombros,  por 
la  vida,  tu  cruz  de  amor. 
Eres   como  un   Jesucristo. 

Todos    saben   tu   dolor 
y  sonríen  al  pasar 
aunque  te  sientan  llorar. 
Todos  saben  tu  dolor. 

Corazón,  corazón  mío, 
siempre   loco,    siempre  triste: 
¡por  amar  cuánto  sufriste 
corazón,  corazón  mío! 


10  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


CON    LA   LUNA 

Luna  mía,  Luna  mía, 
hermana  sentimental, 
tú,    que   conoces   mi  mal, 
escucha   esta    letanía. 

Cuando  tu  luz  blanca  y  fría 
armiñe  su  ventanal, 
dile  a  mi  novia  ideal 
que  la  adoro  todavía. 

Y  si  acaso  se  importuna 
con  mi  recuerdo,  la'  ingrata, 
tú  que  eres  tan  buena,  ¡  Luna !, 

para  calmar  mi  aflicción 
clávame  en  el  corazón 
tu  agudo  puñal  de  plata. 

LA  CITA  MISTERIOSA 

Quedóse  el   jardín   en  sombra 
y  en  silencio...   Alma  mía, 
hay  una  voz   que  te   nombra 
con   dulce    melancolía... 

¿Acaso  es  ella  la  Amada, 
la  que  la  vida  me  quita? 
Viene  lenta  y  enlutada, 
parece  un  alma  contrita 

en  el  Dolor...  ¿Será  Ella? 
¿Y  aquel  su  fulgor  de  estrella....? 
Comprendo    mi    dura    suerte: 

es  la  Amada  que  no  olvida... 
I  Es  la  Muerte 
que  viene  tras  de  mi  vidal 


PARNASO    URUGUAYO  11 


Agustini  (Delmira) 


Si  los  versos  correctos  y  hermosos  de  María  Eugenia  Vaz  Fe- 
rreira  no  ciñeran  a  su  frente  lauros  de  gloria,  diría  que  Delmira 
Agustini  fué  la  primera  poetisa  uruguaya.  A  los  20  años  de  edad 
publicó  su  primer  colección  de  poesías,  «El  Libro  Blanco»,  cau- 
sando admiración  a  distinguidos  literatos  nacionales  y  extranjeros. 
Tres  años  después  dio,  «Cantos  de  la  Mañana»,  y  más  tarde  «Los 
Cálices  Vacíos».  Cuando  preparaba  «Los  Astros  del  Abismo»,  obra 
en  que  sus  anhelos  de  superarse  se  verían  realizados,  la  sorprendió 
la  muerte  en  forma  trágica.  De  esta  poetisa  dijo  Rubén  Darío: 

«De  todas  cuantas  mujeres  hoy  escriben  en  verso  ninguna  ha 
impresionado  mi  ánimo  como  Delmira  Agustini,  por  su  alma  sin 
velos  y  su  corazón  de  flor.  A  veces  rosa  por  lo  sonrosado,  a  veces 
lirio  por  lo  blanco.  Y  es  la  primera  vez  en  que  en  lengua  caste- 
llana aparece  un  alma  femenina  en  el  orgullo  de  la  verdad  de 
su  inocencia  y  de  su  amoir,  a  no  ser  Santa  Teresa  en  su  exaltación 
divina.  Si  esta  niña  bella  continúa  en  la  lírica  revelación  de  su 
espíritu  como  hasta  ahora,  va  a  asombrar  a  nuestro  mundo 
de  lengua  española.  Sinceridad,  encanto  y  fantasía  he  allí  las 
cualidades  de  esta  deliciosa  musa.  Cambiando  la  frase  de  Shakes- 
peare, podría  decirse  «that  is  a'woman»,  pues  por  ser  muy  mujer, 
dice  cosas  exquisitas  que  nunca  se  han  dicho.  Sean  con  ella  la 
gloria,  el  amor  y  la  felicidad.» — Rubén  Darío. — Montevideo,  Ju- 
lio    1912.  [  ' 

PLEGARIA 

Eros,   ¿acaso   no   sentiste   nunca 
piedad  de   las   estatuas? 
Se  dirían  crisálidas  de  piedra 
de  yo   no   sé   qué   formidable  raza, 
en  una   eterna   espera   inenarrable; 
los  cráteres   dormidos   de   sus   bocas 
dan  la  ceniza  negra  del  Silencio, 


ANTONIA    ARTÜCIO    TERREIRA 

mana  de   las  colmenas   de   sus  hombros 
la  mortaja  copiosa  de  la  Calma, 
y   fluye   de   sus   órbitas   la  Noche; 
víctimas  del  Futuro  o  del  Misterio, 
en   capullos   terribles   y   magníficos 
esperan  a  la  Vida  o  a  la  Muerte... 
Eros,    ¿acaso    no    sentiste    nunca 
piedad   de   las    estatuas? 

Piedad   para   las    vidas 
que  no   doran  a  fuego  tus  bonanzas, 
ni   riegan   o   desgajan   tus   tormentas; 
piedad  para  los  cuerpos  revestidos 
del   armiño   solemne   de   la   Calma, 
y  las  frentes  en  luz   que  sobrellevan 
grandes  lirios  marmóreos  de  pureza, 
pesados   y   glaciales   como   témpanos; 
piedad   para   las   manos    enguantadas 
de  hielo,  que  no  arrancan 
los  frutos  deleitosos  de  la  Carne 
ni  las   flores  fantásticas   del   alma; 
piedad  para  las  pulcras   cabelleras, 
— místicas  aureolas — 
peinadas  como  lagos 
que    nunca    airea    el    abanico    negro, 
negro  y  enorme  de  las  tempestades; 
piedad  para  los  ínclitos  espíritus 
tallados   en   diamante, 
altos,  claros,  estáticos 
pararrayos    de    cúpulas    morales; 
piedad  para  los   labios   como   engarces 
celestes  donde  fulge 
invisible  la  perla  de  la  Hostia 
— labios   que   nunca  fueren, 
que  no   opresaron   nunca 
un  vampiro   de   fuego 
con  más  sed  y  más  hambre  que  un  abismo — . 


13 


PARNASO    URUGUAYO 

Piedad  para  los  sexos  sacrosantos 

que  acoraza  de  una 

hoja  de  viña  astral  la  Castidad; 

piedad  para  las  plantas  imantadas 

de  eternidad,  que  arrastran, 

por  el  eterno  azur, 

las   sandalias   quemantes   de   sus  llagas; 

piedad,   piedad,   piedad 

para  todas  las  vidas  que  defiende 

de   tus    maravillosas    intemperies 

el    mirador    enhiesto    del    Orgullo... 

¡Apúntales  tus  soles  o  tus  rayos...! 

Eros,  ¿acaso  no  sentiste  nunca 
piedad    de    las    estatuas?... 


DE  «ELEGÍAS  DULCES» 

EXEGESIS 


I  Pobres  lágrimas  mías  las  que  glisan 
a  la  esponja  sombría  del  Misterio, 
sin  que  abra  en  ñor  como  una  copa  cárdena 
tu  dolorosa  boca  de  sediento! 

1  Pobre  mi  corazón  que  se  desangra 
como  clepsidra  trágica  en  silencio, 
sin  el  milagro  de  inefables  bálsamos 
en  las  vendas  tremantes  de  tus  dedos! 

I  Pobre  mi  alma  tuya,  acurrucada 
en  el  pórtico   en  ruinas  del  Recuerdo, 
esperando  de  espaldas  a  la  Vida 
que  acaso  un  día  retroceda  el  Tiempo...! 


14  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


LA  RUPTURA 

Erase   una   cadena   fuerte   como   un  destino, 
sacra  como  una  vida,  sensible  como  un  alma; 
la    rompí    simplemente    y    sigo   mi   camino 
con  la  frialdad  suprema  de  la  Muerte... 

Con  calma 

curiosidad  mi   espíritu  se  asoma  a  su  laguna 
interior,    y    el    cristal    de   las   aguas    dormidas, 
refleja  un  dios  o  un  monstruo,  enmascarado  en  una 
esfinge  que  parece  testigo  de  otras  vidas... 

LAS   ALAS 

Yo    tenía... 

dos  alas... 
Dos   alas, 

que   del    Azur   vivían    como    dos   siderales 
raíces... 
Dos   alas, 

con  todos  los  milagros  de  la  Vida,  la  Muerte 
y  la   Ilusión.    Dos   alas, 
fulmíneas 

como  el  velamen  de  una  estrella  en  fuga; 
dos  alas, 

vivas   y   sensitivas   como    dos   corazones; 
dos    alas, 

como   dos   firmamentos 
con   tormentas,    con    calmas    y   con   astros... 

¿Te  acuerdas   de  la  gloria  de  ñus  alas?... 
El    áureo    campaneo 
del    ritmo;    el    inefable 
matiz    atesorando 
el  Iris  todo,   mas   un  Iris  nuevo, 


PARNASO    URUOUAYO  15 

ofuscante   y   divino, 

que  adoraran  las  plenas  pupilas  del  Futuro 

(las  pupilas  maduras  a  toda  luz)...  El  vuelo... 

El   vuelo   eterno,   devorante   y  único, 

que   largo   tiempo    atormentó   los   cielos, 

despertó    soles,    bólidos,    tormentas, 

abrillantó  los  rayos   y  los  astros 

y   la    amplitud:    tenían 

calor  y  sombra  para  todo   el  Mundo, 

y  hasta  incubar  un  «más  allá»  pudieron. 

Un  día,   raramente  « 

desmayada    a    la    tierra, 

yo  me  adormí  en  las  felpas  profundas  de  este  bosque. 
Soñé  divinas   cosas... 

Una  sonrisa  tuya  me  despertó,  paréceme... 
Y  no  siento  mis  alas... 
¿Mis   alas?... 

Yo   las   vi   deshacerse    entre   mis   brazos... 
I  Era   como    un   deshielo! 

EL  CISNE 

Pupila  azul  de  mi  páreme 
es  el  sensitivo  espejo 
de  un  largo  claro,  muy  claro... 
tan  claro  que,  a  veces,  creo 
que  en  su  cristalina  página 
se  imprime  mi  pensamiento. 

Flor  del  aire,  flor  del  agua, 
alma  del  lago  es  un  cisne, 
con  dos  pupilas  humanas, 
grave  y  gentil  como  un  príncipe; 
alas  lirio,  remos  rosa, 
pico  en  fuego,  cuello  triste 


16  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

y  orgulloso,  y  la  blancura 
y  la  suavidad  de  un  cisne... 

El   ave   candida  y   grave 
tiene  un  maléfico  encanto : 
clavel  vestido  de  lirio, 
trasciende  a  llama  y   milagro... 
Sus   alas   blancas   me   turban 
como  dos  cálidos  brazos; 
ningunos  labios  ardieron 
como  su  pico  en  mis  manos; 
ninguna  testa  ha  caído 
tan  lánguida  en  mi  regazo; 
ninguna  carne  tan  viva, 
he  padecido   o   gozado: 
¡Viborean  en  sus  venas 
nitros  dos   veces  humanos  1 

Del  rubí  de  la  lujuria 
su  testa  está  coronada; 
y  va  arrastrando  el  deseo 
en  una  cauda  rosada... 

Agua  le  doy  en  mis  manos 
y   él   parece  beber  fuego; 
y  yo  parezco  ofrecerle 
todo  el  vaso  de  mi  cuerpo... 

Y  vive  tanto  en  mis   sueños, 
y  ahonda  tanto  en  mi  carne, 
que,  a  veces,  pienso  si  el  cisne 
con  sus  dos  alas  fugaces, 
sus    raros    ojos   humanos 
y  el  rojo  pico  quemante, 
es  sólo  un  cisne  en  nú  lago, 
o  es  en  mi  vida  un  amante... 


PARNASO    URUGUAYO  17 

Al  margen  del  lago  claro, 
yo  le  interrogo  en  silencio,.., 
y  el  silencio  es  una  rosa 
sobre  su  pico  de  fuego... 
Pero  en  su  carne  me  habla 
y  yo  en  mi  carne  le  entiendo : 
a  veces,   ]  toda  I  soy  alma; 
y  a  veces,   |toda!   soy  cuerpo... 
Hunde  el  pico  en  mi  regazo 
y   se   queda  como   muerto... 
Y,  en  la  cristalina  página, 
en  el  sensitivo  espejo 
del  lago   que,  algunas  veces, 
refleja  mi   pensamiento, 
¡el   cisne   asusta,   de   rojo..., 
y  yo,  de  blanca,  doy  miedo ! 

LA   SIEMBRA 

Un  campo   muy  vasto   de  ensueño  y  milagro. 
Las   tierras   labradas   soñando   simiente, 
y,  súbito,  un  hombre  de  olímpica  frente 
que   emperla   los   surcos   de   ardientes   rubíes... 
— ¿Qué    siembras? — le    digo — ¿delira    tu    mente...? 
— Mi  sangre  que  es  lumbre...   ¡mi  sangre! — contesta — . 
Verás,   algún   día,   la  mágica   fiesta 
de  luz   de  mis   campos :   si  quieres,   hoy,   ¡  ríe  I 

— ¿Reír...?  Eso,  nunca:  ¡respeto  lo  ignoto  1 
Me   apiada    la   angustia   grabada    en   tu    cara: 
I  la  angustia  que  implica  tu  siembra,  tan  rara! 
— ¡Verás  algún  día  mis  campos  en  flor! 
Hoy,   mira   mi   herida.    (Mostróme   su   pecho, 
y   en   él,   una   boca  sangrienta.)  Hoy   repara 
en  mí  la  congoja  de  un  cuerpo  deshecho; 
¡mañana,  a  tus  ojos,  seré  como  un  Diosl 


18  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

— Tal  vez,   tal  vez... — dije — ¡seguro,   seguro  I 
Selene,  hoy,  esboza  su  rostro  de  cera, 
tres   veces    que   uazca,    tres   veces   que   muera 
¡y  vuelve  a  mis  campos  tu  brillo  de  aurora...! — 
...Pasaron  tres  lunas,  tres  lunas  de  plata, 
tres  lunas   de  hierro...   Soñaba  en  mi   espera... 
Del   hombre    que   hiciera   la   sombra   escarlata 
marché   hacia   la   extraña,    magnífica  flora. 

[Hay   hondas   visiones,    visiones    que   hielan, 
visiones  que  amargan  por  toda  una  vida! 
I  La   luz    anunciada,    la   luz    bendecida 
llenando   los    campos    en   forma   de  flor ! 
Y...   en  medio...   un  cadáver  crispadas  las   manos. 
— Murieron   ahondando    la   trágica   herida — 
¡y,  en  todo,  una  nube  de  extraños  gusanos 
babeando   rastreros    el    sacro    fulgor! 

LA  ESTATUA 

Miradla,    así,    sobre    el    follaje    obscuro 
recortar   la    silueta   soberana... 
¿No   parece   el   retoño  prematuro 
de  una  gran  raza  que  será  mañana? 

Así   una   raza  inconmovible,    sana, 
tallada  a   golpes   sobre   mármol   duro, 
de  las  vastas  campañas  del  futuro 
desalojara  a  la  familia  humana... 

¡Miradla  así — ¡de  hinojos! — en  augusta 
calma  imponer  la  desnudez  que  asusta...! 
¡Dios...,  moved   ese   cuerpo,   dadle   un  alma  I 

¡Ved  la  grandeza  que  en  su  forma  duerme...! 
¡Vedlo   allá   arriba,    miserable,   inerme, 
más  pobre  que  un  gusano,  siempre  en  calma! 


PARNASO    URUGUAYO  19 


EXPLOSIÓN 


¡Si  la  vida  es  amor,  bendita  sea! 
I  Quiero  más  vida  para  amar  1   Hoy  siento 
que  no  valen  mil  años  de  la  idea 
lo  que  un  minuto  azul  del  sentimiento. 

Mi  corazón  moría  triste  y  lento... 
Hoy  abre  en  luz  como  una  flor  febea; 
]la  vida  brota   como  un  mar  violento 
donde  la  mano  del  amor  golpea  1 

Hoy,   partió   hacia  la  noche,   triste,  fría, 
rotas  las  alas  mi  melancolía; 
como  una  vieja  mancha  del  dolor 

en  la  sombra  lejana  se  deslíe... 
¡Mi  vida  toda  canta,  besa  riel 
I  Mi  vida  toda  es  una  boca  en  flor  I 

HACIA  LA  PRIMAVERA 

Sobre  el  mar  que  los  cielos  del  ensueño  retrata 
alza  mi  torre  azul  su  capitel  de  plata 
que  Eolo  pulsa  rara,   dulcemente...   Suspira 
al  pie  la  vaga  ola  su  vaga  serenata. 

Y  yo  sueño  en  los  cantos  que  duermen  en  mi  lira, 
cuando  un  ave  vibrante,  de  plumaje  escarlata, 
en  la  ventana  abierta  se  detiene  y  me  mira: 
— ¿Qué-  haces? — dice — ¡Allá   abajo,    es   primavera...! — - 

[j  Inspira 

ansia  de  sol,  de  rosas,  de  caricias,  de  vida, 
la  mágica  palabra!  Vuela  el  ave  encendida. 
Yo    bajo,    desamarro    mi    yate    marfileño..., 

y  corto   mares   hacia  la  alegre  primavera. 
A  mi  espalda,   en  las  olas,  solitaria  y  austera 
mi  torre  azul  se  yergue  como  un  largo  «Ave  Ensueño»... 


20  ANTONIA    ARTUCIO    FERRtIRA 


Antuña  (José  G.) 

Nació  en  Montevideo,  lugar  de  su  residencia.  Su  obra  poética 
de  más  valor,  se  encuentra  inédita.  Las  preocupaciones  políticas 
abrevian  tiempo  a  sus  actividades  literarias.  Asimismo,  nos  merece 
elevados   conceptos. 

RESPONSO  PAGANO 

A    Rubén    Darlo. 

Que  caigan  sobre  el  sueño  del  gran  cisne  Darío 
la  plata  de  la  luna  y  el  claror  zodiacal, 
la  sangre  de  las  rosas  paganas,  y  el  rocío 
de  los   viejos  cipreses  sobre   el  mármol   tumbal 

Afine  Pan  la  flauta...  La  siringa  y  la  fuente 
digan  su  mejor  frase  de  oro  crepuscular, 
y  enmudezcan  los  hombres,  el  buho  y  la  serpiente, 
las  bestias  de  la  tierra  y  los  monstruos  del  mar. 

Que  la  caja  sonora  de  los  montes  sagrados 
lance  hasta  las  estrellas  su  delirio  orquestal, 
y  el  tropel  de  los  ecos,  en  los  valles  lunados, 
la   acústica   infinita   encuentre,    de    cristal... 

Que  los  robles  insignes  del  monte  anochecido, 
concedan  a  los  sátiros  su  fiel  complicidad, 
que  han  de  volver  las  ninfas  sobre  el  musgo  florido 
como   en  los  buenos   tiempos  de  la  primera  edad. 


PARNASO    URUGUAYO  21 

La  sangre  de  los  labios  y  la  miel  de  las  bocas, 
vengan  desde  Citeres  en  ofrenda  sensual, 
las  euménides  huyan,   y  la  aurora  en  las  rocas 
prenda   su    alto    plurnacho    de   luz   primaveral. 

De   todas   las    oréades   en   la  rueda   harmoniosa, 

como   en   las  Lupercales,   cante  el  divino   Pan 

a  la  miel  y  a  la  leche  y  a  la  carne  olorosa: 

la  gloria  aventurera  del  agreste  galán. 

Repítase   el   coloquio   sabio   de  los   Centauros 
y  resurja  en  las  selvas  el  celeste  Quirón 
e  ilumine  el  Enigma  y  el  Átomo...,  y  los  lauros 
más    triunfales    arranque   del    sagrado   Helicón. 

Acudan  los  equinos  amigos  del  poeta: 
Abantes,  Folo,  Orneo,  Meleagro  y  Néstor, 
y  el  coloquio  en  el  virgen  metal  de  la  trompeta 
reconstruya  los  gérmenes  y  haga  carne  el  color. 

Al  fondo  de  los  Seres  y  la  Naturaleza, 
de  la  vida  y  la  muerte  llegue  la  clara  voz 
del   ilustre   coloquio   de   Ciencia  y  de   Belleza, 
frente  al  poder  primario   de  Eros  y  de  AnterÓB. 

Y  que  rompa  la  risa  musical  de  la  espuma, 
estridente   resuene    el  viejo   caracol, 
pueble  la  turba  invicta  de  tritones,  la  bruma, 
y  el  toro  negro  huya  del  disco  áureo  del  sol... 

Que  la  nave  argentina  y  azul  de  Anadiomena 
desde  Chipre  surcando  el  paterno  Ladón, 
trae  las   bellotas   dulces   y  la  granada  plena 
de  la  roja  ambrosía  que  hubo  en  su  corazón. 

Las  candidas  turquesas  del  gemir  venustino 
— la  alegría  y  la  angustia  eternas  del  amor — 


22  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

y  las  perlas  rosadas  porta  el  carro  marino, 
los  ópalos   cambiantes   y   el  perfume  mejor. 

Son  para   el   sacrificio   al   gran  cisne   Darío, 
y  todos   sus   tributos   se  los  brinda  Ciprís; 
el   gorrión,   la  paloma  y   el  retoño   cabrío; 
el  mirlo  azul,  Apolo,  y  la  flauta  Dafnís. 

Baco-Dionisos,  pámpanos,   su  corona  de  oro, 
las   floridas    canéforas   de   la  fiesta  gentil, 
las  cinceladas   cráteras   del   líquido   canoro 
y  la  hiedra  perenne  de  virtud  juvenil. 

Anacreonte   los    rubios   y  aromados   falernos 
de  las  líricas  uvas  de  su  viña  feliz, 
y  Dionisios   las   ánforas   de  los  zumos   eternos 
plenos    de   virgiliana   «fuerza  generatriz». 

Y   sea    el    sacrificio    cabe   un   lago    distante, 
como   en  los  grandes  fastos,   junto  a  un  vago  jardín. 
La  plegaria  y  la  súplica  sean  el  «Canto  Errante», 
por  entre  la  hecatombe  sagrada  del  festín. 

La  presencia  soñada  de  todas  las  mujeres, 
al  conjuro   del  verso  sabroso  de  Rubén, 
vuelva  la  tibia  esencia  de  los  nobles  placeres 
al  frío  de  sus  venas,  al  yermo  de  su  sien. 

La  noche  destellada  de  los  altos  diamantes, 
turbe  la  pesadilla  sombría  de  Ananké, 
y   hacia   Leteo   vuelvan   las    sombras   anhelantes 
mariposas   sonámbulas,    narcisos   de   Coré... 

Sea  la  muerte,  cisne,  como  tú  la  quisiste, 
semejante  a  Diana,   frente  al  raudo  tropel 
de  los  coros  bizarros;  sea  como  la  viste, 
cisne:  copa  de  olvido,  ánfora  de  hidromel. 


PARNASO    URUGUAYO  23 

El  resplandor  celeste  de  tu  genio,  Darío, 
de   nuestra   Sudamérica  fué   el   divino  joyel, 
y  al  amor  de  tu  gloria  y  de  tu  señorío, 
deletreamos  la  lira,  bajo  tu  real  laurel. 

Bajo  el  árbol  iluso  de  las  «Prosas  Profanas», 
harinonioso  del  oro  griego  del  colmenar, 
do  se  animaba  el  mármol  de  las  diosas  paganas 
y  que  Endimión  prepuso  a  su  grata  lunar; 

donde  la  grita  obscura  de  las  «trescientas  ocas» 
jamás  turbó  la  música  del  divino  pastor: 
entonces,  madreperla  tornaba  de  sus  rocas, 
y  era  allí   do  cantaba  Filomela  mejor. 

Citerea  lunática,  luminosa  y  desnuda 
en  su  gloria  estatuaria  de  alabastro  y  marfil, 
con  la  pasión  antigua  que  roja  flama  escuda, 
abatió,  para  siempre,  el  Destino  senil. 

Bajo   el   árbol   amigo   de   «Vida  y  Esperanza» 
hogar  de  las  palomas  de  plata,  nieve,  azul, 
la  rueda  de  las  Horas  suspendía  su  danza 
confidente,  a  su  sombra  de  lírico  abedul. 

Árbol  que  trasplantara  en  las  tierras  soñadas 
de  la   vaga  y  platónica  Musa  continental; 
árbol    hesperidino    florido    de    hamadriadas 
y   como    los   de   Arcadia,   mágico   y   musical. 

¡Hispano-americanos  que   frente   al   Gineceo 
«soñasteis  el  fantasma  de  la  inmortalidad» 
afanad  vuestras  cítaras  por  el  nuevo  Teseo 
que   venció   al   minotauro   de  la  vulgaridad  I 


24  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Artucio  Ferreira  (Antonia) 


BLANCA  TORRE  DE  QUIMERAS 

Blanca  torre  de  quimeras, 
donde    asilo    mis    postreras 
emociones  e  inquietudes; 
blanca    torre    de    quimeras, 
capitolio  de  virtudes; 

1  cuántas  veces,   confundida, 
reparaste  de  mi  vida 
la  profundad  soledad! 
I  Cuántas  veces,  confundida, 
me  refugio  en  tu  bondad  I 

I  Cuántas  veces,  con  mi  manto, 
por  secar  ajeno  llanto, 
propios  males  olvidé! 
I  Cuántas  veces,   con  mi  manto, 
otras  almas  abrigué! 

[Voy,  transida  de  pavura, 
por  un  valle  de  amargura...! 
¿Quién  me  ampara...?   | Sólo   Diosl 
j  Voy,  transida  de  pavura, 
sin  la  gracia  de  un  adiós  1 


PARNASO    URUOUAYO  25 


¡He  volcado,   sin  medida, 
en  el  cofre  de  otra  vida, 
mis   caudales   de  piedad! 
¡He  volcado,  sin  medida, 
por  mi  santa  voluntad! 

I  En  el  vaso  de  mi  pena, 
si  un  recuerdo  me  envenena, 
nadie  cura  mi  dolor! 
En  el  vaso  de  mi  pena, 
se  marchita  un  sueño  en  flor. 

Blanca  torre  de  quimeras 
transparentes  y  ligeras, 
que  mi  espíritu  elevó; 
blanca  torre  de   quimeras 
donde   el   mirto   floreció... 

I  Cuántas   veces,    confundida, 
reparaste   de   mi   vida 
la  profunda  soledad! 
I  Cuántas  veces,  confundida, 
me   refugio    en   tu   bondad  1 


BACANTE 

Versos 

tersos, 

vinos 

finos, 

bocas 

locas, 

yantan, 

cantan, 

beodos 

todos 


26  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

— 1  necio 
precio 
de    estas 
fiestas ! — 
Alma  triste, 
¿por  qué  fuiste? 
]La  alegría 
de  la  orgía, 
no    te    encante ! 
¡Es  bacante, 
breve, 
leve, 
sueño   errante ! 


JOYAS  FALSAS 

Al  son  de  la  orquesta 
se  inicia  la  fiesta. 

Se  abren  abanicos 
pesados  y  ricos, 

como  alas  de  raso 
batiendo  al   acaso ; 

encajes    y    plumas, 
cual    niveas    espumas 

mueven  con  desgaire 
perfumando    el    aire; 

las  parejas  tienen, 
cuando  van  y  vienen, 

como   ritmos   lentos 
en   sus   movimientos ; 


PARNASO    URUGUAYO  27 

en  la  extrema  gracia 
de  su  aristocracia, 

ocultan  puñales 
manos  criminales; 

ciérranse  unos  labios, 
acallando    agravios, 

y,    allá,    una   alabanza 
deja  una  esperanza; 

cuentan  humoradas, 
entre   carcajadas, 

por  la   malandanza 

de   algún   Sancho   Panza; 

al  último   acorde, 
quedóse    en   el   borde 

de  un  vaso  vacío, 
un  beso%  de   hastío: 

declina  la   fiesta, 
y  cesa  la  orquesta; 

se  fué  con  la  gente 
la  farsa  inclemente; 

y  sobre  la  alfombra, 
perdida   en   la  sombra, 

una  flor  de  seda 
deshojada  queda... 


28  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

— ¿Será  la  ilusión 
de  algún  corazón, 

que  llegó  cantando, 
y  se  fué  llorando...  ?- 


VIDAS   HERMANAS 

A   mi  hermana  Josefa. 


Sólo  tú  me  entiendes, 
porque  nunca  ofendes 
a   mi    corazón; 
sólo  tú  me  entiendes, 
sólo  tú  comprendes 
el  placer  que  enciendes 
con   una   ilusión. 

Eres  en  mi  vida, 
calma   indefinida, 
única  verdad; 
eres  en  mi  vida, 
lámpara  encendida 
para   quien   impida 
mi  diafanidad. 

Creo    en   tu   ternura, 
dulcemente  pura 
como  una  oración; 
creo  en  tu  ternura, 
porque  su  frescura 
sacia  la  amargura 
de  mi  corazón. 


PARNASO    URUGUAYO  29 

Cada  vez  más  buena, 
mística  y  serena, 
callas  tu  pesar; 
cada  vez  más  buena, 
siempre   que   una   pena 
hiere  o   envenena, 
sabes  perdonar. 

Voto 

I  Viva  alegre   o   triste, 
Tú   me   la  cediste...! 
I  Déjala,  Señor  I 
[Viva   alegre   o   triste, 
gracias ;    porque    existe, 
y  porque  le  diste 
alma   superior ! 

DE   «PEQUENECES    LUGAREÑAS» 

AMANECER  OTOÑAL 

Madrugada  de  un  día  de  Otoño... 
Al  través  de  los  vidrios,  contemplo 
los  tejados  cubiertos  de  escarcha, 
y  vislumbres  de  Sol,  allá  lejos... 

Despacito,  camino  del  campo, 
pasa  un  carro  ,muy  grande  y  muy  viejo, 
que  repite   su  agudo   chirrido 
por  las  calles  vacías  del  pueblo. 

Y  recorren  las  huellas  cantando 
los  gorriones,  en  loco  entrevero, 
por  comer  las  semillas  de  pasto 
que,  al  pasar  aquel  carro,  cayeron. 


30  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 

Poco  a  poco,  la  voz  afectada 
del  humilde  y  alegre  boyero, 
con   efímero    encanto   se   pierde 
por  las  calles  desiertas  del  pueblo. 

Como  tú,  pasaré  inadvertida, 
con  mi  carga  exquisita  de   ensueños, 
derramando    semillas    de    mirtos, 
sin  pensar  en  qué  manos  las  dejo... 

¡CAMINO  DE  LA  ESTACIÓN...! 

¡  Camino  de  la  estación, 
que  nos  tientas  a  viajar: 
este  sencillo   ensoñar 
te  ofrece   mi  corazón, 

porque   le   das   alegría, 
porque  le  das  amargura, 
y  tienes  mucha  poesía 
y  tienes   mucha  ternura  I 

|  Camino  de  la  estación  ; 
por  ti,  el  pensamiento  avanza 
formulando   una   esperanza 
para  nuestro   corazón ! 

¡  Cuántas   veces,    al    llegar, 
y  otras  tantas  al  partir, 
no   sabemos   si  seguir 
o  de  nuevo  regresar...! 

V,  en  el  polvo  que  se  eleva 
a  medida  que  avanzamos... 
¡parece   que   algo   dejamos 
de  lo  que  el  alma  se  lleva  1 


PARNASO    URUOUAYO  31 


Barreiro  (Segundo) 


No  ha  publicado  libros-  Sus  bellas  poesías  son  muy  estimadas. 
Está  radicado  en  Montevideo.  Es  uno  da  esos  espíritus  dolientes, 
que   beben   en    la   fontana   del   dolor   hasta   la  saciedad. 


ALMA 

I 


Poeta  taciturno  que  se  entrega  al  Acaso, 
me  envuelvo  ^en  la  hopalanda  negra  de  mi  fracaso, 

y  aunque  de  juventud  tengo  un  áureo   caudal 
soy  una  flor  maldita  que   se  extingue   en  el  mal. 

Ave    nocturna    a    quien    honda    melancolía 
le  hizo  odiar  los  pomposos  oropeles  del  día, 

llevo  en  el  alma  un  drama  que  irremediablemente 
me  aleja  de   la   dicha  que  anhelo   eternamente. 

Soy  un  hombre  que,  luego  de  embriagarme  de  amor, 
bebí,  hasta  el   sedimento,   las   hieles  del   dolor, 

y  que  cuando  medito   lo   estéril  de  la  vida, 
recuerdo   el  bello   gesto   de  la  mano   suicida. 


32  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Nunca  mi  Musa  exenta  del  oro  deslumbrante, 
me  dio  la  estrofa  riente  de  alegría  triunfante. 

Y  nunca  mi  altivez  oyó  el  falaz  arrullo 

que   busca   la   pobreza   para   lucir   su   orgullo. 


II 


Evoco  en  el  silencio  de  mi  andar  peregrino 
a  los  que  sin  estímulo  mueren  en  el  camino, 

y  siento  un  amor  hondo  por  esos  dolorosos 
errantes    desdichados,    de    los    ojos    llorosos, 

que  conciben  la  vida  como  un  gran  campo  yermo 
que  tiene  en  las  entrañas  un  corazón  enfermo... 

Aborrezco   el   mendrugo   de   mi  pan  desabrido 
por  lo  mucho  de  vida  que  por  él  he  perdido, 

y  a  veces  lo  repugno,   porque  pienso   que,  acaso, 
me  cuesta  aquel   momento   que  tuve  de  payaso. 


III 


Corazón   de  poeta,   dulce   y  sentimental, 
tuve  una  blanca  amada  que  es  la  amada  inmortal 

— [madrigal,  carne  y  seda,  que  forjó  mi  poesía!— 
Una  noche   en   que   el   alma  sollozaba   agom'a, 

despojado  de  todo  lo  que  fuera  querido, 
marché,  a  soñar  al  margen  de  la  vida,  vencido. 


PARNASO    URUGUAYO  33 

Y   triste   desde    entonces   y  pobre  eternamente, 
murmurando  en  las  sombras  mi  poema  doliente, 

vago   odiando    las   pompas   y   ofreciendo  mi   amor 
a    esos    Emperadores    humildes    del    Dolor. 


JARDINES    EN   LA   NOCHE 


[Poesía   hechicera   de    los   parques    cerrados, 
en    la    noche    parecen    dormir   abandonados! 

¡  Oh,  la  paz  funeraria  que  emerge  de  sus  frondas, 
y  las  cosas  que  dicen,  tan  tristes  y  tan  hondas...  1 

Yo  conozco   el  misterio  de  su  oscuro  lenguaje, 
encantaron   mis   horas   las   hadas   del   follaje, 

y  sentado  en  los  bancos  de  piedra  de  sus  puertas 
mi  alma  mostró  a  los  cielos  sus  heridas  abiertas. 

Parques   de   los  contornos   de  la  vulgar  ciudad 
que  al  caminante  ofrecen  su  dulce  soledad"; 

románticos  jardines   que   en  los   negros  senderos 
son  la  meta  de  todos  los  pobres  limosneros: 

limosneros   de   pan,    limosneros   de   amor... 
(Para  los   limosneros   hay  un   solo   dolor...) 

A  mi  Musa  andariega  dais  la  fuente  Castalia 
en   las    huellas    exiguas    de   la  leve    sandalia 

que,   una  noche   de   fiesta,   una  dama  ideal 
calzó,    para    una    idílica    fuga    sentimental... 

Parnaso   uruguayo. — 3 


34  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Cuando  la  ciudad  duerme,  la  sórdida  legión 
arrastra  hacia   los   parques   su    cruel   desolación: 

hordas   de    fementidos    que   buscan   en  la   calma 
milenaria  y   augusta,    sosiego   para   el  alma ; 

y   rostros    demacrados,    donde    se    puede   ver 
en    los    labios   la   pálida   sonrisa   del    saber. 

1  Oh,    los    parques   hermanos,    jardines    espectrales 
Los  hombres  y  los  parques  solos,  somos  iguales. 

I  Oh,  la  paz  funeraria  que  emerge  de  sus  frondas 
y  las  cosas  que  dicen,  tan  tristes  y  tan  hondas...! 


PARNASO    URUGUAYO  35 


Bas  y  Pí  (R.) 


Este  autor,  poco  difundido  por  ser  muy  modesto,  posee  bastante 
dominio  técnico,  versifica  con  facilidad  y  tiene  profundo  conoci- 
miento de.  la  literatura  castellana  antigua  y  moderna-  Asiduo 
colaborador  de  la  págini  literaria  que  dirige  el  poeta  M.  Bena- 
vente  en  la  ciudad  de  Paysandú,  ha  despertado  interés  a  quienes 
lo  leen,  sin  que  logremos  persuadirlo  del  necesario  abandono  del 
pseudónimo,  con  que  firma  todas  sus  producciones.  Si  este  joven 
hubiera  dedicado  sus  actividades  al  arte,  tendríamos  en  él,  un 
buen  poeta,  un  inteligente  investigador  en  letras.  Su  poesía  es 
melancólica.    Nació    en    Florida,    donde    reside. 


EPÍSTOLA 

A  Manuel   Benavente 


...Y  mientras  bajo  la  lluvia  la  ciudad  duerme, 
en  estas  veladas  tristes  del  gris  invierno, 

doy  suelta  a  la  fantasía, 
y   forjo   mis   pobres   cantos,   medito,   sueño... 

¿Recuerdas,  Manuel,  las  noches  en  la  Florida? 
Tu    nido    de    amor    risueño, 
sin    galas,    sin    esplendores,    como    un   remanso 
de    calma,    humildad,    sosiego. 


36  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Y   todos  allí   soñábamos: 
Mi  rey  a,  ló  que  las  aves  bajo  el  alero; 
Dorila,   tenues   primores  de   sabia  aguja, 
o  mirtos,  rosas,  laureles  para  su  dueño. 

En  tanto   nuestra  amistosa  plática  amable 
seguía,    como    las    ñoras,    lenta   corriendo; 
y  versos   y  poesía;   tu  nido  estaba 
sonoro    de    tanta   música,    de   tantos   versos. 

Y  aquel  cantar  de  la  lluvia,  que  la  balada 
del  pobre  Lelián  traía  a  la  mente:  «Siento 
que   lágrimas    en    mi    mustio    corazón    caen 
y  caen,  como   la  lluvia  sobre  los  tecbos.» 

Inútil  quiero  dar  suelta  a  la  fantasía; 
levántanse  los   recuerdos 
del  fondo  de  la. memoria,  del  alma  acaso, 
e  inútilmente  la  nocñe  dice:   «Soñemos...» 

Soñemos,    Manuel,    en   dichas    nunca   logradas, 
en   cuanto    no   alcanzaremos, 
en   regias    mansiones,    jaspes    y   gobelinos, 
tapices   del   persa,    estatuas   y   camafeos; 

en  cuanto  Gloria  y  Fortuna  nos  han  negado : 
las  palmas  que  en  justa  atlética  ciñe  el  mancebo 
de  hercúleas   formas;   el  lauro, 
las  cruces  de  los   guerreros; 

La  fama  del  que  a  la  atónita  muchedumbre 
domina  con  sus  discursos,  quien  en  el  fuego 
del  alma   enrojece   el   bronce   de  la  palabra 
y  fácil,  aun  más  que  cera,  dobla  a  su  intento; 

la  gloria  del  que  las  piedras  esculpe,  y  hace 
eternos  como  la  piedra  sus  pensamientos, 


PARNASO    URUGUAYO  37 

y  la  de  quien  roba,   audace,  para  sus  telas 
luz,   sombra,   color,   al   cielo, 

Soñemos,  Manuel,   en  dichas,   en  imposibles, 
en  gemas   resplandecientes   como   luceros, 
y  en  trajes  esplendorosos  para  la  amada, 
y  en  esas  joyas  tan  caras,  en  nuestros  versos. 

Soñemos,  al  fin,  en  otro  mundo  más  alto. 
I  Quién  sabe,   si  en  él  creyéramos, 
la   ruta   fuera    escombrada;   los   horizontes, 
como  una  esperanza  claros  y  siempre  abiertos...! 

|  Quién    sabe    si    tantas    lágrimas 
la  vida  ya  nos  costara;   que  hasta  el   ser  bueno 
se   compra  con   llanto,   y  una  plegaria  acaso 
infunde,    como    un    amigo,    paz    y   consuelo...! 

Y  mientras  bajo  la  lluvia  la  ciudad  duerme, 
en   estas   noches   pesadas   del   gris  invierno, 
marchemos   a   los   países   de   la  Quimera... 
La  vida  nunca  es  tan  grata  como  en  un  sueño. 


A  LA  IMPURA 


(Aparta;   no   más  caricias   tan   incitantes...! 
I  Tus  manos,   cómo  despiertan  torpes  deseos...! 
¡Xo  beses:   lumbre   es  tu  boca;  chispas,   tus  ojos; 
llamas,  tu  carne! 

¡Aparta,   que   arde   mi   frente...!    Sólo   yo   anhelo 
caricias    castas    de   manos    que,    compasivas, 
mis  ansias  calmen,  mi  angustia  lenta  apacigüen, 
mi    alma   sosieguen. 


38  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Yo  pido  besos  que  apaguen  sed  de  un  enfermo; 
yo  busco   puras  miradas,   hondas,   serenas, 
que  sean  ¡ay!  a  mis  penas  místico  rezo, 
bálsamo   suave. 


TROVAS  DOLIENTES 


¿Dices  por  qué  es  amargo,  doliente,  mi  cantar? 
Hasta  los  labios  sube  de  allá,  de  lo  más  hondo 
del  alma.  Leve  espuma  viste  el  haz  de  la  mar 
mientras   ocultas  yacen  las  perlas   en  el   fondo... 
Espumas,    mis    sonrisas,    y    perlas,    mi   cantar. 

Sabe    de    torcedores    la    alegre    juventud 
aunque  luche   cantando   y   sonriendo,   saca 
ánimo  de  flaqueza,  calma  de  la  inquietud, 
arroja   el   férreo   escudo   del   egoísmo,  ataca, 
cae  muriente  y  ríe  la  alegre  juventud. 

;    El  rostro  enmascarado  ¿qué  dice?  Al  corazón 
interroga,  y  acaso  conteste:  «Soy  esclavo 
que  alivio  mis  fatigas,   cantando   en  la  prisión 
trovas    que    entre    sollozos    y   [lágrimas    acabo...» 
Queréllate,  si  no   eres  mi  esclavo,  corazón. 


VIEJA  CANCIÓN 


El  violón  dice  a  la  flauta,  de  amores  cantos  sencillos; 
la  flauta  alegre  se  ríe,   se  burla  sin  ton  ni  son, 
como  niña  de  quince  años  de  un  viejo  enamoradizo. 
La  nauta  ríe  que  ríe;  llora  que  llora  el  violón. 


PARNASO    URUQUAYO  39 

Dicen  los  suaves  violines  versos  de  amor  a  la  flauta; 
son  petimetres  galantes:   ¡es  tan  dulzona  su  voz...! 
Ella   sonríe   indecisa,   y,    suspirando,    romántica 
enamorada,   responde   con   hondas   rimas   de  amor. 

Los  veleidosos  violines  ya  a  la  flauta  no  celebran; 
hácenle  la  eorte  al  harpa,  y  el  harpa  quiere  al  fagot; 
otros   dicen   a   las   violas,    amantísimas   endechas. 
¡  Ay  de  la  flauta!...  Solloza...  ¡Ningún  galán  la  escuchó...! 

Y  mientras,  desengañada,  la  pobre  gime  y  se  queja, 
por  lo  bajo,  amargamente,  ríe  que  ríe  el  violón. 
¡  Qué  canción  tan  repetida  es  la  que  toca  la  orquesta... ! 
Rosalinda,   ¿de   memoria  no   sabes   esa  canción? 


40  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Benavente  (Manuel) 


Nació  en  Minas.  Se  dio  a  conocer  diseminando  sus  primeras  pro- 
ducciones en  la  prensa  rural.  En  1916  publicó  «El  jardín  de  la 
Vida»;  en  1918  «Rosas  de  Bohemia»  y,  últimamente,  «Motivos 
pueblerinos».  La  labor  de  este  poeta  se  impone  sin  mayores  es- 
fuerzos. Es  uno  de  los  que  poseen  distintas  modalidades,  y  ha  da  rio 
pruebas  de  destreza  como  versificador  empleando  con  éxito  desde 
el  hexasflabo  hasta  el  alejandrino.  En  su  último  libro  persiste  la 
melancolía  que  siempre  dulcificó  sus  versos;  pero  un  suavísimo  tono 
irónico — como  los  ojos  de  un  niño  curioso — asoma  tras  la  blanca 
cortina  de  su   delicadeza... 

Actualmente  reside  en  la  dudad  de  Paysandú,  donde  prepara 
«El  vino  de  la  Sombra»  (poesías),  y  dirige  la  página  literaria  de 
«El  Telégrafo»,  acaso  la  más  brillante  del  país,  en  estos  mo- 
mentos, y  donde  figuran  conocidas  intelectualidades  de  todas  las 
repúblicas    Sudamericanas. 

De    este    autor    dijo    don    Jacinto    Benavente : 

«...Sus  versos  me  parecen  vibrantes,  apasionados,  aristócratas, 
admirables    en    una    palabra.» 


RUEGO 

Madre:  Cuando  yo  muera,  si  vives,  haz  que  sea 
enterrado    en    aquella   tumba   triste    y   callada, 
donde    duerme    mi    padre,   a   la  sombra    sagrada 
del  mismo   árbol,   en  un   cementerio  de   aldea. 

Después,  en  primavera,  cuando  se  azule  el  río 
y   renazcan   potentes    los    antiguos    amores, 
cuando  el  recuerdo  vuelva...,  llévame  muchas  flores 
mojadas  de  tus  ojos  con  el  dulce  rocío. 


PARNASO    URUGUAYO  41 

Y  haz,  madre,  que  contigo  vaya  aquella  graciosa 
uiña   que,    como    una   imagen   luminosa, 
con  su  infantil  candor  en  mis  sueños  está. 

Que,  si  un  átomo  alienta  de  mi  ser,  conmovido, 
tal  como  en  otros  tiempos,  susurrará  en  tu  oído 
mi  voz  de  niño  enfermo:   ¡Mamá,  mamá,  mamá...! 


CANCIONES   MATERNALES 


(FRAGMENTOS) 


La   clara    noche    tiene    fragancia    de    jazmines 
y   canciones    que    entonan    mil   encantadas  bocas. 
Las    quimeras    amigas    pasan    fugaces,    locas, 
mientras   templa   la  brisa  sus   ocultos  violines. 

Duerme,  hijo  mío,   duerme...  Junto  a  la  cuna  rueda 
la  ronda  de  los  sueños  infantiles,  y  leve- 
mente el  místico   Arcángel   de  las  alas   de  nieve 
te  cerrará  los  ojos  con  sus  dedos  de  seda. 

Envuélvelo  tú,  Luna,  en  la  azul  poesía 
de  la  cálida  noche  cuya  dulce  harmonía 
el  perfume  sutil  de  los  amores  tiene... 

| Silencio,   Vida!   No   entres   |oh,   Luna!   tan   deprisa... 
No  exageres  la  nota   de  tus  canciones,  brisa... 
Deteneos   ¡oh,    Cosmos!   No   despertéis   al  nene... 


42  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


II 


Esta  dulce   mañana  me   dice   tantas  cosas 
alegres,  que  no  sé  qué  contarte,  amor  mío... 
Me  siento   revivir  como,   después  del  frío 
del  invierno,  reviven  en  el  jardín  las  rosas. 

Mi  juventud  inquieta  te   esperaba  anhelante, 
a  través  de  sus  sueños  místicos,  ideales; 
eras   tal    como    el    príncipe    soñador   y    arrogante 
que  nos   pintan   las   diáfanas   leyendas  orientales. 

Y  trajiste  a  mi  vida  esa  sana  alegría, 
que   es   salud,    es   belleza,    es   amor,   poesía, 
y  es  la  fuerza  motriz  que  animja  y  mueve  el  mundo. 

De  mi  infecunda  vida  fué  más  hondo  el  latido, 
y  hasta  tengo  por  cierto  que  cuando  estás  dormido 
me  sonríe  una  estrella  desde  el  cielo  profundo... 


III 


Una   alegre    mañana    sentirás    la   tristeza 
de  lo   desconocido;   te   tentará   el  anhelo 
de  surcar  otros  mares,   de  gustar  la  belleza 
extraña,    que    no    existe   bajo   tu  mismo    cielo. 

Buscarás   otros   climas,   y   en   tu  mente,   risueñas, 
forjarán    las    quimeras    encantados    paisajes; 
no  tendrás  ni  un  recuerdo  para  el  mundo  que  hoy  sueñas, 
y  sufrirás  la  enorme  inquietud  de  los  viajes. 


PARNASO    URUGUAYO  43 

Viajarás.   En   un   claro   día  de  primavera 
— mi  dolor  lo  adivina,  mi  dolor  ya  lo  espera — 
el  porvenir   sus   puertas   de  ilusión  te   abrirá... 

Tiempo...  Un  día  en  mis  brazos  te  echará  el  oleaje 
mudo,   sin   entusiasmo,   hastiado   de  tu  viaje, 
di  riéndome,   con  lágrimas   en  los   ojos:    «¡Mamá...!» 


EL  DOLOR 


L'homme     est    un    apprenti,     la 
douleur  est  son  maítre. — De  Mtissef. 

Amargo    es    el    dolor;     pero    si- 
quiera,   padecer   es    vivir. — Bécquec. 


El  dolor  es  fecundo.  El  alma  es  como  un  templo 
donde    brilla   la    angustia    sutil    del   pensamiento. 

El  vibra  en  el  espíritu  como  un  eterno  acorde, 
y,  hecho  vida,  hecho  sangre,  por  las  arterias  corre... 

Purifica,    ennoblece,    como    un    Jordán    sagrado 
cuyas   aguas   nos   dieran   místicos   entusiasmos. 

En  la   noche  moral   sus   claridades  vierte, 

y  nos  torna  más  dulces,  más  buenos  y  más  fuertes. 

Nada  grande   se   forja  si   el  dolor  no  depura 
el   germen   fecundante    en   la   entraña  desnuda. 

El  es  como  el  arado,  que  rotura  la  tierra 
para  que  la  semilla  se  nutra  con  su  fuerza. 


44  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Cristo,  Shakespeare  y  Goethe,  Don  Quijote  y  el  Dante, 
sólo   porque    el    dolor   los  -ungió,   fueron   grandes... 

El  nos   da  la   divina   ilusión  de   ser  dioses 

y   el   desaliento   trágico   de   ser  apenas   hombres. 

El  ha  escrito  las  páginas  más  bellas  de  la  historia 
y  ha  llenado   las   almas   de  virtudes   heroicas. 

Por    eso,    cuando    pasan, — histriones    pervertidos — 
de  la  risa  brutal  los  infelices  hijos, 

— los  que  no  comprendieron  la  Viril  alegría 

de  sentir   cpie   nos   clava   sus  puñales   la  vida, — 

una  inmensa  piedad  por  sus  desgracias  siento, 

y,  aunque  ellos  van  cantando,  los  lloro  como  muertos... 

Ellos   no    sentirán   esta   dulce   esperanza 

que  se  gesta  con  sangre  y  se  forja  con  lágrimas. 

Ellos  nunca  tendrán  en  la  frente  una  estrella 
que  ilumine  con  mágicos  resplandores  su  senda. 

Al   apagarse   el   foco   de   su  vida  mortal, 
una  luz   en  la  noche  eterna  no  verán. 

Y  se  irán  de  la  Vida,  silenciosos,  por  siempre, 
como  una  cosa  inútil   que  se  lleva  la  Muerte. 

¡  Oh,  bendito  dolor  que  nos  haces  fecundos 
y  nos   clavas  tus  dardos  venenosos  y  agudos  1 

Siquiera    una    razón    de    existir    descubrimos 

en  los   nidos  guijarros   que  siembran  tu  camino... 


PARNASO    URUQUAYO 


45 


— Poetas,  mis  hermanos :  no  agotéis  vuestra  lírica 
riqueza   de    emoción,    en   imágenes    frivolas, 

ni   reneguéis   del  Hado   adverso   que  os  persigue. 
[Dichosos  los  que  sufren...,  porque,  siquiera,  viven  I 


LA  CARRETA 


Allá  lejos,   como  una 

sombra,  por  la  carretera, 
cargada   de  áurea  mies,   gimiendo   viene 
la  pesada  carreta. 

El  carrero,  que  siente, 
sin  saberlo,  ternuras  de  poeta, 
al  lento  paso  de  los  bueyes,  canta 
un  lánguido  «cielito»  de  la  tierra. 

¿  Quién,  al   verla  pasar,   no  habrá  pensado 
que   la  vida   es  también  una  carreta 
que  con  su  carga  de  ilusiones  gime 

recorriendo   la  senda, 
mientras    nosotros,    los    carreros,    damos 
al  viento   una  canción   que  nos  consuela...? 


ATARDECER 


— ¿  Qué   ves  ? — La   calle   desierta, 
el    hosco    cielo    de    invierno, 
el    obscuro    campanario 
y  allá,  al  fondo,  el  cementerio. 


46  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

- — ¿Sientes?   Silba   a  la   distancia 
el  tren,  «tumulto  de  hierro». 
Rueda   un    coche,    cae    la   lluvia, 
rezonga  en  la  calle  el  viento. 

No  enciendas  la  luz.  Espera 
que  tienda  la  noche  un  velo 
de  olvido,  sobre  la  gris 
melancolía    del    pueblo... 

JULIA,  «LA  MELANCÓLICA» 

I 

Julia,    «la   melancólica», 
llamábanla  con  sorna  los  del  pueblo, 
y    las    muchachas,    envidiosas    siempre, 
en    sus    melancolías    no    creyeron. 

¡Miren  a  la   orgullosa!    Desdeñaba 
ricos   y   pobres   con  igual    desprecio. 
¿  Esperaba  algún   rey  ?   ¿  Olvidaría 
que  era  bija  de  un  «gringo»  zapatero? 

Su   hermana,    la   menor,    era   otra  cosa: 
aceptaba  con   gusto   ios   requiebros 
y  les  dijo,  una  vez  ¡a  sus  amigas, 
que    «la    idiota    de    Julia    escribe   versos». 

Julia,  «la  melancólica»,  era  el  tema 
obligado   de   mozos   y   de  viejos: 
— Va  a  tener  un  mal   fin; — le  presagiaban — 
A^a  a  dar  mucho  que  hablar,  un  día  de  éstos.. 

Y  el  padre: — Está  borracha  de  lecturas, 
ya   no    tiene   remedio. 


PARNASO    URUGUAYO  47 


Y  el  cura: — Como  el  ama  del  Quijote, 
haga  usted    con   sus  libros  un  incendio.. 


Jí 


La   gente   pueblerina   está   alarmada. 
También,    ¡  no    es   para   menos  I 
¡Mirad   que    es   caprichosa   la   Fortuna  I 
Julia,    tan    luego... 

Llegar  él,   al  acaso, 
y  entenderse  con  ella  tan  ligero... 
Buen  mozo,    con   fortuna,    con   carrera... 
Pues...,  ¿no  vio  otras  muchachas  en  el  pueblo? 

Las  «amigas»   comentan: 

— ¡Qué  ha  de  merecerlo! 
Y  los  mozos: — Es  loco  de  remate; 
¡casarse    con    mujer   que    escribe    versos! 

Julia,  es  el  tema 
obligado   de   mozos   y   de   viejos. 
— Al  fin  y  al  cabo, — dicen — 
es  la  hija  de  un  «gringo»  zapatero. 

III 

Anoche,   todo    el    mundo 
concurrió   al   casamiento. 
I  Cómo   rabiaron    ellas ! 
Julia  no  era  la  misma  de  otros  tiempos. 

Marcháronse  hoy   a  la   ciudad   lejana 
y    con    indignación    cuenta    el    barbero 
que  Julia,   desde   el   tren,   de  gozo   llena, 
«le  hizo  la  cruz   al   pueblo». 


48  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Bianchi  (Enrique) 


Autor  del  libro  «El  Secreto  Doliente»  (poesías),  1920.  Nació  en 
Montevideo,  donde  reside.  Su  primer  volumen  anuncia  a  un  poeta 
de    méritos   positivos. 


LA  HORA  UNCIOSA 


Vengo   cansado    y    triste,    buscando   los   divinos 
remansos   de   tus   ojos   para  lavar  mi    herida: 
¡traigo  en  el  pecho  el  sello  sangriento  de  la  Vida, 
y  en  la  sandalia  el  polvo  de  todos  los  caminos! 

Pongo  en  tus  manos  castas  el  alma  dolorida, 
que   ha    menester    de    ingenuos    ensueños    cristalinos. 
1 Y  sean  tus  afectos  los  astros  vespertinos, 
ungiendo   de  dulzura   la  tarde  de  mi   vida...! 

Y  así  como  sentiste,  en  horas  invernales, 
errantes  golondrinas  llamar  a  tus  cristales, 
en  busca  del  amparo  piadoso  de  tu  seno; 

¡hoy   llegan    mis    amores,    aves    extraviadas, 
para  anidar  al  dulce  calor  de  tus  miradas, 
ansiosas   de   un   refugio:    tu   espíritu  sereno...! 


PARNASO    URUQUAYO  49 


EL  ESFUERZO 


No  te  arredre  lo  adverso  de  tu  sino, 
ni  perdones  empeño  en  tu  quimera; 
aquél    que    triste    y    resignado    espera, 
nunca  podrá   forjarse   su  Destino. 

Como,  sobre  la  andina  cordillera, 
contra  toda  crueldad   se  yergue   el  pino, 
[persiste,  sin  cejar,  en  el  camino 
que   abrió   a   tus    ojos   la  ilusión   primera...! 

Llevas  en  ti  la  clave  de  la  Vida. 
Ríndela,  pues,  como  a  mujer  querida..., 
y,  hallando  dinamismo  en  el  fracaso, 

¡procede  como   el  ínclito   guerrero 
que,   trunco   el   brazo   que   empuñó  el  acero, 
blandió   el    acero   con    el   otro  brazo...! 


Parnaso   uruguayo.— 4 


50  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Campos  (Ernesto  de  los) 


Nació  en  Fiemes.  Sus  mejores  actividades  las  dedicó  al  perio- 
dismo. Por  sus  versos  es  fácil  conocer  la  cultura  de  éste  poeta 
desaparecido  en  medio  de  la  más  baila  florescencia  de  su  inte- 
lecto.    No    publicó    libros. 


MISAL  PAGANO 

ORACIONES  A  MI  AMADA 


Señora,  yo  soy  creyente... 
Vuestras  gracias  de  sultana 
os  han  dado  en  mi  alma  ardiente 
— alma  devota   y  vehemente — 
el    puesto    de    soberana. 

Yo   soy   creyente,   señora, 
de    una    bella    religión 
en  que  el  verso  es  prez  sonora 
del  que  invoca  o  del  que  implora, 
y  es  la  hostia  un  corazón. 


PARNASO    URUGUAYO  51 

Mi  religión  de  poeta, 
como  el  culto  del  Hebreo, 
tiene    una    Virgen:    ¡Julieta I 
Tuvo  a  un  Shakespeare  por  Profeta, 
y  tiene  un  Mártir :  ¡  Romeo ! 

«Krysis»  es  su  dulce  mote; 
su   Jerusalén,   Venecia... 
¡Y   por   Sumo   Sacerdote, 
tiene  el  alma  del  Quijote 
y   el   espíritu   de   Grecia! 

Su  templo   es   el   cielo   vario 
que  Febo   en  su  ruta  cruza; 
son   los   besos   su   rosario, 
y  es  su  ideal  confesonario 
una    ventana    andaluza. 

Su  cáliz,   son  labios  rojos; 
grato  rondar,  su  novena... 
Se  oficia  sólo   de   hinojos, 
I  y  en  el  fuego  de  los  ojos, 
por   incienso,    arde    verbena! 

El   devoto,,  en   su   embeleso, 
transforma  un  lecho   en   santuario, 
y  en  el  pecho  deja  impreso 
el  rojo  florón  de  un  beso, 
a  modu   de  escapulario... 

Las  tibias  y  olientes  brisas 
que  cruzan  con  lentos  giros, 
cantan  del  Amor  las  Misas: 
de   ¡aleluyas!,   si   hay  sonrisas; 
de   imploración,   si   hay  suspiros... 


52  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Es  mi  religión  tan  sana, 
tan  verdadera  y  tan   buena, 
que    la    religión    cristiana, 
par  tener  algo   de  humana, 
i  le   robó    la   Magdalena! 

Del  mar  en  lo  más  profundo, 
del   bosque    en   la   fresca   umbría, 
doquiera   palpite    el    mundo, 
donde   haya   vida,   un   segundo..., 
I  hay  religión,  si  hay  poesía  1 

Si  canta  el  ave  a  la  aurora, 
si  da  perfumes  la  flor, 
es  por  la  influencia,  señora, 
de  esta  deidad  triunfadora: 
Eros,    Cupido   y   Amor. 

Todo   lo   que   el   Orbe   encierra 
brotó  en  su  augusto  crisol. 
Pensar  en  su  ausencia,  aterra: 
¡pues  la  Tierra,  con  ser  «tierra», 
nació  de  un  beso  del  Sol! 

A  ese  Dios  es  a  quien  reza 
mi  alma  con  divina  unción. 
¡El   es   la  única  grandeza 
que   hace   doblar  mi   cabeza 
y  temblar  mi  corazón! 

Ved,  señora,  cuan  injusta 
fuisteis   al    llamarme   «ateo». 
Yo  no  creo  en  la  vetusta 
leyenda  de  un  Dios  que  asusta, 
pero  en  el  Amor,   ¡sí  creo! 


PARNASO    URUGUAYO  53 


Creo  que  su  augusto  sello 
eleva  al   Hombre  hasta   Dios... 
Creo   en  lo   que   es  luz...,  destello... 
Creo  en  todo  lo  que  es  bello, 
y,  por  bella...,  [creo  en  vos! 


II 


I  Oh,  dulce  dueña  de  mi  fe  de  amores, 

ungida  de  Ilusión...! 
[Oh,   tú...,   más   bella   que  las  bellas   flores! 

i  Escucha   mi   oración ; 

y  pon  sobre  mi  frente 
la  bienaventuranza  de  tu  beso  ardiente! 

[Dame  tus  labios,   que  mis  labios  quieren 
posarse    en    ellos,    desgranando   besos...! 
I  Dame  tus  labios,   que  mis  labios  mueren 
de   ensueños   locos   en  las  redes  presos...! 
¡Dame  tus  labios...! 

¡Deja  a  mis  manos  que  en  carrera  loca 
sigan  las  curvas  de  tu  cuerpo  regio, 
mientras    estalla    en   tu    sangrienta   boca 
de  Un   beso   ardiente   el   voluptuoso  harpegio...l 
| Deja  a  mis  manos...! 

|  Dame  la  gloria  de   sentir   tu  pecho 
junto- a   mi   pecho   palpitar  ansioso: 
que  en  las  torturas  de  un  abrazo   estrecho, 
quiero   morir...,    para  morir  dichoso...! 
¡Dame  la  gloria...! 


54  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 


¡Dame  la  aurora  de  tus  ojos  negros 
para   mis    noches    de    pasión... !    ¡  Cantores 
suenen  los  besos,  y,   en  compás  de  «allegros», 
hagan    el    coro    a   mi   canción   de    amores...! 
¡Dame  la  aurora...! 

¡Dame  tus  labios...!   ¡Deja  a  mis  manos...! 
¡Dame  la  gloria...!   ¡Dame  la  aurora...! 
Y,  por  sobre  todos  los  humanos, 
¡bendita  seas...!    ¡Salve,   oh,   señora! 


* 


¡Oh,    dulce    dueña!    Por   su   anhelo,   mística, 
el    alma    mía    con    unción    te   implora. 
Y    sus    ensueños,    cual    guirnalda   artística 
en    tierna    ofrenda,    echa    a.   tus   pies... 

Señora, 

tú    que    estás   incrustada    en   mi   memoria 
por   el   ígneo   buril    de   mis   excesos, 
¡apiádate    de    mí...,    'aníe    la   gloria...! 
¡No  me   dejes  morir.;.,   dame  tus  besos...! 


PARNASO    URUGUAYO  55 


Casaravilla  Lemos   (Enrique) 


Ha  publicado  algunas  poesías  en  revistas  literarias  y  un  pequeño 
opúsculo  escrito  en  colaboración  con  Justo  Deza.  En  1920  dio 
«Las  Fuerzas  Eternas»,  Versos.  Dijo  Alberto  Zum  Felde  sobre 
este  hermoso  libro :  «No  se  hallan  en  «Las  Fuerzas  Eternas»,  ni 
los  nerviosos  tanteos  juveni|les  del  que  busca  su  senda,  ni  los  tímidos 
resabios  de  las  viejas  pragmáticas,  ni  las  fanáticas  unilateralidades 
de  las  nuevas  escuelas :  la  conciencia  estética  del  autor,  enfrena  ya, 
con  segura  mano,  el  redomón  de  su  lirismo,  y  lo  conduce,  por 
libre  senda,  rumbo  a  su  destino.»  Nació  en  Montevideo,  donde 
actualmente    reside. 


LA  DEFINITIVA  CONFIANZA 


I  Sí,  alma  viajera  que  me  escuchas, 
negra  de  lodo  y  zarzas,  o  toda  blanca  de  azahares...! 
¡Sí,  yo   he   sufrido,   a  mares, 
fodas  las  torturas   del  ser 
y  todas   sus  luchas...! 
¡Alma   viajera,    sigue    mejor; 
sigue   tu   senda,   para   no   ver 
más   la    de    mi   dolor  I 


56  ANTONIA    ARTUCIO    FERRElRA 

Por   descarriados    rincones, 
entre  vacilaciones 
y   casi    vacías    victorias, 
he  rodado, 
sin  glorias, 

desde  alturas   do   nadie   ha   subido, 
hasta  fondos  de  pena  que  nadie  ha  pisado. 

Pero...,  por  más  que  ruede  perdido, 
— alma    viajera    que    me    escuchas — 
solo,  y  sin  lagrimas,   el  vuelo  roto; 
aunque,   ni  un  instante,   al  ignoto 
mundo   que   sueño,    ascienda; 
luchando   con   todas   mis   luchas, 
con  mis  iras,  olas  que  cunden 
sin   rienda; 

con   mi    virtud,    que    no   las   hunde : 
]yo  sé  que,  alguna  vez,  he  de  edificar  mi  vivienda, 
sobre  la  piedra  donde  se  alcanza 
la  definitiva   confianza...! 


LA  EXISTENCIA     ■ 

Nacemos,   en   la  madre  puestos  los  tiernos   ojos, 
por  primer  horizonte...  Las  horas  de  inocencia 
la  ventana  nos  abren  a  un  jardín  sin  abrojos... 
Después...  muda  el  paisaje.   Despierta  la  conciencia, 

y  ante  su  enorme  puerta   nos  coloca   el  Destino. 
Con  valientes    esfuerzos   es   menester  forzarla; 
y,   apenas   vemos   lo   arduo   del  incierto   camino, 
ya   la   vida   nos    pesa...    Después   de   traspasarla, 

recordando    el   pasado,   ansiamos,    ¡ayl,   volvernos, 
hasta   que — fatalmente — tras    de   inútil    porfía, 
nos  arrastra  la  Muerte  a  sus  cauces  eternos... 


PARNASO    URUGUAYO  57 

Unos  con   el  estrépito  de  una  cristalería, 
otros  como  una  lágrima  que  a  solas  se  evapora... 
|  Así  nos  vamos  todos,   en  la  Lívida  Hora...l 


PAN  DE  AMOR  Y  BIEN 


I  El   pan,    de   los   mortales   el   eterno   bocado 
diario...!  ¡El  Pan  de  los  Angeles,  la  Comida  Divina...! 
I  Hijo    del    padre   trigo,    milagroso   y  dorado, 
y  de  la  mano  hábil   que  su  forma  imagina...! 

|  Júbilo  y  paz   tú   pones   en  la  vivienda  ahumada 
del  pobre;  y  los  que  andan  por  las  puertas  del  mundo 
en  tu   busca,  te  loan...!  En  la  sombra  callada, 
paras  las  hambres  santas...   Un  respeto  profundo 

tu    mansedumbre    inspira...    Tu    vecindad    expresa 
justicia   y    bien :    si    faltas,    no   será   compensada 
tu  ausencia,    eterno   símbolo  de  hermosura  y  riqueza. 

Tu  bondad  nunca  mide,  porque  es  realmente  buena. 
Y,   aguardando   la  hora   de  la  clásica   cena, 
humilde  y  generoso  yaces  sobre  la  mesa... 


58  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Caviglia  (Buenaventura) 


Autor  de  «Mirín»,  1907 ;  compilación  de  poesías  delicadas  y 
harmoniosas  que  publicó  con  el  pseudónimo  «Federico  Giraldi». 
Sin  dedicarse  en  absoluto  al  cultivo  del  verso,  si  bien  no  es  una 
de  las  primeras  figuras  de  actualidad,  susceptible  y  generoso, 
posee  temperamento  de  artista,  y,  perseverando,  sería  hoy  uno 
de   los   buenos   poetas    nacionales. 

Está    radicado    en     Montevideo,     donde    nació. 


MIKIN 

En  el  prodigio  en  flor  de  tus  jardines, 
I  cuántas   veces    también    soñaste ! — Acaso 
llovían   silenciosos   los    jazmines, 
¡■estrellas    deshojadas    a   tu    paso!— 

Para  tu    cuerpo,    la   augural   primicia 
de   aquella    tarde    azul    de   primavera; 
para  tu   carne,   su  perfume  fuera, 
tibio    y    perturbador,    una    caricia: 

una   caricia    que    el    suspiro   arranca 
de  las  ausencias  que  la  frente  inclinan, 
una  caricia,   que   en   tu  nuca  blanca, 
donde  nimbos  de  luz  se  arremolinan, 

pusiera  el   beso   que   se  apoya  apenas, 
como   un   preludio   anunciador   de   boda, 
que  acelerara  el  ritmo  de  tus  venas. 
1  Sólo   el    recuerdo,   te    estremece  toda...! 


PARNASO    URUGUAYO  59 


Cosme   (Bernabé) 


Nació  en  Mercedes.  Fué  cantor  romántico  y  de  mucha  fe- 
cundidad. Publicó  su;,  poesías.  Sus  primeros  versos  aparecieron 
en  la  prensa  de  su  crudad  natal.  Murió  en  el  hospital  militar, 
en    Montevideo. 


PAGINAS  INTIMAS 


Vas  subiendo  la  cuesta  de  la  vida, 
yo  estoy  en  la  mitad  de  la  jornada... 
I  Qué   bella   te   parece   la   subida! 
I  Qué   triste  me  parece   la   bajada ! 

¡  Esa  es  la  ley  de  la  existencia  humana ! : 
abajo   van   los   que   hasta   arriba  fueron, 
y   los    que    hoy    suben    bajarán   mañana..., 
tal   como    hoy   bajan   los   que  ayer   subieron. 

En   el   limpio   horizonte   de   tu  vida, 
el  sol   que   nace,   tu  pupila  hiere; 
y  en   mi   tarde   sin   luz,   descolorida, 
|ay,   apenas   me   alumbra  el   sol  que   muere...! 

Yo   también    tuve    mi    primer   aurora, 
mis  delirios  de  amor  y  de  esperanzas, 
visiones   de    la   mente    soñadora, 
promesas   de    ventura   y   bienandanza. 


60  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

También  mi  cuna   se   meció   entre  risas 
de   mi    existencia    en    el    albor  primero, 
como    al    columpio    de    las    tiernas   brisas 
en   el   sauzal   el   nido   del  boyero. 

¡Ilusiones   que   ayer  me  deslumhraron 
con   sus   lucientes   y  doradas   galas, 
mariposas   de   nieve   que   dejaron 
en  el  camino  el  polvo  de  sus  alas! 

A  mí  también  la  sociedad,  un  día, 
me   llevó   a   sus   espléndidos   salones 
y  confundió  su  suerte  con  la  mía, 
al  rumor  de  sus  fiestas  y  canciones. 

Y  cuando   el  libro   abrí   de  la  experiencia, 
aprendí   lo    que   todos   los   mortales: 
que   es   profunda  verdad   esa  sentencia 
que  dice:  «¡Tanto  tienes,  tanto  vales  1» 

Amé,  una  vez...  De  la  mujer  aquella 
hoy   sólo    guardo   la  memoria  vana; 
fué  de  mi  vida  la  primer  estrella, 
fué    de    mi    vida    la   primer   mañana... 

Le  dediqué  a  la  patria  los  cantares 
más  puros  de  mi  ardiente  fantasía..., 
¡y  vi  manchar   sus   límpidos  altares 
con   el   inmundo   lodo   de  la  orgía! 

Amigos  que  sus  manos  me  tendieron, 
que  en  sus  brazos  con  ansia  me  estrecharon, 
y  que,  después,  cuando  caer  me  vieron, 
como  se  olvida  a  un  muerto,  me  olvidaron... 

Escucha,    Roque.    Cuanto    más   se    avanza, 
más   en   la  áspera   senda  se  tropieza; 


PARNASO    URUOUAYO  61 

I  donde  acaba   la  luz  de  la  esperanza, 
la  negra   sombra   de   la   duda   empieza  I 

Mas,  ¿a  qué,  recordar  lo  ya  olvidado 
— mis  sueños,  mis  delirios,  mis  pasiones- 
¿Para   qué,    abrir   la   fosa   del  pasado, 
donde  yacen   las   muertas   ilusiones? 

Tiende,   feliz,  tu  majestuoso  vuelo 
hacia    la    azul    región    del    idealismo... 
[Tú,   en  escala  de   luz,   subes  al   cielo  I 
¡Yo    ruedo,    entre    tinieblas,    al    abismo  1 


62  ANTONIA    ARTÜCIO    FERREIRA 


Casal  (Julio  J.) 

Nació  en  Montevideo.  Ha  publicado  los  siguientes  libros  de 
versos:  «Rjegrets»,  1910;  «Allá  Lejos»,  1912;  «Cielos  y  Llanuras», 
1914;  «Nuevos  Horizont.es»,  1916;  «Huertas  Maternales»,  1919; 
y  «Humildad».  Tiene  prontos  para  dar  a  las  cajas  «Medallones», 
en  prosa,  y  «Paisajes  Cantábricos»,  en  verso.  En  preparación 
«Cuentos  a  Marynés»,  wersos.  Refiriéndose  a  este  infatigable 
escritor,  dice  Roxilo  en  su  «Historia  Crítica  de  la  Literatura 
Uruguaya» :  «Casal  pertenece  al  número  de  los  soñadores  que 
la  ciencia  médica  de  los  antiguos  calificaba  de  enfermos  gerulfos, 
de    enfermos    aquejados     de     una    sorda    e    incurable    melancolía.» 

Laborioso,  infatigable ; ,  de  su  vida  bien  puedo  decir  que  es  un 
poema.    Reside    en    España. 


NUESTRAS   HORAS 


...Y  volverán,  no  dueles...  Se  fueron  como  todo 
la  luz,   el   sol,   la  sombra,  las   estrellas... 
¡Al  otro  día  vagarán  de  nuevo, 
unas  allá   en  lo   alto,   las  otras   en  el  alma! 

Todo  se  va  para  volver.  Incierto 
es  el   saludo  para   siempre.   Agita 
el   pañuelo    su   nieve   inmaculada 
como   diciendo:    | Aguarda   en   la   ribera! 


PARNASO    URUQUAYO  63 

La  flor  se  mueve   sobre  tu  corpino; 
I  pero  el  perfume  en  tu  corpino  queda! 
Pasó   el   barco...;   la   estela   se  hizo    sombra. 
¡El   barco   vivirá  las   muertas   aguas! 

Yo  tuve   el  alma  llena  de  ilusiones, 
de  tristezas,    de   ensueños,   de   alegrías... 
¡Yo    sabía    rezar,    y   mis    plegarias 
se  fueron   con  mi   madre...! 

Indiferente, 

vivo  a  solas,   sin  ansias,   sin  recuerdos, 
como    un    pobre    extraviado    que    no    sabe 
por  dónde  ha  de  doblar  en  el  camino! 
Yo  gusté   el   vino  de   las  añoranzas, 

de  las  quimeras,  de  las  dichas  todas... 
El  vaso  está  vacío;  pero  queda 
sobre  el   cristal  la  gota...,   ¡y  un  recuerdo 
a  veces    suele   despertar   un   mundo! 

¿Por   qué,    desesperar?    Aquellas    horas 
han  de  volver  de  nuevo;  se  alejaron 
por  fuerza  del  Destino,  y  el  Destino 
no   tiene   parecer:    ¡siempre   es   voluble! 


DESPUÉS... 


Después  que  yo  me  haya 
ido,  aparentemente, 
— porque   no   se   termina 
del  todo,  con  la  Muerte, — 
búscame    en    las    auroras,    hijo    mío, 
y   en   los   atardeceres... 


64  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Me   encontrarás   también   entre   los   rayos 
dorados  de  Setene... 

Y  allá,  en  tu  corazón,  yo  he  de  ser  una 
palpitación  alegre... 

Cuando  en  tu  copa  brille  el  dulce  oro 
de   las    dichosas   mieles, 
no   importa   que   me   olvides... 
jEn   tu    egoísmo,   bebe 
a  solas  el  licor 
de  todos  los  placeres...! 

Pero  si   sufres,  volveré  hacia  ti... 
|  Sí,   yo   habré   de   ser   ese 
pañueío   de   ternura 
que  tus   lágrimas  seque! 
En  tu  gozo,  tal  vez  no  esté  a  tu  lado; 
¡mas,   ¡ay!,   en  tu  dolor,   lo  estaré   siempre 


LA   RAMA 


El  crepúsculo  incendia  la  colina 
con  su  dorada  lumbre  mortecina. 

Sobre   el   espejo   de  una  fuente,  juega 
la  sombra  de  una  rama...  Se  va...,  llega. 

La  marchita  y  vieja  copa 
del  árbol,  feliz  se  arropa 

en   el  raro   terciopelo 
de  la  tarde...   Y  la  desnuda 
rama,   semeja  un  pañuelo 
que  al   horizonte  saluda. 


PARNASO    URUOUAYO  65 


PRECEPTO    LITERARIO 


Nunca    mis    ansias,    temas    complicados    aborden. 
Tan  sólo  la  aventura  corran  de  lo  sencillo, 
y  en  las   líricas  sedas   que  perdieron   el  brillo, 
las    agujas    del    verso    sus    líneas    simples    borden. 

La  fuente   de   los   hechos  y  cosas   naturales 
tiene    cierta    harmonía,    para    los    hombres,    muda... 
La  piedra  tosca,  el  muro  sin  pintar  y  la  ruda 
verdad,   no   son  motivos   para  las  liras   reales. 

No  me  alivia  la  música  cambiante  de  una  orquesta. 
Prefiero  la  cigarra  típica  de  la  siesta, 
con   su    rústica   cuerda...    Y   hasta  quisiera,    para 

realizar  mis  anhelos  de  humilde  afán,  la  suerte 
de  entrar  por  el  camino  nocturno  de  la  Muerte, 
con  la  luz  natural  de  la  tarde  más  clara... 


LA   MUJER   GRIS 


La  Mujer  Gris,   que   en  sueños 
vio   Sudermánn,   un   día, 
nos    hace    a   todos   una 
misteriosa  visita.  . 

Enigmática    y    triste, 
llega   con   la   caída 
de  las   primeras   hojas 
del  árbol  de  la  dicha. 

Parnaso  uruguayo. — 5 


66  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Abre  nuestros  jardines... 
Y  al  eco  de  su  risa, 
las  flores  del  camino 
se  truecan  en  espinas. 

Cuando    menos    pensamos 
y  a  mitad  de  la  vida, 
nos   sorprende   la   sombra 
de  la  Dama  solícita. 


PARNASO    URUGUAYO  67 


Castro  (Manuel  de) 


Autor  de  «Las  estancias  espirituales»,  libro  de  versos.  Reside 
en  Montevideo.  Su  modalidad  es  mística.  El  autorizado  crítico 
Juan  Torrendell,  dijo,  en  un  juicio  breve  sobre  la  poesía  de  este 
intelectual:  «...insinúan  las  estrofas  alentadoras  de  la  musa 
que  invita  a  la  acción  y  a  la  energía,  para  hacer  rumbo  a  la 
vida  perfecta  que  tendrá  su  más  alta  superioridad,  en  la  di- 
vinidad.» 


DIVINIDAD 


El   cielo   que   está   en   nosotros... 
Maeterlinck. 


¡Inútil,  que  te  esfuerces  por  colmar  tus  anhelos; 
porque  todo  en  la  tierra  es  efímero  y  vano; 
y  lo   que  tú  persigues  con  afán  sobrehumano, 
te  privará  la  dicha  de  conquistar  los  cielos...! 

Por  eso,  Hermano  mío,  tus  continuos  desvelos 
acaso  nunca  logren  un  instante  lozano: 
I  pues  todo  lo  que  puedas  abarcar  con  tu  mano, 
perece...,  y  sólo  quedan  los  grandes  desconsuelos...! 

¿Qué  será  de  tu  vida  sin  amparo  ni  abrigo, 
cuando,  ya  sin  anhelos,   solamente  contigo, 
la  hiél  amarga  bebas   de  tu  propia  Verdad...? 


68  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Tal  vez  en  ese  instante  algún  cielo  se  abra..., 
o  ruedes  a  lo  largo  de  una  senda  macabra 
con   la  enorme  conciencia  de  tu  Divinidad...!  I 


ISIS 


El  sacro  velo  de  Isis,  ningún  mortal  descubre... 
Ella  el   prodigio   anima   de  la  escondida  ubre. 

Es  del  grave  Misterio  la  diosa  que  atesora 
el  inmortal  secreto  de  la  Noche  y  la  Aurora. 

Ella  es  toda  la  Pauta;  Ella  es  el  Ritmo  abierto: 
de  la  Vida  y  la  Muerte  forma  total  concierto... 

Subsiste  en  cada  fórmula  del  Enigma  inmanente... 
lAh,   si  nos  fuera  dado   penetrar  en   su  fuente...  1 

1  Síntesis    del    Milagro !    ]  Realización    divina  I 
Isis  nunca  perece,  y  en  toda  Edad  culmina... 

Su   égida  suprema  rige  la  humana  suerte: 
¡Nadie  sabrá  el  secreto  de  la  Vida  y  la  Muerte! 


PARNASO    URUQUAYO  69 


Delgado  (José   María) 

Dirige  actualmente,  con  César  Miranda,  «Pegaso»,  la  revista 
literaria  más  importante  del  país.  Este  autor  nació  en  la  ciudad 
de  Saltofloreciente,  lugar  de  intelectualidades  de  primera  fila'. 
En  1919  publicó  «El  Relicario»,  poesías.  Es  crítico  bastante  ecuá- 
nime.   Reside    en    Montevideo,    en    cuya    prensa    colabora. 

EL  PRIMER  BESO 

Fué  allá  en  el  norte,  en  la  heredad  nativa, 
donde,  buscando  alivio  a  un  sol  de  fuego, 
íbamos  siempre  al  descender  el  día, 
a  pasear  junto  al  río  solariego. 

.    Una  tarde,   en  silencio,   cual  las  otras, 
íbamos  ya  a  volver  de  la  ribera, 
cuando   Dios   quiso   que  una  blanca  alondra 
al  mudo   amor  tierno   motivo   diera. 

« — ¿Adonde,    que   parece   tan   dichosa, 
irá  esa  alondra?» — ella  exclamó  a  mi  oído — . 
« — Tan  dichosa, — le  dije — y  a  esta  hora, 
¿adonde  irá,  sino  a  buscar  su  nido?» 

«—Dulce  ha  de  ser  tornar  al  nido,  cuando 
el  ala   exhausta  la  fatiga  hiera; 
dulce   ha   de   ser:   pero   más  dulce, — ¡ cuánto  1 — 
si  al  ave  errante  otra  ave  ansiosa  espera»... 


70  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Luego,  viendo  un  vapor,  con  voz  más  leve: 
«Dulce  ha  de  ser  también  viajar,  ¿no  es  cierto?» 
« — Dulce, — repuse — siempre   que   no   quede 
de  dos,  uno  en  el  mar  y  otro  en  el  puerto.» 

Hubo  un  tierno  silencio.  Luego,  su  alma, 
súbitamente  grave:   « — Si,   algún  día, 
— me  preguntó — una  barca  me  llevara 
lejos,    ¿tu    corazón   me    extrañaría?» 

« — ¿Extrañarte,  no  más...?  |Oh,  que  no  sepa 
nunca   el    dolor   que   tu   presagio  augura.» 
Dije;  y,  como  doblara  mi  cabeza, 
pretendiendo   ocultarle  mi  amargura, 

ella  a  su  seno  de  marfil  me  atrajo, 
y,  absorta  en  la  emoción  de  su  embeleso, 
dijo :    « — También   yo,    sólo    de   pensarlo, 
tengo  en  los  ojos,  como  un  velo  espeso...  I» 

Y  como  ya  por  los  senderos  vagos 
descendieran  las   sombras   del   regreso, 
subiéronse  las   almas   a  los  labios... 
I Y  trocamos  las  almas  en  un  beso  I 


LA  MUERTE  DE  ISOLDA 

(Sobre  un  cuento  de  Horacio  Quiroga) 


Este    cuento    los    versos    me   sugiere 
que  Don   Ramón  para  su  «Expreso»  hizo; 
«Cuando  quise  morir,  Dios  no  lo  quiso; 
hoy  que  quiero  vivir,  Dios  no  lo  quiere.» 


PARNASO    URUOUAYO  71 

|Ay,  del  que  de  una  «Inés»  el  amor  trunca  1 
La  dicha  cuyo   sueño   nos  abrasa, 
sólo  una  vez  por  nuestra  puerta  pasa: 
una  vez   que  pasó,   no  vuelve  nunca... 

¡  Cuánto   dolor   irremediable   arde 
en  estas   tres  palabras:   «[Ahora  es  tarde!»; 
pues   todo   duelo,   en  amargura  cede 

frente  al   de  ver   el  claro  paraíso 
que  ayer  pudo  ser  nuestro,  y  no  se  quiso..., 
y  hoy  se  quiere  tener,   y  no   se  puede...! 


72  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Falco  (Ángel) 


Figura  descollante.  Por  su  modalidad  épico-lírica,  despertó  en 
la  juventud  floreciente  de  su  época  feliz,  entusiasmos  inspirados 
en  sus  cantos  grandilocuentes  y  revolucionarios.  También  su 
estro  ha  dominado  con  facilidad  la  poesía  amatoria.  Lleva  pu- 
blicados los  siguientes  libros:  «Ave  Francia»,  1906;  «Cantos  Rojos», 
«Garibaldi»,  1907;  «Vida  que  canta»,  1908;  «Breviario  Galante», 
1909;  «El  Hombre-quimera.  Canto  a  Chaves»,  191 1 ;  «La  Leyenda 
del  Patriarca»  (Canto  dedicado  a  Artigas)  y  «El  Alma  de  la  Raza» 
(poesías).  Fundó  en  Buenos  Aires  la  revista  literaria  «Proteo», 
1916  y  1917;  y  el  semanario  «La  Raza»,  1917.  Hace  mucho  que 
ninguna     novedad     nos     ofrece,     apesar     de     sus     activos     trabajos. 

Según  un  distinguido  historiador  de  la  literatura  en  el  Uruguay, 
Falco  dispone  de  material  inédito,  lo  suficiente  para  una  treintena 
de  volúmenes.  Es  el  poeta  de  la  lira  de  bronce,  cuya  obra  per- 
manecerá para  recibir  el  saludo  de  futuras  legiones.  Nació  en 
Montevideo   y   reside    en    Ñapóles. 


LA  LUCHA 

I  Fuerza  es  luchar  1  Palestra  es  el  combate, 
donde  el  alma  del  fuerte  se  agiganta; 
donde  la  fiebre  del  esfuerzo,  late, 
y  en  faena  triunfal,  la  vida  canta. 

Quien   ante    el   lodo    su   pendón  no   abate, 
marcha  a   la   cumbre,    con   segura  planta: 
pues,  si  cae  en  la  lid  al  rudo  embate, 
l  más    grande,    como    Anteo,    se    levanta  1 


PARNASO    URUQUAYO  73 

Tal  de  la  vida  es  la  perpetua  guerra, 
que  hasta  esa  madre   pródiga,   la  Tierra, 
leyes   tiene,    despóticas   y   extrañas... 

¡  Pues  para  dar  sus  frutos,  con  ser  madre, 
es  preciso  que  el  hombre  la  taladre, 
hundiéndole  el   arado   en  las  entrañas! 


MADRIGALES 

Al  modo  de  Gutierre  de  Cetina 

I 

Ojos   tristes...,    sombríos, 
que  de  tan  bellos,  dais  en  darme  celos, 
¿queréis   ser  las   estrellas   de  mis  cielos? 

Ojos    que    sois    abismos, 
en  mi  destierro  os  veo,  y  no  me  asombra 
el  ver  cómo   ilumina  vuestra  sombra. 

Ojos    que    sois    abismos..., 
¡abrid,   por   gracia,   el  milagroso  broche 
de  vuestros  espejismos 
a  mi  dolor...!   Si  es  vuestra  inmensa  noche 

mas  radiante  que  el  día, 
vuestra   tristeza   llena  de   poesía 
es  mi  placer:   de  hondos  misterios  puebla 
mi   soledad...    ¡Miradme,   todavía, 
ya  que   es  mi  luz  mejor  vuestra  tiniebla! 

Ojos   negros...,    sombríos, 
ya  que  sois  tristes,  ¡sed  los  soles  míos  I 


74  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


II 

Bellos,   nocturnos   ojos, 
que   os    ilustráis    de   un    esplendor  lejano, 
¿por  qué  ante  mí  no  se  abre  vuestro  arcano? 

Suaves,  negras  pestañas, 
si  alzáis  sólo  una  vez  el  dulce  velo, 
podré  creer  que  en  mí  se  posa  el  cielo; 
mas   si   quedáis   a  mi   locura  extrañas, 
no    dándome    siquiera    ese   consuelo, 
1  quedaos    sin    alzar,    crueles    pestañas ! 

]  Cerraos   bellos   ojos..., 
y  así  no  me  veréis  morir  de  antojos...! 


PASCUAS   PAGANAS 

[Evohé!,   | cuánta  luz!,   | cuántos  rumores!, 
y  en  las   sonantes  selvas,   ¡qué  vagidos...! 
Suena  la  fiesta  de  los  ruiseñores 
que  se  cuentan  amores  en  los  nidos. 

Entre  una  selva  que  revienta  en  flores, 
resurge  Pan,   como   en  los  tiempos  idos, 
y  pénense   a  soñar  los  amadores, 
que  un  nuevo  sol  se  eleva  tras  de  Abydos... 

— Venid,    \  oh,    hermanos   míos    en   Apolo !, 
que  tengo   miedo   de   encontrarme  solo 
frente  al   milagro   de   la  Edad  que   empieza. 

I  Venid,   poetas,   a   tejer  amores... 
I  Musas,    traedme    flores,    muchas    flores, 
para  Nuestra  Señora,  la  Belleza! 


PARNASO    URUGUAYO  75 


A  ESPASA 


— 1  Nutriz  de  mundos!   La  futura  gente 
aprenderá   una  vez,   cómo   tu  mano 
cerró   en   su   puño   al   mundo,   dio   al  arcano 
luz   y   sostuvo   en   peso  un  continente. 

Sabrá   cómo   tu   sol    en   su  poniente 
hizo   albor   su   tramonto    soberano; 
veinte   auroras    sembró    en    el    Océano 
para    hacer    el    milagro    de    Occidente. 

Sabrá  cómo   en  tu   ley   caíste,   ¡España!, 
cual  los   hidalgos   que  ilustró   tu  hazaña: 
que   sus   viejos    castillos    derrumbados, 

dejábanlos    caer    sobre    los    hombros..., 
I  para  morir,    debajo   sus   escombros, 
por   su   misma   grandeza   amortajados  1 

II 

España   es   grande...    ¡Aunque   ella   enmudeciera, 
hablarían  por   ella  y  su  victoria, 
veinte   pueblos    en   flor:   la  primavera 
de   su   alma   eterna   en  plenitud  de   gloria! 

¡Por    que    muriese     España,    y    su   memoria 
dejase   de   alumbrar,   preciso   fuera 
arrancar   cuatro   siglos   a  la  Historia, 
y  las  alas  cortar  a  la  Quimera  I, • 


76  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

|  que  callaran  los  mares  resonantes 
con  la  voz   de   sus   triunfos;   que    Cervantes 
ya   no    hablara    en    idioma    castellano; 

que   no    hubiese    poetas;    que   volviera 
a  detenerse  el  Sol,  y  que  se  hundiera, 
la  Atlántida   otra  vez,   en   el  Océano...! 


III 


[Miente   quien   diga   que   el   León  ha   muerto  1: 
aun  ensueña  conquistas :  aun  se  llena 
de   auroras    su   pupila,   y   su  melena 
se   desfleca  a  los   vientos   del  desierto 

como  una  selva  en  tempestad...  No  es  cierto 
que  duenna,  aunque  en  prisión  esté:  la  arena 
mira,    y   aguza   sobre    su   cadena 
la  vieja  garra  para  el  nuevo  acierto. 

¡Miente    quien    diga    que    menguó    su   imperio! 
que,  aun  en  reposo,  el  viejo  león  iberio 
tiene,  soñando,  una  actitud  de  Historia..., 

¡  como  esos  leones  de  los  pedestales 
que   dan   guarda  a  las   cosas  inmortales, 
custodiando  el  silencio  de  la  Gloria! 


IV 

| Aun   no  ha  muerto   el  León!:  aun  su  profundo 
rugido  que  llenó  la  Edad  Pasada, 
puede  atraer  al  Porvenir:  preñada 
la  Madre   está'  de  un  nuevo  albor  fecundo... 


PARNASO    URUQUAYO  77 

I  No  es  que  España  desmaye ! :  está  callada 
después  'del   gran  rumor;   calla,  un  segundo, 
después   de   andar   cien   lustros   por  el   mundo 
escribiendo    epopeyas    con    su    espada... 

¡No  duerme  el  pueblo  que  pobló  de  alarmas 
la  Eternidad;   que,   por   dorar  sus  armas, 
detuvo   al    Sol   absorto    en   su  camino, 

y  que,  un  día,  triunfante  en  toda  guerra, 
no    encontrando    rival   sobre   la   tierra, 
se  puso  a  combatir  con  el  Destino ! 


— ¡Oh,  España  I  Si  «tu  Sol  se  ha  puesto  en  Flandes», 
jamás   se  puso   en  tierra  americana: 
¡prendió  su  hogar,   entró  por  la  ventana 
de  su  alma,  y  se  durmió  sobre  los  Andes! 

De   allí    saldrá  para   otra   sobrehumana 
aurora,   eterna  vida  en   que  te  expandes: 
¡y  jamás   se  dirán   cosas  más  grandes 
que   las    dichas    en   lengua   castellana! 

¡Madre  de  pueblos!   Por  dar  savia  y  vida 
al  mundo  nuevo,  abriste  más  la  herida 
que   tu    sagrado    pecho    despedaza, 

¡y  aun  cuando  falte  a  tus  pezones  llenos 
leche  fecunda,  exprimirán  tus  senos 
toda  tu  sangre,  por  nutrir  la  Raza...! 


78  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


LA  LEYENDA  DEL  PATRIARCA 

Fragmentos  leídos  por  el  autor 
en  la  fiesta  del  centenario  de  la 
batalla    de    Las    Piedras. 


I 


¡  Niños,    hermanos    míos, 
los  que  gustáis  de  cuentos  legendarios 
y   amáis   los   prodigiosos    extravíos, 
los    sueños    visionarios ! 

¡Niños,  amados  míos, 
los   hermanos   menores 
en   nuestra   madre   Libertad:    unios 
de   las   manos;    juntad   vuestros   amores, 
a  la  vera  del  lar  iluminado! 

¡Venid  a  mí!   Traedme   muchas  flores, 
muchas  flores...   Sentaos  a  mi  lado 
y  abrid  de  par  en  par,  sobre  la  Gloria, 
el  balcón   del   ensueño  alucinado, 
para   que  os  entre  luz  en  la  memoria. 

¡Abrid  vuestra  alma  al  viento  del  pasado, 
porque  quiero  contaros,  en  ofrenda 
al   sol   que   está  en  vosotros,  una  historia 
que  parece  más  bien  una  leyenda...! 

II 

¡Ancianos   del  terruño   solariego, 
sobre   cuyas   cabezas  ha  caído 
la  ceniza  del   fuego 
del   recuerdo   que   aun  late   en  el   olvido! 


PARNASO    URUGUAYO  79 

¡Ancianos   padres    de   la   Estirpe   mía, 
los  que  gustáis  de  la  melancolía 
que  tiene  el  vino  de  las  dulces  quejas; 
los  que   sabéis  de  fábulas  lejanas, 
de   la  oculta  poesía 
que  tiene   el  alma  de  las  cosas  viejas; 
los  que  tenéis  la  sien  llena  de  canas, 
y  los   labios   repletos   de   consejas...! 

Oíd,  ancianos,  la  leyenda  mía... 
I  Ella  os  podrá  traer,  en  sus  lejanos 
acentos,    la    visión    esclarecida 
que  os  poblará  de  auroras  la  memoria, 
para   vivir    conmigo    aquella    Gloria 
que  fué   toda  la  luz   de  vuestra  Vida! 

¡Viejos,  oíd...!   El  canto  tiene  engaños 
sublimes:   es   el   ala   que   en  asombros 
eleva  los   delirios   más   extraños. 
¡  Oíd,  y  podréis  creer  que  de  los  hombros 
os  sacasteis  el  peso  de  cien  años...! 


III 


Y  vosotras,  mujeres  de  mi  tierra, 
las   más   bellas   del   mundo, 
las  que   encendéis  el   fuego  de  la  guerra 
entre    los    hombres,    al    fulgor    que    encierra 
vuestro   mirar   profundo : 

¡  Mujeres   ruiseñores 
de  mi  Patria  romántica  y  sonora, 
de   mi  bosque   de   ensueños   y  de   amores; 
las  que  dais- la  ternura  y  los  enojos..., 
todo    el   milagro   que   la  vida  enflora! 


80  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

j  Mujeres   de   mis   líricos   cantares, 
las    que    en   las    tristes    noches   uruguayas 
custodiáis  las  leyendas   tutelares; 
las  que  encendéis  con  los  fulgores  de  Eros, 
en   el   silencio   de   las   horas   quietas, 
el  delirio  triunfal  de  los  guerreros 
y  el  ensueño  de  luz  de  los  poetas...! 

¡Escuchad    este    cuento    legendario 
en  las  fiestas  pascuales 
que   preside    el   solemne    Centenario  1 
¡Sed  las   sacras  vestales 
del  fuego  del  valor,  ante  el  santuario 
en  que  la  Santa  Libertad  se  eleva 
en   gloriosa   ascensión...!    ¡Dadme   la   prueba 
de  vuestra   fe... I    ¡Iluminad   los   templos, 
y  hablad  de  esta  leyenda  sin  ejemplos 
a  los  nacidos  en  la  Gloria  nueva...  1 


IV 


¡Jóvenes  de  la  fuerza  y  del  lirismo, 
custodios  del  Ideal;  los  de  la  herencia 
sagrada;   los   del   épico   bautismo 
del   milagro   en~la  fuente  de  heroísmo 
de  nuestra  independencia; 
los  que  sabéis  de  todos  los  caminos 
que  van  al  Sol;   los   que  tenéis  conciencia 
y  fe  de  vuestros  únicos  destinos  I 

{Jóvenes    que    guardáis,    espada   al    brazr, 
vuestra  heredad   de  amor,   sobre   el  regazo 
de  la  Madre  de  Oriente,  en  las  fatigas 
de   las    horas    guerreras, 
frente   a   todas   las   furias   enemigas, 
frente  a  todas   las  ansias   extranjeras! 


PARNASO    URUOUAYO 

I  Los  que  pasáis  la  Vela  de  las  Armas 
del   Porvenir,    en   nuestra  tierra   libre, 
prontos   a   dar   Jos   bélicos   «alarmas» 
a    todas    las    bravuras    redentoras, 
en  cuanto   el   grito   de  las  sombras  vibre 
junto  al  nido  Oriental  de  las  auroras...! 

¡  Jóvenes,   los   valientes  y  gentiles ; 
los   que   tenéis    los   músculos   viriles 
como   templados   por  la  santa  ira, 
que  vibran   en   las   gestas  varoniles, 
sin   que   haya  brazo   alguno   que  los   tuerza, 
cuando   sus   nervios   el  valor  estira 
como    cuerdas    sonantes    de    una  lira 
que  canta  la  epopeya  de  la  fuerza! 

¡Jóvenes   de   mi   Raza,   los   mayores: 
dejad,  un  rato  la  florida  reja 
de  la  Novia,  en  que  estáis  cantando  amores 
en  harmoniosa  queja, 

y  escuchad...!   En  mis  cantos  brota  en  flores 
todo   el    milagro   de   la  Patria  Vieja... 

¡Sentaos    a    mi    vera;    daos    las    manos; 
avivad  de  las  llamas  los  destellos, 
y  oídme  bien! : 


Era,    una   vez, — hermanos — 
un  gran  guerrero;  pero  no  de  aquéllos 
de   los   gestos   crueles, 
que,  en  los  tiempos  salvajes  y  lejanos, 
florecían   en   sangre   sus  laureles. 

Parnaso  uruguayo.- 


82  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

1  Este   era   un   héroe   cuya   noble   espada 
no  fué  jamás  un  hacha  de  verdugo, 
sino   que   estuvo   siempre   levantada 
como  un  rayo  de  luz  de  la  alborada, 
contra  toda  tiniebla  y   todo  yugo! 

j  Porque,   en  todo   momento,   a  todas  horas, 
era    su    espada    santa    quien    tejía 
con  las  hebras  de  luz  de  las  auroras 
la  clámide  del  día, 
el  manto  de  la  sacra  investidura 
en    el    que    augustamente    se    envolvía 
la   Libertad...!    ¡Por    eso, 
siempre   su   rayo   en  la  tiniebla  oscura 
de  las  almas,    dejó   su   brillo  impreso, 
como  óleo  santo  de  la  Edad  Futura...! 

j  Cetro   su  espada  fué,   antorcha  y  tea, 
en  las  llamas  del  Sol  siempre  encendida; 
el   aspa    de   un   molino,    que   voltea 
moliendo    el    rojo    grano    de   la  Idea 
que   da   la   harina  blanca   de  la  Vida! 

¡La  espada  forja  el  Porvenir:   no  hay  nada 
más  santo   y  más  glorioso   que  una   espada, 
cuando    es    el    regio    cetro    de   victoria 
para   la   Libertad...!    ¡Ella    es    sagrada, 
cuando  es  su  luz  radiante  la  mirada 
suprema  de  la  Gloria; 

cuando   es    como   la   antorcha   de  Aladino, 
que  hechiza  al  genio   con  su  llama  ustoria ; 
y  es  vara  de  Moisés,  que  abre  un  camino 
para  el   Sol,   en  las  sombras,  y   es  divino 
espejo  milagroso  de  la  Historia 
que  se  mira  más  bella  en  su  destino...! 


PARNASO    URUOUAYO  83 

¡La  espada  deja   el  rojo   surco  abierto 
para  la  siembra  de  los  nuevos  soles; 
su  brillo  hace  el  miraje  en  el  desierto 
y   enflora   en  sus  purpúreos  arreboles 
las   primaveras    épicas   del    Huerto  1 


|  Oh  férrea  lira  mía,   que  ya  has  dado 
un  compás  a  las  fieras  multitudes, 
rimando   su   delirio   amotinado: 
la  hora  ya  llegó  de  que  saludes 
la   formidable    Gloria   del    Cruzado 
de   América,    que,    un   día, 
acaudilló    al    gauchaje    sublevado 
que    quería    ser    libre,    que    sabía 
cómo  el  destino  de  los  pueblos  traza 
la   Libeitad    con   sangre...,    porque    él   era 
el   alma   viva   de   la   montonera, 
toda  el  alma-  vibrante  de  la  raza  I 

¡Artigas  fué,   en  su  homérica  porfía, 
el  noble  General  de  las  derrotas 
triunfantes !   ¡  Cada  vez  que  se  abatía 
sobre  el  terruño   con  las  alas  rotas, 
su    heroísmo    invencible,    se    dijera 
que    floreciese    de    más    nobles    galas, 
en  un  prodigio   anteano,   cual   si  fuera 
que,   al   golpe  luminoso   de  sus  alas, 
el .  alma  de  la  Patria  resurgiera  i 

I  Cada  vez  que  caía,  aun  derrotad*, 
sabía  enamorar  a  la  Victoria: 
porque,  como  era  su  divino  amado, 
le  recogía  al   sucumbir  postrado, 
en   sus    brazos   magnánimos,    la   Gloria! 


84  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 

Artigas    era    el   bíblico   patriarca 
de  la  Estirpe:   sus   águilas  guerreras 
no   hicieron   sólo   el   nido   en  la   comarca 
de  las   patrias  fronteras: 
volaron   sobre   todas  las   riberas, 
sobre   todos    los   pueblos,    igualmente..., 
¡pues  fué  su  Genio,  que  el  destino  abarca, 
la   paloma    del    arca 
del  Ensueño  de  América  naciente ! 

¡Su  alma  fué  el  Sol;  su  soplo  dio  un  latido 
universal,   profundo, 
al   generoso   corazón  herido 
de   la   Patria,    tan   magno   que,   un    segundo, 
todo    el    confín    de   la   heredad   rebasa, 
para   poner    en   movimiento   al   mundo 
con  los  grandes  desbordes  de  la  Raza ! 

¡Tan  alto  en  su  caballo  parecía, 
que  alcanzar  pudo  con  su  frente  el  cielo; 
tanto,    que    el   mismo    sol   resplandecía 
sobre   su   sien,    entre    el   nocturno   duelo, 
mientras    su   poncho   al    aire,    se   diría 
un   huracán    de   cóndores    en   vuelo ! 

Adoraba   la   gente    campesina 
con    un    culto    romántico   a   ese  hombre, 
con   una   adoración   casi    divina, 
exaltada   al    fervor   de   su   renombre; 
las   mujeres   ie   daban   sus   cariños 
y   en    el    sueño    sonámbulo   los   niños 
pronunciaban   su    nombre... 

Los  montes  patrios,  los  nativos  ríos, 
de  verle   siempre   en   el   bregar,  le  amaban; 
¡y  sabían   sus  ímpetus  bravios, 
y,    en    las    horas    de   heroicos   extravíos, 
al   clamor   de   su   voz,   se  amotinaban ! 


PARNASO    URUGUAYO  85 

¡Todo,  era  el  reino  de  sus  sueños  grandes: 
toda  la  inmensidad  que  se  dilata 
desde   el  lejano   trópico   hasta   el  Plata, 
desde  el  inmenso  mar  hasta  los  Andes ! 
¡  Las   selvas  y  los   montes, 
las    cumbres    y   los   llanos, 
se  agrandaban   de  nuevos  horizontes 
al    pasar    sus    delirios    sobrehumanos! 

¡Todos  los  nobles  y  altos  desvarios, 
todos,   por   El.    se   hirieron  insurgentes: 
los  montaraces   gauchos   de   Entre   Ríos, 
las  indígenas  lanzas  de  Corrientes, 
el  ardor  de  la  fe  santafecina, 
los    heroísmos    indios    de    Misiones 
y   las    mismas    patrióticas   visiones 
de   la    sabia   ciudad    salamanquina! 

¡  Todos   eran   con   El :   los   federales 
en    las    floridas    márgenes    platenses 
del   viejo   virreinato,   los  leales 
paisanos    de    los    llanos    riograndenses, 
y   las   libres   pujanzas    orientales! 

¡Todos  eran  con  El:  las  santas  Ligas 
del  Derecho,  las  épicas  audacias..., 
porque    ellas    bien    sabían    cómo    Artigas 
encarnaba   las    nuevas   Democracias 
en  las  tierras  del  Sol;  porque,  no  en  vano, 
su  grito  un  nuevo  y  libre  acorde  estampa 
en  el  hondo  concierto  americano : 
El  era  todo  el  ímpetu  del  llano 
insurgente,    era   el    trueno    de   la  Pampa! 

¡Su  espíritu  gigante   se   extendía 
desde  el  océano  insomne  a  la  frontera 
de  Chile;  y  a  la  agreste  toldería, 
y  a  las  montañas  de  la  cordillera...! 


86  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

1  El  era  el  rey  de  toda  la  comarca 
de  las  gentes   indómitas!   jEl   era 
el   anciano    patriarca 
de   los   pueblos   libertos,    el   caudillo 
de  toda  la  bravura  montonera! 

El   gauchaje   seguía  su  bandera, 
donde  el  indiano  Sol  puso  su  brillo; 
con  él   estaban  Güemes,   y  Sotelo, 
y  Ramírez,   y  López,   y  Andresillo. 
Contra  él  estaba  el  reaccionario  anhelo 
de  los    odios   monárquicos,   la  hispana 
conspiración,  los  vigilantes   sueños 
del  Brasil,   la   codicia  lusitana 
y   la  sorda  ambición   de   los  porteños: 
¡todos  los   odios,   todos  los   empeños 
contrarios  a  la  fe  republicana! 

|  Su  formidable  grito 
de  Libertad,  en  el  Destino  oscuro 
resonó,    hasta   las   moles    de   granito..., 
y  atrajo  con  la  voz  de  su  conjuro 
Una  ronda  de  auroras  del  Futuro 
para  llenar  de  luz  c1  Infinito...! 

No  tuvieron  sus  sueños  la  fortuna 
de  tener  a  Los  Andes 
a  manera  de  olímpica  tribuna, 
para  hechizar  al  Sol,  y  ser  más  grandes; 
pero   su   voz   lejana 

suena  más  honda,   cuanto   más  se  aleja..., 
¡y  aun  más  ha  de  vibrar  cuando,  mañana, 
rotos  los  moldes  de  la  Patria  vieja, 
formen  el  cielo   de  la  Estirpe  indiana: 
cuando,  junto  a  su  Sol,  veinte  naciones 
formen   en   haz,   con   sus   constelaciones, 
la   gran    Federación    Americana! 


PARNASO    URUGUAYO 

|Ah,  no  es  sólo  una  Patria  la  que  canta 
un   himno    al   viejo    Precursor:   un   coro 
que  de  todos  los  pueblos  se  levanta, 
dice  el  salmo   sonoro 
a  la  grandeza  de  su  gloria  santa! 

I  Son  varias  las  naciones 
que    entonan   la   canción   alborozada: 
son    las    cinco    Provincias,    las    Misiones, 
todas  las  hijas  de  la  Pampa,  aquéllas 
que  libertó  su  espada, 
rompiendo  el  Inca  Sol  en  cien  estrellas..., 
para  que  fuese  cada  una  de  ellas 
un  sol   en  plena  fiesta  de  alborada! 


•  Era   el   silencio   inmenso 
de  la  opresión;  era  el  silencio  inerte 
sobre   el    suelo   de   América  suspenso, 
como  un  sueño   de  Muerte... 

De  pronto,  fué  un  clamor:  jera  el  pampero 
que,   en  la  solemne   calma  piisionero, 
con   el   empuje  de  sus  alas  grandes, 
rompía  los  silencios  colombianos, 
y  amotinaba  el  ansia  de  los  llanos, 
y    estrellaba   su   voz    contra  los  Andes! 

Hubo  un  asombro  de  estupores  lleno 
en  las  tierras  del  Sol:   i  la  voz  de  Mayo 
quebró   el   silencio   en   el  azul  sereno, 
y  un  gran  fragor  le  contestó;  que  el  trueno 
siempre"  sigue    al    relámpago    del   rayo! 

Hubo    entonces    un   grito 
que  del   campo   uruguayo 
prolongó   su   clamor  al  infinito... 


88  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 

La  voz   de   Mayo    fué   clamando  Vida: 
y,  al  fragor  de  la  Pampa  conmovida, 
cuyo  estruendo  llenó  toda  la  Historia  , 
y  despertó  a  la  América  dormida 
en  su  lecho  de  sombras  y  de  yedras, 
le  contestó  el  gran  trueno  de  la  Gloría: 
|  la  carga  de  los  libres  en  Las  Piedras ! 

¡Ah,  bien  pudo  decirse,   aquella  hora, 
que  un  vuelo  inmenso  de  aves  libres  era 
el  poncho   del   Blandengue,   onduladora 
ala  de  Libertad,  roja  bandera 
del  gauchaje   insurgente:  parecía 
que  en  las  chuzas  indígenas  viniera 
un   reflejo    de   albor...,   porque,    ese  día, 
sobre    las    lanzas    de    la    montonera, 
la  sangre  en  albas  rojas  florecía! 


iPor  la  fe  del  Patriarca  y  la  grandeza 
de  su  Numen,  por  toda  su  locura 
vidente,    el    Uruguay    es   la   cabeza 
y  el   corazón  de  América  futura! 
Porque  sólo  el  empuje  de  la  audacia 
de  la  raza   de   Oriente, 
salvó  la   americana  democracia 
en  la  tierra  charrúa,  renaciente 
cuna  del  Sol:  en  esta  tierra  mía 
que   siempre    supo   hablar   familiarmente 
con   el    Prodigio;    bosque    de   poesía 
donde  todas  las  alas  hacen  nido : 
en  esta  Patria  de  la  Valentía, 
que   dice    al    Porvenir   su   prometido..., 
|  porque,  cada  segundo  de  su  Historia, 
bien  pudiera  decirse  que  ha  vivido 
en  estado  de  gracia  de  la  Gloria  I 


PARNASO    URUGUAYO  8Q 


Fernández  Ríos  (Ovidio) 


Tiene  publicados  cuatro  libros  de  versos :  «Sueños  de  media 
noche»,  1905;  «Por  los  jardines  del  alma»,  1908;  «Las  leyendas 
milagrosas»,  1912,  y  «Horizonte  de  luz»,  y  dos  comedias  en  prosa 
«El  alma  de  la  casa»,  191 1,  y  «El  fracaso»,  1912.  Con  su  poema 
«Páginas  del  saber  humilde»,  obtuvo  el  primer  premio  en  el 
concurso  de  poesías  que  organizara  la  revista  literaria  nacional 
«Bohemia».  Fué  director  de  «La  Semana»,  revista  de  arte,  fun- 
dada en  Montevideo.  Pertenece  a  la  redacción  del  diario  me- 
tropolitano «El  Día».  Para  ser  justa  con  este  poeta,  creo  sufi- 
ciente   transcribir    lo     que    sigue : 

«Sus  versos  me  han  encantado  porque  son  sanos,  vigorosos  y  sa- 
ludables como  una  ducha.  Es  usted  un  rebelde  y  a  todas  sus 
estrofas  sabe  dar  un  gesto  bizarro  de  desdén.  Usted  no  solamente 
canta :  orienta.  Este  janismo  en  un  poeta  como  usted,  ha  de  tener 
todas  mis  simpatías,  que  le  tramito  emocionadamente.  También 
su  musa  que  tiene  ímpetu  de  resistero  de  llanura  castellana  y 
vibraciones  coléricas  de  látigo,  conoce  la  serena  dulzura  del  cre- 
púsculo. En  definitiva,  sus  versos :  un  rectilíneo,  una  espada  audaz 
que    va    a    clavarse    en    el    porvenir.» 

Emiliano  Ramírez  Ángel   (Madrid). 


<ASI  HABLABA  ZARATHUSTRA...» 


La   vida    es    cruel    bajo    su   falsa    calma. 
Incertidumbre   y   caos.    No   sé   yo  mismo 
si   es   cpie  mi   alma  baja  hasta   el  abismo, 
o   que   el  abismo   sube  hasta  mi  alma... 


90  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

De   mis    pasiones   mismas   me    equivoco; 
y  en.  ese  laberinto   en  que  me  pierdo, 
yo  no  sé  si  estoy  loco  al  creerme  cuerdo, 
o   si    soy   cuerdo    cuando    estoy  más    loco. 

¿Qué  es  la  vida?  ¿Es  lo  Humano?  ¿Es  lo  Divino? 
¿  Quién  al  mundo  señala  su  camino  ? 
¿Es  el  Dios?  ¿Es  el  Hombre?  ¿O  son  los  dos? 

[Los   dos   no    caben    en   un  mismo    nombre! 
j  O   Dios   se   equivocó   al   hacer  el   Hombre, 
o  el  Hombre  es  quien  se  equivocó  de  Dios! 


LAS  TRES  VIRTUDES 


Cuando   seas   señor   de   tus   sentidos, 
un   árbol  planta,   y   obra  buena  hiciste; 
porque   él   alegrará   tu   huerto   triste, 
con  frutos,  flores,  pájaros  y  nidos. 

De  todo  lo  que  oigas  y  que  veas, 
—de  lo   malo   y  lo  bueno;  vil   y  honrado — 
escribe   un   libro   y   deja   en  él   grabado 
el   vigor   de   tu   ser   y  tus   ideas. 

Y  cuando  sienta  tu  vivir  sereno 
que  la  paz  del  hogar  te  llama  y  nombra, 
haz  con  amor  un  hijo,  justo  y  bueno; 

para    que    aprenda    la    sabiduría 
de    tu    libro   inmortal,    bajo   la  sombra 
del   árbol   noble   que   plantaste,    un  día... 


PARNASO    URUOUAVO  91 


EL  AMOR  A  LO  SENCILLO 


No  digas  nunca  que  eres  más  divino  que  el  lodo, 
ni  más  fuerte  que  el  perro,  guardián  de  tu  morada 
el  orgullo  es  muy  propio  del  que  nunca  fué  nada; 
la  vanidad  es  hija  del  que  lo  ignora  todo. 

Aunque  tengas  del  genio  el  saber  y  las  galas, 
no  mates  al  gusano  que,  en  su  tierno  capullo, 
en  sí  lleva  una  gloria  y  un  saber  y  un  orgullo, 
y,  sin  saberlo  nadie,  se  está  haciendo  dos  alas. 

A   la  humildad    bendice   del   rústico  labriego 
que  en  la  aurora  se  aleja  con  el  buey  solariego, 
— apóstol  de  paciencia  y  de  filosofía — 

y    en    el    ocaso    vuelve,    trayéndose   consigo 
la  esperanza  del  oro  de  la  espiga  de  trigo 
con  que  ha  de  hacerse  el  pan  nuestro  de  cada  día.. 


LA    GLORIA 


Si  la  gloria  es  sufrir,  saber  que  en  vano 
se  quiere  ser  lo  que  jamás  se  ha  sido; 
si  la  gloria  es  subir  y  haber  caído, 
dormirse  niño  y  despertarse  anciano; 

si  la  gloria  es  lucir  las  tristes  galas 
de  un  dolor,  de  una  pena  y  de  una  herida; 
si  la  gloria  es  morir  sintiendo  vida, 
y  no  poder  volar  teniendo  alas; 


92  ANTONIA     ARTUCIO     EERREIRA 

si  la  gloria  es  soñar  un  imposible; 
si  la  gloria   es   sentir  que  es  inflexible 
la  ley   del    universo   o   del  destino, 

y  vivir  sin  laurel  y  sin  historia: 
si  la  gloria  es  así...,  ¡bendita  gloria, 
que  me   has   acompañado    en   el   camino...! 


EL  POEMA  DEL  INVIERNO 

I 

Descendiendo    por    una   montaña 
viene  un  viejo,   muy  viejo  y  muy  blanco... 
Hace   ya   muchos    siglos    que    emprende 
un  viaje  a  la  tierra,  por  año... 
Viene  todo   cubierto   de  nieve; 
su  cabello  y  su  barba  son  largos, 
y  parece  que  fuera  en  la  noche 
el  fantasma  de   algún   ermitaño. 
¿Dónde  va?  ¿Quién  le  guía?  ¿Qué  busca? 
¿  Qué  misterio  hay  en  él,  que  a  su  paso 
se   deshojan   y   tiemblan   los   árboles 
y  se  mueren  las  flores  del  campo? 
¿Quién  le  dio  ese  poder,  que  al  sentirlo 
el  molino   da  vuelta   a  sus  brazos 
y  se  llenan  de  muchas  tristezas 
las  almas,  los  cielos,  las  flores,  los  lagos...? 


II 


Ha    golpeado    tres    veces    seguidas 
en  la  puerta  de  un  regio  palacio, 
donde  se  oyen,  de  afuera,  las  notas 
musicales  de  un  dulce  piano 


PARNASO    URUGUAYO  93 

que  acompaña   los   cantos   amables 
de    princesas    y    de    cortesanos; 
luego,  el  giro  sutil  de  una  danza, 
el  bullir   del   «champagne»   delicado, 
el  sonoro  chocar  de  las  copas 
y  las  risas   en  todos  los  labios... 
Hay  allí   mucha  luz,   mucho   fuego, 
hay  calor,   alegrías   y  cantos, 
hay   orgías,    hay   oro   y   hay  pieles..., 
y  por  eso,  del  regio  palacio 
en  la  puerta,   ese  viejo,  muy  viejo, 
ha  golpeado   tres   veces,   en  vano... 

III 

¿Dónde   va?   ¿Quién   le  guía?   ¿Qué  busca 
ese  viejo,  tan  viejo  y  tan  blanco...? 
Esta  vez,  ha  vencido:  en  la  choza 
miserable  de  un  pobre  aldeano 
ha  llamado  una  vez  solamente, 
y  la  puerta  se  abrió  a  su  llamado. 
Allí,  todo  era  negro,  muy  frío : 
luz  no  había,  ni  fuegos,  ni  cantos... 
Un  jergón,  en  el  suelo;  dos  niños 
sobre  él,   como   dos   estropajos; 
una   anciana   tendida   en   un   lecho, 
muy  enferma  de  un  mal  hondo  y  largo, 
y,  sentado  en  el  suelo,  el  buen  hombre 
que  dormía,  apoyando  en  sus  manos 
la  cabeza,  quizás  dolorida 
de   sufrir   por   muchísimos    años. 
Mucha  hambre   y   dolor,   mucha  pena... 
Y  el  intruso  rió  con  sarcasmo, 
y  besó  a  cada  cual  en  la  frente 
con    un    beso    maldito    y   helado... 
Agotó  de  la  anciana  la  vida; 
a  los  niños  dejó  demacrados... 


94  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

jY  arrancó  de  los  brazos  del  hombre 
la  única  fuerza,   y  mató  su  entusiasmo  I 

IV 

Ya   salió   de   la   choza   enlutada... 
Ahora   ante    él   ha   brillado   un  relámpago. 
Y  camina,   camina  sin  rumbo, 
en  busca  de  hogares  que  no  estén  cerrados... 

...Y  allá  va  lentamente  el  Invierno, 
ese  viejo,   tan  viejo   y   tan  blanco, 
|  el   que   llena  de   muchas  tristezas 
las  almas,  los  cielos,  las  flores,  los  lagos...! 

LACRIMA 

El  cobarde  que  oculta  su  rostro 
por   haberme    arrojado    su    infamia, 
y  me  tiembla,   me  implora,   me  gime,   me  huye, 
porque  ve  que  mi  dedo  de  Dios  le  señala; 

el  lacayo  de  torpe  librea, 
que  me  adula,  se  inclina  y  se  arrastra, 
porque  a  ocultas   se  ha   puesto  mi  túnica,  y  tema 
que  mi  látigo  altivo  le  cruce  la  cara; 

el  tirano  que  al  verme  sonroja, 
e  impotente    sofrena   su    rabia, 
porque  el   arco   triunfal   de  mi  lira  de  fierro 
en    su    frente    una    huella    profunda   dejara; 

el  que  besa  mi  mano  y  me  aplaude, 
acallando    una    envidia    que    guarda, 
y  que  lleva  en   el  cinto  un  puñal  escondido, 
y,  al  brindarme  un  abrazo,  me  hiere  en  la  espalda; 


PARNASO    URUGUAYO 


Q5 


el   hambriento    hombre-fiera   que   afila 
en  el  fétido   abismo   sus  garras, 
para  echarme  el  zarpazo  y  beberme  la  sangre 
cuando,   un  día,  descienda,  tropiece  o  me  caiga: 

dignos  son  de  desprecio  y  de  odio; 
pero   dignos    también,    de    mi   lástima: 
¿cómo    pueden    librarse    de    tanta   miseria, 
si  no  tienen  conciencia,  cerebro,  ni  alma...? 


96  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Franchi  (Alfredo  C) 


Nació  en  Minas.  Es  autor  de  «Las  Víctimas»,  «Albas  y  Ocasos», 
«El  Padre  Félix»,  novela  y  «Momentos  Líricos»,  poesías.  Muchas 
composiciones  de  este  autor,  laureado  en  varios  certámenes  litera- 
rios,   fueron    publicadas    con    el    seudónimo    de    Alfredo    de    Lery. 


VANIDAD   DE   VANIDADES 


Torna  el  guerrero  de  la  lid  sangrienta, 
ceñido  con   el   lauro   de   victoria; 
le  aclama   el  pueblo,  y  su  poder  ostenta 
desde  el   sitial   que  le   erigió  la  gloria. 

Mas,   como   el  polvo   que  arrebata  el   cierzo, 
pasa  tan  raudo  el  popular  sonido... 
¿Qué   fué   del   hombre  de  pujante  esfuerzo? 
Hundióse    en    las    tinieblas    del    olvido... 


II 


A   las   olas   se   entrega,   ávido  de   oro, 
el   loeo   mercader;   playas   extrañas 
recorre,  y  suda,   en  busca  de  un  tesoro, 
rasgando  de  la  tierra  las  entrañas. 


PARNASO    URUGUAYO  97 

Hállale,  al    fin...    Bajo    el    paterno    techo 

ya  sueña  con   dichosa   y   larga  vida... 

Mas   ruge  el   mar...   El   huracán  deshecho 

rompe   su  nave   y   la   ilusión  querida... 


III 


Corre  el  joven  liviano,   ardiente,   ciego, 
a  do   el   placer,    no   la  razón,   le  atrae; 
apura    el    cáliz    ponzoñoso,    y    luego 
en   el  abismo  de  la  culpa  cae... 

Pasan  los  años,  y  le  encuentran  muerta 
la  fe   en  el  pecho  que  acogió  el  delito; 
de   amor   su   alma   gastada   está  desierta, 
y    muere    como    un    reprobo    maldito... 


IV 


¿Qué   es,   pues,   la  gloria  que   el    mortal   adora? 
¿Qué    es,    pues,    la   dicha   que   alcanzar   ansia? 
¡  Nube   que   besa  el   sol,   y  se   evapora ; 
placer  que  acaba  de  acabar  el  día ; 

astro  que   el  cierzo   del  dolor  apaga; 
llanto    fugaz,    que    piérdese    en   la  bruma; 
belleza  sin  color,   que  ya  no  halaga; 
flor   sin   fragancia;    vanidad    de    espuma...! 

Parnaso   uruguayo. — 7 


98  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


MOMENTO 


¡Qué   herniosa    noche!    ¡Volemos,    alma...  I 
Junto  a   los   astros   palpitan   besos, 
la  brisa   exhala   tenues   suspiros, 
duermen  los  ecos... 

Las  flores  cierran  entre  las  sombras 
su   perfumado   cáliz   de  incienso : 
es  la  hora  ansiada,   de  los  amores... 
¡Alma,  volemos...! 


PARNASO    URUGUAYO  99 


Gamba  (Carlos  T.) 


Colaborador  de  la  prensa  nacional  desde  la  fundación  de 
•(Bchcmia»,  revista  literaria,  de  cuya  redacción  formó  parte.  Ora- 
dor de  buenas  aptitudes ;  hombre  de  vasta  preparación ;  nunca 
ha  publicado  libros,  y  de  sus  versos  pocos  ha  dado  a  las  cajas. 
Nació    en    Montevideo    y    reside   en    Florida. 

HACIA   EL  ABISMO 

¡  Quién  sabe  si  la  vida,  con  sus  caprichos  raros, 
te  colocó  en  la  senda  que  para  mí  trazó, 
para   que   yo   en   tus   brazos  hallara   dos  amparos, 
ya  que  a  mis  soledades  ni  una  alegría  diól 

...Pero  yo  sé  que  hay  vidas — como  la  vida  mía — 
hechas  con  todo  el  frío  de  la  nieve  polar; 
por  eso,  tengo  miedo  de  que  se  acerque  el  día 
que  al   pie  de  tu  castillo  me   aproxime  a  llamar... 

Tú,  que  el  futuro  tienes  para  tender  el  vuelo, 
si   a    tu   portada   llamo    debes   negarte    a  abrir, 
aunque   en  mis   serenatas   se  agolpe  todo   el  duelo: 
que  si   el   viajero   expira,   es  tuyo   el  porvenir... 

Hay  vidas  destinadas  a  todas  las  caídas, 
que   son   como   una   síntesis   de   todo    el  padecer... 
I  Aparta,    si    no    quieres    ver    que    caen    heridas 
todas    tus    esperanzas    ingenuas    de    mujer  I 


100  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

Mi  símbolo   es   el   piélago   coronado  de   espumas, 
— el  caos  de  las  olas  sobre  el  dorso  del  mar — 
y  un    barco    que   navega   entre   todas    las   brumas, 
con   destino   a  la  noche,   donde  va   a   naufragar. 

Cierra  tu  puerta,  y  duerme  cuando,  a  tu  puerta  llame; 
en  mi  nave  proscripta  no  embarques  tu  ilusión... 
jHaya  un  ruego  en  tu  boca,  cuando  la  mía  clame: 
cuando  en  mi  nave  náufraga,  estalle  el  corazón! 

Así  es  mi  amor:  sin  límites,  como  es  la  fantasía; 
con  ímpetus  de  joven  y  extraña  senectud... 
¡Cuando   a   solas   medito,   hay   en  la  mente   mía 
montañas    de    rencores    contra    mi    juventud...! 

CASTILLOS  EN  EL  AIRE 

Amiga:    si    tu    alma    hermana    es   de    la    mía, 
volemos  un  instante  bajo  la  luz  del   día 

hacia  el  país  del  sol; 
dejemos   este   mundo   de  anhelos   imposibles, 
para  bañar  la  mente  en  ondas  invisibles 
bajo    el    beso   primero    del   primer  arrebol. 

Yo  gusto  de  los  sueños,  allá,  por  las  regiones 
donde   el  velamen  blanco   de  las  'inspiraciones 

es   bello   desplegar: 
hundirme  en  el  misterio   de  lo  superhumano, 
y,  .embarcado  en  un  sueño,  cruzar  un  océano 
sin  islas,    ni   ciudades,   ni   costas  que    explorar... 

La  marcha  de  la  nave  por  incierto  camino, 
sin  saber  del  nirvana,  sin  temer  al  destino, 

| sobre  el  canto  del  mar...! 
Me    enferma    el    desacorde    rumor   de   las    ciudades, 
me  hieren  las  barbaries  de  todas  las   edades 
que  sólo  para  el  crimen  supieron  engendrar. 


PARNASO   URUGUAYO  101 

Yo  gusto  de  los  ámbitos  indecisos,  inciertos; 
de  una  vida  sin  códigos,  de  países   sin  puertos, 

de  caminos   sin  fin; 
de  mariposas  blancas,  que  en  el  aire  voltean; 
de  montañas   azules,   sin  cumbres   que  se  vean; 
de  auroras  de  violeta,  y  tardes  de  carmín..., 

¡sin  el  vaivén  eterno  del  afán  cotidiano, 
donde  cae  el  hermano  batallando  al  hermano; 

sin  tanta  mezquindad...! 
¿Quieres...?   |Ven   al   espacio   donde   los  dioses   viven, 
se  incendian  las  estrellas  y  las  diosas  conciben 
espirituales    formas    de    la   inmortalidad! 

Nos  hace  falta  un  átomo,  siquiera,  de  inconsciencia: 
el   espíritu  humano  padece  de  videncia; 

yo  deseo  «no  ser»... 
Y  si   tus   ambiciones   se  hermanan  con  las  mías, 
mira    las    perspectivas,    mira    las    lejanías... 
Yo   no   seré  ya  hombre,   tú   no   serás  mujer... 

...Y,  al  morir  de  una  tarde,  al  primer  clarobscuro, 
en   formas    intangibles, — como    espíritu   puro — 

te   invitaré   a  partir: 
a  ascender  por  los  tramos  de  una  plácida  escala, 
en  los  hombros  prendido  el  prodigio  de  un  ala, 
y  a  vagar  por  el  éter,  sin  saber  dónde  ir... 


102  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Garel  y   Mas   (Julio) 


Autor    de    «Estrellas    Errantes»,    1913,    poesías,    y    «Versos»,    1919. 
Nació   en   Montevideo.    Empezó   a   escribir  a   los   trece   años. 


EL  ÁNGEL  BUENO 

La  novia,  el  ángel  bueno 
que  en  el  camino  he  hallado 
cuando  eran  tan  inciertos 
mis   errabundos   pasos 
como  los   de  los  pobres 
viajeros  extraviados 
que  se  pierden,  un  día,  sin  remedio, 
y  no  columbran  nunca  más  su  astro; 
la  novia,  el  ángel  bueno 
que  de  males  y  dudas  me  ha  salvado 
con  el  niveo  despliegue  de  sus  alas 
sobre  mí  corazón;  el  ángel  casto 
que  despertó  en  mi  ser 
la  pureza  dormida, 

sólo  halagos 
recibirá — dulzuras  inefables, 
lirios   inmaculados, — 
de  quien  por  ella  tiene  nuevamente 
fuego  en  sus  entusiasmos, 
transparencias  de  amor  en  sus  ideas, 
y  en  sus  labios   el  canto.,. 


PARNASO   URUGUAYO  103 


EVANGELIO  DIVINO 


Al  escribir  el  verso  más  divino 
que  se  haya  escrito  en  lengua  humana,  piensa 
en  la  más  pura  y  sana  recompensa 
que   darte   puede,    suave   y  cristalino... 

No  esperes,  cual  clemencia  del  destino, 
un  aplauso  sin  fin,  que  al  tiempo  venza; 
no  digas  que  la  gloria  se  comienza 
con  una  placa  vil  o  un  pergamino... 

Cuida  de  que  te  estime  el  buen  hermano; 
mas   no   la  muchedumbre,   que   profano 
sendero  sigue,  equivocada  y  ciega... 

Y  si  hermano  no  encuentras  en  tu  viaje, 
¡suene  para  ti  solo  tu  cordaje, 
y  Eterno  Amor  a  tus  Castalias  ruega! 


104  V     ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Genta  (Edgardo  Ubaldo) 


Autor  de  «Canto  a  la  Patria»,  poesía;  «Pueblo,  escucha»,  pro- 
sa ;  «Harpago  y  Elena»,  drama  lírico,  con  música  del  maestro 
León  Riveiro ;  «Besos,  lágrimas  y  gritos»,  poesías;  «Hacia  la  luz», 
poesías  filosóficas;  «El  padrfe»,  drama;-  «El  amor  no  muere», 
drama  lírico;  «El  himno  de  los  cadetes»,  «La  canción  de  la  mi- 
seria», drama,  y  «La  canción  del  soldado»,  estas  dos  últimas 
con  música  de  Grasso ;  «El  himno  a  la  aviación»,  con  música 
del  maestro  León  Riveiro.  El  día  que  publicó  «Poema  republicano, 
a  Alfonso  XIII»  se  agotaron  cuatro  ediciones  del  «Diario  Español». 
Nació  en  Montevideo.  Es  joven;  y  por  eso,  es  admirable  la 
actuación  de  este  poeta  laborioso,  de  iniciativas  plausibles,  co- 
ronadas por  el  éxito.  Es  muy  difícil  repartir  las  actividades  en 
distintas  ocupaciones  y  salir  vencedor :  Genta  es  una  excepción 
en   este   caso. 


MI  VERDAD 


— Soy  poeta  y  soldado.  Mi  divisa 
brilla  en  la  frente  de  los  hombres  sanos; 
I  sé  reir  y  llorar  con  mis  hermanos, 
y  no  oculto  mi  llanto  ni  mi  risa! 

¿  Quién  dijo  que  el  soldado  no  precisa 
tender  hacia  el  ideal  las  fuertes  manos...? 
¿  Quién   piensa    que   con   credos   inhumanos 
al  buen  amor  y  a  la  belleza  pisa...? 


PARNASO   URUQUAYO  105 

Soy  soldado  y  poeta:  si  me  inspira 
la  voz  divina  de  la  vida  amable, 
yo  envaino  el  sable  por  pulsar  la  lira; 

pero  cuando  una  causa  miserable 
vuelve  a  lo  bello  y  al  amor  mentira, 
I  cuelgo  la  lira,   y  desenvaino   el  sable! 

PRIMAVERA 

— Vuelves...   ¡Y   ella  ha  muerto,  Primavera  mía, 
que  nos  viste  locos  de  excelsa  poesía, 
que  nos  viste  juntos  suspirar  de  amor! 
I  Te  he   llamado   mucho,   mientras   se  moría, 
para  que  adornaras  su  cabeza  fría 
con  todas  las  rosas  de  un  rosal  en  flor! 

Vuelves...   Y   a  tu   paso,   todo   resucita: 
la   belleza    surge,    la    ilusión   palpita; 
pero  el  alma  mía  suspirando  va... 
Primavera    mía,    con    sus    penas    hondas, 
va  a  llorar  la  novia  de  las  trenzas  blondas, 
que   calladamente   se   deshojará... 

Vuelves...   ¡Y  ella  ha  muerto,  Primavera  bella; 
y   en    el   firmamento   se   apagó  una   estrella, 
y  un  poeta  enfermo  canta  su  dolor...! 
¿Para   qué   me   sirven   todos   tus  favores...? 
I  Primavera  mía,  déjame  sin  flores, 
pero  no  me  dejes,  nunca,  sin  amor...! 

¡SOMOS    HERMxVNOS...! 

— ¡Deja   mi   frente   sobre   tus   manos,   hermana   mía, 
para  que  llore  con  más  dulzura  mi  desencanto, 
para   que    enjugues   calladamente   todo   mi  llanto, 
para  que  sepas  toda  mi  enorme  melancolía  I 


ÍOÓ  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

¡Deja  mi  frente  sobre  tus  manos,  que  está  tan  fría 
como   las   losas   de   los   sepulcros   del   camposanto, 
porque    quisiera    decirte   mucho...,    besarte   tanto, 
tanto,   que  temo   morir  primero   que  salga   el   dial 

¡Mírame     mucho...!     ¿No     me     conoces?,     ¿no     me 

[comprendes...? 
¿Nadie  te  ha   dicho   que   era   tu   hermano,  cuando  no 

[extiendes 
tus  manos  tibias,  como  mortaja  de  mi  dolor...? 

¡Jamás   me   has   visto...!   Pero,   ¿qué  importa...?   Los 

[dos  quisimos, 
los  dos  pasamos,  los  dos  soñamos,  los  dos  sufrimos... 
¡Dame    tus   manos,   para    que   pueda   morir  mejor...! 


PARNASO   URUOUAYO  107 


Herrera  (Ernesto) 


Autor  de  «Su  Majestad  el  hambre»,  cuentos;  «El  Estanque», 
drama  en  tres  actos;  «El  León  Ciego»,  idem;  «La  Moral  de  MÍ3Ía 
Paca»,  comedia  en  tres  actos,  y  «El  Pan  Nuestro»,  idem.  Versi- 
ficó con  acierto,  pero  no  publicó  libros.  Su  «Himno  a  la  juventud» 
es  una  brujíante  poesía  que  pone  de  relieve  sus  actitudes  de 
escritor  que  supo  desempeñarse  fácilmente  en  distintas  ramas  de 
la  literatura-  La  bohemia  que  tantas  inteligencias  ha  truncado  fué 
compañera  del  joven  escritor,  cuya  temprana  muerte  dejó  en 
sus  compatriotas,  junto  al  dolor  de  su  eterna  ausencia,  el 
sentimiento  de  ver  perdidas  grandes  esperanzas ;  su  fecundo 
intelecto  tenía  mucho  que  ofrecernos.  D,e  las  pocas  poesías 
que  Hcrrerita  publicó  al  azar,  tres  de  las  más  hermosas  quedan 
acl   como   exponente   de   lo   que   produjo   su   mágica   pluma. 


Y  DIJO  EL  CÓNDOR... 


—Es   justo,    garza,    es   justo   tu  desvelo, 
y   es   razón   la   que   arguye  tu   coraje: 
I  no  es  posible  qUe  vueles  hasta  el  cielo; 
no  es  tampoco  posible  que  yo  baje! 

Tú  quizás  seducida  por  mi  vuelo, 
y   enamorado   yo   de   tu  plumaje, 
nos  dimos  a  soñar  •  con  mutuo  anhelo 
olvidando  los  dos  nuestro  linaje. 


108  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 

Y  es  imposible  aunarnos.  Yo,  en  la  altura, 
borracho  de  infinito;  tú,  en  el  llano, 
reflejando    en    el   lago   tu   blancura... 

Pues,   aunque  tu  belleza  me  deslumbre, 
yo  no  puedo  bajar  a  tu  pantano..., 
ni    tú    puedes    volar    hasta   mi    cumbre...! 


INVERNAL 


]Hay  como  una  espantosa  tragedia  en  el  paisaje  I 
Las   ramas   de   los   árboles,   blanqueadas  por  la  nieve, 
se  elevan  como  dedos  de  esqueléticas  manos 
que  se   irguieran  ansiosas   de  desgarrar  el  cielo. 

Allá,    en    el    horizonte    borrado   por  la   bruma, 
se   presiente    el   espectro   blanco    del   cementerio, 
esfumándose    como    enterrado    en    sí    mismo 
mientras  sobre  él  la  bóveda  se  desmorona  en  nieblas... 

Ni  un   pájaro   dibuja   su   volar  aterido 
cruzando   como   un  rasgo   la  pizarra  del   cielo, 
ni  surge   el  punto  negro  de  ningún  caminante 
tiritando  sus  pasos  sobre  la  carretera... 

I  Hay   como   una   espantosa  tragedia  en  el   paisaje 
que  el   cristal   empañado   de  mi  balcón   refleja 
— aquel   húmedo   vidrio,   donde   sus   dedos  blancos 
posáronse  escribiendo  mi  nombre,   tantas  veces... — ! 


PARNASO   URUOUAYO  109 


II 


Era    entonces    invierno,    como    ahora...    La    nieve 
blanqueaba,   como   ahora,   el   paisaje   desierto 
bajo  el  cielo  plomizo,  en  medio  de  la  tarde 
arrebujada  en  mantas,  como  una  niña  enferma... 

Pero,  al  mirarla  juntos,  de  esta  misma  ventana, 
creíamos  que  todo  cantaba  en  torno  nuestro: 
la   nieve,    con   sus   copos   albos   como   los   lirios; 
como  una  novia  blanca,   la  tarde  con  sus  velos... 

Dentro,  «Chichi»  en  su  jaula  revoloteaba  ansioso 
y   la   mimosa   gata   roncaba   junto   al    fuego, 
en   dúo   con   la  rústica  vasija  ennegrecida, 
donde   se   impacientaba,   de   tanto   hervir,   la   cena... 

¡Era   pobre    el   albergue,    y    era  rústico    el   lecho, 
y  eran  largas  y  heladas  nuestras  noches  de  invierno..., 
cuando,  muerta  la  hoguera  y  ateridos  de  frío, 
pasábamos  besándonos,  hasta  que  amaneciera! 

Era   entonces   tan    fosco   cómo   ahora,   el   paisaje, 
amortajado    bajo    su    sudario    de    nieve... 
I  Pero,  estábamos  juntos...!   ¡Ella  estaba  a  mi  lado, 
y  todo    florecía,   como    en   la  primaveral 


III 

¡Hay  como  una  espantosa  tragedia  en  el  paisaje 
que  el  cristal  empañado  de  mi  balcón  refleja! 
¡Florecen  los   recuerdos...!    ¡El  pasado   florece...! 
Y  tras  el  vidrio  húmedo  de  mi  balcón  sin  flores, 
¡sólo  surge  el   espectro  blanco  del  cementerio...! 


1 10  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


HIMNO  A  LA  JUVENTUD 


— Juventud,   que   eres  toda  luminosa, 
y  toda  bella,   y  todopoderosa, 

por   tus    músculos   fuertes,    por   tu   numen    fecundo, 
hacedor   del    milagro,    renovador  del   mundo: 
¡benditos,    tus    robustos   brazos    dominadores, 
la  inquietud   de  tus  sueños,  tu  eterna  sed  de  amores; 

y  bendito,    ante   todo,    ese   anhelo   optimista, 
la  eterna  mariposa  de  esa  fe  aventurera 
que,   ora  lleva  tu   esfuerzo,   de   una  a  otra  conquista, 
ora  impulsa  tus   alas   de  una  a   otra   quimera...! 

Todo  es  dentro  del  todo  que  tu  grandeza  encierra; 
tú   eres,    a  un   tiempo   mismo,  Maga   renovadora, 
el  rejón  del  arado  que  abre  el  surco  en  la  tierra, 
la   semilla    que   cae,    la   mano   sembradora 
y  el  bello  y  fecundante  rayo  del  astro  amigo 
que  hace   nacer  el   brote  y  hace   dorar  el  trigo. 

La  gloria  es  hija  tuya,  vive  de  tus  proezas. 
Hierve  la  sangre  joven  en  todas  las  deidades, 
a  cuyo  soplo  el  mundo  floreció  de  bellezas 
en  los  prodigios  todos  de  todas  las  edades. 

Edad  de  los  ensueños  y  de  las  aventuras, 
de    la    fe    inquebrantable,    de    los    sacros    ardores, 
de   altruismos   tan   grandes   que  parecen  locuras, 
de  locuras  tan  bellas  que  parecen  amores... 


PARNASO   URUGUAYO  11 1 

Don   Quijote    es   tu   símbolo;   tuyos  son   sus   empeños, 

su  amor  y  la  locura  divina  de  sus  sueños; 

tuya.,  su  lanza  en  ristre;  tuyo,  su  Rocinante, 

que   es   tu   inquietud    sublime,    eternamente  .andante, 

y  tuya,  más  que  nada,  tuya,  la  Dulcinea 

que    te    mueve    a    las    santas   conquistas    de    la   Idea... 


* 


Juventud    luminosa,    yo    me    siento   creyente 
de    tu    maravilloso    poder    omnipotente. 
Y   por   eso,    yo    quiero   cantarte   mis    canciones, 
coa  la  fe   que   el   creyente  pone  en  sus  oblaciones, 
para  ofrendarte   en  ellas  algo  como  un  consejo 
de  quien   se   sabe   joven,   pero   se   siente  viejo... 


II 


Juventud,  no  desquicies  tu  vida  en  deformarte: 
vívela   intensamente;    bébc':,    hasta   saciarte; 
hazla  tuya   y   fecunda,    lánzate  a  su   conquista 
con  el  ardor  de  un  fauno,  y  el  fervor  de  un  artista. 

No  te  detengas  en  el  camino. 
Sigue,    hasta    el    fin,    tu    luminosa   huella, 
semblando   una    semilla    en    cada   surco 
y  poniendo  un  ensueño  en  cada  estrella... 

Cuida   tus   bellos   músculos, 
cultiva   tus   amores, 

admira  a   los   atletas,    ama   a  los   trovadores : 
que  lo  mismo  en  un  brazo  que  en  un  cantar,  se  expresa 
el  culto  que  debemos  a  la  santa  Belleza. 


112  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Cuida  tus  fuertes  músculos   y  la  bella  harmonía 
de  tus  formas  atléticas;  cuida  de  la  utopía 
eterna  que  te  alienta,  y,  sobre  todo,  cuida 
de  todos   los   encantos   que   rebosa  la  vida... 


* 


Juventud    luminosa,    yo    me    siento    creyente 
de  tu  maravilloso   poder   omnipotente: 
¡y  por   eso,   yo   quiero   cantarte  mis   canciones, 
con  la  fe  que  el  creyente  pone  en  sus  oblaciones, 
para  hacerte  mi  ofrenda,  que  es  el  sabio  consejo 
de  quien  se  sabe  joven...,  pero  se  siente  viejo...! 


PARNASO   URUO.UA YO  113 


Ibarbourou  (Juana  de) 


Con  encantadora  sencillez  escribe  sus  versos,  donde  vibra  la 
musa  erótica.  Canta  a  la  vida,  con  alegría,  con  grandes  mues- 
tras de  felicidad  y  deseos  de  disfrutar  sus  atractivos.  ¡Rara  virtud 
la  de  su  alma,  en  esta  época  de  frecuentes  solicitaciones  de 
muerte,  por  espíritus  apocados,  que  por  cualquier  nimiedad,  sin 
ningún  empacho,  fastidian  a  la  gente  con  superfluas  tentativas  de 
suicidio...  y  hasta  citan  la  marca  del  arma  con  que  han  de  ter- 
minar su  existencia!  Original,  emotiva,  enamorada  de  la  belleza 
del  paisaje,  sus  versos  perfuman  como  ramas  de  acacias  en  flor. 
Gustó  desde  sus  primeras  publicaciones  en  la  página  literaria 
de  «La  Razón»,  de  Montevideo.  Dio  a  las  cajas  dos  libros  en 
1920:  «Lenguas  de  diamantes»,  poesías  muy  elogiadas,  alcanzando 
conceptos  valiosos  de  Gómez  Carrillo.  «El  Cántaro  fresco»,  prosa, 
obtuvo  mayor  éxito.  Prepara  «Raíz  Salvaje»,  poesía  que,  acaso 
supere  su  obra  ya  conocida-  De  mucha  fecundidad,  dispersa  sus 
producciones  en  la  prensa  nacional  y  extranjera.  Nació  en  Meló 
y  reside  en  la  capital.  Es  la  primera  poetisa  uruguaya  de  la 
época. 


EL  SENDERO  NUEVO 

Este    sendero    verde,    ¡qué    bien    me    hace...l 
Este   sendero  verde,   tan  poco  hollado, 
es  un  sendero-niño,  nuevo  y  alegre, 
sin  la  historia  doliente  de  tantos  rastros. 

Parnaso    uruguayo. — 8 


114  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Me  tiendo   sobre   el  pasto   que  lo   recubre, 
mis  dos  manos  ardientes   abro   en  sti  grama. 
Este  sendero-niño  [cómo  es  de  ingenuo! 
1  Cómo    se    ve    que    ignora  las   caravanas ! 

Vengo  de  otro  camino,   reseco  y  ocre, 
todo    lleno    de    rastros,    cribado    en   huellas, 
con  un   aspecto   triste  de   hombre  piadoso 
que  ha  cansado   sus  ojos  viendo  miserias. 

¡Las   historias    que   saben    sus   pedrezuelas! 
i  El   llanto    que   ha   sorbido   su  polvo   ocre ! 
|  Miedo    les    da   a   las    hierbas    ese    camino  1 
|  El  pasto   lo   contempla,  desde  los  bordes ! 

— ¡  Oh,  sehderito-niño,  sendero  verde, 
como   una    cinta   nueva   sobre   los   campos!: 
I  Dios  te  conserve   siempre   tu  grama  tierna! 
] Nunca  te   vuelvan   ocre   huellas   ni   rastros! 


EL   NIDO 


Mi   cama  fué  un  roble, 
y  en  sus  ramas  cantaban  los  pájaros. 
Mi  cama   fué  un  roble, 
y  mordió  la  tormenta  sus  gajos. 

Deslizo  mis  manos 
por  sus   claros  maderos  pulidos, 
y  pienso  que,  acaso,   toco  el  mismo  tronro 
donde   estuvo    aferrado   algún    nido... 

Mi  cama  fué  un  roble. 
Yo   duermo   en  un   árbol. 


PARNASO  URUGUAYO  115 

|  En  un  árbol  amigo  del  agua, 

del   sol,    de   la  brisa,   del   cielo    y  del  musgo, 

de  lagartos   de  ojuelos  dorados 

y   de    orugas    de    un   verde   esmeralda...! 

Yo   duermo    en   un   árbol. 
— ¡Oh,  amado,   en  un  árbol  dormimos...! 
Acaso  por  eso,  me  parece  el  lecho, 
esta  noche,  blando   y  hondo  como  un  nido. 

...Y  en  ti  me  acurruco,  como  una  avecilla 
(pie   busca   el   reparo   de   su   compañero. 
¡Que   rezongue   el  viento,   que  gruña  la  lluvia...! 
¡Contigo  en   el   nido,  no  sé  lo  que  es  miedo...! 

RAÍZ  salvaje 

.Me  ha  quedado  clavada  en  los  ojos 
la  visión  de   ese   carro  de  trigo, 
(fue   cruzó,    rechinante    y    pesado, 
sembrando   de   espigas  el  recto  camino. 

1  No  pretendas,  amante,  que  ría  1 
¡  Tú    no    sabes    en   qué   hondos   recuerdos 
estoy  abstraída! 

Desde  el  fondo  del  alma  me  sube 
un  sabor  de  pitanga  a  los  labios, 
tiene  aún,  mi  epidermis  morena 
no   sé   qué   fragancia  de  trigo  emparvado... 
¡Ay,  quisiera  llevarte  conmigo 
a  dormir,  una  noche,   en  el  campo, 
y  en  tus  brazos  pasar  hasta  el  día, 
bajo  el  techo  alocado  de  un  árbol...! 

¡Soy  la  misma  muchacha  salvaje 
que,  hace  años,  trajiste  a  tu  lado! 


116  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


LA  HORA 


Tómame  ahora,   que  aún  es  temprano, 
y  que  llevo  dalias  nuevas  en  la  mano. 

Tómame  ahora,   que  aún   es   sombría 
esta   taciturna   cabellera   mía. 

Ahora,  que  tengo  la  carne  olorosa, 
y  los  ojos  limpios,  y  la  piel  de  rosa. 

Ahora,  que  calza  mi  planta  ligera 
la  sandalia  viva  de  la  primavera. 

Ahora,   que   en  mis  labios   repica  la  risa, 
como  una   campana  sacudida   aprisa... 

Después...  ¡Ah,  yo  sé 
que  nada  de  eso  más  tarde  tendré...! 

¡  Que  entonces,  inútil  será  tu  deseo, 
como    ofrenda   puesta   sobre    un   mausoleo  1 

¡Tómame  ahora,  que  aún  es  temprano, 
y  que  tengo  rica  de  nardos  la  manol 

Hoy,  y  no  más  tarde.  Antes  que  anochezca 
y  se  vuelva  mustia  la  corola  fresca. 

Hoy,  y  no  mañana...  j  Oh,  amante!,  ¿no  ves 
que  la  enredadera  crecerá  ciprés...? 


PARNASO   URUOUAYO  117 


REBELDE 


Caronte :    yo    seré   un    escándalo    en   tu   barca. 
Mientras   las   otras   sombras,   recen,   giman  o   lloren, 
y,   bajo   tus  miradas   de   siniestro  patriarca, 
las  tímidas  y  tristes   en  bajo  canto   oren, 

yo   iré   como    una  alondra  cantando  por   el  río 
y   llevaré   a  tu  barca  mi  perfume   salvaje, 
e  irradiaré   en  las   ondas  del  arroyo   sombrío, 
como   una  azul   linterna   que   alumbrará  en   el  viaje... 

Por  más  que  tú  no  quieras,  por  más  guiños  siniestros 
que '  tus   ojos   me   hagan,    en   el   terror  maestros, 
Caronte,  yo  en  tu  barca  seré  como  un  escándalo, 

y,  extenuada  de  sombra,  de  valor  y  de  frío, 
cuando    quieras    dejarme   a   la   orilla  del   río, 
me  bajarán  tus  brazos,  cual  conquista  de  vándalo... 


VIDA  -  GARFIO 


Amante :   no  me  lleves,   si  muero,  al  camposanto ; 
a  flor  de  tierra  abre  mi  fosa,  junto  al  riente 
alboroto  divino  de  alguna  pajarera, 
o  junto   a  la  encantada  charla  de   alguna  fuente... 

A  flor  de  tierra,  amante.   Casi  sobre  la  tierra, 
donde  el  sol  me  caliente  los  huesos,  y  mis  ojos 
alargados   en  tallos   suban  a  ver,   de   nuevo, 
la  lámpara  salvaje  de  loa  ocasos  rojos... 


118  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

A  flor  de  tierra,  amante.  Que  el  tránsito  así  sea 
más  breve...   Yo  presiento 
la  lucha   de   mi  carne  por  volver   hacia  arriba, 
por  sentir  en  sus  átomos  la  frescura  del  viento. 

Yo  sé  que,  acaso,  nunca  allá  abajo  mis  manos 
podrán  estarse  quietas; 
que,    siempre,    como   topos   arañarán   la  tierra, 
en  medio  de  las  sombras  estrujadas  y  prietas. 

...Arrójame    semillas.    Quiero    que    se    enraicen 
en    la    greda   amarilla   de    mis   huesos    menguados. 
I  Por  la  parda   escalera   de   las  raíces   vivas, 
yo  subiré  a  mirarte   en  los  lirios  morados...! 


PARNASO   URUGUAYO  119 


Izcúa  Barbat  de  Muñoz  Ximénez 
(María  Carmen) 


Nació  en  Montevideo.  Escribe  versos  desde  la  edad  de  diez 
años.  Una  de  sus  poesías  de  entonces  su  publicó  en  una  revista 
de  Barcelona.  Es  autora  de  un"  libro  de  «Fábulas»,  cuya  edi- 
ción íntegra  fué  adquirida  por  la  dirección  de  Instrucción  Pri- 
maria con  destino  a  las  Escuelas  Públicas.  Tiene  en  preparación 
otro  volumen  de  versos,  titulado  «Alas».  Delicadeza  y  sencillez 
campean    en    sus    bellas    poesías.    Reside    en    la    capital. 


LA  ESTATUA 


Olvidada   entre    heléchos, 
envejece  la  estatua, 
recibiendo  tan  sólo  las  caricias 
y  el  beso  perfumado  de  las  ráfagas. 

¡Hay  en  lo  inerte,  vida; 
hay  en  la  nieve,  llama, 
y,    en   el   pliegue   dormido   de  los   párpados, 
el  brillo  misterioso  de  las  lágrimas  1 


120  ANTONIA    ARTUCIO     FERRE1RA 

Acerquéme  y  le  dije:  « — ¿Quién  te  alienta? 
¿Quién   te   ha   encendido?    ¡ Habla  1 
¿Quién  prendió  fuego  en  tus  pupilas  muertas? 
¿Quién  en  la  muda  piedra  volcó  un  alma...?» 

Entonces,   cual   si   fuera   transparente 
el    mármol    adorado    por   las    ráfagas, 
vi    agitarse    el    espíritu    del    genio 
en   el   cuerpo   harmonioso   de   la  estatua... 


PRIMAVERA 


¡  Primavera,   Primavera, 
que    vienes    con    tus    joyeles 
y  tus  tocados  de  fiesta! 

j  Primavera,  Primavera, 
que  germinas  en  las  alas 
una  lucecita  nueva! 

¡Primavera  flor   de  vida! 
¡Primavera  la  hechicera, 
pebetero  de  ilusiones, 
capullito    de    promesas. . . ! 

Cuando    siento    tus   murmullos 
y  percibo  que  te  acercas, 
me  imagino  la  llegada 
de  una   mágica  princesa, 
con  los   chapines   de   oro, 
con  el  corpino  de  seda, 
con   las    faldas    ampulosas, 
con   la   cabellera   suelta... 


PARNASO   URUGUAYO 

Y   cuando   te   miro    el   rostro, 
todo   mi   ser   se   renueva, 
y  un  resurgir  del  espíritu 
va  retoñando   en  las  yemas... 

I  Oh   dulcísima  1 
jOh    dominadora    eterna...! 


§1  YO  TUVIERA  ALAS... 


Si   yo   tuviera  alas,   volaría 
sobre    la  Triar    inmensa, 
sobre  el   secreto   de   sus  raros  sones, 
sobre    su    augusta   majestad    serena... 

Si  yo  tuviera  alas,  llegaría 
a  la  dulce  Mansión  de  la  Quimera, 
a  los  riscos  lejanos, 
allá,   donde   se   posan  las   sirenas... 

Si   yo    tuviera   alas,   buscaría 
las  más  dormidas  cumbres  de  las  crestas, 
para  gozar  de  un  místico  reposo 
junto  a  las   nieves   muertas... 

I  Si  yo  tuviera  alas,  me  hundiría 
en  el  piélago  azul  de  la  floresta, 
bebería  el  ensueño  de  las  nubes..., 
viajando   hacia   el   País   de  las  Estrellas...! 


122  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Lasplaces   (Alberto) 


Nació  en  Montevideo.  Autor  de  «Salmo;  a  la  vida»,  1914, 
versos.  Perteneció  a  la  redacción  de  las  revistas  «Bohemia»  y 
«La  Semana».  En  prosa  tiene  publicados  «Cinco  meses  de  guerra», 
191 5;  «Las  ciencias  económicas  y  sociales  y  la  acción  de  la 
escuela  primaria»,  publicado  por  la  Asociación  Nacional  de  Maestros. 
«Opiniones  literarias»  (Prosistas  Uruguayos  contemporáneos).  Sin 
dar    a    las    cajas    tiene    varias     obras     preparadas. 


MI  FILOSOFÍA 

Nada  existe  más  claro  que  mi  filosofía. 
Nada   existe   tampoco,    de   una  tal  sencillez  : 
«¡  Canta !»,  predico,   «i  goza,   y  adora  la  alegría, 
que  a  la  vida   se   viene  solamente   una  vezl» 

Hay  gentes  que  se  burlan  de  mi  sabiduría; 
«¡Locura!»,   dicen   unos;   otros:   «¡ Estupidez  1»... 
Yo  río   suavemente,   y  adoro   el  alma  mía, 
que  es  un  ave  alocada  de  solar  embriaguez...! 

El  hombre    es  una  bestia  preocupada  y  triste: 
todo  aquello  que  toca,  lo  enluta,  lo  reviste 
con  la  careta  infame  de  una  vil  seriedad; 

I  mas  yo  seré  un  hermano  para  los  ruiseñores, 
mientras  canten  las  aves,  y  perfumen  las  flores 
y  rían  las  estrellas  bajo  la  inmensidad...! 


PARNASO   URUQUAYO  123 


PASAN... 


Pasan  cantando  los  jóvenes,  bajo  un  claro  cielo  de 

[ágata, 
llenos  los  labios  indóciles  de  frescas  y  alegres  cantigas, 
llenos  los  ojos  magníficos  de  luces  tiernas  y  plácidas, 
cabalgando   locos    ímpetus    en   galope   atronador... 
-  -¿  Quién    es    que    enseña    esa    música   maravillosa    y 

[romántica?, 
¿quién  pone  rientes  y  húmedas  esas  pupilas  extáticas?, 
¿quién    llena     esas    vidas    pródigas,     de    exuberancia 

[fantástica...? 
— El   Amor. 

Pasan  llorando  los  jóvenes,  bajo  la  bóveda  impávida... 
Un  rictus  doliente  y  ácimo  pliega  las  bocas  sarcásticas, 
vierten  los  ojos  coléricos  amargas  y  ardientes  lágrimas, 
se  arrastran  los  cuerpos  míseros  en  un  profundo  dolor... 
— ¿Quién   empañó   el   cristal   límpido   de  esas   alegrías 

[diáfanas  ?, 
¿quién    esas    voces    dulcísimas    convirtió    en    duras    y 

[ásperas  ?, 
¿quién  esas  pupilas  férvidas  llenó  de  visiones  trágicas...? 
— El   Amor. 


124  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Lenzi  (Carlos  César) 


Reside  en  Montevideo,  donde  nació.  Se  inició  en  la  literatura 
con  un  poema  «Flechas  y  Tizonas»,  muy  bien  recibido  por  la 
crítica.  En  1918  estrenó  en  el  teatro  «Poliliama»,  de  su  ciudad 
natal,  una  piececita,  escrita  en  colaboración  con  Carlos  M.  del 
Val^ejo.  Fué  uno  dje  los  directores  de  la  hermosa  revista  uru- 
guaya «Tabaré».  Actualmente  da  a  las  cajas  su  primer  libro  de 
versos    «Poemas». 


SILENCIOS 


¡Calla...!    La   noche   está   junto   ¡a  nosotros, 
y  por  nosotros  habla. 
Su  voz   en  el  silencio  de  las  selvas 
resonará...   Las   selvas  tienen  alma... 

Hay   silencios   tan  hondos   y   tan  vivos, 
que  son  mudas  plegarias... 
Hay  silencios   dormidos 
que  brillan,   como   estrellas,   en   el  alma... 

...Y  tú,   linda  muchacha,    alborotada, 
cuando  no  debes,  hablas... 
Ayer,  no  más,  murió  un  silencio  de  ésos, 
] clavado,  como  un  cristo,  en  tus  palabras...! 


PARNASO   URUGUAYO  125 


GITANERÍA 


1  Baila,   gitana,  al   compás 
de  estas  valientes  guitarras! 
Roja  se  ha  puesto  la  noche.. 
¡Baila  gitana... ! 

¡Baila,    gitana, 
baila  tu  danza  de  vientre; 
que  estoy  loco 

de  tu  cuerpo  y  de  tu  sangre 
y,    cuando    acabe    la   danza, 
en  el  vaso  de  tu  cuerpo 
yo  me  beberé  tu  sangre, 
alegremente, 
como   la  primera  copa 
de  vino,  de  un  estudiante...! 


126  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 


Lerena  Acevedo  (Andrés  Héctor) 


«Praderas  Soleadas»  es  el  título  de  su  libro  de  poesías  pu- 
blicado en  el  1920.  Fué  recibido  con  gusto  por  la  crítica: 
entre  otras  la  de¡l  Dr.  Víctor  Pérez  Petit,  quien  manifiesto: 
«Es  un  libro  sencillo  como  una  pastoral  del  siglo  XVI,  puro 
como  un  chorro  de  agua  cristalina,  ingenuo  como  la  confesión 
de  un  niño.  Abierto  de  par  en  par  sobre  la  Naturaleza  y  la 
vida,  repite  sencillamente,  hondamente,  lo  que  un  hombre  de 
talento  descubre  en  la  Vida  y  en  la  Naturaleza :  verdad  ante 
todo;  después  dolor  o  felicidad,  según  sea  el  capricho  del  Destino.» 
Después  de  esto  tengo  que  agregar  la  nota  doliente  que  sigue  de 
muy  cerca  a  la  mayoría  de  los  buenos  intelectuales  de  mi  país : 
murió    cuando    contaba    24    años,    en    Montevideo,    a    fines    de    1920. 


NO  ME  MIRES  ASI... 

No  me  mires   así.    Ya  es  mi   dicha  lejana. 
Y,   como  un  viejo   monje,  tocio  cansado   estoy. 
Y,  cual  en  las  vidrieras  de  mi   obscura  ventana, 
el  agua  cae  sobre  mi  vida...,  y  nada  soy... 

Yo  soñaba — ¡oh,  los  claros  ensueños  de  mi  infancia i- 
que,  a  mi  sonora  voz,   se  abrirían  los  montes; 
que  mi  senda  sería  toda  ensueño  y  fragancia, 
y   que   todo    era   estrellas   tras   de   los  horizontes...; 

y  que  fresco  estaría  siempre  mi  corazón, 
como  la  clara  sombra  de  los  azules  ríos; 
que    las    horas    vendrían    cargadas    de   ilusión, 
como    en    el    alba   llegan    los   alegres    navios... 


PARNASO   URUOUAYO  127 

...En  vano  busco  el  astro  bueno  de  mi  destino. 
Con  la  mirada  trémula,   en  mi  ventana  estoy; 
y  estoy  pálido,  como  la  tierra  del  camino... 
¡No  me  mires  así,  que  nada,  nada,  soy...! 

ABRE  BIEN  LA  VENTANA... 

Abre  bien   la  ventana,   Madre :   que  esta   mañana 
hace  bien  a  mi  pecho,  ávido  de  vivir, 
y  es  buena  para  amar.   Abre  bien  la  ventana: 
ella,    a    estas    claras   horas,    me  prometió    venir... 

Mira  bien...  Quizá  el  tronco  de  algún  antiguo  pino 
en  el   sendero   claro   te   impida  ver  su  marcha. 
Ponte  los  viejos  lentes,  que  es  muy  largo  el  camino... 
Hoy  no  dirá  que  hay  frío,  ni  que  hay  viento,  ni  escarcha... 

Tan   pronto   la   distingas,   sabrás   cuál  es,   pues  tiene 
la  alegría  del  pájaro  y  el  candor  de  la  infancia... 
Pero...,  ¡cómo  se  tarda...!  Dime,  por  Dios,  ¿no  viene...? 
Oigo   unas    campanadas   lentas,    en   la  distancia... 

...Cierra  bien  la  ventana.  Madre.  El  aire  está  puro 
y,  embriagado  de  dicha,  parece  sonreír; 
y  es  bueno  este  sol...  Pero,  deja  mi  cuarto,  obscuro... 
¿Para  qué  he  de  curarme,  si  ella  no  ha  de  venir...? 


¡SEÑOR!  CUIDA  POR  ELLA... 

¡Señor!  Cuida  por  ella,  que  es  dulce  y  transparente, 
temerosa  de  Ti,  y  es  tan  buena  y  tan  niña 
que  hay  más  bondad  en  su  alma,  que  agua  clara  en  la 

[fuente, 
y  tiene  el  matinal  olor  de  la  campiña,.. 


123  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Unge  su  corazón  con  tu  místico  vino : 
¡sea  huerto  cerrado,  sea  lirio  y  paloma, 
ahora  que,  radiante  como  un  alado  trino, 
toda  la  Primavera  por   sus  labios  asoma...! 

Yo,  aunque  vivo  callado, — temblando  en  el  olvido 
como   una   triste   lámpara, — sufro    alegre   mi   pena. 
Para  mí   nada  pido,   ni   nunca  te  he  pedido... 
Pero,  cuida  por  ella...   ¿No  sabes...?  ¡Es  tan  buena...! 

¡Una  infinita  gracia  y  una  eterna  inocencia 
pon   en   sus  ojos,   húmedos   de  frescura  y  amor;, 
y  pon  tu   Luz   Divina  sobre  esa   adolescencia 
que  abre  sus  blancas  alas...!  ¡Es  tan  niña,  Señor...! 

COMO  LOS  PÁJAROS... 

Ya  se  alzan  los  pájaros...   ¡Tiéndeme  Ja   mano! 
Nos  iremos  juntos,  tras  el  sol  lejano; 

nos  iremos   juntos,   cuando   el  bosque  cante, 
trémulos   los   labios,    el   pecho   anhelante, 

oyendo   el   alborgue   de  los  hontanares... 
Serán  tas  penares  mis  viejos  penares, 

serán  tus  ensueños  los   ensueños  míos; 
huyendo  de  pueblos  y  de  caseríos, 

errantes  y  alegres,  como  los  vencejos, 
cuando    eí    bosque    cante    nos    iremos   lejos, 

tan   lejos,    que    el    viento,    cual   galgo    cansino, 
se  echará  vencido  tras  nuestro  camino... 

Nos  iremos  lejos  de  este  mundo  vano, 
nos  iremos,  juntos,  tras  el  sol  lejano, 
tu  mano  en  mi  mano... 


PARNASO   URUGUAYO  129 


Luisi  (Luisa) 


Autora  del  libro  de  versos  «Sentir»  y  de  «Los  grandes  maes- 
tros de  la  juvientud  americana  Rodó  y  Reyles»,  prosa.  Sus 
poesías  son  muy  estimadas  y  figuran  en  revistas  nacionales  y 
extranjeras  de  primer  orden.  Su  pluma  es,  sin  duda,  una  de  las 
más  preferidas  por  la  prensa  rioplatense ;  y  su  preparación  in- 
telectual le  ha  merecido  honrosas  representaciones  de  su  país 
en  el  extranjero.  Razones  superiores  a  su  voluntad  y  a  su  inte- 
ligencia, imposibilitan  a  la  distinguida  compariera,  de  dar  a  la 
publicidad  su  nuevo  libro  de  versos  titulado  «Inquietud».  Tiene 
en  preparación  un  volumen-  en  prosa,  que  aborda  el  estudio  de 
algunas  personalidades  uruguayas  Rodó,  Reyles,  Pérez  Petit,  Mal- 
donado,     Magariños     Borjas,     Juana     de     Ibarbourou     y     otras. 


PAZ 


Hoy  traigo  para  ti,  mis  brazos  llenos 
de  flores  frescas ;  frescas  y  olorosas : 
¡  todo  un  jardín  florido   en  madreselvas, 
en  jazmines,   en  nardos   y  amapolas ! 

¡Cuántas  flores...!    ¡Sumerge  tus  mejillas 
en  las   dulces  corolas: 
siente  sus  almas,   en  perfume  nuevas, 
acariciarte    locas...! 

Parnaso   uruguayo. 9 


130  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

I  Cuántas  flores...!  Mis  brazos  no  sostienen 
la   fresca   y   dulce    carga   fraganciosa: 
¡ayúdame   a  llevarlas; 
sostén   conmigo    este   botín   de   aromas...! 

Hoy  traigo  para  ti,  toda  mi  alma, 
hecha  un  jardín  de  gloria: 
I  cuántos  perfumes  hay  en  ella...!   ¡Aspira 
la  fragancia  divina   de  sus  pomas ! 

¡Hay  tanta  paz  en  mi  jardín  florido, 
una  calma  tan  suave  y  ¿armoniosa, 
que  siento   derramarse   sobre   el   mundo 
la   piedad   infinita   de   mis    horas...! 

¡Deja  inundarse   en  calma  tu  abrasada 
frente  dominadora : 
serena  en  el  perfume  de  mis  flores 
el  ardor   de  tu  fiebre  dolorosa...! 

Hoy  traigo  para  ti,  todo  mi  espíritu, 
empapado   en   poéticos   aromas: 
mis  ideas  son  claras,   transparentes, 
llenas  de  caridad  consoladora... 

Llevo  en  mí  la  corriente  cristalina, 
donde  apagar  la  sed  de  tu  congoja: 
¡bebe   su   linfa   clara, 
y  en  mi  sereno  espíritu,  reposa...! 

Hoy  traigo  para  ti,  mi  veste  blanca, 
mi  veste  luminosa, 
que  parece  tejida  por  la  Luna 
con  blanquísima  espuma  de  las  olas.... 

¡Ven  a  mi  lado;  siéntate...!  En  la  estancia 
que  mira  hacia  la  Aurora, 


PARNASO   URUOUAYO  131 

mi  mano    fresca  y  perfumada,   ahuyenta 
las  negras  mariposas... 


TARDE  DE  OTOÑO  Y  DE  DOMINGO 


«El    tiempo    no    cumplió    lo    prometido...» 
Todo  fué  vano,  triste  y  sin  belleza; 
el  viento   ha  marchitado  los  capullos 
y  están  las  rosas  sin  abrir,  ya  secas... 

Una  melancolía  indefinible 
flota  en  la  tarde  triste  y  soñolienta... 
j Tarde   de   Otoño   y  de  domingo...!   ¡Tarde 
de  un   oro   fluido,   púrpura,   violeta...! 

Todas  las  cosas  tienen  como  un  áureo 
y  vago  resplandor  en  torno  de  ellas... 
¡Ilusión   de   la  tarde...  1    ¡Engañadora, 
dulce   ilusión,    que   al   corazón   te  llegas...  I 

Falsa  como  tu  púrpura  y  tu  oro, 
— doloroso  esplendor  de  la  Quimera — 
mi  vida  va  amustiándose  en  la  sombra 
larga   y    crepuscular   de   mi   tristeza... 


INQUIETUD 


[Ahí  ¡  La  inquietud  eterna  de  mi  alma. 
¡Sentirse,  y   no   sentirse;   saberse, 
y  no  encontrarse:  en  un  tormento 
de  cada  instante,   y   todos  los  instantes.. 


132  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

]La  búsqueda  angustiosa 
del  propio  ser  que  en  nuestro  ser  se  esconde 
por  debajo  la  ber encía,  el  hábito,  el  prejuicio, 
y  todos  los  abismos  del  pasado 
que  en  la  conciencia  se  abren...! 

¡  Conocerse  capaz  de  inmensas  cosas, 
con  poderse  decir:  «Este  soy  yo»...! 
¡  Saber   que   hay  una  perla  iridescente 
en  el  fondo  más   hondo   de  uno   mismo..., 
y  perderse,   año   tras   año,   sin  hallarla, 
en  ese  inmenso  océano  del  «yo»...! 

Preguntarse,   angustiado,    en   qué   momento 
es  nuestro   propio   corazón   quien  late; 
en   qué   momento   nuestro   ser  es  nuestro; 
cuándo  soy  yo  quien  te  hablo  y  quien  te  río; 
cuándo  resbalan  por  mi  rostro 
lágrimas   mías,    jugo   de   mí   misma; 
y   cuándo,    con  tristezas   ancestrales; 
y  cuándo   son  las  voces   de  los  muertos, 
que  desde   el   fondo   de   los  siglos   hablan...! 

jAh!   |  La  conquista  lenta  y  dolorosa 
de  nuestro  propio  «yo»...!   | Tortura  inagotable 
que  renace,  día  a  día,  y  se  complica 
con   el    dolor   de   un   Imposible  nuevo, 
en   una   angustia   prometana... ! 

...Sentir  que  desde  el  fondo  de  la  Vida 
alguien   quiere  vivir,   y  que  se  ahoga; 
que  hay  un  ser  que  nos  llama 
desesperadamente    en   la   conciencia; 
alguien   que   grita   dolorosamentc : 
«¡Libértame  de  ti!   ¡Hazme  a  la  Luz   Divina 
de  la  existencia  libre;   quita  la  lápida, 
la  funeraria  y  plúmbea  losa  del  prejuicio 


PARNASO   URUGUAYO 

que  pesa  sobre  mí,  con  todo  el  peso 
del  error,  de  la  falsa  certidumbre, 
de  la  ilusión,  del  espejismo  diarios...! 

¡Soy  yo  I,  |  soy  yo !,  ¡  soy  tu  alma  verdadera, 
que  quiero  ser,  y  que  a  la  vida  tiendo 
con  la  fuerza  suprema  de  la  Vidal 
¡Dame  luz,   dame   aire,   dame   espacio! 
¡Ab!    ¡Déjame   vivir...!» 

1  Sentir  la  voz   torturadora 
siempre,    siempre    en   mí   misma..., 
y   no   saber  de   qué   lugar  profundo 
de   mi   conciencia,   llama 
desesperadamente,   eternamente, 
la  voz  de  mi  conciencia  verdadera...! 

¡Vivir!    ¡Vivir    en   la  verdad...! 

¡Yo  quiero 
libertarte,   alma   mía,   de   mí   misma, 
y  no  sé  dónde  estás...! 

¿  Dónde  te  escondes, 
prisionera    divina    y    dolorosa...? 

¡Habla  más  fuerte:  que  te  sienta  fuerte, 
a  través  de  la  herencia  y  la  costumbre; 
yo  te   tiendo  mis  brazos,   alma  mía...! 
¡Ah!    ¡Poderte    encontrar...! 

¡Ser,  al  fim^yo»...! 


134  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Martínez  (Alfredo   E.) 

Nació  en  Montevideo.  Publicó:  «Paisajes  sentimentales»,  1913, 
versos,  cuya  edición  está  agotada.  Poeta  cultísimo  y  generoso: 
hombre  sin  afectaciones  ni  egoísmos,  hidalgo  al  que  ofrezco  una 
hoja  de  laurel,  por  haberme  colmado  de  finas  atenciones  en 
medio  del  cansancio  de  esta  difícil  y  no  menos  mal  correspondida 
labor...  Han  elogiado  su  libro  distinguidos  literatos,  como  Federico 
Mistral,  Jacinto  Benavente,  Edmundo  Rostand,  Salvador  Rueda, 
y  otras  celebridades.  Colaborador  de  la  prensa  montevideano, 
se  ocupa  con  preferencia  en  literatura,  pintura  y  música.  Es) 
miembro  correspondiente  del  Ateneo  de  San  Salvador  (C.  A.). 
Reside   en  la  Capital. 

EL    MAR 

De  ün  recio  peñasco   surcado   de  arrugas, 
que  un  monstruo  simula  tendido  en  el  agua 
durmiendo   lo    eterno   su   inercia  de  momia, 
yo   veo   la   extensa  llanura  plateada 

del  mar,   que  parece   gestando  ceñudo 
alguna   furiosa,    convulsa  borrasca, 
de  aquéllas   que  alientan  malvados   rencores 
y  sobre  las  olas   escupen  sus  rabias... 

j  Oh,   tú,   mar  adusto,    señor   de  un   gran  reino, 
a  quien   no   someten   fronteras   ni  patrias: 
cuan  eres  pujante  1   |  Columpian  tus  lomos 
los   barcos    que   guía  la  dulce  esperanza; 


PARNASO   URUGUAYO  135 

la   brújula    frágil    que    altera   el   Destino...! 
Por   ser   muy   potente,    gobiernas   distancias; 
mas  tienes  pasiones,  y  a  ti  te  dominan, 
píies    nunca    tus    fuerzas    pudieron    domarlas... 

Y  tú  eres  avaro :  tesoros  esconde 
entre   sus   abismos   fecundos   tu   entraña: 
las   conchas   lucientes,   marinas   estrellas, 
y  perlas,    esponjas,   corales   y  algas. 

Tú  tienes  guardianes :   voraces  delfines 
y  los  tiburones,  que  al  buzo  le  atacan, 
si    ansioso    desciende   por  pesca   a  tu    seno 
y  todo  escudriña,  por  si  rescatara 

preseas,    caudales,    insignias,    trofeos, 
superfluos   despojos   de   la  vida  vana... 
De   aquellos   puñados    de    seres   humanos 
que    hundieras,    terrible,    con    naves    preciadas, 

y  fueron   el  cebo   de  hambrientas  jaurías, 
los    huesos   hoy   roen   tus   linfas  amargas, 
cual   si   tú   quisieses  borrar  el  vestigio 
del   hórrido   crimen  con   que  te  ensañaras: 

pues,  luces  fosfóreas  que  encienden  tu  dorso, 
si  son  de   los  muertos   las  tímidas  almas, 
parece  que  penan  y,   en  noches  obscuras, 
al   cielo    te   acusan,    e   imploran  sus    gracias... 

I  Oh,  mar  gigantesco,  de  ronco  resuello, 
con  que  vas  rimando   tu  gran  arrogancia: 
a   mí    me    subyugas,    pues   tanto   sugieres...! 
¡  Oh !  De  las  edades  de  albor  y  de  calma, 

de  las   que  tú   fuiste   el  mudo   testigo, 
cuando    de    la   tierra   bendita   alumbrara 


136  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

el  magno   prodigio   complejo  la  Vida 
con  (miles  aspectos  variados  de  razas, 

de  flores  y  enjambres,  y  el  hombre  naciera 
muy    rudo,    salvaje,    viviendo    sin   habla, 
y   libre,    sin   penas;    dichoso,   sin  glorias, 
y  fuerte,   sin  odios;   tranquilo,   sin  ansias...; 

desde  lo  remoto,  Neptuno,  jadeando 
provienen   tus   voces,   trayendo   a  la  playa 
los  ecos  de  todos  los  tiempos  que  ruedan 
y  por  el   espacio  sin  fin,  se  dilatan... 

Ai  verla  distante,   como   una  promesa, 
del    hosco    horizonte    la   cinta    grisácea 
simula  que,    encima  tu   atlético   pecho, 
el   cielo   recline   su    frente   sagrada... 

|Ah!  ¿Cómo  pudiera  saber  lo  que  dicen 
aquellos   colosos  allá   en  lontananza...? 
Se   cruzan,   parece,   geniales  ideas, 
y   que   filosofan   de   cosas   arcanas: 

de  leyes  eternas,  de  Dios  y  de  abismos, 
de  tiempo  y  espacio,  del  Todo  y  la  Causa... 
j  Oh,    mar   prepotente,    de    elásticos   bíceps, 
que  al  hombre  te  impones  y  asombros  le  arrancas 

que   si   te   enfureces,   hinchado   te  yergues 
formando  temibles,  monstruosas  montañas, 
y,  con  esos  bríos  sensuales  de  macho, 
a  toda  la  tierra   cubrir,   amenazas...! 

|Dime,   oh,    soberbio!:    ¿tú    sabes   lo   que    eres 
frente   al    Infinito...?    ((Una   gota   de   agua...!) 


PARNASO   URUQUAYO  137 


MI   CORAZÓN 


En  el  fondo  del  alma,  rimando 
la  vida  al  compás 
de  emociones,  serenas  o  amargas, 
que  él  sabe  apurar; 

ensoñante  de  amores,  estoico, 
enfermo  de  ideal; 
consejero  de  todas  mis  horas, 
celoso    guardián', 

I  cuántas   veces,   luchando   la  idea 
y   el  sino  del  mal, 
ha  querido  subir  al  cerebro 

por  darle   a  escanciar, 

optimista,    su    vino   de   sangre 

y  hacerle  un  titán...  I 

El  detesta  las  bajas  pasiones, 
lo  vano,  fugaz, 
y  se   apiada,   solloza,   si   alguno 
carece   de   pan... 

Es  tan  rico  de  afectos,  que  nunca 
podíase   agotar, 
¡porque  habita  su  entraña  mi  madre, 
de  santa  bondad! 

Por  él  amo  la  vida  sencilla, 

eí  vago   soñar, 
el  bendito   recuerdo   lejano, 

la  voz  de  cristal, 
el  misterio,   la  gracia,  los  astros, 

el  cielo  y  el  mar... 


138  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

Cancionero    sentido,    sapiente, 
de  austera  humildad, 
en  el  fondo  del  alma  rimando 
rapsodias,    él    lleva 
la  vida  al  compás... 

CANTINELA 

Siento  un   temor... 
Y   es   la  sospecha 
de    que    me    acecha 
algún   dolor. 

¿  Será   el    Amor, 
que  con   su  flecha 
sangra  la  endecha 
del   trovador...? 

¿Será  el  placer 
que  da  el  sufrir, 
lo  que  a  mi  ser 
hace  gemir...? 

jAh...!   ¡No  poder 
siempre  reír...! 


PARNASO   URUOUAYO  139 


Mendilaharsú  (Julio  Raúl) 


Nació  en  Montevideo.  Ha  publicado:  «Como  las  nubes»,  volu- 
men de  poesías  editado  en  Madrid;  «Deshojando  el  silencio», 
poesía,  apareció  en  Paríg,  y  se  han  hecho  tres  ediciones;  «El 
alma  de  mis  horas»  y  «La  cisterna»,  poesías,  editados  en  Monte- 
video. En  el  período  de  la  guerra  europea  dio  los  folletones  de 
versos  francófilos  «Franjas  tricolores»,  «Ante  la  victoria»  y  «Altar 
de  Bronce».  Ha  publicado  mucho  en  páginas  y  revistas  literarias 
de  primer  orden.  En  su  composición  «Aix  de  Provenza»  se 
comprende  con  facilidad  un  poeta  emotivo,  que  retrata  fielmente 
la  bejlleza  cuyas  perspectivas  encantan.  Este  compañero,  es  franco 
y  generoso;  hombre  sin  egoísmos;  artista  en  toda  la  concepción 
de  la  frase,  por  lo  caballero,  por  lo  susceptible  y  por  su  espon- 
taneidad. 


AIX   DE   PROVENZA 

I 

Yo   recuerdo   los  plátanos   de   tu  amplia  avenida 
Mirabeau.   Yo   recuerdo   tu   quietud  monacal, 
entre  rumor  de'  fuentes   olvidando  la  vida, 
cuando   no    rugen   cóleras   de   tu  viento    mistral. 

Yo  recuerdo  la  calma  de  tarde  entristecida, 
en  el  patio  del  viejo  palacio  episcopal, 
y   una    cruz,    ante    el   cielo,   con    púrpuras   de   herida, 
destacándose  en  una  como  angustia  ancestral. 


140  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Yo  recuerdo   tus  casas   de  la  antigua  nobleza, 
selladas  por  blasones  de   abolida  grandeza, 
y   los    días   pasados    con   dicha  estudiantil, 

cuando    en    cafés    obscuros   transcurrían   las   horas 
entre  humo   de  pipas   y   entre  charlas   sonoras, 
exaltando  ilusiones   de  la  edad  juvenil... 


II 

1  Oh,  Aíx,  vieja  alondra  de  pretéritos  trinos  1 
Se  han  secado  las  ramas  de  tu  viejo  olivar;' 
sólo  te   esperan  años   de  penosos  destinos; 
la   olvidanza   se   cierne   en  tu  palor   lunar. 

Vendrán  triunfos   solares  por  los  blancos  caminos 
de  Provenza.   Callada,  tú  los  verás  pasar 
con    el    corazón    como    de    enfermos   peregrinos, 
cuya  Meca   de   ensueños   nunca  podrán  hallar. 

Y  los   hombres   modernos,    con   errónea  ironía, 
dirán,  al   contemplarte:  Es  una  tumba  fría, 
que  no   asila  ni  vuelos  de  alguna  evocación. 

| Oh,  Aíx,  vieja  alondra,  te  amo  y  reverencio! 
Eres  una   divina  Princesa   del   Silencio, 
brindando   a    la   Belleza    incienso    de   oración... 


III 


Otros   canten   la  vida   de   las  vastas    ciudades, 
el    prosaico    hormigueo    del    trabajo    febril; 
yo  amo  los  rincones  donde  las  soledades 
yerguen,  ante   el  Ensueño,   sus  torres  de  marfil. 


PARNASO   URUGUAYO 

Otros  canten  la  vida  llena  de  potestades 
del  Progreso.   Yo  adamo   el  ruiseñor  de  abril 
que    emite,    entre   las    ruinas,   bellas   sonoridades, 
en   culto   a   lo    Infinito,    con  pureza  monjil. 

1  Oh,  Aíx !   Yo  te  canto,  porque  eres  lejanía, 
otoño  de  la  gloria  y  perla  de  elegía, 
pañuelo    perfumado    con    rosas    de    quietud. 

1  Oh,  dormir  en  tu  seno,  igual  que  en  un  nirvana, 
sin    saber    del    presente,    sin    saber   del    mañana, 
sin  saber  si  en  el  mundo  hierve  la  juventud...  1 


ROMÁNTICA 


Venid,    vosotras    las    que    moristeis 
a   los   veinte   años; 
las    que    vivisteis    acariciadas    por    los    ensueños 

siempre    románticos; 
las   que   rezasteis   con   misticismo; 
las   que    allegasteis   hondos   suspiros   hacia  los   astros; 
las    que    leísteis    Pablo    y   Virginia; 
las  que  lucisteis  pálidas  manos, 
con  cutis  suave 
y  con  los  dedos  finos  y  largos; 
las   que    encerrasteis    en   las   pupilas 
mundos  de  anhelos,   ya  marchitados; 
las   que   prendisteis   en   los   cabellos 
rojos  claveles  del  suelo  hispano; 
las  que  tuvisteis  un  culto  ardiente 
para   los   versos   lamartinianos ; 
las  que  añorasteis  claros  de  luna 
con  un  idilio  dulce  y  romántico; 


142  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

las   que   llorasteis   por   Ulalume; 
las    que    anunciasteis    amores    albos, 
sólo    con    besos    y    con    caricias    y    con    miradas, 

a  los  veinte  años... 
¡Venid,  mi  alma  desde  hace  tiempo 
quiere  encontraros! 

La  vida  es  triste  sin  los  fulgores  de  vuestros  ojos; 
la  vida  es  triste  sin  la  blancura  de  vuestras  manos, 
sin  el  alcázar  de  vuestros  sueños, 
sin  la  sonrisa  de  vuestros  labios, 
sin  los  acentos  de  vuestras  voces; 
lía  vida  es  triste,  porque  en  la  calma  de  los  ocasos, 
ya  no  sois  reinas  de  los  dominios  de  la  Quimera. 
I  Venid,   mi   alma  quiere   encontraros  1 

¡  Cuántos  hermanos,  como  yo,   esperan 
vuestros   arribos !    ¡  Cuántos    hermanos, 

que  en  la  existencia 
son  peregrinos   desorientados, 
son   paladines    sin    estandarte, 
mirando,    dolorosos,    pasar    los    años..., 
pasar  los  añ^os,   entre  silencios, 
como  cortejo  de  desencantos, 
como    collares    de    despedidas, 
como  el  entierro  del  entusiasmo, 
con   los    crespones   de    la   esperanza 
que   corazones   han   deshojado! 
¡Venid   desde   los   cielos,   sólo  un  instante! 
¡Venid   hasta  la  tierra!    Ni   un  drama   amargo 
veréis,  pues  todos 
vuestros  hermanos 
pintarán    Jaujas    y   hablarán    siempre 

de   un   Eldorado. 
¡Venid,  consuelos  de  almas  sedientas 
de  los  lirismos  del  paraíso  que  se  ha  soñado! 


PARNASO   URUOUAYO  143 

I  La  vida  es  triste  sin  los  fulgores  de  vuestros  ojos! 
I  La  vida  es  negra  sin  el  armiño  de  vuestras  manos! 
¡Venid,  las  que  añorasteis  claros  de  luna 
con  un  idilio   dulce  y  romántico ! 

AL  FRIÓ 

Frío   adversario, 
frío   del   hielo   y   del   huracán: 
eres  odiado,   frío  corsario, 
como  un  mensaje  de   Leviatán... 

Frío,  que  adulas  a  la  Riqueza, 
la  cual   se   arropa   con  bellas  pieles; 
frío,    que    clavas    en   la   Pobreza 
tus   garras   crueles; 
frío,    que    enciendes    las    chimeneas 
de   los    palacios, 
donde  las   llamas  brindan  ideas 
con    claridades   de   los   rubíes   y  los   topacios; 
frío,  que  traes  para  los  lares 
de  gente  humilde,  cruz  de  pesares; 
frío,    que    atacas    las    correrías    del   vagabundo, . 
quien  siembra  gérmenes  de  los  lirismos  en  este  mundo; 
frío    verdugo;    frío,    que    bramas    en    tus    mareas 
glaciales....    [siempre,    maldito    seas...! 

Detener   quieres    en    su    camino 
al    peregrino; 
y  tus  anhelos 

al    camposanto    llevar    ansian    a   los   abuelos; 
frío,  que  abres  un  hondo  tajo 

sobre   los   cuerpos   donde   solloza   doliente   andrajo; 
frío,    que    adunas 
junto    a    las    cunas 
fauces    moradas, 


144  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

fauces   hambrientas, 

tan  detestadas 

como    sangrientas ; 

frío  verdugo;  frío,  que  bramas  en  tus  mareas 

glaciales...,    ¡siempre,    maldito    seas...! 

Llegas,  monstruoso  monarca,  lleno  de  fatal  deseo; 
son  el  pesar  y  las  lágrimas  la  estela  de  tu  trineo; 
cruzas   las    selvas,   vas    congelando; 
Caperucita  tu   arribo  advierte...,   y  está  temblando; 
frío,   que   a  todo   tronchar  te  atreves; 
frío,  que  cubres  ciudad  y  campo,  de  yermas  nieves; 
frío,  que  humillas  al   sol   eterno, 
con  las   tinieblas   desoladoras    de   rudo  invierno; 
frío  verdugo;  frío,   que  bramas  en  tus  mareas 
glaciales...,    ¡siempre,    maldito   seas...! 

Tu  reino  inquieta, 
pues   simboliza   nuestro   planeta, 
cuando,    del   tiempo    en   la  lejanía, 
llegue  la  era  de  su  agonía..., 
cuando  los  seres 

sientan  el  miedo   de  anocheceres, 
porque  en  su  seno   sombrío,  inerte, 
de  aves  fatales  se  oirá  el  graznido 
como  un  gemido 
ante  la  Muerte... 

Frío   verdugo;    frío,    que    bramas    en   tus    mareas 
glaciales...,   ¡siempre,   maldito   seasl 


PARNASO   URUOUAYO  145 


Menéndez  (Mario) 


Autor  de  «Los  Remansos»,  poesías,  sobre  las  que  algunos  con- 
temporáneos vertieron  juicios  elogiosos.  Sus  musas  desfilan  car- 
gadas de  esperanzas,  rumbo  a  prósperas  florestas.  Nació  en 
Tacuarembó,    reside    en    Montevideo. 


DESEO   LÍRICO 


Quisiera  ser  el  dueño  de  un  castillo 
como   los   de   las   épocas   feudales : 
de  alto   torreón,   de   claros  ventanales, 
cerrado  por  un  sólido  rastrillo; 

tener  dentro   de   él   una  princesa 
de  maneras  románticas  y  finas, 
suaves   cabellos,   manos   nacarinas, 
ojos  grandes,  voz  dulce,  boca  fresa...; 

o   ser   otro    Quijote...    Ir  por  el   mundo, 
bajo  la  luz  de  un  ideal  fecundo, 
por  el   amor  de  una  Dulcinea, 

¡y,   sin   oír  jamás  a  Sancbo  Panza, 
antes  de  haber  perdido  la  esperanza, 
morir,  ebrio  de  ensueño,  eo  la  pelea...! 

Parauso    uruguayo— 10 


146  ANTONIA.    ARTUCIO     FERREIRA 


FRENTE  A  UN  BÚCARO 


Es   tanta   la   tristeza   que   he  visto    en   su  mirada 
cuando  me  revelaba  sus  románticas  penas, 
que   creo    que    su    espíritu   nostálgico   es     lo   mismo 
que  un  deshojar  de  rosas  en  la  noche  serena... 

Y  un   deshojar  de   rosas  me  añora   sus   pupilas, 
un    deshojar    de    rosas    me    cuenta  su    tristeza: 
porque  he  notado  siempre,  que  su  mirada  es  como 
un   deshojar   de   rosas   perfumadas   y  enfermas... 

¡  Es  que  el  alma  fragante  del  jardín,  tiene  mucho 
de  la  esencia  divina  de  su  psiquis  de  estrella, 
es    que    son   luminarias    y   perfumes,   a    un   tiempo, 
sus   ensueños   dolientes,   sus   nostalgias   eternas...! 

Cuando,  en  noches  de  luna,  desgranando  lirismos, 
me  torturan  las  ansias  del  ideal  que  no  llega; 
cuando,  en  noches  de  luna,  fantasea  mi  numen 
para  ahogar   de   ilusiones  ansiedades   añejas, 

me  circunda  el  aroma  de  un  rosal  que  desmaya 
sobre  una  alfombra  ambigua  de  pétalos  que  ruedan..., 
y  pienso  que  hay  un  alma,  como  la  suya,  triste, 
llorando   en   el   silencio   nocturno   sus  querellas... 

Y  evoco,  entonces,  toda  la  pena  que  atesora 
aquella  rara  psiquis — magnífica  y  fraterna — 
que  tiene  en  la  mirada  tanta  tristeza  como 

un   deshojar   de    rosas   perfumadas   y  enfermas... 


PARNASO   URUOUAYO  147 


Monegal   (Casiano) 


^sTació  en  Meló.  Redactó  «El  Deber  Cívico»,  decano  del  perio- 
dismo de  su  ciudad  mater.  Ha  publicado  en  compañía  de  Federico 
Acosta  y  Lara  un  opúsculo  de  versos,  «Musas  hermanas».  Luego 
reincidió  solo,  «Caín»,  cuentos  de  varios  matices,  donde  el  autor 
pone  honradez  y  sinceridad.  «El  hijo»,  poema  en  prosa,  donde  se 
ha  volcado  todo  él,  con  la  inmensa  ternura  que  se  extrae  de 
los  dolores  íntimos.  Inéditas,  tiene  este  laborioso  creador  de 
notable  prosa,  «Los  surcos»,  «El  amante»,  cuentos;  «El  vagabundo», 
motivo  poemático;  «El  árbol»,  «El  pájaro»  y  «El  compañero 
Jesús»,  glosario  sentimental;  «Las  madres»,  coplas,  y  «El  Camino», 
comedia  en  tres  actos.  Monegal  es  digno  de  altos  conceptos  como 
hombre  de  letras,  por  su  personalidad  que  se  destaca  sin  ostenta- 
ciones ni  andanzas-  Su  libro  «El  hijo»  es  un  monumento  para 
el  nombre  del  autor.  Monegal  es  una  inteligencia  que  se  impone 
desde  una  de  las  ciudades  del  interior  más  distantes  de  la  capital,  y 
nunca  gustó  la  compañía  de  los  consagrados,  que  suele  ser,  para 
muchos,  escala  de  elevación  momentánea...  Con  motivo  del  día 
12  de  Octubre  de  1920,  en  un  concurso  organizado  en  Meló,  el 
jurado  otorgó  el  primler  premio  a  su  poesía  titulada  «Las  Ca- 
rabelas». 


Y  EX  MIS  MANOS  LO  AHOGARE...! 


Yo  tengo  un  libro   de  versos 
hechos   de    ensueños   dispersos 
que  jamás  realizaré. 
Son   amargos    y   perversos, 
como  flores  de  pantano. 
En   el   corazón   humano 
los  hallé. 


148  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Hay   versos   duros   y   escuetos, 
como    agudos    esqueletos 
que  tieneu  por  marco  raro 
las  tablas  de  un  ataúd. 
Hay   otros,   fuertes   e   inquietos, 
igual   que    el   oleaje   ignaro 
o  las  rachas  del  alud. 

Son  los  estados  de  mi  alma, 
que  tan  pronto  duerme  en  calma 
como   lucha   con   tesón. 
Son  un  lírico  entrevero, 
mezcla  de  luz  y  de  acero, 
mezcla  de  Dios  y  Plutón.     - 

Yo  asisto,  a  veces,  con  miedo 
a  la  lucha  desigual 
de  mi  fe,  que  llora  quedo, 
ante  la  duda  triunfal... 
|  Y  las  dos  son  un  remedo 
de  la  Bondad  y  del  Mal ! 

¡Pobre,   mi   libro   de   versos 
— dolorosos  y  perversos — 
que   jamás   publicaré ! 
Es  un  hijo   muy  querido... 
¡Pero  es  triste  y  dolorido, 
y  en  mis  manos  lo  ahogaré...! 

LA  NUEVA  RAZA 

Somos  la  Raza  Nueva,  del  verso  cantador, 
de  la  sangre  de  fuego  y  las  mieles  de  Amor... 

Sobre   nuestras   cabezas   el   limpio   azur  desplaza 
la   luz    de   sus    estrellas... 

¡Somos  la  Nueva  Razal 


PARNASO   URUGUAYO  149 

Como  un  vino  de  uvas  doradas  y  morenas 
corre   por    los    canales   vivos    de   nuestras    venas... 

Y  el  río   de  la  sangre  que   el  corazón  abrasa 
canta    gloriosamente : 

¡Somos  la  Nueva  Raza! 

De  la  Madre  tenemos  la  amorosa  ternura, 
y   del   Padre   heredamos   la  hidalguesca  bravura 

con  que  se  cala   el  yelmo  y  la  adarga  se  embraza 
por  un   motivo  utópico... 

¡Somos  la  Nueva  Raza! 

Venimos  de  raigambre  de  esclarecido  mote; 
el  Cid  es  nuestro  Abuelo,  nuestro  Padre  el  Quijote; 

y  pregonamos   siempre,   en  la  rúa,   en  la  plaza, 
ante   Dio?    y   ante    el   Diablo : 

¡Somos  la  Nueva  Raza! 

Vivimos  de   quimeras   y   comemos   de  lance, 
sin   que   un  millón   de   duros  de   quimeras  alcance 

para  esta  buena  Loca:  «la  Loca  de  la  Casa» 
que   grita    en   «sacra    fames»: 

¡Somos  la  Nueva  Raza! 

Lazarillos  e  hidalgos,  héroes  y  rinconetes, 
santos  y  endemoniados,  místicos,  matasietes, 

la  alma  siempre  repleta...,  pero  la  bolsa  escasa... 
Cante   el   Pregón   augusto: 

¡Somos  la  Nueva  Razal 

Llaves,  para  el  Misterio;  para  los  soles,  brillo; 
para   la   Muerte,   coplas,   hay   en   nuestro   bolsillo* 


150  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

Y  ni  la  Nada  misma  con  sus  miedos  emplaza 
la  Fe  de  nuestro  Todo... 

1  Somos  la  Nueva  Raza! 

Raza  Funambulesca,  Raza  Conquistadora, 
cuyo  reloj  de  arena  nunca  marca  la  hora 

que   para   tantos   otros,   menos   felices,   traza 
Cronos   pacientemente... 

I  Somos  la  Nueva  Raza! 

Vamos  hacia  el  Futuro.  ¿Qué  nos  importa  un  día? 
Los   odres   del  Pasado   llena  nuestra  Osadía. 

Verbos — los    del    Presente — nunca    tuvieron    baza 
en   nuestras   oraciones... 

I  Somos  la  Nueva  Raza! 

De  lo  más  adentrado,  brota  la  gran  Canción: 
en   sUs   cuerdas   vitales   entona   el   corazón, 

horadando    del    pecho    la    singular    coraza, 
la    Canción    envidiable: 

¡Somos  la.  Nueva  Raza! 

Raza,  la  Raza  nuestra,  la  Castellana; 
Raza,  la  Raza  nuestra,  la  Americana, 

como  aceros  lucientes  que  la  Epopeya  enlaza, 
cantan    entre    chispazos : 

¡Somos  la  Nueva  Raza! 
¡Somos   la  Nueva  Raza...! 


PARNASO   URUOUAYO  151 


Montiel  Ballesteros  (Adolfo) 


Es  una  de  las  primaras  figuras  contemporáneas.  Nació  en 
Salto,  ciudad  descollante  como  cuna  de  infinidad  de  personalidades ; 
colaboró,  en  sus  principios,  en  la  revista  de  Rubén  Darío, 
«Mundial».  Ha  publicado  «Las  primaveras  del  jardín»,  19 12,  versos, 
más  tarde  «Terruño»  y  «Biscuit»,  poesías  a  las  que  siguieron  otras 
obras  notablemente  superiores.  «Emoción»,  versos,  y,  en  191 7, 
sus  poemas  desnudos  titulados  «Savid»,  poesías  libres,  vivas, 
fuertes,  de  una  naturalidad  atrayente.  Los  originales  de  este  libro, 
fu'ion  leídos  por  José  Enrique  Rpdó  y  enviados  a  don  Miguel 
de  'rnamuno;  pudiera  haber  alcanzado  mejor  vuelo,  si  la  fatalidad 
no  lo  hubiese  extraviado  en  su  camino.  Segura  de  mi  concepto, 
digo  con  sinceridad:  La  vida  de  este  intelectual  es  un  constante 
vagar  por  campo  de  Ensueños.  Desde  Florencia  (Italia),  donde 
actualmente  se  encuentra,  nos  envió  su  nuevo  libro  «Cuentos 
Uruguayos»,  muy  bien  recibido  por  la  crítica,  habiendo  transcrito 
la  prensa  nacional  la  mayoría  de  sus  narraciones,  Su  poesía,', 
apartada  hoy  del  romanticismo  de  sus  principios,  entró,  por  los 
intrincados    caminos    del    modernismo. 


POR  LA  ESPINA  EN  LA  SIEN... 


¡  No   es   por  la  gloria   esquiva, 
por  el  aplauso  vano, 
que  cantamos,   Señor; 
el  alma  sensitiva 
vuelca,   fecunda  y  viva, 
como  un  divino  grano 
en  el  surco,  su  Amor! 


152  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

¡La  frente  pensativa 
se  abisma  en  el  Arcano, 
en  profunda  labor; 
la  rémige  se  activa 
y  surca  arriba...,   arriba..., 
el  Misterio  lejano, 
extraño  y  tentador! 

¡  El  corazón  que  liba 
humano — bien    humano — 
el  cáliz   del  Dolor, 
siente  un  ansia  expansiva; 
ahora,    Amor    le   aviva: 
cuando    sufre,    es    más    sano, 
es  más  ritmo  y  más  flor...! 

¡No    es    por    la    gloria    esquiva, 
por  el  aplauso  vano, 
que  cantamos,   Señor; 
el   alma   sensitiva. 
la  frente   pensativa, 
el    corazón    humano, 
tienden  a  un  fin  mejor...! 

...Más    sencillo,    también: 
se  piensa,   canta  y   ama, 
por   Placer,    por   Amor, 
por  Ensueño  y  por  Bien; 
por  sabernos  mejor, 
por  la  espina  en  la  sien..., 
¡por  arder  en  la  llama 
del  Divino   Dolor...! 

MAÑANA  DEL  PARQUE 

Tiene  este  dulce  otoño  que  se  inicia, 
©1  candido  claror  de  una  acuarela... 
En  el  parque  hay  un  verde  que  acaricia; 
en  su  diafanidad,  el  sol  se  vela 


PARNASO   URUGUAYO  153 

en   un   tul   transparente;   una  propicia 
serenidad   de   ensueño,   con  cautela 
nos  invade  el  espíritu,   que  oficia 
su  ritual  interior...  Blanca,  una  vela 

sobre  el  azul  del  mar  pone  una  nota 
mística  de   esperanza,   de  una  ignota 
comarca  de  leyenda...  En  los  caminos 

tiembla  el  poema  de  los  días  lejanos... 
Hay   verde,    hay   suavidad,   azul    y   trinos. 
¡Y  no  sé  por  qué,  sueño  con'  tus  manos! 


MATINAL 


¡  Oh,  pura  suavidad  de  la  mañana, 
frescor    de    brisa    bien    oliente    a   flores, 
que  me   susurra,   con   su  voz  de   Hermana, 
una  historia  dulcísima  de  amores...! 

¡Harmonía  de  luz  y  de  colores, 
himno    de    la   Natura    soberana, 
en  los  trinos  de  pájaros  cantores 
y  en  el  lírico  hablar  de  la  fontana...! 

I  Oh,  suavidad  de  la  mañana  pura, 
en  que  el  alma,  en  un  baño  de  frescura, 
siente  reverdecer  la  fe  perdida...! 

|  Con  este  cielo  azul   y  esta  bonanza 
siento  que  me  sonríe  la  esperanza, 
en  los  brazos  abiertos  de  la  Vida...! 


154  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 


LA  DESPEDIDA 


]  Era  la  última  vez 
que  nos  veíamos... ! 
Yo  partía  para  un  viaje  lontano, 
y  tú,  enfermita  mía, 
tan  dulce,   tan  pálida, 
languidescente, 

como  una  estrella  al   amanecer; 
tan  débil,   como   una  flor 
en  manos  de  Un  niño, 
me   mirabas 

con   tus   ojos   agrandados   de   pena, 
de  fiebre  y  de  Eternidad...! 
¿Qué  decirte...? 

Callábamos,  angustiados... 
Yo  sabía  que  tu  silencio 
era  una  valla  de  las  lágrimas; 
|  yo  sabía  que,  agazapado, 
— felino   traicionero, — 
el  Dolor  fosforescía 
sus   ojos   en  la  sombra   trágica..., 
y  aguardaba 

que    entreabrieras    los   labios, 
para  arrojarse 
sobre  tu  cuello  niveo, 
a    estrangularlo 
con  la  garra  del  sollozo...! 


PARNASO   URUGUAYO  155 


Cuando  me  iba, 
me   alargaste    las   manos 
— unas    manos    antiguas, 
marfileñas  y  frías — ... 
Luego,   estalló  el  Dolor..., 
I  y   temblaste, 
toda,  junto  a  mí, 
como   un   árbol  adolescente 
en  brazos   del  viento...! 


II 


En   el   viejo   banco, 
cabe   los    evónimos   verdes, 
bajo  los  rosales  en  flor, 
nos    habíamos    sentado... 
El  jardín  antiguo 
palpitaba  silencio 
y    rezumaba   humedad, 
como  una  vieja  casa  abandonada... 
El  viento,  leve  y  juguetón, 
— cual  un  niño, — 
empujaba  con  la  punta  del  pie 
unas  hojas   secas,   que   rodaban... 

Nos  extasiamos  de  sedante  melancolía: 
en    el    crepúsculo    poético 
naufragaron  las  almas 
— dos  velas  blancas 
en  un  mar  violeta — ... 
El  rojo   vespertino 
neutralizó   su    color   detonante, 
y  todas  las  cosas 
se  agrandaron  en  sombra... 


150  ANTONIA    ARTUCIO     FERKEIRA 

Palpitaron  las  hojas 

y  fué   violeta  la  perspectiva: 

las   cosas, 

y  tu  vestido  claro... 

El  Ensueño 
se  había  dormido 
en  tus  ojos  serenos. 
Nos   miramos   mudos, 
las  manos  juntas... 
Cuando    nos    besamos, 
se  dijera  que  el  véspero 
espesó   su   gasa  violeta 
en  torno  a  nuestras  palpitaciones. 


III 


— 1  Cómo   te   amo, 
dulce  Novia  lejana... ! 
Esta  pasión   se   ha   acrecentado 
en  la  distancia  y   el   imposible... 
— ¡como  la  demencia  incongruente 
de  poseer  una  estrella! — 

Tu   recuerdo 
pone  un   halo   celeste 
sobre  el  drama 
de  mi  vida  bohemia... 
¡Quimera   sonriente, 
floreces  la  Poesía 
de  un  Ensueño  Eterno...! 


PARNASO   URUGUAYO  157 


Tu  alma 
debe  de  sentir  el  halago 
de  este  culto  profundo; 
mis  pensamientos 
deben   de   llegar   a  ti, 
como  las  preces  exaltadas 
de  los  Místicos, 
que  ascienden  con  dos  alas 
de  pureza  y  de  fuego... 

Mi  alma 
es  un  remanso, 
donde   el   agua  dormida 
refleja  una  estrella: 
¡tu   Recuerdo...! 


158  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Moratorio  (Orosmán) 


Autor  de  las  siguientes  obras  teatrales :  «La  jaula»,  «El  hijo 
del  otro»,  «Dulce  calma»,  «Sol  de  Otoño»,  «El  pan  nuestro»  y  «La 
otra  Magdalena».  Libros  de  versos  publicó :  «Luces  pálidas»,  1907. 
Su  obra  «La  jaula»,  fué  premiada  en  el  Certamen  España, 
realizado  en  Montevideo  en  1907.  En  la  prensa  del  país,  sus 
poesías  aparecen  hoy,  y  son  bien  recibidas,  apesar  de  que,  su 
verdadera    obra,    está    escrita    para    la    escena.    Nació    en    la    capital. 


ROCINANTE 

I 

Pasicorto,   paciente     jamelgo   malandante, 
cuyos    lomos    portaron    la   gloria    trashumante; 

envidia  de   Roldanes,   temor  de   galeotes, 
y  a  cuyos   pasos  rengos   y  desiguales   trotes 

las    culpas    sin    castigo,    las    viudas   sin   amparo, 
tuvieron  la  justicia  de  un  supremo  reparo: 

cierto   es   que   te   sentiste   famélico  y  maltrecho 
y  que  fuiste   el  único  violado  en   el   derecho 

de  encontrar   en   el  mundo   consolador  reposo, 
sin  el  cual  es  la  vida  sacrificio  espantoso; 


i 


PARNASO   URUOUAYO  159 

mas,  ¿qué  jamelgo  honrado,  que  estime  su  buen  nombre, 
ha  de  osar  reprocharle  tanta  injusticia  al  hombre, 

si,   a  cambio   de   todo   eso,  le   concede   el  honor 
de  compartir  la  gloria  de  su  ilustre  señor...? 

II 

Pasicorto,    maltrecho,    tranquilo    Rocinante, 
que  vives  en  el  nombre  del  Caballero  andante, 

que  tuviste,   acaso,   sabia  filosofía, 
sufriendo    la    locura    de    la    Caballería: 

¿quién    después    de    tres    siglos    tu    nombre    recordara, 
si   tu   ánimo   paciente— ¡que   tanto   soportara! — 

no  hubiera  sometido   tu  malandante  trote 
a  la  santa  locura  del  Señor  Don  Quijote...? 

Enseñaste,    ¡oh,   jamelgo    taciturno   y  paciente!, 
que  la  locura  es  buena,  que  la  experiencia  miente; 

pues  aquel  malferido  por  molinos  de  viento, 
ha  legado   a  los   siglos   su  paciente   jumento... 

¡Cuántos,    sin    ser    jamelgos,    quisieran    el    honor 
de  llevar  en  sus  lomos  algún  noble  señor...! 


EN  EL  DOLIENTE  ADIÓS... 


En  el  doliente  adiós  de  tu  mirada 
había  como    un  vago   desconsuelo, 
y  en  el  blando  aletear  de  tu  pañuelo 
había   una    nostalgia   dibujada... 


16Ü  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 

Me   sonreiste,    dulce,    entimismada 
en  el  ansia  silente  de  tu  duelo, 
y  mi  última  esperanza  tendió  el  vuelo 
en  busca   de  la  vida  ya  pasada... 

Después,   en   el  rubor  de  aquel  ocaso 
que  teñía  de  rojo  tus  mejillas, 
parecía  que  tu  alma,  de  rodillas 

ante  ese  gran  dolor  que  aun  nos  abruma, 
se   lanzaba    en  las   ondas,   al   acaso, 
y  llegaba  a  mis  pies  como  una  espuma.,. 


PARNASO    URUOUAVO  161 


Nébel  AU'arez  (Miguel) 


Ha    publicado    un    libro    de    versos    con    el    título    «Cantos    de    la 
Poesías    de    juventud,    sencillas,    dulces.    Reside   en   la   capital. 


EXHORTO» 


1  Ecos   perdidos,    que   vagáis   sin    rumbo, 
sueños    que    os    esfumáis    hacia   la  Nada, 
acordes   misteriosos    de   la   noche, 
suspiros   de   las   harpas...! 

¡Salmos  que  os  adormís  con  el  crepúsculo, 
himnos  que  despertáis  con  la  alborada, 
germen    de    luz    que    en    las    tinieblas    flotas, 
ignorados    fantasmas...  1 

l  Secretos    de    las    pálidas    estrellas, 
rumores  de  las  fuentes  y  las  palmas, 
suaves  brisas  que  mecéis  el  nido 
en  la  insegura  rama...! 

¡Misterios   que   dormís   en   el   abismo, 
vientos    que    interrogáis   a   las    montañas, 
idilios  que  volvéis  de  lo  Infinito, 

fúnebres  sombras  magnas...! 

Parnaso    uruguayo.- — ll 


162  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 

¡Suspiros  de  las  ondas  que  se  besan 
en  las  remotas  playas, 
hálitos  que  ensoñáis  la  luz  de  un  astro 
y  batís  vuestras  alas...! 

¡Venid  todos,  a  mí:  yo  quiero  veros 
encadenados  a  la  voz  de  mi  harpa...! 
¡Harmonías,  rumores  y  cadencias, 
mi   Musa   os   llama...! 

¡  Os  llama,   sí :   llegaos,   Elegidos 
de  la  Vida  del  Alma; 
ebrios  Artistas,  que  buscáis  la  Senda 
que  conduce  al   País  de  la  Nostalgia... 


NOCTURNO 

Es  la  voz   de  Chopín...   Su   triste  acento, 
como   un   vago   gemido   se  levanta; 
agoniza  el  Amor  sobre  el  teclado, 
y  los  ojos  de  lágrimas  se  bañan... 

¡Cuántos    recuerdos    emotivos   llegan...! 
¡  Cuántas  dichas  de  amor,   y  de  esperanza, 
en  torno   de   nosotros   se   presentan 
corno  viejas  visiones   enlutadas...! 

Todo  vuelve  a  nacer...   Hasta  los  hechos 
que  se  remontan  a  la  tierna  infancia, 
para  hacernos  sufrir,  junto  a  nosotros 
llegan,  batiendo  sus  marchitas  alas... 

Los   amores   pequeños   se   engrandecen, 
el  secreto  que  duerme  se  dilata; 
la  vida  que  hasta  ayer  era  un  misterio, 
se  comprende   en  lo  íntimo   del  alma... 


PARNASO   URUGUAYO  163 

Sólo  queda  un  rumor...  confuso...,  vago... 
Ya  la  voz   de   Chopín,    débil,   descansa... 
Despertarnos  de  un  sueño,  y...  | cuántas  cosas...! 
i  En  vano,  procuramos  recordarlas...  1 

El  éxtasis  de  Amor, — aquella  vida 
llena  de  luz,  tan  pura,  tan  lozana... — 
como  la  esencia  de  una  flor  que  ha  muerto, 
se  aleja,  acariciada  por  las  auras... 

Agoniza  el   Amor...   Duermen  las  aves, 
ateridas  de  frío  entre  la  escarcha... 
Alguien  llora,  a  lo  lejos,  en  las  sombras: 
jes  el  débil  suspiro  de  las  almas...! 


16  i  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Onetti  Lima  (Luis) 


Nació  en  Montevideo.  Durante  su  permanencia  en  la  ciudad 
de  Meló  publicó  «¡Quién  fuera  hombre  I»,  monólogo;  «¿Guerra  o 
delito?»,  diálogo,  y  «Pétalos»,  colección  de  versos  sumamente 
delicados.  Fué  su  escuela  hasta  entonces,  campoamorina.  Una  de 
sus  más  bellas  polesías  mereció  la  flor  natural  en  unos  juegos 
florales  de  Córdoba  (República  Argentina),  donde  actualmente 
reside.  Tiene  una  comedia  dramático-filosófica,  en  verso.  Como 
periodista  consagró  su  pseudónimo  de  Juan  Lanas,  con  que  es- 
cribía crónicas  de  un  activismlo  a  lo  Larra.  Su  espíritu  inquieto 
lo  ha  alejado  del  país.  Con  demasiada  frecuencia  se  observa  este 
distarciamiento     de     buenos     literatos     nuestros. 


PETALOS 


¿Qué   te   diré,   Blanca   mía, 
que  no   sea 
una  vulgar   tontería, 
o   alguna   gastada   idea 
de   la   gárrula   poesía? 

Cosa  es,   decir  que   eres   bella, 
tan  sencilla, 

como  alabar  una   estrella 
porque  brilla... 


PARNASO   URUOUAYO  165 


Así,  por  que  no  me  crea 
tu  capricho, 
y  no  robar  una  idea, 
diré,  Blanca,  que  eres  fea..., 
que  es  lo  que  nadie  te  ha  dicho. 


II 


Entre  vivir  para  amar 
y  amar  para  padecer, 
ya  verás,  Blanca,  pasar 
raudas    horas    de    placer, 
que   anuncian    siempre   un   pesar. 

Mas.  en  tu  casta  ilusión, 
soñando  estás  la  visión 
de  un   encantado   existir... 
¡No  dejes,  ay,  de  vivir 
en  tu  propio  corazón...! 


III 


Para  hacerte  comprender 
la  fuerza   de   mi   querer, 

¿cómo   hacer...? 

Pues...,   diría 
— I  oh,   dulce  adorada  mía! — 
que  te  he  visto,  y  te  he  soñado 
en   tu   belleza   sin   par..., 
y   que,    cuando   he   despertado, 
|  verte   otra  vez,   he   ansiado, 
para  volverte   a  soñar...! 


166  ANTONIA     ARTUCIO     FLRREIRA 


IV 


— ¿Adonde  vas? — Allá;  donde  la  brisa 
canta  a  la  luz;  donde  la  palma  pisa 

las  flores  de  un  edén... 
Hacia  ese  mundo  azul  que  se  divisa 
a  través  de  la  pálida  sonrisa 

del  suspirado  bien... 

— [Amor,  espera  ahí;  no  tan  deprisa...! 
¡Hazme  un  huequito  en  el  furgón  del  tren! 


PARNASO   URUGUAYO  167 


Oí  ¡ver  (Juan  María)  (hijo) 

Nació  en  la  ciudad  de  Tacuarembó.  Es  autor  de  «Los  Cre- 
púsculos», 191 1,  y  «Canciones  de  la  Huerta»,  1919,  poesías. 
Es  soñador  exquisito  cuando  describe  la  alegría  de  los  sembrados, 
dulce  y  piadoso  si  canta  en  versos  amatorios,  es  uno  de  los  buenos 
poetas  de  su  época,  porque  tiene  su  modalidad,  la  sencillez  y  la 
hermosura  de  nuestros  campos,  y  la  transparencia  de  sus  manan- 
tiales. Sobre  uno  de  sus  libros,  dijo  Schinca:  (Los  que  leáis  las 
estrofas  que  ponen  un  pórtico  de  acento  a  estos  pabellones  de  la 
fantasía,  seguid  hasta  el  final  el  vuelo  rumoroso  de  ese  pájaro 
lírico    que   tiene    alas    de    rimas.» 

VIDAS  HERMANAS 

Vives    siguiendo    la   pobre    yunta 
y  arando   siempre... 

Somos   hermanos,   y   mientras   labras 
.  la  extensa  huerta  que  el  sol  fecunda, 
y  mientras   marchas   tras   de   tus  bueyes 
abriendo    surcos    largos    y   hondos, 
y   en    ellos   viertes 
con   ademanes    nobles    y   austeros 
los   nobles    gérmenes 
de   las   cosechas...,   yo   también  labro, 
humildemente, 

frente  a  tu  huerta  que  el  sol  fecunda, 
estas   canciones   de   amor'  y   fiebre, 
I  que  llevan  mucho  de  tus  afanes, 
que  tienen  mucho  de  tus  quereres,..! 


168  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

1  Así    es    la   vida,    como    tu   huerta...! 
¡  El  amor  tiene 
del  sol  de  Otoño 
las  claridades   resplandecientes; 
y,  acaso,  el  alma,  como  esa  tierra 
que  labras   siempre, 
siempre  está  llena 
de  surcos  hondos  y  de  simientes ! 

¡  Y   como   anhelas   que    el   agua   caiga 
y    fecundice    tus    sementeras,    lo    mismo    llueve 
sobre    la    vida... — llanto    que    colma 
los  hondos  surcos  que  abrió  la  fiebre 
en   esa   huerta   de   mis  amores, 
donde  los  pobres  versos  florecen — ! 

Yo   sé  que  tienes  puesta  la  vida 
en   esa   triste   yunta   de   bueyes, 
en  ese  arado  y   en   esa  tierra... 
Yo  sé  que  tienes 
el  alma  llena  de  amores  vagos 
y   de   esperanzas   que   nunca   mueren... 
Yo  sé  que  esperas  que  tus  cosechas 
compensen   siempre 
las  amarguras  de  tus  sudores... 
Y,  así,   tenemos  la  misma  fiebre, 
la  misma  vaga  dulce  esperanza 
— jesa  esperanza   que   nos   asiste   remotamente 
de    hacer    el    mismo    trabajo,    el   mismo...: 
seguir   arando,    arando   siempre..., 
|  como   mi   pena,    como   tu    esfuerzo, 
como   mis   sueños,    como   tus   bueyes 
que  pasan  toda  la  triste  vida 
arando,    arando...,    hasta    que    mueren...! 


PARNASO   URUOUAYO  169 


¡HÁGASE  TU   VOLUNTAD...! 

Sin   sombras   ni   reparos   en   la  conciencia,   labra 
las  paces  de  tu  vida  como  una  escultura 
tallada   en    carne   propia :    y    en   tu   propia   palabra 
hallarás    el    remedio    de    tu    honda   amargura... 

Hunde  bien  tus  arados.  ¡  Sin  piedad  y  sin  calma, 
labra   de    tu   heredad    esos    cuatro   terrones! 
I  Cuanto  más  la  desgarres   para  llegarle  al   alma, 
más  nobles  y  más  fuertes  nacerán  tus  pasiones ! 

No  des  reposo  al   hierro.   A  tus  graves  empeños, 
abierta    al    sol    y    al    aire,   florecerá   la   tierra... 
¡Para  calmar   el   ansia  febril   de  tus   ensueños, 
te  ofrendará   el   tesoro   que   en  sus   pechos   encierra! 

No  des  reposo  al  yugo  ni  a  la  potente  mano 
jugosa  por  la  lidia  de  la  eterna  labranza... 
¿No  es,  acaso,  robusto  tu  pecho...?  ¿No  es  más  sano 
tu  corazón,   repleto   de  verdad  y  esperanza...? 

¿Qué  otra  gloria  mejor  que  la  gloria  de  verte 
en  medio  de  esa  huerta,  bajo  el  sol  que  la  inunda 
de    fulgores    y   vida,    y    sentirte   más    fuerte 
en  medio  de  esa  tierra  desgarrada  y  fecunda...? 

Abre  tu  alma  a  todos  los  vientos.  La  montaña 
nos   parece    más    grande    cuando    sola   se    muestra... 
I  La  voluntad  que  duerme  en  tu  cálida  entraña 
te  dará  la  medida  del   poder  de   tu  diestra! 

I Ah !  ¡Sé  como  esas  olas  que  cavan  en  las  playas 
su  cuna  de  basalto   luchando   siempre  solas...! 
¡Tú   puedes   ser   el   héroe   de  todas   las   batallas, 
porque  tienes  la  fuerza  y  el  tesón  de  las  olas...! 


170  ANTONIA  .  ARTUCIO     FERREIRA 

j  Tú  puedes  ser  el  Cid  Campeador  de  esta  guerra 
que  te  dará  los   oros   de  invalorable  cuño, 
porque  tu  alma  está  llena  del  amor  de  la  tierra 
y  tienes  a  los  dioses  amarrados  al  puño  I 

ESE  MAL  DE  MI  VIDA... 

En  vano  buscas,  con  tus  gracias  todas, 
disipar   mi    dolor... 

¿No  ves  que  tengo,  en  los  silencios  míos, 
sangrando    el    corazón...? 

¿No  escuchas  esa  dulce  voz...?  Los  cisnes 
cantan,  para   morir... 
¡Todas  las   esperanzas   de   mi  vida, 
están    muriendo    así...  I 

|  Guárdame    en    el    refugio    de    tus   brazos, 
y  así   descansaré...! 
Llevo   sobre   mi  vida  la  tristeza 
de   Alfredo    de   Musset... 

|Ah!  |  Tener  en  el  pecho  muchos  odios, 
y  no  poder  odiar...! 

I  Llevar    en    las   pupilas    muchas    lágrimas, 
sin  poderlas   llorar...! 

¡  Sentir  los  versos  que  en  el  aire  flotan 
de   la    tarde   de    Abril, 
y   no   tener  palabras   que   los  digan..., 
y  dejarlos  morir...! 

|  Tener  que  hablarte,  a  solas,  muchas  cosas, 
y,    ya   juntos   los    dos, 
sufrir  la  tiranía  del  silencio 
sobre  mi  corazón...! 


PARNASO   URUGUAYO  171 

...Y   no    encontrar   la   frase    que  decirte, 
y,   angustiado,    pensar : 
«i  Cómo   nos    olvidamos,    lentamente, 
sin   poderlo    evitar...!» 

...Y,   en   la   doliente   pena  que   el   Otoño 
vuelca   sobre    el   jardín, 

¡pensar  que   hay  tantos  muertos   en  la  vida 
que  no  pueden  morir...! 

¡Sentir   esa   ansiedad    indefinible 
de    escuchar    una    voz 
que   arranque   la  tristeza   de   las  almas 
y  alivie   el   corazón...; 

esperar  el  milagro  de  la  vida 
libre  ya  del  dolor..., 
y  saber  que   en   el   fondo  de   tu  alma, 
hace   ya   mucho   que   se   puso   el   sol...  i 

¡Todo    eso,    son   mis   penas...! 
¡Todo   eso,   es  mi   dolor... I 


172  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Oribe  (Emilio) 


En  Meló,  como  Juana  de  Ibarbourou  y  Casiano  Monegal,  vio 
la  luz  este  distinguido  literato.  El  gran  Mistral  le  alabó  con  las 
siguientes  líneas :  «A  l'éminent  poete  Emilio  Oribe  mes  felicitations 
par  ses  «Alucinaciones  de  belleza»,  vraie  cuiellete  d'idéal  dans  la 
Voie-Lactéa  du  réve,  de  l'histoire  et  de  la  pensée.  Avec  mes  re- 
merciements  confraternéis. — Frédéric  Mistral.»  Figura  como  colabo- 
rador permanente  en  la  revista  literaria  nacional  «Pegaso».  Publicó 
su  primer  libro  de  versos — anteriormente  citado — en  191 5,  «Las 
letanías  extrañas»,  1917 ;  «El  castillo  interior»,  1919;  «El  halconero 
astral»,  1919.  Es  uno  de  los  mejores  de  la  nueva  generación. 
Artífice  delicado  se  inició  escribiendo  casi  únicamente  sonetos,  pero 
hoy   los   ha  olvidado  para   dedicarse  a  cultivar  el  verso  modernista- 


CAMPO 


Sacra   cosecha   en   la    opulenta   loma 
recogen   rudos   hombres,   sin   fatiga. 
Sube  de  la  labor  un  acre  aroma 
por  los  maizales  de  apretada  espiga. 

Se  acumula   el   maíz,    en   inefables 
días   de   otoño,   lentos   de  trabajo... 
¡  Rubios    cilindros,    gemas    incontables 
llevad,   hacia   el   granero,   valle   abajo... 


PARNASO   URUOUAYO  173 

I  Cantad,   como   en   el   goce   de  las   siegas ; 
cantad,    como    en    los    días    de   las    bodas...! 
Si    no    están    con   vosotros    diosas    griegas, 
tenéis   la  Voluntad :    ¡  vale  por  todas  I 

I  Las    espigas    dejad    en    la    alquería, 
y  venid;   que   el   Poeta  quiere  daros, 
para  premiar   vuestra   labor   del   día, 

las  manos  llenas  de  racimos  claros ! 
...Pues  él  también,  con  trabajar  sonoro, 
halló    en    su    corazón,    semilla   de   oro... 


II 


¡Traedme    vuestros    vasos,    campesinos 
de  la  agreste   geórgica   natal, 
para  verter  los  vinos 
de   mi  parra   estival  I 

Tienen  los  patios  de  la  casa  vieja, 
olor  a  uvas,   fuerte  y  penetrante: 
uvas  de  carne  lúbrica  y  bermeja, 
uvas   de   las   paganas   libaciones, 
uvas   claras    y   bellas    cual    diamante, 
y    uvas    moradas    como    los    pezones 
que  coronan  los  senos  de  la  amante... 

¡Venid,    que    aquí,    sobre    el    sutil    rastrojo, 
exprimiré    con    emoción    fraterna, 
todo   mi   corazón — racimo   rojo — 
en   vuestra   copa   rústica   y    eterna...! 


174  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


VASO   DE    CRISTAL 

Algo,    que    me    da   gusto    y   amargura, 
he  descubierto  con  placer  y  pena: 
¡  que  tu  alma,  a  pesar  de  su  hermosura, 
es  vaso  de  cristal,  lleno   de  arena...! 

La  música  no  se  oye,  adormecida; 
el    cristal,    prisionero,    no    resuena; 
poco  a  poco,  en  los  cauces  de  la.  Vida, 
el  claro  vaso  se  llenó  de  arena... 

¡Jamás  lo  harán  vibrar...!   El  que  lo  intente, 
lo  romperá...  Y  espíritus  vulgares, 
en  vano  buscarán  el  himno  ardiente, 
el  más  hondo  y  mejor  de  los  cantares... 

¡Yo  soy  el  dueño  azul  de  la  Harmonía, 
el   mago   de   la   Música   Encantada...! 
Los   hombres    sin   Amor   y   sin  Poesía, 
sacudirán  el  vaso...,  y  no  oirán  nada... 

Yo   poseo    el   resorte    sobrehumano 
que   hace    brotar   la   resonancia   plena: 
¡al    agitarlo   mi    erudita   mano, 
tu  vaso  de  cristal  no  tendrá  arena...! 

¡Mientras  te  hagan  llorar  mis  versos  de  oro 
y  seas  la  mujer  que  los  inspira, 
diáfano  por  el  lírico  tesoro, 
tu  vaso  vibrará,  como  una  lira...! 

Pulsaremos   los   dos,    maravillados 
la  canción  que  en  tu  vaso  se  levanta... 
¡Cuántos   himnos    ocultos,    revelados...! 
La  cristalina  joya  ¡cómo  canta...! 


I 


PARNASO   URUGUAYO 

Pero  si,  un  día,  entregas  al  olvido 
este  amor  que  te  invade  y  te  perfuma, 
tan   sólo    oiremos,    como   un   gran   gemido, 
la  débil  melodía   que  se   esfuma... 

Y  cuando  a  otro  rindas  ts  belleza, 
la  arena  de   tu   va.^o   aumentará... 
¡  El  vaso  de  cristal  y  de  pureza, 
¡ay!    [nunca,    nunca,    nunca    vibrará...! 

LA   AMATISTA 

I 

No  sé  dónde,  leí  que  una  doncella  de  Italia 
encontró  bajo    un   templo   en  abandono, 
una  enorme   amatista  transparente. 

Observada  al  trasluz, 
veíase  en  la  piedra,  a  Dionisos  corriendo, 
semidesnudo,  sobre  un  verde  prado. 

Alegre   el   Dios,    y   como    nunca  bello, 
alzaba  en  una  mano  bermoso  tirso 
de  rosas,  y  en  la  otra  un  gran  racimo  de  uvas. 

Mientras   el   Dios   corría,  una  joven 
pantera,    dando    saltos,    seguíale,    con    miras 
de  quitarle  el   racimo... 

II 

¡Oh,  alma  mía! 
¿  Cuándo   hallarás   la   peregrina    Amante, 
la    Doncella    Esperada, 
que  sepa  descubrir  en   tu  interior 
el  símbolo   feliz   que  en  ti  se  oculta...? 


176  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Ágil  Efebo 
se  verá  en  lo  más  hondo  de  ti,   |  oh  alma ! 
Lleva   un   tirso    de    rosas:    la  Poesía, 
y  un  racimo  de  uvas:   el  Amor. 

Corre    el    Efebo,    apenas    malcubierto 
con  una  piel  de  león,  mientras  sonríe  y  canta. 
La  pantera — ¡oh,   la  Vida! — intenta,   en  vano, 
arrebatarle    los    preciados    frutos, 
dando   enérgicos   saltos... 

— ¡Haced,    mis    Dioses,    que    la   pueda  ver 
muy   pronto,    fatigada,    abandonando 
tan   espantosa   empresa...! 
¡  Así,    podré    ofrecer   a   la   Doncella 
reveladora    del    Secreto    Símbolo 
que    se    mueve    en    mi    alma   transparente, 
toda  mi  Poesía 

— tirso  de  rosas  siempre  florecido — 
y  mi  Amor 
—racimo    eternamente    renovado — ...! 


EL  NADADOR 


El  ágil  negro  hercúleo  alzó  el  pecho  de  toro 
sobre  el  mar,  y,  acercándose  al  borde  del  navio, 
agitó  con  el  ébano  corpóreo  el  atavío 
multicolor  y  rítmico  del  Océano  sonoro. 

Blanca  mano   de  virgen,   entre  unánime  coro 
de  «¡vivas!»,  arrojóle  una  libra...   En   el   frío 
oleaje  hundióse   el   negro...   y  apareció,   sombrío, 
mostrando  entre  los  dientes  la  moneda  de  oro... 


PARNASO   URUOUAYO  17? 

|  Oh,  si  también  pudiera  hundir  mis  vacilantes 
fuerzas — ¡  oh,  melancólico  titán ! — en  los  palacios 
líquidos  que  conservo  en  mis  internas  simas...! 

[Después,  alzar  la  testa,  rodearla  de  diamantes, 
y,  con  desdén  olímpico,  mostrar  a  los  espacios 
en  la  boca — sonriente  v  audaz — las  áureas  rimas...! 


Parnaso    uruguayo. — -12 


178  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Parra  y  Freiré  (Héctor) 


Nació  en  la  ciudad  de  Mercedes.  A  los  13  años  escribía  verso--. 
Fué  periodista  y  colaboró  en  la  prensa  de  mi  Florida  en  el 
año  1905,  donde  fundó  una  hoja  satírico-humorística,  «Fígaro».. 
Su  obra  literaria  está  dispersa  en  la  prensa  del  país.  Tiene  dos 
o  tres  pojesías  premiadas  y  mencionadas  en  concursos  periodís- 
ticos. Publicó  un  opúsculo  de  rimas  ^Prismas»,  1910.  En  sus  versos 
sentimentales,  delicados,  escritos  con  facilidad,  se  advierte  un  mar- 
cado   becquerianismo. 


REGRESO 


Yo  he  dormido   en  la  sombra...,  largo   tiempo. 
He  dormido  y  soñado... 
Me   acosté   a  meditar  lejos...,   muy  lejos, 
en  las  arenas  de  un  desierto  árido... 

Allá,    donde    el    fragor   de   la  existencia 
se  escucha  como  un  eco  funerario... 
Me  acosté  en  un  desierto— hórrido  y  triste — 
donde  no  crece  Un  árbol... 

Donde  no  hay  una  brisa,   do  murieron 
las  flores  y  los  pájaros... 
Me   recogí   en   el   alma,    en  mi   propia  alma, 
que  era  un  sepulcro  helado. 


PARNASO  UKUQUAYO  179 

...Hoy,  vuelvo  a  despertar...   |Dios  te  bendiga, 
por  la  constante  fe  que  me  has  guardado...! 
1  Felices,  los  que  vuelven  a  la  vida, 
al  calor  de  un  recuerdo  idolatrado...  I 

Hoy,  vuelvo  a  despertar...  Y  aquí,  en  un  nido, 
juntos   como   dos   pájaros, 
|  alcemos  a  la  vida  nuestros  himnos 
en   las   alas   del    viento   perfumado...  I 


TIENES  OJOS  PROFUNDOS... 

Sé   lo   que   hablan   las   brisas  con   la  aurora; 
el  ave,  con  la  flor  de  la  campiña; 
los   suspiros   del   viento,   con  las  hojas, 
y  el  arroyo,  al  jugar,  con  las  orillas; 

lo   que   dicen  las  plumas   a  los   nidos, 
y  el  céfiro,  a  las  guindas; 
la  triste  noche,  al  corazón  que  sufre, 
y  a  la  tarde  estival,  la  lejanía... 

Yo   comprendo   el   lenguaje  de  la  espuma 
cuando  habla  con  la  linfa, 
y   el   del   perfume   del   clavel  dormido, 
y  el  del  susurro  de  la  rubia  espiga. 

...Yo  sé  lo  que  les  dicen  a  las  cañas 
las   hojas   amarillas, 
y  el  zorzal,  a  las  frutas  odorantes, 
en   las   flexibles   ramas   suspendidas... 

Todo    lo    sé...    Pero    el    lenguaje   tierno 
de   extrañas   melodías, 
ese   lenguaje   de  tus   ojos...,   ése, 
¿qué  le   habla  al  corazón,   cuando  vacila...? 


180  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Tienes    ojos    profundos   como    el    alma, 
y  alma  profunda   como   un   mar  sin  ribas, 
j  Yo,  que  no  temo  el  vértigo  de  lo  hondo, 
tiemblo,   cuando  me  acerco   a  esas  orillas.. 


TU  LLANTO 


¿Llueve...?    ¡Bien,    hija   mía...! 

La  tierra  está  sedienta. 
La  tierra  necesita  de   esa  lluvia: 

ha   tiempo    que    la    espera... 

¿Lloras...?   ¡Eso   está  bien..., 'sigue  llorando...  1 
No   te    ahogará   la   pena... 
Tu  corazón   de   virgen,    necesita 
arrojar  esas  lágrimas  afuera... 

Si   el   dolor   de  la  vida  es   muy  profundo, 
si  el  dolor  se  concentra, 
el  corazón  se  anubla  cómo  el  cielo 
cuando  vaga  en  los  aires  la  tormenta. 

...Llueve,  y  el  cielo  sus  cristales  luce... 
Se  llora:   el  corazón,   ¡ay!,  se  serena... 
|  Y    el   mundo    necesita   de   tus  lágrimas, 
cual  de  la  lluvia  la  abrasada  tierral 

¡El   llanto    es   redención...!    ¡Fué    consagrado 
del   Gólgota   en  la   cuesta...! 
¡  Por  una   sola  lágrima,    ¡  ay !,   a  veces, 
yo  no  sé  lo  que  diera...! 


PARNASO   URUQUAYO  181 


Pérez  y  Curis  (Manuel) 


Murió  a  la  edad  de  36  años,  en  1920.  Redactó  tres  hermosas 
revistas  literarias,  «La  Aurora»,  «Frou-Frou»  y  «Apolo».  Escribió 
en  verso  «La  Canción  de  las  Crisálidas»,  «Heliotropo»,  «Alma  de 
Idilio»  y  «Rimas  Sentimentales»,  «El  poema  de  los  besos»,  «El  gesto 
contemplativo»,  «Ritmos  sin  Rima»,  y  quedó  pronta  para  entregar 
a  las  cajas,  «Romances  y  Seguidillas  del  Plata».  En  prosa.  «Rosa 
ígnea»  (cuentos),  «Por  jardines  ajenos»,  «Arquitectura  del  Verso». 
«Etica  del  Pampletismo-),  «El  Marqués  de  Santularia»,  y  dis- 
puesta para  dar  a  la  publicidad  una  novela  «La  Ola»,  inconcluso  un 
estudio,  <Del  concepto  en  Poesía»,  que  debió  ser  la  continua- 
ción de  los  estudios  literarios  iniciados  en  «Arquitectura  del 
Verso»,  poética  declarada  texto  oficial  en  algunas  Universidades 
de  España  y  América.  La  nómina  hecha,  es  un  exponente  de 
la  labor  del  distinguido  intelectual,  cuyo  entusiasmo  lírico  no  cesó 
hasta  momentos  antes  de  su  muerte.  «El  gesto  contemplativo»  fué 
premiado   en   el  concurso   de   la   Editorial   Renacimiento   de    Madrid. 


DIALOGO 

— Sostén  de  mi  ilusión  es  tu  palabra 
viril   y   noble,   que   sugiere  un  rasgo 
de  hidalguía.  |Yo  sueño  tantas  cosas 
cuando   me   hablas...!    Mi   optimismo    crece 
por   momentos;    olvido    la   amargura 
del   trajín   cuotidiano;   amo   la   Vida, 
intensamente;  creo  en  la  pujanza 
de  mis   rendidos  músculos,   e  ignoro 
hasta    el    zarpazo    del    Dolor... 


182  AiNTONIA     ARTUCIÓ     FERREIRA 


— ¿Y  aguardas...? 

— El  triunfo  de  mi  ideal,  y  la  serena 
concreción    de    mis    vagas    alegrías... 

— Las  alegrías   del   hogar  te  arrullan 
y  te  alientan,   ¿verdad? 

— Por  ellas  sueño 
todavía,    y    por    ellas    van   medrando 
mis   esperanzas;   pero,    el   pesimismo 
suele  clavar  sus  garfios   en  mis  carnes 
y    en   mi   espíritu... 

— Y,  luego   que  restañas 
tus  heridas,  te  yergues,  y,  muy  quedo, 
me  dices  al  oído  con  tremante 
acento,  que  me  amas,  y  yo  pongo 
sobre    tu    frente    los    amantes    labios... 

— Añoro,  algunas  veces,  la  divina 
soledad  de  los  parques  y  el  encanto 
del  mar;  y  tu  palabra,  como  un  ave 
azul,   matiza  mis   ideas.    Siento 
la  nostalgia  del  campo;  los  latidos 
del  paisaje   sonoro   siempre   encuentran 
eco  en  mi  corazón... 

— ¡Espera...!  Un  día, 
iremos  ambos   a  soñar,   al   borde 
del  mar  y  en  el  misterio  del  paisaje... 

— I  En  plena  soledad,  porque  allí  vuelcan 
Natura   y    el    espíritu   sus   ánforas...! 

— I  Un  día,  y  otro,  soñaremos  juntos...! 


PARNASO   URUGUAYO  183 


PASIONAL 


Yo  no  te  quiero  desdeñosa  y  fría 
como  la  Muerte,  destruyendo  amores; 
quiero  que  en  ti  perdure  la  ardentía 
de  un  rosal  de  oro,  reventando  en  flores... 
|  Quiero   que   llores ! 

Yo  no  te  quiero   mortalmente  triste 
como  las   noches  del   invierno,  lentas; 
te  quiero  alegre  y  sensitiva.  ]  Fuiste 
.sensitiva  y  alegre  y  te  lamentas! 
¡  Quiero  que  sientas ! 

Yo   no   te  quiero   dolorosa  y  mustia  "* 
cuando  a  tu  seno,  tímida,  me  llames; 
quiero  que   olvides  tu   febril   angustia, 
que  con  tu  amor  mi  corazón  inflames. 
I  Quiero  que  ames ! 

i  No !  Yo  no  quiero  que  en  tu  casta  boca 
beba  otro   labio   su  perfume,   y  ría; 
mía  es  tu  gracia  en  carne  que  provoca 
amor  de.  cóndor  y  pasión  de  arpía. 
¡Te    quiero    «mía»! 

Quiero   que    te   conmueva  la   emotiva 
desolación    de    mi   alma   que    maceras; 
y,   cuando   caiga  mi  tristeza  altiva, 
— es    mi    tristeza    la    oblación    que    esperas- 
1  quiero  que  mueras...! 


1S4  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


¡SE  SIEMPRE  ASI...! 

I  Atérrate  al  ideal  que  ha  sido  el  faro 
de  tu  niñez  sin  sol,  pero  sin  quejas; 
odia  la  mansuetud  de  las  ovejas: 
que  tú  no  aguardas  ni  piedad  ni  amparo...! 

¡  Procúrate  un  broquel  contra  el  ignaro, 
y  en  la  simiente  que  en  el  surco  dejas 
caer,  mira  el  retoño  de  tus  viejas 
luchas,   como   un   florón   luciente   y   claro...! 

¡  Sé  siempre  así ;  que  la  Verdad,  un  día, 
colmará   de   dulzura  y   alegría 
a  todo  aquél  que  en  su  gallarda  nave 

sigue   la    orientación   de    su    Quimera..., 
a  todo  aquél  que  canta  como  el  ave 
que   ni    tributo    ni    lisonja   espera...! 


LA   GOLONDRINA 

Ya    rozó    mi    balcón    la    golondrina, 
y  gozo  y  gracia  el  corazón  me  agobian; 
Primavera  me   ofrece  delicado 
jarrón  de  puras  y  joyantes  rosas; 
y  yo,  cautivo  del  Dolor,  quisiera 
abandonar  el  lecho  en  que  se  ahoga 
el  Numen   raudo   que   me    dio  Natura, 
buena   Madre    inmortal,    divina    y    próvida... 

Remembranzas   de   ricas   primaveras 
nutriendo  están  a  mi   alma  soñadora, 
y  cuando  el  pesimismo  me  sacude 
con  sus  violentas   ráfagas,   la   sombra 


PARNASO   URUGUAYO  185 

de  mi  Dolor  decrece :  porque  un  átomo 
de   Luz    Espiritual   no   me   abandona, 
y  alumbra  mis  abismos — los  abismos 
de  la  desolación  y  la  derrota — . 

— Golondrina   adorable,    cuyas    alas 
mi    balcón    han    rozado,    como    en   otras 
primaveras :   el   brío   que   me  infundes 
parece  un  soplo  de  misterio  ahora, 
en  mi   doliente  juventud...   Galante 
y   gentil   golondrina:   vuelve,    y   roza 
de  nuevo   mi  balcón,   en  una  de  estas 
vernales,    claras    y    apacibles    horas; 
que   las    reminiscencias    que    me    traes, 
el  fondo  de  mi  espíritu  edulcoran 
de    placidez,    como    si    hubiera    bálsamo 
en  su  expresión,  o  esencias  milagrosas... 


MI  TARDE 

Marcho  aprisa,  y  me  dices  que  te  aguarde... 
I  Bueno;   ponte   la  cofia...!    ¡Todavía 
pondrás  en  la  tristeza  de  mi  tarde, 
luz  y  perfume  y  paz  y  poesía...! 

Mas,    tendré    que    dejarte...,    y    un    reflejo 
de  mi  tristeza  quedará  contigo... 
I  Que  marcho  aprisa  y,  cada  vez,  me  alejo 
más  del  alba  serena  eme  persigo...! 

|No  vengas,  pues...!   ¡Camino  de  amarguras, 
huella,   febril,   mi   peregrina  planta...! 
1  Quédate,   resignada,    en   las   obscuras 
tiendas  de  paz  que  tu  ilusión  levanta... ! 


180  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


Pérez  Petit  (Víctor) 


Como  autor  teatral  ha  dado  a  la  escena  numerosas  obras. 
Libros  de  versos  publsgó  «Goyeles  bárbaros».  1907,  y  ha  pocos 
mestes  «Las  alas  azules».  Es  uno  de  los  meritísimos  críticos 
uruguayos,  en  cuya  rama  liberarla  es  muy  respetado  y  acaso 
sea  donde  su  saber  se  pone  más  de  relieve.  Su  pluma,  ágil 
también  en  la  novela,  obtuvo  el  primer  premio  en  el  concurso 
nacional  del  diario  «El  Plata»  con  su  obra  «Entre  los  pastos», 
muy  celebrada.  Laborioso  incansable,  tiene  conquistado  un  puesto 
de  primera  fila  entre  los  mejorei  literatos  del  país,  y  sus  con- 
quistas llegan  más  allá  de  América.  Nació  y  reside  en  Montevideo. 
En  compañía  de  don  José  Enrique  Rodó  y  los  señores  Martínez 
Vigil,  dirigió  la  importante  /.Revista  Nacional  de  Literatura  Ciencias 
Sociales». 


VISION  MITOLÓGICA 

I 


La  Aurora  sus  clarines  de  rayos  amarillos 
lanza    triunfal    al    combo    del    Cielo    opalescente; 
y  la  Tierra  dormida,  despierta  de  repente 
en   medio   de   perfumes   salvajes   y  sencillos... 

Encendidos    los    ojos    con    repentinos    brillos, 
los   potros    que    yacían    alzan    la   noble   frente, 
e,   irguiéndose,   contemplan   el   inflamado   Oriente, 
donde    vibran    y    sangran    fantásticos    cuchillos... 


PARNASO   URUGUAYO  187 

Entonces,  poseídos   de  súbita  locura, 
las    fauces    humeantes    y    enarcados    los    cuellos, 
en  un   galope   heroico   cruzan   por  la  llanura; 

I  y  el  Sol,  que  se  levanta  en  remotos  confines, 
azuza    su    carrera    de    raudos    atropellos, 
clavando  flechas  de  oro  en  sus  crispadas  crines...! 


II 


Como  abierto  al  través   de  una  esmeralda, 
el  bosque,    de   fantásticos   labrados, 
surge    envuelto    en    reflejos    azulados 
e  irisaciones  de  muriente  gualda. 

Contra  una    encina    secular   la   espalda 
apoyada,    el    dios    Pan    toca    soñados 
aires  en  su  siringa...  Los  dorados 
rayos   solares   bailan    en   su    falda... 

Cuando  llegan,   en  ronda  sigilosa, 
las   Ninfas   a   escucharle,    el    dios   con   leda 
malicia   apaga    el    ritmo,    como    un   lloro..., 

|  y  de  pronto,  en  la  Tarde  Misteriosa 
vibra  su   carcajada,   que   remeda 
una  crepitación   de   chispas   de   oro...! 


PASTORAL 

Zagaleja  triste   y  bella 
que  vas  por  el  «verde  prado 
sin  flores  en  los  cabellos, 
sin  cantares   en  los  labios, 


188  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

indiferente   a   los    trinos 

con   que   te   brindan   los   pájaros, 

al   perfume    que   las    rosas 

disuelven  como  incensarios, 

a   las    endechas    que    el   viento 

tañe  entre  los  alambrados, 

a  las  guijas  del  camino, 

a  las  nubes  del  espacio, 

a  los  rumores  del  río, 

al  pacer  de  los  ganados 

y  a  la  risa  con  que  el  sol 

viste   los   trigos   del   campo; 

zagaleja   triste    y   bella, 

la  de  macilento  paso, 

de   ojos   negros   y   dolientes, 

de  gestos  lentos  y  vagos : 

¿qué  tienes,  di,   que  a  la  vega 

siempre  vienes,  al  ocaso, 

para   escuchar   de   la   fuente 

el   melancólico   llanto...? 

Hace  un  año,   zagaleja, 
que,  al  cruzar  estos  collados 
y  al  acercarme  a  la  fuente 
oculta   entre   los   chaparros, 
vi  una  pareja  de  amantes, 
las  manos  entre  las  manos, 
trocarse   los   juramentos 
de  un  amor  sereno  y  casto : 
él,   garrido,    noble  y  bueno, 
ensoñador    y    galano ; 
ella,   apuesta   y  pizpireta, 
con  su  mantón   encarnado; 
y  al  saludarlos  amigo, 
mientras    seguía    mi   paso 
envidiándoles  la  dicha 
que  palpitaba   en   sus   labios, 


PARNASO   URUGUAYO  189 

no  recogí  la  respuesta; 
porque,    embebecidos   tanto 
en  su  mutua  idolatría, 
ni   advirtieron   al    extraño, 
ni  oyeron  sus   «¡Buenas  tardes!», 
ni   su   marcha   lamentaron... 
1  Que   ellos   solos   existían 
sobre   la   gloria   del   campo...! 

Cuántas  veces  en  las  horas 
de  amoroso  desengaño, 
de   traiciones    y    falsías, 
de  amor  torpe  y  mercenario, 
de   celos,    odios,   venganzas 
y  mentiras,  me  he  acordado 
de  los  rústicos  amantes 
que   a    la   vera    del    halago 
de  una  fuente  cristalina, 
entrelazadas  las   manos, 
regocijados  los   ojos 
y  las  almas  cual  los  astros 
vestidas    de    resplandores, 
se    decían    muy    despacio 
las   palabras   siempre   buenas 
que  son  un  ruego  y  un  canto, 
las   palabras    siempre   dulces 
que  son  reproche  y  regalo, 
las  palabras   siempre   eternas 
con  que  los  enamorados 
tejen  todos  sus  ensueños, 
entrecolman   sus    abrazos 
y   se   desposan   sonrientes 
ante  Aquel  que  está  en  lo  alto. 

Hoy  he  vuelto,  zagaleja, 
hoy  he  vuelto  al  olvidado 
rincón  donde  dos  pastores 


190  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

eterno  amor  se  juraron 

bajo   la   gloria  del   cielo 

y  entrelazadas  las  manos: 

hoy  he  vuelto  a  ver  la  fuente 

oculta  entre  los  chaparros 

a   cuya   vera   dos    almas 

se  dijeron  muy  despacio 

las   palabras    siempre    buenas 

que  son  un  ruego  y  un  canto: 

hoy  he  vuelto  a  ver  los  nidos 

llenos  de  alas  y  arrumacos: 

hoy  he  vuelto  a  ver  las  rosas 

fragantes  como  incensarios: 

hoy   he    vuelto    a   ver   las   guijas, 

los    perezosos    ganados 

y    la   risa  con   que   el   sol 

viste  los  trigos  del  campo; 

mas   no   he  visto   al   pastorcillo 

garrido,  bueno  y  galano 

que  requería  de  amores 

a  un  mantoncito  encarnado. 

Zagaleja   triste   y   bella 
que  vas  por  el  verde  prado 
sin  flores  en  los  cabellos, 
sin    cantares    en    los    labios : 
¿qué  tienes,  di,  que  a  la  vega 
siempre  vienes,  al  ocaso, 
para- escuchar  de  la  fuente 
el  melancólico   llanto? 


PARNASO   URUOUAYO  191 


Rodó  (José  Enrique) 


Incluyo  las  poesías  de  don  José  Enrique  Rodó,  convencida  de  que 
ningún  mérito  agregan  ni  quitan  a  la  obra  del  maestro;  no  faltará 
quien  las  lea  ton  cariño.  La  composición  «La  Prensa»,  men- 
cionada por  don  Juan  A.  Subillaga  en  su  crítica  al  distinguido 
hombre  de  letras,  fué  inserta  en  el  «Semanario  del  Montevideo 
Noticioso»,  del  20  de  Enero  de  1895,  número  que  no  existe 
en  la  Biblioteca  Nacional.  No  es  oportuno  explicar  respecto  a 
Rodó  lo  que  en  América  y  en  España  todos  conocen.  Nació  en 
Montevideo  el  15  de  Julio  de  1871.  Murió  en  Sicilia  (Italia) 
el  10  de  Marzo  de  1917 ;  sus  restos  fueron  repatriados  el  28 
de  Febrero  de    1920. 


LA    PRENSA 


Cuando   la   voz   de   Mayo,    redentora, 
alzó,    cual   raudo,    inesperado   trueno, 
en  la  Colonia  el  Himno  de  la  Aurora, 

nació  la  Prensa  en  su  agitado  seno: 
en  ella,  el  dogma  de  una  fe  ignorada 
dictó  la  voz  augusta  de  Moreno. 

La   Libertad   fué    entonces   consagrada: 
con  el  limar  seguro  de  la  Idea, 
supo   abrir   paso   al    golpe   de   la    espada. 


192  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 

Como  el  airón  que  en  lo  más  alto  ondea 
de    encumbrado    baluarte,    así    en     la   Historia, 
domina,    de    la   lucha   gigantea. 

Sus    deleznables    páginas    de    gloria, 
trocó    en    bronce    firmísimo    que    esmalta 
la  gratitud,  de  un  pueblo  en  la  memoria, 

cual  trueca  el  Ande,  en  su  región  más  alta, 
la  lluvia  leve  en  el  eterno  hielo 
que   deslumbrante   en   el   azul   resalta... 

Ya  el  sol  de  Mayo  no  inflamó  su  acento; 
mas  duró  aún  la  luminosa  estela 
que  ella  trazó   en   el  patrio  pensamiento. 

Aun  fué  de  Amor  y  de  Civismo  escuela, 
altísima   tribuna    en    que    vibraba 
la  palabra  inspirada  de  Várela, 

cuando   en  lucha  tenaz,   la  Patria  esclava, 
por  sacudir  el  yugo  ignominioso 
del  Tiberio   de   América,   pugnaba... 

|  Y    era    la    voz    del    escritor   glorioso, 
rudo    proceso    en    que    estampó    su    huella 
del  Sacrificio  el   sello  luminoso...! 


íl 


Nacida    entre    el    fragor   de    una    epopeya, 
respiró,  como  el  cóndor  en  su  nido, 
aires   de   Libertad  la  Prensa  aquella. 

Fluyó  la  Idea  de  su  seno  herido, 
como  la  sangre  en  corazón  que  late 
por  heroicos  impulsos  sacudido. 


PARNASO   URUGUAYO  193 

Llevó  a  las  francas  lides  del  debate, 
la  intensa  fe  de  un  credo  religioso, 
el   fiero   ardor   de   un   himno  de   combate. 

En   sí    formó,    cual    Foro   tumultuoso, 
de  una  generación  de  épica  vida 
la    clara    mente    y    pecho    generoso : 

¡  y    nos    legó,    por    tradición    querida, 
su   fe,    su   altiva  fe — Jordán   bullente 
donde   hoy   templar   el    ánima   abatida — ...! 


III 


¿Quieres  saber  el  numen  auspicioso 
que  justo   el   Cielo   depararnos  quiso...? 
¡Vele  en  la  calle,  retozar  ruidoso...! 

El    vulgo    es    rey:    le    obsequiarás    sumiso, 
el    vulgo    es    el    Mecenas   opulento, 
a   quien   colmar   de   honores    es   preciso... 

Has  de  estudiar  lo   que  le  da  contento, 
lo  que  a  su   fino  paladar  halaga; 
rendirle    fiel    y   amable    acatamiento... 

¿Dices   que    es   necio?    «Es   necio;   pero,    paga...» 
No  ha  de  olvidarlo  el  escritor  del  día, 
aunque   gacetas,   y   no   versos,   haga. 

Si    atiende    a    que,    en    locuaz    bachillería, 
mucho,    de    Lope    acá,    ganó    la   plebe 
y   aumentó   la  vulgar   supremacía, 

Parnaso    uruguayo. — 13 


194  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

¿iruién  ya  a  negarle  sumisión   se  atreve?, 
¿quién,  a  inferir  a  la  Igualdad  agravio 
•  al   terminar    del    Siglo    Diez    y   Nueve...? 

IV 

...Ya  suena  a  aristocrático   resabio, 
tener  por  menos  lúcido  y  profundo 
el   parecer    del   vulgo,    que    el   del   sabio. 

jYa   desatóse,    en   perorar   rotundo, 
la   «sin-hueso»   plebeya...!    ¡Ya   obedece 
al   Comunismo  intelectual,   el   Mundo...! 


AL  NOBLE  SEÑOR  D.  GARLOS  REYLES 

Cultivador  de  terruños  y  «.Terruño» 


Corcel    de    tan    cumplida    gentileza 
cual   la   heredad   de   su  merced  los   cría, 
no  otra  gala  mejor  requeriría 
que  aquélla  que  le  dio  Naturaleza. 

Desnudo    el    lomo,    libre    la    cabeza, 
más   claro   su   donaire  luciría, 
y  el  tosco   arreo   de  la  industria  mía 
parecerá  baldón   en  su   belleza. 

Pero,  obediente,  compraré  el  arreo, 
en  que  todo  ornamento  fuera  escaso 
a  hacerle   digno   de   tan   alto   empleo; 

y,   si   sobrado   ruin   saliera  acaso, 
¡arrójelo   de    sí,    de   un   escarceo, 
y  humíllelo   a  sus   cascos   de  Pegaso! 


PARNASO   URUOUAYO  195 


De  pie  sobre  la  escena,  desatada 
en  ondas   la  profusa  cabellera, 
alta   la    sien,    radiante   la   mirada, 
como   jovial   emperatriz,   impera... 

Una  purpúrea  flor  se  abre  sangrienta, 
cual  en  copa  dé  ébano,  en  la  cima 
del    casco    negro    que    su    frente    ostenta 
y   un    acerado    resplandor   anima. 

Suena  su  voz...,   y   en  nuestra  mente  cruza, 
como  en  un  dulce  sueño,  al  escucharla, 
la  hechicera  visión  de  la  Andaluza 
que  imaginó   Musset,   para   adorarla... 

Cada  rayo  que  vibra  atravesando 
de  sus  pestañas  por  el  tul  sedeño, 
es  un  hilo  de  luz  que  va  bordando 
el  tejido  impalpable  de  los   sueños... 

Y,  a  cada  giro  de  su  cuerpo  airoso, 
las  vueltas  del  mantón  abriendo  al  aire, 
semejan   el    ondear,    raudo    y    glorioso, 
de  un  pendón  en  las  justas  del  donaire... 

En   la   ficción   el   Arte   ha  modelado 
su  espíritu...  Es  ficción  su  vida  entera... 
1  Quién   su   fingido   amor — su   amor   soñado — 
en  real   amor  transfigurar  pudiera...! 


196  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Rodríguez  (Yamandú) 


Autor  del  poema  dramático  en  yerso  «1810»,  cuya  representación 
fué  un  éxito.  No  obstante,  puede  considerarse  un  bosquejo  de  la 
obra  definitiva  que  prepara  este  autor,  que  desde  sus  principios  se 
manifiesta  un  poeta  de  méritos  positivos.  «El  Mensaje  de  América», 
poesía  dedicada  al  autor  de  «Tabaré»  es  de  lo  más  hermoso 
que  escribió  al  iniciarse.  Pero  donde  se  dio  a  conocer,  siendo 
entonces  muy  joven  fué  en  un  certamen  literario  de  «La  Razón», 
en  el  que  obtuvo  primer  premio  con  una  composición  gauchesca. 
Nació    en    Paysandú.    Reside    en    Montevideo. 


EL  MENSAJE  DE  AMERICA 


Un  día,  una  porción  de  carabelas 
emprendió   una   cruzada  de   belleza... 
Llevando  la  blancura  de  sus  velas 
en  ideal   conquista 
para    loar    la    castellana    bazaña, 
iban   de    mi    solar,    el    Artiguista, 
con    dirección    a    España... 
Un  orador,  la  ofrenda  conducía... 
La   Rábida   le   oyó...    Su   voz  tenía 
las  majestuosidades  del  torrente 
y  el  alma  musical  de  la  poesía... 


PARNASO   URUGUAYO  197 

Salmo   de   gracia.    Clamorear   de   gente 
marchando,   rumbo   al   Sol... 

Ave-María 
quo    salmodiara    un    pueblo    floreciente 
frente    a    la   patria    vieja... 

Parecía 
que    pronunciando    un    santo    «¡Madre    mía!», 
se   arrodillaba    un   Mundo... 

Y   era   una   sola   voz;   mas   comprendía 
el    anhelar    de    americana    gente, 
que  en  la  voz   del   tribuno  aquel   latía 
el   corazón    de   todo   un    Continente... 

¡  Sacerdote    de    América :    ese    día, 
en   vuestras   manos   se   elevó   la  Raza! 

Y  las    gentes    que    absortas    escucharon 
la    mágica    oración    que    traducía 
la  fe   de    vuestro   anhelo, 
diz    que,    llenas    de    unción,    se   prosternaron 
y.   abandonando  la  terrena  esencia, 
junto   con   vuestros   sueños,    en   un  vuelo 
ascendieron   al    Cielo..., 
«con  las  alas  de  luz»  de  la  Elocuencia... 

Así   os   vieron— Maestro — conduciendo 
en  cuadriga  de  oro 
la  ofrenda  de  las  Indias... 

Y  os    miraron   pasar,    cual    meteoro, 
por  los   azules   cielos   castellanos, 
mientras  el  latigazo  de  la  frase 
sangraba    rosas    y    arrancaba   bríos 
en    los    pechos   bravios 
de   los    cuarenta   potros   pampeanos... 

Era  un   dominador  de  multitudes 
y    era   un   gran    forjador    de  idealidades... 


198  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Tuvo  la  voz   caudal   de  los  aludes 
y   la   voz-claridad    de   las    verdades: 
]  sonoro  carillón,   en  cuyos  bronces, 
desde  la   austeridad  de   sus   virtudes 
repicaba   en   las   glorias   del   terruño...  1 

Condenando  cobardes  laxitudes 
bajo  el  golpe  severo  de  su  puño, 
tuvo    el    sacudimiento    del   rebato... 
¡Y  ante   las   clarinadas   de  la  Historia, 
arrancaba    a    los    pueblos    del    marasmo, 
repicando    las  voces   de  la  gloria 
en  las  misas  de  luz   del  entusiasmo...  1 

Iba  bordando   el   oro  de  la  frase 
en  los  telares  del  saber... 

La  palma 
punto    final    ponía   a   su    poesía: 
y   el   Maestro,   entretanto, 
con  un  rayo  de  sol,  siempre  prendía 
•una  sonrisa  sobre  cada  alma... 
A  veces,  su  palabra  cuajó  en  llanto 
el   aletear    de    algunas    añoranzas, 
venidas  del  país  de  las  saudades 
como   a   poblar   añejas    soledades 
con   el    latido    de   las    esperanzas... 

Porque  era  su  palabra  una  campana 
llamando   a   la  oración   de   la  Belleza: 
romántico    «muezin»    de    la   mañana, 
que  detiene  a  la  inmensa  caravana 
en   su    peregrinaje   de   tristeza...; 
¡y,    obediente    a   su   fuerza   evocadora, 
la   boca    del    viajero    siempre    reza, 
y  el   lago   del   recuerdo    siempre  llora...  1 


PARNASO   URUOUAYO  199 

Su  gloria  nos  lo  dice: 
su    gloria    es   la   Florida,    la   Piedra-Alta, 
la  Meseta  de   Artigas...,    ¡los   lugares 
que  inspiraron  al  Bardo  los  cantares 
donde  el  recuerdo  popular  se   exalta, 
y  la  corriente   nacional   se   eleva 
en  las   cascadas   de   la  gloria,  y   salta, 
y   hasta    la   altura   lleva 
el   entusiasmo   de  las  muchedumbres 
en  peregrinación   hasta  las   cumbres, 
donde,    en    la   piedra    escrito, 
— para   en   la  Eternidad   ser  descifrado — 
late   el   rudo   secreto   del   Pasado, 
bajo  su  enorme  veste  de  granito...! 

Allí    el   Tribuno,    ebrio    de    Infinito, 
la   floración   del   Porvenir   predice... 
Y    es    como    un    sacerdote    que   bendice. 
Allí   el   Maestro,   al   desplegar  sus  alas, 
con  el  riego  de  amor  de  sus  escalas, 
da   a   beber   Idealismo    a   quien   le   escucha: 
y,  habilitado  para  la  ardua  lucha 
que  el  Pueblo  ha  de  emprender  con  el  Mañana..., 
¡para  negar  prestigio   a  la   derrota, 
detiene   con   su  voz   la  recua  humana, 
y  la   bautiza   en   el    Jordán  patriota...! 

Porque,   de   su   ascensión   por   las   montañas, 
la  inmensa  claridad  de   sus   cantigas 
tocó  la  Tierra,  y  la  llenó  de  notas; 
besó   a    su   Pueblo,    y   le   llenó   de   Artigas... 
Su   tribuna   es   de   bronce,   y  es   de  piedra, 
la    Eternidad    la   cubrirá    de    yedra... 
Tiene   la   sobriedad    de    un    mármol    griego 
y  los  reflejos  del  clarín  nativo 
que   va   enhebrando   «¡alertas!» 


200  ANTONIA    ARTUCIO    EERREIRA 

¡Parece  un   cóndor  que,    esperando   altivo 
la  gloria   de  otro  vuelo, 
se  ha  posado  en  el  suelo 
con  las  alas  abiertas...! 

Maestro :   Por   la  pauta  que   llenasteis 
con   la   modulación   de   vuestro   anhelo; 
por  el  dulce  consuelo 
que   a   tantos   dolorosos   prodigasteis; 
porque  fué  vuestro  verbo   como   un  río 
fertilizando    el    culto, 
que    dio    flores    de    auroras    al    tumulto 
para  adornar  los  rústicos  solares; 
porque  evocasteis  dioses  tutelares 
para  aliviar  las  patrias  desazones, 
y   les   leísteis   a  los    corazones 
la  Biblia  del  Ensueño  y  de  la  Historia: 
yo   me    inclino,    loando   vuestra   gloria, 
[Príncipe  del  decir  y  la  elocuencia...  I 
Y,    cambiando    el   sentido    a   la   sentencia 
del  taciturno  aquel  de  Dinamarca, 
vuestros    Salmos,    en    gloria    florecidos, 
en  tres   palabras   mi   Idealismo   abarca... 
I  Son:  «Latidos...,  latidos...  y  latidos»! 


PARNASO   URUQUAYO  201 


Rodríguez  Fabregat  (Enrique) 


En  1919  dio  a  publicidad  su  primer  libro  de  versos  «El  camino 
de  la  Primavera».  Prepara  un  nuevo  volumen.  Algunas  de  las 
poesías  que  lo  compondrán,  que  ya  he  leído  en  páginas  literarias, 
anuncian  para  el  autor  nu(evas  y  mejores  conquistas  en  el 
mundo   de   las   letras    uruguayas.   Está  radicado  en   Montevideo. 


LA  RONDA 

Pasa  la  ronda  leve  de  mi  ensueño  florido... 
Pasa   la   ronda...   Pasa... 

Y  en  la  noche  que  duerme — silenciosa  y  profunda — 
se  insinúa   un   suavísimo   desplegarse   de  alas... 

Pasa  la   ronda  leve   de   las   citas   galantes 
en  que  teje  el  ensueño  la  sutil  serenata, 
bajo    el    arco    fragante   del    balcón   de   Julieta, 
bajo  el  arco  florido  del  balcón  de  mi  Dama... 

Pasa  la  ronda...   Surgen   en  el  aire  adormido 
un  llorar  de  violines  y  un  rasguear  de  guitarras, 
como  en  la  hora  lírica  de  un  canal-de  Venecia..., 
como  en  la  hora  amante  de  un  balcón  de  la  Alhambra.. 

Pasa  la  ronda...  Llevan  más  perfumes  las  brisas; 
abre  un  ritmo  más  suave  el  ondear  de  las  aguas; 
es  más  tenue  la  queja  que  suspiran  las  fuentes, 
y  más  lírico  el  vuelo  que  palpita  en  las  almas... 


202  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

...Y   parece    que   fueran    otras   horas,   las   horas... 

Y  el  barquero  que  cruza  por  la  sombra  callada, 
sinfoniza   el   motivo    que    susurra   en   las   velas 

al  mecerse  en  el  viento,  sobre  el  haz  de  las  aguas... 

¿Sientes...?  Pasa  la  ronda  de  mi  ensueño  florido... 
Se  callaron   los   ecos...   Ya   llegó   a  tu   ventana... 
¿Sientes...?   Canta   en   la   noche 
el  violín  de  mi  ronda  que  te  da  serenatas... 

Oye  al  Príncipe   Lírico   de  tu  reino  fragante, 
cómo  dice   en  tu  reja  su  canción,  toda  alma: 
« — En  la  barca  harmoniosa  de  la  noche   serena, 
yo  te  traigo   el  perfume   de  mis  flores,  Amada... 

Yo   he   salido    en   cruzada  victoriosa  de   cumbres, 
y  fué  heroica  y  altiva  y  triunfal  mi  cruzada... 

Y  te    ofrendo    mis    cumbres, 

y  te  rindo  la  gloria  del  blancor  de  mis  alas, 

y  te  rindo  el  lirismo  que  florece  en  mis  horas, 
y  mi  estrofa  y  mi  verso;  mi  sutil  serenata: 
el  poema  que  tejen  las  jornadas  altivas; 
el   poema    que    alumbran,    al    abrir,   las   Vías-Lácteas... 

Y  el  manojo  de  estrellas  que  he  juntado  en  los  cielos 
más  allá  de  las  cumbres,  más  allá  de  las  águilas; 
]  el  manojo   de  estrellas   que  he  juntado   en  los  cielos, 
para    lograr    estrellas    para    la    Bien-Amada,..!» 

...Y  deslíe   el   silencio   de  la  noche   serena 
la  canción   de  la  ronda  que  tejió   serenatas; 
y  hay  en  la  noche  amante— silenciosa  y  profunda — 
un  suavísimo  y  tenue  desplegarse  de  alas... 


PARNASO   URUGUAYO  203 


Roxlo  (Armando  Víctor) 

Nació  en  Montevideo.  En  1906  fué  reportero  de  «La  Razón»,  de 
Buenos  Aires.  Desde  1906  a  1912  estuvo  a  cargo  de  la  Secre- 
taría de  «La  Razón»,  de  San  Fernando  (República  Argentina), 
murió  en  la  playa  die  la  citada  ciudad  en  Enero  de  1912.  De 
la  «Historia  crítica  de  la  literatura  uruguaya»,  obra  de  su  primo 
el  celebrado  poeta  Carlos  Roxlo,  transcribo  la  poesía  aquí  inserta|, 
por  ser  de  las  pocas  que  conozco  de  este  joven,  y  por  considerarla, 
con   motivo,   suficiente   para   ocupar   un   puesto   en   esta    «Antología». 


CARNAVALESCA 


Japonesa  que  encierras  de  mi  pasado 
una  noche  de  dicha  de   amor  y   encono: 
devuélveme  los   sueños   que  te  has  llevado 
atados  en  los  lazos   de   tu  kimono. 

No   ocultes   de   tus   ojos   las  maravillas 
detrás  del  abanico  de  tus  pestañas, 
muñeca  de  la  tierra  de  las  sombrillas 
y  los  rústicos  puentes  hechos  de  cañas. 


204  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

En    tus    negros    cabellos,    donde    las    flores 
mostraban    sus    matices    entretejidos, 
yo  puse  los   ensueños   de   unos  amores 
que   jamás   he  mirado   correspondidos... 

Yo  bien   sé   que,   en  secreto,  tu  voz  me  jura 
que   son   míos   tus    labios — color    de   grana — , 
y  se  abren  sólo  al  soplo  de  mi  ternura 
los   frágiles   bambúes   de   tu   persiana... 

Que  cuando  yo  acaricio  tu  cabellera 
entre  palabras   donde  mi  amor  palpita, 
te   entristeces   pensando   que   es   tan   ligera 
la  hora  siempre  soñada  de  nuestra  cita... 

Tú  procuras  mi  vida  llenar  de  calma 
con  tu  cariño,   y  vanos   son  tus  anhelos : 
¡siempre  que  con  celos,  la  fe  del  alma 
lucha  por  tus  promesas...,   vencen  los  celos  I 

¡Ellos  saben,  y  dicen,  que  tus  miradas 
han  jurado  y  perdido  tantos  amores, 
como    tu    azul    kimono    tiene    bordadas 
en    su    raso    cigüeñas,    gheisas    y    flores...! 


II 

¿Conque,  es  verdad  lo  dicho...?  ¿Conque,,  me  engañas 
con  esos  grandes  ojos  con  que  me  miras...? 
¿Conque,  en  la  tierra  en  que  hacen  puentes  de  caña, 
también   saben   las   almas   decir   mentiras...? 

Es  justo:   nunca  firme  pudo  haber  sido 
el  frágil  cortinado  de  una  ventana, 
ni  un  corazón  que  late  bajo  el  vestido 
de  la  tierra  en  que  hicieron  la  porcelana... 


PARNASO   URUGUAYO  205 

No  extraño  que  me  burles...  Así  es  la  vida: 
un  enjambre   de  penas   y   de  traiciones... 
¡Aun  tienes,  muchas  veces,  que  ser  querida, 
y   aun    lanzará   mi   plectro    muchas   canciones. 

i  Oh,    musmé,    de   gracioso    rostro,   adornado 
por  esos  ojos,  émulos  del  sol  de  estío...! 
¡  Crisantema  que,   acaso,   te   has   escapado 
de  las  huertas  floridas  que  orlan  Tokio...! 


206  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Supervielle   (Jules) 


Montevideano,  residente  en  París.  En  francés  escribe  sus  poemas. 
Ha  publicado  los  siguientes  libros :  «Brumes  du  Passé»,  más  tarde, 
«Comme  "des  Voiliers»;  recientemente,  ofreció  sus  «Poémes»,  y 
prepara  otro  volumen  de  versos.  La  versión  española  que  aparece 
en  este  libro  fué  publicada  en  «El  Siglo»,  de  Montevideo.  Apesar 
de  ser  un  buen  literato,  dificultades  de  traducción  me  obligan 
a   reducir   el  espacio   que   deben   ocupar   sus   versos   en   esta   obra. 


TU  SONRISA  CLARA... 


Donde  tu  paso  se  fija, 
donde  se  posan  tus  manos, 
de  ti  queda  algo  sutil, 
indefinible  y  alado... 

Amo  lo  que  tocas,  como 
si  un  poco  de  ti  guardara; 
por  donde  has  cruzado,  veo 
brillar  tu  sonrisa  clara... 

Está  allí,  sobre  el  balcón 
donde  has  vivido  un  ensueño, 
y  en  las  sombras  del  camino 
que   acoge    nuestro   paseo. 


PARNASO   URUOUAYO 

Tú  dejas  por  todas  partes 
casi  imperceptible  estela, 
que  es  tan  sólo  para  mí 
una  claridad  eterna... 

Ora,  admiro  una  actitud 
hermosa  como  un  misterio; 
ora,  observo  una  mirada 
de    tus    vastos    ojos    negros; 

ya  una  seña,  ya  las  flores 
que  cogerás   en   silencio, 
ya  tu   silueta  imprecisa 
en  la  bruma  del  recuerdo... 

Donde  tu  paso  se  fija, 
donde   se   posan   tus    manos, 
de  ti  queda  algo  sutil, 
indefinible  y  alado... 


207 


208  ANTONIA     ARTUCiO     FERREIRA 


Sábat  Ercasíy  (Carlos) 


Poeta  modernista,  autor  de  los  libros  de  versos  «Pantheos», 
1917;  «Invocación»,  1918.  Actualmente  publica  poesías  gauchescas. 
Nació   y   reside   en    Montevideo. 


LA  HORA  SOLITARIA 


Hoy  he  pensado   mucho   en   tu   emoción:   y  creo 
que  el  Misterio  se  interna  dentro  de  mi  deseo... 

¡La  tarde  se  encantaba...!  Para  mi  Ensueño  arcano, 
tuvo  una  flor  enferma,  la  piedad  de  tu  mano... 

Yo,    con    la   caprichosa    ráfaga    de    mis    sueños, 
idealicé   el   idilio   de   los   seres  pequeños, 

que  ofrendan  la  blancura  de  su  espíritu  suave 
a  las   brumas   litúrgicas   de  mi  tristeza  grave; 

y  tú,  maravillando  la  quietud  del  instante, 
llevabas  a  mi  Enigma  tu  luz — honda  y  distante — ... 


PARNASO   URUGUAYO  209 


II 


Soledad,  tú  invadiste,  después,  nuestros  amores... 
Entraste,   humildemente...    Tus   rutas   interiores 

revelaron  las   sombras   que   oculto   en  cada   hora... 
Sobre  el  grave  estupor  de  la  calma  sonora, 

abrías    mi    jardín    a    tu    blanca   tristeza... 
¡Eras   como   la  Hermana.  Mayor  de  la  Belleza; 

eras  como  una  Novia  de  azul,  de  unción,  de  angustia,..! 
¡Y   tu  paz   era  en   mi  alma,   como   una.  rosa  mustia»..! 

Venías    por    mi    Senda,    toda    gris    y    doliente, 
como  buscando   el   pórtico   sagrado   de  mi   frente... 

Tu   recuerdo   insinuaba   suavidades   de    raso 
donde    temblaba    el    oro    profundo    del    Ocaso... 

Con  tu  fragancia  mística  de  oración,  de  rosales, 
me    invadían    el    alma    tus    viejas   pastorales... 


III 


I  Amada,  abre  tu  pálida  clausura...!   ¡Son  tus  manos 
las  que  harán  de  mis  versos,  hondos  y  sobrehumanos, 

un  Salmo  a  la  Infinita  Soledad,  donde  ungía 
tu  Enigma  a  los  silencios  de  mi  Melancolía...! 

Parnaso    uruguayo. — 14 


210  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

INVOCACIÓN  A  LA  LUZ  DE  LA  ESTRELLA 

I 

IDENTIDAD 

I  Qué  ondas  de  Harmonía  vienen  de  las  Estrellas, 
bajo  la  mano  música  del  Almo  Creador...! 
Y,   de   mis   ansias   cósmicas,    ¡  cómo   van   hacia   ellas 
espirales   y   círculos   de   mi   Luz  Interior...! 

¡  Estrellas,   en  las   vastas   quietudes   del  Urano, 
y  Estrellas,  en  mi  trente  y  en  mis  Himnos  de  Amor; 
Estrellas    en   la   Xoche,    y    Estrellas    en    la   mano...! 
I  Cómo   se   unen,    y   cantan,    las   Estrellas   de  Dios...! 

ÍI 

SERENIDAD 

lEter    profundo...  1    ¡Hora    tranquila...!    Duermen    los 

[prados.,. 
Inmóviles  las  aguas,  en  los  mares  sin  voz... 
Sobre  las   fuentes,   hondos   silencios   encantados... 
¡Sólo    escucho    el   latido    azul    del   corazón...! 

¡Cómo  se  abren  los  párpados  en  mi  toi  re  de  astrólogo...! 
I  Cómo  tiembla  en  mi  alma  la  Inmensa  Evocación...  I 
I  Cómo    sube    a   la    Estrella    Lejana   mi    monólogo...! 
¡Cómo  baja  del   Astro,   la  Suprema  Canción...! 

III 

DIAFANIDAD 

1  Sangre  Celeste... !  ¡  Hora,  sin  lapso... !  ¡  Cielo,  sin  velo... ! 
El   Espíritu   avanza,   por   su   propia  Emoción..., 
hacia   la   Estrella  Ardiente — sin   velo — sobre   el   Cielo... 
Y  el   Astro,   en  su   Camino  de   Luz,  besa  mi  Unción... 


PARNASO   URUQUAYO 

Ríos  de  inescrutables,  etéreas  Harmonías, 
en   un   beato   Éxtasis,   nos   fluyen  a  los   dos... 
Sobre  la  Estrella,  pasan  mis  viejas  Elegías... 
Sobre  mi   frente,   el   Astro   derrama  su  calor... 

IV 

PROFUNDIDAD 

¡  Luces  totales... !  ¡  Formas  desnudas  en  la  Substancia...  1 
Hablamos  en  la  Esfinge,  la  Estrella  Azul  y  yo... 
Yo  en  su  Deseo  he  visto,  y  ella  ha  visto  en  mi  Ansia, 
un  Camino  Infinito,  que  nos  lleva  hacia  Dios... 

V 

FINALIDAD 

— I  Estrella  mía...! 

En  toda  Edad,  en  todo  Instante, 
mis    Destinos    Astrales   irán   hacia   tu   Amor..., 
a  fecundar  la  Idea,   bajo   tu  Luz   Distante, 
donde   la    Esfinge    Eterna    sus    pupilas   abrió... 

VI 

NUPCIALIDAD 

...Y,   en   el  Tiempo   Absoluto   y  el   Espacio   Total, 
estaremos  unidos  por  un  perfume  igual..., 
I  como  dos  hojas  únicas,  en  un  cáliz  floral, 
entorno   de   la  Vida — que   «allí»   se  hace   Inmortal — ...I 


212  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Schinca  (Francisco  Alberto) 

Nació  en  Montevideo,  donde  reside.  Autor  de  un  libro  de 
discursos  y  críticas  literarias  «Oriflamas».  Poco  divulgada  es  la 
poesía  de  este  escritor  de  bien  merecido  renombre,  que  se  inspira 
en  las  cosas  sencillas  y  humanas  y  domina  la  técnica  del  verso 
admirablemente.     La    poesía    amatoria    es    la    predilecta    de    su    lira. 


ALEGORÍA 


La  brisa  trae  secretos  del  bosque  y  de  la  fuente, 
la  brisa  dice  un  canto  de  amor  en  el  ramaje; 
es  una  lira  hermana  que  vibra,  y  su  cordaje 
tiene  un   supremo   ritmo,   melódico,  y  doliente. 

Ha  besado  la  linfa  que  duerme  castamente 
bajo   la    noche    llena   de   un   gran   temblor   salvaje, 
y  al  ver  sobre  las  aguas  el  plácido  miraje 
de  todas  las   estrellas,   maravillosamente 

reflejadas,    pregunta    como    una   niña   inquieta: 
— ¿Adonde   vas   con    esa    dorada  pedrería? 
— | Hacia  la   mar! — ¿Quién   eres? — El    alma   del  poeta. 

— ¿Cantas  o  sueñas? — Lloro,  y  en  mi  perenne  duelo, 
cansada  de  ser  onda  bajo  la  luz  del  día, 
me  envuelvo  en  mi  ropaje  de  sombra...  ¡y  soy  el  cielo  1 


PARNASO   URUOüAYO 


213 


ALMA  QUE  FUE... 
I 


Pasas,   bajo    los-   oros    del   ocaso, 
nimbada  por  tu  extática  tristeza, 
yo  no  sé  en  qué  visión,  tranquila  y  dulce, 
como   una    enamorada   de   leyenda... 

Tu    enferma    palidez,    a    los    fulgores 
del   poniente    lejano,    se   acrecienta... 
Están  mudos  tus  labios,  y  en  tus  ojos 
—aureolados   de   mórbidas   violetas- 
algo,  como   un  ensueño   de  tu  alma 
vuelta  al    azul    desfalleciente,   tiembla... 
I  Pasas,  bajo  los  oros  del  ocaso, 
nimbada  por  tu  extática  tristeza...! 


II 


Solo,  frente  al  crepúsculo,  soñando 
con  las  mismas  miríficas  quimeras, 
yo  sigo  el  vuelo  de  tu  veste  blanca 
como   un    ibis    de    heráldicas    purezas... 

Interrogas  al  viento^  y  a  ías  ñores, 
y  ai  azur,  y  a  las  candidas  estrellas... 
Buscas  un  alma,  cual  la  tuya,  triste; 
buscas  un  alma,  cual  la  tuya,  ingenua. 


ANTONIA    ARTUCIO     FERRE1RA 

...Y  me  ves,  y  te  acercas:  « — Yo  te  adoro, 
y  amo  tu  rima  trágica,  Poeta!», 
solloza  tu   pasión,   mientras   yo    sigo, 

en  el  lento  pleamar  de  mis  tristezas..., 
jsolo,  frente  al  crepúsculo,  soñando 
con  las  mismas  miríficas  quimeras...! 


III 


¡Me   suplicas,    en  vano...!   Tuve  un  alma 
de  trópico  y  azul,   cual   la  que  sueñas... 
Mas  el  Dolor  la  hirió...   ¡Y,  en  un  ocaso 
— aciago  para  mí — dulce  y  violeta, 
como   un   águila  herida,    de   las  cumbres 
cayó  a  tus  plantas,  para  siempre  muerta...! 


DE  «LA  ALDEA  SOÑADA» 


Hoy  he  dicho  mis  íntimas  tristezas 
a  las  tinieblas  de  la  noche  aldeana, 
como   una   confesión  bajo   la  dulce 
piedad  de  las  estrellas;  en  mi  alma 
vi  penetrar  el  gozo  de  la  Vida, 
hecho   perfume,   música  y  plegaria. 

He  sentido  temblar  todas  las  cosas 
ante  lo  acerbo  de  mi  pena;  blancas 
en  su  divina  desnudez  triunfante, 
dieron  mejor  las  rosas  su  fragancia, 
¡y  fué  el  aroma  de  la  huerta  al  cielo, 
como  un   incienso   demandando   gracia! 


PARNASO   URUGUAYO  215 

He  visto  la  bondad  de  lo  pequeño, 
la   humildosa   bondad,    como    callada 
fuente  en  perpetuo  renacer,  y  be  visto 
que  las  cosas  más  fútiles  un  alma 
repartida  en  sus  átomos  esconden, 
dulce,  tranquila,  luminosa  y  plácida. 

¡La  bondad  de  la  Aldea!  ¡La  indulgente 
bendición  de  la  Luna,  y  esa  extraña 
caridad  panteísta  que  estremece 
todas  las  cosas,   como  cosas  santas...! 

¡  Oh,  pacíficas  noches  de  la  Aldea, 
que  me  habláis  de  consuelo  y  de  esperanza, 
con  el  aroma  de  la  flor  o  acaso 
con  el  beso   beatífico  del   aura! 

¡  Noches  evocadoras,  que  pusisteis 
vuestro  divino  azur  y  vuestra  plata 
lunar,  sobre  mi  vida,  con  serena 
suavidad  de  caricia  enferma  y  larga...! 

¡  Yo  os  bendigo  en  la  luz  de  las  estrellas 
y  en  la  sombra  glacial   de  las  montañas 
y  en  la  medrosa  oscuridad  del  valle: 
porque,  al  bajar  vosotras,  en  mi  alma 
vi  penetrar  el  gozo  de  la  Vida, 
hecho  perfume,   música  y  plegaria! 


216  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Silva  (Arturo  S.) 


Publicó  en  1916  «Del  vivir  solitario».  En  191 7  «Canciones  matina- 
les», versos.  Con  respecto  a  la  poesía  de  este  joven  autor,  dijo  el 
intelectual  Francisco  A.  Schinca :  "Su  musa  familiar  se  vuelve 
siempre  hacia  el  pasado  con  inevitables  nostalgias,  y  el  amor 
que  busca,  como  el  del  viajero  de  uno  de  sus  pequeños  poemas  es 
«el  amor  milagroso  de  una  estrella»,  es  decir,  una  pasión  sin 
sufrimientos  y  sin  goqes,  ideal  y  remota  como  ios  astros.»  La  prosa 
escrita  últimamente  por  Arturo  S.  Silva  es  superior  a  su  poesía;  se 
encuentra    en    prensa    «La    fuente    inagotable»,    estudios. 


VIAJE 


A    Santa    Lucía. 


I  Me   voy...!    ¿Dónde    encamino    los    inciertos 
pasos  de  mi  fatal  inexperiencia? 
Lo  ignorado   me  llama,   y   hallo  muertos 
mis    primeros    ensueños,    y    desiertos 
los   caminos  de  amor  de   mi  existencia... 

Me  voy,  y  no  sé  dónde...  Desde  lejos, 
voces  desconocidas   me   reclaman... 
¡Me  matan  estos  tristes  lugarejos, 
donde   he    sentido    convertirse    en    viejos 
mis   sanos    orí  os,    que   a   luchar   me*  llaman...! 


PARNASO   URUGUAYO  217 

Me  voy,  con  mucho  azul  en  el  cerebro, 
— mucho  azul  de  ilusión  y  de  esperanza — 
y  en  la  partida  que  triunfal  celebro, 
meditaciones    de    subir,    enhebro, 
la  enhiesta  cumbre  que  jamás  se  alcanza...! 

¡Sueños   do   juventud,   pérfidos   sueños, 
que  embellecen  la  aurora  de  los  años, 
y    son    como    neuróticos    beleños 
que    hacen    forjar   hicráticos    ensueños..., 
y  nos  hieren,  después,  con  desengaños! 

[Adiós,    lugares    de    mi    vida   inquieta, 
—flor    delicada    entre    un    erial    de    abrojos- 
donde  sentí  la  suavidad  discreta 
de   saberme   con   alma   de   Poeta 
— pájaro  azul,  cantando  entré  despojos — ...I 

La   austeridad    del    templo,    con    su  torre; 
la   cruz;    el    pararrayos;    las    campanas 
que   cantan   cuando   el   alba  se   descorre, 
y  lloran  a  la  tarde,  cuando  corre 
a  hundirse   el   sol   tras    cúspides   lejanas... 

La   plaza   familiar,   la  de   la  cita 
en  las  noches  serenas  de  retreta; 
el  tablado;  los  bancos;  la  exquisita 
paz  de  los  paraísos  donde  habita 
una  historia  de  amor,  dulce  y  secreta... 

Las   casas   tristes,   y  las   calles  largas; 
las    luces,    distanciadas    y    sombrías; 
el  zaguán  de  la  Amada,  donde,  en  largas 
— pero    fugaces— horas,    las    amargas 
penas,    maté,    de    mis    dolientes    días... 


218  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

El  blanco  cementerio,  a  la  distancia, 
— fúnebre  centinela  de  la  Vida — 
donde  me  dio  la  Muerte  su  fragancia, 
cuando  pisé  la  puerta  de   su  estancia, 
bajo  el  dolor  de  su  eternal  partida... 

La  larga  carretera...  ¡ cuántas  cosas 
dice  a  mi  alma, 'en  su  miraje  grato...!   - 
]  En  estrelladas  noches  silenciosas, 
con  «Ella»  junto  a  mí,   horas  dichosas 
pasé,   de    olvido   a    mi   vivir  ingrato...! 

El  puente,   el  prado,   el  río...  ¡Oh,  paseos, 
cuan  bellos   sois   a  la  memoria  mía...! 
I  Cómo    gusté    quebrantos    y    deseos ; 
cómo   sentí   dulcísimos   mareos, 
con  «Ella»:   en  vuestra  divinal  poesía...! 

¡Todo,   adiós...!    ¡Todo,   adiós...!    ¡Todo  me  mata 
y    mi    existencia    tímida    consume...! 
¡Ya  no  veré  tus  tardes  de  escarlata...! 
1  Se  abre  ante  mí  la  enorme  catarata 
que,   al   arrastrarme,   el  Porvenir  asume...! 


PARNASO   URUOUAYO  219 


Simois  (Melitón  I.) 


Autor  de  «Flores  de  Otoño»  y  «Postuma»,  dos  libros  de  poesías. 
Este  literato,  hoy  en  desacuerdo  con  las  musas,  fué  uno  de  los 
enfermos  de  tristeza,  felizmente  hoy  curado.  La  melancolía  de 
sus  versos  hizo  que  creyera  en  un  fin  opuesto  al  optado  última- 
mente por  este  delicadísimo  espíritu.  Y.  aunque  apena  su  retiro 
de  la  caravana  de  los  románticos,  complace  ver  cómo  ha  reca- 
pacitado, olvidando  su  dolor  sin  motivo.  Supongo  cuando  temple 
de  nuevo  su  lira,  serán  más  fuertes  sus  vibraciones  y  más  alegre 
su  música. 

ASI   FUE 

Caminando  al   azar,   en  mi   desvelo 
llegué  al   ensombrecido  intercolunio 
donde  las  rosas  que  me  diera  Junio 
amustiaban   su   blanco   terciopelo. 

Idealizada  por  el  plenilunio, 
la  medianoche  protegió  mi  anhelo, 
y,  hacia  lo  eterno,  en  silencioso  vuelo, 
huyó  el  pajaro  azul  de  mi  infortunio. 

Llorando  sus  extrañas  letanías, 
pasaron  todas  las  tristezas  mías 
a  perderse   en  los   orbes  infinitos... 

I Y  un  fauno,  ebrio  con  licor  de  olvido, 
fui,  cuando  el  sol  me  sorprendió  dormido 
en  un  lecho  de  pétalos  marchitos...! 


220  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


SOKETINO 


Mariposilla  gentil 
que    acompañas    mi    tristeza, 
girando  en  nielo  sutil, 
entorno   de   mi   cabeza... 

Raía   flor:    ¿de   qué   pensil 
escapaste  con  presteza  ? 
¿Bajo  qué  tarde  de  Abril 
triunfó   tu   inmortal    realeza? 

¿Sabes  tú  del  dolor  mío, 
cuando   ante   el   papel   vacío, 
sueño...,   y   no   puedo    escribir? 

|  Tal  vez,  sí :  tal  vez  oíste 
mi  lamentar,    y   viniste... 
para  ayudarme  a  sufrir...! 


CUAL   UN   VULGAR   LADRÓN. 


Duerme  la  humilde  aldea...  La  pupila 
de  un  astro,  rasga  el  velo  del  arcano... 
Y,    apenas,    el    silencio     turba,    el   vano 
ladrar  de  un  can,  que  la  heredad  vigila... 

Cual   un  vulgar  ladrón,  o  un  asesino, 
entre    las    sombras    de    la    noche    avanzo... 
Llego  a  la   tapia;   el   borde  hostil   alcanzo, 
y  penetro  en  el  predio  del  vecino... 


PARNASO   URUQUAYO  221 

Tengo  miedo  que  alguno  me  sorprenda; 
camino  a  tientas,  por  la  oscura  senda... 
Me  detengo  a  escuchar...  Por  fin,  me  atrevo: 

y,  como  quien  comete  un  gran  delito, 
a  orillas   de  la  fuente   deposito 
el  pan  que  para  las  palomas  llevo... 


¡OH,  CORAZÓN,  ESCUCHA...! 


La  Noche    de   la   Duda  preside  tu   tormento, 
y   ausculta   el    doloroso   rimar   de   tu   latido... 
Tu  carne,  roe  el  buitre  <Ip  un  cruel  presentimiento, 
e  inútilmente   esperas  la  gracia   del   Olvido... 

Padeces   rumo    tuyo,   todo   el  Dolor  Humano, 
y  alientas  del  anhelo  las  ansias  infinitas... 
[  Oh,   Corazón,   escucha :   tu   sufrimiento   es  vano, 
y  vana  la   impaciencia  febril   en  que  te  agitas...! 

Amante   inmensamente   la  Humanidad...   Ahora, 
el  fuego  que  te  abrasa,  la  sed  que  te  devora 
irán,  un   día    y   otro,   ahondando  más   la   herida... 

¡Líbrate  de  la  obscura  prisión  de  tu  quebranto, 
— donde  el  delito  expías,  de  haber  amado  tanto... — 
y  ofréndate,  sangrante,  en  aras  de  la  Vida...  I 


222  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 


Silva  Valdés   (Fernán) 


En  1913  dio  a  las  cajas  «Ánforas  de  barro»,  más  tarde.  «Humo 
de  Incienso».  Últimamente  ha  dado  a  la  prensa  de  la  capital, 
composiciones  inspiradas  en  la  exquisita  belleza  del  campo  uruguayo. 
Nació    y   está    radicado    en    Montevideo. 


EL  CISNE  NEGRO 


Por  el  lago   que   acopia  remembranzas  de  Leda, 
bajo  el  grave  mutismo   del   abrupto  paraje, 
vaga  un  Príncipe  Negro  que,  en  desmayos  de  seda, 
se  desliza   en   el   tedio   otoñal  del  paisaje... 

— Heraldo   del   Silencio,    Ave   de    negra  pluma, 
de  psiquis   neurasténica   y   alcurnia   legendaria; 
hierático  Poeta  que   escribes  en  la  espuma 
ribereña,  la  estrofa  de  una  muda  plegaria: 

prisionero  en  el  traje  luctuoso  que  te  viste, 
paseas  tu   crepúsculo   del  lago   por  la  calma, 
esbozando   el  pasaje   de  un  pensamiento  triste 
por  los  senderos  solos  de  la  Mansión  del  Alma... 


PARNASO   URUGUAYO  223 

Soñador  de   quién   sabe   qué  absurdas   utopías: 
por   el   azul   del   lago — cristalino   y  profundo — 
ambulan  los  motivos  de  tus  melancolías, 
como  ambulan  mis  sueños  por  el  plafón  del  Mundo... 

¿Nunca  de  tu  garganta  brotó  un  fugaz  «allegro»...? 
¿Serán   tus   ilusiones   del    color   que   te   viste...? 
...Heraldo   del   Silencio,   eres   dos  veces  negro: 
| eres  negro  por  cisne,   y  eres  negro  por  triste...! 


224  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Torres  Guinart  (Luis) 


Nació  en  la  capital.  Poeta  y  periodista  en  pocos  años,  con- 
quistó sólidos  prestigios.  Fué  colaborador  en  la  revista  «Vida 
moderna»,  que  dirigía  Raúl  Montero  Bustamante.  Transcribo  los 
siguientes  párrafos  del  citado  crítico :  «Pluma  ágil  y  galana,  es 
dueño  ya  del  secreto  del  estilo.  Su  labor  poética,  de  cepa  sugestiva, 
se  ha  defendido  contra  la  influencia  decadentista.  Su  poesía  es 
reaccionaria  y  define  con  sinceridad  al  romanticismo  impenitente  que 
aparece  en  todos  sus  versos,  aun  en  aquéllos  donde  vibra  la  nota 
heroica.  En  los  juegos  florales  organizados  en  1910  por  el  Club 
Católico,  obtuvo  la  flor  natural  con  su  «Canto  a  la  Independencia», 
hoy  popular  e  incorporado  a  nuestro  parnaso  heroico.  Redactor 
del  periódico  «El  Bien»,  colabora  en  diversos  diarios  del  Río  de 
la  Plata,  y  está  en  vísperas  de  dar  a  las  cajas  un  volumen  de 
poemas.» 


¡GRACIAS,    SEÑOR...! 


En   medio    de   mi   noche, 
Tú  has  creado  una  estrella... 
¡Gracias,  Señor...!  Por  Ti,  en  el  alma  mía 
la    dicha    no    se    siente    ya    extranjera... 

Los   pájaros   que   huyeron, 
a  sus  nidos   regresan; 
y  bajo  el  peso  de  la  flor,  la  rama 
seca  hasta  ayer,   reverdecida  tiembla... 


PARNASO    URUGUAYO  225 


De   aromas    y   de   cantos 
los  árboles   se  pueblan... 
¡Gracias,   Señor...!    En   medio   de   mi   bosque 
se  ha  sentado   otra  vez   la  Primavera... 

Ya   es   más   hermoso    el   cielo; 
más  benigna,   la  tierra: 
y  la  vida,  que  ayer  me  castigaba, 
ya  es  una  madre  para   mi  alma  huérfana. 

...Por  Ti,  Señor,  el  astro 
bajó    hasta    mi    tiniebla ; 
Tú   pronunciaste   la  Palabra  Santa, 
j    el   Amor  hizo  luz  en  mi   existencia... 

Desde    entonces,    camino 
por  el  mundo  con  ella; 
¡con   ella,  la  mujer   que   hoy  en   la  vida, 
a  sonreír,   y  a   no  llorar,  me  enseña! 

De  mi   peregrinaje 
ella   es    la    compañera : 
los  dos  hablamos  en  el  mismo  idioma 
y   pisamos   los   dos   la   misma  senda. 

...En  medio   de  mi   noche, 
se   ha   encendido  una  estrella... 
Brilla  en  mi  corazón...   ¡Por  fin,  en  mi  alma 
la   dicha  no   se   siente   ya  extranjera...! 

MISTERIO 

Tú   comprender   no    puedes 
el    sufrimiento    mío; 

mis    lágrimas    no    son    como    las    tuyas, 
como    las    dulces    lágrimas    del    niño. 

Parnaso    uruguayo. 15 


226  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

Mi   llanto    es   muy  amargo, 
muy   hondo   y  escondido... 
No    lo    verás    brotar...:    corre,    en   silencio, 
de    mi    oculto    Dolor    por    el    crimino... 

La    selva    de    mi   alma 
cruza  el   doliente   río, 
arrastrando  el  oleaje  de  mis  penas 
bajo    el    mudo    clamor    de    mis    latidos... 

En  sus   orillas   crecen 
los    árboles    malditos, 
en  cuyas   secas  ramas   sin   follaje, 

las   Aves   ¡leí   Dolor  cuelgan  sus   nidos. 

La    sombra    allí    es    eterna: 
los   vientos   ateridos 
sólo   arrastran    rumores    que    sollozan 
como   cantares   fúnebres   sin   ritmo. 

Allí   las   largas   horas 
pasan   entre   gemidos, 
y   los    días    sin   sol — ¡eternos    días! — 
con    su    lento    rodar,    parecen    siglos... 

¡  Qué   triste,    Amada   mía, 
qué    triste    es    aquel    sitio...! 
I  No  intentes  con  la  luz  de  iu  mirada 
penetrar    las    tinieblas    de    ese    abismo...! 

...Tú  comprender  no  puedes 
el  sufrimiento  mío; 

¡ese    poema,    que    un    Dolor    sin    lagrimas 
cania    en    la    soledad    de    mis    martirios...! 


PARNASO   URUGUAYO  227 


Trelles  (José  A.)— «El  Viejo  Pancho» 


Nació  en  la  villa  de  Navia,  cuna  de  Campoamor,  de  la 
provincia  de  Oviedo  (España),  hace  más  de  medio  siglo,  y  cursó 
<  >tudios  en  Montevideo.  Vivió  largos  años  en  el  campo,  cuyo 
ambiente  romántico  desarrolló  y  modeló  sus  aficiones  literarias,  y 
escribió  veríos  criollos  de  los  que  un  amigo,  reuniendo  los  que 
pudo  encontrar  (pues  él  nunca  guardó  los  originales),  compuso 
el  libro  «Paja  brava»,  que.  con  «Gaucha»,  boceto  dramático,  y 
«Juan  el  loco»,  poema  de  su  juventud,  constituyen  lo  que  ha  dado 
a  las  cajas.  Cuando  lean  algunos  dónde  nació  el  primero  de  los 
poetas  contemporáneos  en  estilo  gauchesco,  pensarán  que  fué  un 
error  incluirlo  en  este  libro  de  Uruguayos.  Pero  si  «El  viejo  Pancho» 
(pseudónimo  de  Trelles)  pudo  ocupar  una  banca  de  representante 
en  la  Cámara  Nacional,  es  nuestro,  por  esto  y  por  sus  bellas  poesías 
inspiradas  en  el  ambiente  campero  de  mi  país,  estilo  en  el  que 
más     de     una     lira    se     ha    ensayado    con     resultados     infructuosos. 


TRISTEZAS 


¿Que   en    qué  cismo,   decís?   Déjame,  un   rato, 
pensar  en  lo  que  pienso. 
Porque,   a  veces,  pa  juirles  a  mis  penas, 
les    ando    matreriando    a    mis    recuerdos. 

Pensaba...  Pero,  amigo,  esto  sí  es  lindo; 
se  me  jué  el  santo  al  cielo... 
De  juro   una  zoncera:   ¿en  qué  otra  cosa 
puede   pensar    un    pobre    gaucho    viejo? 


228  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Yo  nunca  di  trabajo  a  la  cabeza; 
¿pa   qué,    si   mi   vivir    siempre   jué    el   mesmo; 
si   entre   el  hoy  y   el  ayer  la  diferíencia 
jué   no    más    que   de    tiempo? 

En  la  sobada  trenza  de  mis  penas 
no  se  ruempe  ni  un  tiento, 
y  va   el  dolor  siguiéndome   cerquita, 
como   atao    a   la    cincha   po'el   cabresto... 

Cuando  se  cruzan  pagos  nunca  vistos, 
pa  no  perder  el  rumbo  hay  qu'ir  dispierto; 
pero,  ¿en  la  cancha  propia?  Hasta  el  más  zonzo 
hace    el    naje    durmiendo. 

¡Pensar...!  En  las  miserias  de  la  vida 
nunca   supe   poner   el   pensamiento; 
puse   mi    corazón   confiao   y   zonzo, 

y   a  traición   me   lo   hirieron. 

De    áhi    vienen    mis    tristezas    misteriosas, 
mis    horas    de    silencio... 
¡  Tal  vez,   mi   corazón  es  ya  fináito, 
y  cuando  estoy  ansina  es  que  lo  velo! 


COSAS  DE   VIEJO 


¿Que  por  qué  ando  yo  ansina,  como  enojao  y  triste? 
¿Pa  qué  querés  saberlo,  mi  linda  flor  de  ceibo? 
Los  días  del  verano,  que  son  paT  mozo  auroras, 
son  tardes  melancólicas  pa  los  que  van  pa  viejos. 

Pa  yo   poder  contarte  la  historia   de   mis  penas, 
tendría   que    dir   dispacio   pialando    mis   recuerdos... 


PARNASO    URUGUAYO 


229 


1  Déjalos   qu'el    olvido   los   ate   a  su   palenque, 
que  yo,  pa  dir  guapiando,  ya  no  preciso  d'eyos! 

Más  bien,  ceba  un  amargo  de  los  que  tú  acostumbras 
pa   despuntar   el   vicio...,   pa   dir  haciendo    tiempo... 
¡Quién   sabo   si,   algún  día,  sin  óirlo   de  mis  labios, 
no  sabes  por  qué  peno ! 

Pero  hoy.  tuavía  es  temprano  pa  qu'esa  cabecita 
que  pide   pa  adornarse   la  roja  flor  del  ceibo, 
comprienda  que  se  pueden  hayar  sobre  la  almuhada 
tristezas  que  nos  áhugan,  en  vez  de  lindos  sueños... 

|  Ceba,  cébame  un  mate,  que  yo,  pa  entretenerte 
te  vi'a  contar  un  cuento, 
que,   unque    es   todo    él   mentira, 
tal   vez   se   te   haga   cierto: 

Era  como  vos  moza  y  era  como  vos  linda, 
y  como  vos  tenía  por  ojos  dos  luceros, 
ande  se   achicharraban  de  un  corazón  las  alas, 
del  corazón  de  un  gaucho  que  se  miraba  en  eyos. 

Era  un  cantor  y  pueta  d'ésos  que  en  la  guitarra 
ponen  en  vez  de  cuerdas  sus  delicaos  nervios, 
y  cantan   en   sus   «décimas»   bravuras   de   los   héroes, 
y  penas   en    sus   'tristes,   y  amores   en  sus  «cielos». 

Eya   tuvo   al   principio,   pa'l   payador  amante, 
en   los   ojos   ternuras   y   en  la   boquita  besos... 
[Eran  como  palomas  que  van  buscando  el  monte 
pa  hacer  entre  los  sauces  el  nido  de  sus  sueños ! 

Dispués...»  ¿Sabes,  mi  china,  qu'está  lindo  tu  mate? 
Más   lindo   que   mi   cuento ; 
no  des  güelta  a  la  yerba;  seguí,  seguí  cebando, 
pa  ver  si  se  me  apaga  la  sé  que  estoy  sintiendo... 


230  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 

«Dispués...»  |  Óigale  el  duro! 

¿Sabes   que    no   me    acuerdo? 
Mira,   saca  esa  astiya  qu'está  haciendo  humareda. 
Me  yoran   ya   los   ojos,..;   préstame  tu  pañuelo... 

LA  GUEYA 

Pulpero,   eche   caña, 
caña  de  la  güeña, 

yene  hasta  los  topes  ese  vaso  grande, 
no   ande   con   miserias. 

Tengo    como    un    fuego 
la  boca,    de   seca. 

y  en   el  tragaero   tengo   como  un   ñudo 
que  me   áhuga  y   me   apreta... 

Déme   esa   guitarra... 

i  Quién   sabe   sus  cuerdas 

no  me   dicen  algo   que   me  dé   coraje 

pa  echar  esto  ajuera...! 

Hoy,   de  madrugada, 
yegué  a  mis   taperas 

y   oservé    en    el    pasto,    mojao    po'e!    sereno, 
yo  no   sé  qué  güeyas... 

Tal   vez,   de   algún  perro... 
Pero   ¡de  ande  yerba! 

Si   al    lao   de   mi    rancho    no    tengo    chiquero 
ni  en  mi  casa  hay  perra... 

D entré,    y    a   mi   china 
la  encontré   dispierta... 
Pulpero,    eche    caña,    que    tengo    ra    boca 
lo   mesrao    qne   yesca... 


PARNASO   URUGUAYO  231 


Yo   tengo,    pulpero. 
pa  que   usté  lo   sepa, 

la  moza  más  linda  que  han  visto  los  ojos 
en    tuita   la   tierra. 

Con    eya    mi   rancho 
ni   al   cielo   envidea... 

Pero,   |  eche   otro   vaso,   pa  ver  si    me   olvido 
que   he   visto   unas   güeyas...! 


232  ANTONIA     ARTUC10     PER1 


Vadel!  (Natalio  Abel) 


Nació  en  Carmelo  y  reside  en  ia  ■  ípital  argentina,  donde, 
en  varios  y  muy  importantes  certámenes  literario-,  -us  poesías 
obtuvieron  primeros  premios.  Ha  publicado  «Primeros  cantos»,  1910, 
prologado  por  don  Enrique  de  Vedia.  «El  jardín  de  los  encantos... 
1914,  prologado  por  don  Ricardo  Monner  Sans.  «La  leyenda  de 
la  sierra»,  poema  indiano,  laureado  en  unos  juegos  florales,  que 
mereció  elevados  conceptos  del  señor  Francisco  P.  Moreno,  y 
juicios  encomiásticos  de  personalidades  literarias  como  Ernesto  León, 
Alfredo  Palacios  y  Juan  Carlos  Garay.  Tiene  en  preparación  un 
drama  caballeresco  en  cuatro  actos  y  en  verso,  titulado  «Don  Juan 
de  Garay,  fundador  de  Buenos  Aires»  y  un  nuevo  libro  de  poesías, 
«La  eterna  llama».  Este  literato  posee  méritos  suficientes  para 
ser  bien  recordado  en  su  patria-  Vadell  es  uno  de  esos  espíritus 
emocionados    siempre    por    los    encantos    de    su    tierra    charrúa. 


MI   CAPA 


Te   saludo   entusiasmado,   vieja   capa   salmantina, 
y  en  mis  hombros,  complacido,  te  coloco  con  amor; 
que  tus  timbres  son  blasones  de  una  prenda  campesina... 
¡  Eres  poncho  americano  de  las  justas  del  valor ! 

En    verónicas   garbosas   te    lucieron    los   toreros 
en  la  tierra  de  la  gracia,  que  es  la  tierra  de  la  luz : 
¿frente   al   toro,   quién  iguala  tus  desplantes   altaneros, 
si  se  rinde  tras  tus  suertes  el  indómito  testuz? 


PARNASO    URUGUAYO  233 

Trovadores  y  guerreros  te  arrastraron  por  el  mundo: 
fué  contigo  la  emboscada,  la  aventura  y  el  amar; 
y   cubriste    muchas    veces   ancho    tajo,   que,    fecundo, 
dio  una  lágrimja  a  dos  soles  de  perpetuo  fulgurar... 

De  la  cita,  romancesca  sabes  todos  los  encantos, 
las  ternuras  inefables  de  la  reja  y  el  balcón; 
que  se  tercian  con  más  gracia  los  rebozos  y  los  mantos 
arando  asoma  en  la  calleja,  peregrina  ondulación... 

Te   impusieron   como   un   halo  de  valor  y  poesía 
las    platónicas    hazañas    del    Señor    de   Bergerac; 
y  tus  glorias  son   las  glorias  de  la  prenda  que  cubría 
las  altivas  desnudeces  de  la  raza  de  Tupac. 

Visitaste    con    el    paje    trovador    y    aventurero 
los  castillos  cuya  almena  guarda  un  genio  protector, 
ocultando  entre  tus  pliegues  ya  la  gladia  del  guerrero, 
ya  la  dulce  mandolina  del  amante  rondador... 

Todo  evocas,  vieja  capa,  del  pasado  legendario : 
altiveces  varoniles  y  ternuras  de   doncel; 
de    cristianos    caballeros    el    empuje    temerario, 
de    noctámbulos    poetas    frases    dulces    como    miel. 

Compañera  inseparable  de  un  gran  pueblo  que  en  la 

[historia 
dejó   estela   de    idealismo    y    valor   excepcional, 
ella  vive  intensamente  su  brillante  ejecutoria, 
su    romántica   leyenda:    su    guitarra    y   su   puñal. 

DE  LA  LUCHA 

Morir   de   frente   al    sol,    como   Cyrano; 
tal  es  la  muerte  que' en  mis  ansias  quiero; 
alto    el    penacho    del    civismo    austero, 
y  la  actitud  de  un  gladiador  romano. 


ANTONIA     ARTUCIO     f-ERREIRA 

Que  en  mis  venas  se  infunde  el  soberano 
aliento   de    un   espíritu   guerrero, 
y  de  mi  labio   el   rictus  postrimero 
apostrofe  ha   de  ser  para  el  tirano. 

Cual  un  héroe  de  Ilion,  valiente  y  rudo, 
quiero  lidiar  de  pie,  con  el  escudo 
donde  grabé  de  mi  vivir  el  mote: 

«Combato  la  estulticia  y  la  falsía», 
¡  que    no    ha   muerto    en    el    mundo,    todavía, 
la   raza    del    hidalgo    Don    Quijote...! 

CRISTIANA 

La  vida  es  volición  y   sentimiento, 
pese  a  toda  vulgar  filosofía, 
que  en  ondas  de  una  diáfana  harmonía 
gestan  la  concepción  del  pensamiento. 

No  te  importen  fortuna  ni   talento, 
si   eres  bueno  y  te   embarga  la  alegría 
al  sembrar  tu  caudal,  día  por  día, 
de  impaciencia,   virtud   y  sano  intento. 

Educa  el  corazón,  que  es  lo  que  vale; 
a  quien  pida  un  mendrugo,  tu  pan  dale, 
y  bendice  su  mano  si  te  hiere; 

y,  frente  a  la  materia  dolorida, 
aprende  a  valorar  tu  propia  vida 
y  sabe  que  al  morir,   nadie  se  muere. 


PARNASO   URUGUAYO  235 


Vallejo  (Carlos  María  del) 


Nació  en  Montevideo.  En  19 10  publicó  un  poema  romántico 
titulado  «Elegía  pasional».  En  1913  «El  Alma  de  Don  Quijote», 
versos,  obra  premiada  en  el  concurso  que  la  «Biblioteca  Rena- 
cimiento», de  Madrid,  inició  en  nuestro  país,  y  en  el  mismo  año, 
«Las  horas  galantes».  Anuncia,  «La  Capa  de  Don  Juan»  y  «Can- 
ciones  madrigalescas»,  poesías. 


AL3IA  DE  ESPAÑA 


No  penséis  encontrar  tras  la  elegante 
forma   de    aquestos    versos    castellanos, 
un    trovero    gentil    que    besamanos 
fuera  en  la  Corte  de  algún  Rey  galante. 

Tan  diverso  del  alma  es  mi  semblante, 
que  hoy   añoran  mis   gestos   cortesanos 
una  fiera   tizona   entre   mis   manos 
y   un   chambergo   con   pluma   desafiante... 

Si  hijo  soy  deste  siglo,   en  él  no  vivo : 
pues,  al  pasear  la  reja  de  una  dama, 
I  siento   tristes   nostalgias   de   un  acero 

y  de  una  larga  capa  en  la  que,  esquivo, 
se  embozara  mi  rostro,  que  se  inflama 
con    mi    audacia   de   bravo    Caballero...! 


236  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


DUALIDAD 


Hay  algo  de   Cyrano   en  mi  figura, 
y  mucho   de   Don  Juan,   en  mis   empresas: 
pues    tengo    de    Cyrano    las    fierezas, 
y  audacias  de  Don  Juan,  en  la  aventura... 

Si   le    falta   relieve   a   mi  apostura, 
mí  alma   sólo   sabe   de  finezas; 
|  tesoros  son  mis   rimas,   de  bellezas, 
que   compensan    mi   ausencia   de    hermosura! 

Tengo   una   Doña   Inés,    en   mis   amores, 
a  la  cpie   rindo   culto   y  pleitesía; 
y  en  secreto  yo  adoro  a  iima  Roxana, 

la    que    ignora    mis    acres    sinsabores : 
|  en  mis  labios,  francesa  es  la  ironía, 
y  en  mi  mano  la  espada  es  castellana! 


PARNASO    URUGUAYO  237 


Vicéns   Thievent    (Lorenzo) 

Nació  en  la  ciudad  de  San  José  de  Mayo.  Se  ha  dado  a 
conocer  como  pqeta  publicando  un  pequeño  libro  titulado  «Mis 
versos»,  poesías  de  encantadora  sencillez.  Vertieron  juicios  elo- 
giosos sobre  su  bello  opúsculo,  Héctor  Miranda,  Elias  Regules 
y  Juan  A.  Bueno.  En  prosa  dio  a  las  cajas  «El  crimen  y  la 
epilepsia  ,  Derecho  sobre  función  administrativa»  y  «El  Cole- 
giado». Su  pluma  parece  que  ha  olvidado  las  fantasías  del  verso, 
para  tomar  rumbos  distintos.  Sentimentalismo  y  facilidad  de  ex- 
presión   brillan    en    estas    estrofas    escritas    siendo     muy    joven. 


SOLEDAD  E3ÍOTIVA 


Esta  noche,  estoy  solo  en  esta  casa  vieja, 
que  está  vacía  y  triste   como  mi  corazón... 

El  polvo  de  los  años  ha  borrado  los  frescos 
que  pintó  en  las  paredes  algún  sabio  pintor, 
i  Ah !  ¡  Quizá,  un  día,  borren  los  años  el  ensueño 
que   florece   sus   rosas   para  mi  corazón...! 

Un  frío  de  sepulcro  llena  toda  la  casa, 
que   parece    que   tiembla,    con    lúgubre   temblor.. 
Hace  frío   en  la  casa  abandonada  y  vieja: 
¡yo   también   tengo   mucho   frío    en   el   corazón... 


238  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Mis  pasos  suenan  como  voces  que  desde  el  fondo 
de  una  tumba  salieran...   Yo   conozco   esa  voz... 
Me  detengo,  y  escucho...   ¡Es  el  eco  de  siempre: 
es  el   eco  que  siempre   siento  en   el  corazón...! 

En   oscuros   rincones   hay   historias   dormidas... 
Pero  al  interrogarlas  siento  un  vago  temor... 
Yo  llegué,  cierto  día,   a  un  rincón  de  mí  mismo, 
y,   ¡Dios  mío!,   ¡qué  cosas  Je  oí  a  mi  corazón...! 

El  patio  de  esta  casa — que  es  frío  y  muy  oscuro — 
no    ha    recibido    nunca   ningún    rayo    de    sol. 
¡Es  frío  y  muy  oscuro,   el  patio   de  esta  casa: 
es  frío  y  tan  oscuro  como  mi  corazón ! 

Cruza  por   las   cercanas   calles   una  rondalla. 
Cantan,    ríen:    la   aldea   está   de   fiesta  hoy... 
¡Pero   a   esta   pobre    casa   no   entra    la  alegría: 
esk't    vacía   y   triste,    como   mi   corazón...! 


AMOR  DISTANTE 

Presentía  de  ha  tiempo,  que  vendría  la  hora 
en  que,  lleno  de  sombras.  Amor  anocheciera 
en  nuestras  almas...  ¡Pese  a  tu  ilusión,  ahora 
han   nevado    tristezas    sobre   tu   primavera...! 

Ya  no  tienen  tus  manos,  nerviosas  bienvenidas 
para   mis    temblorosas    manos    de    enamorado... 
¡Manos  desesperadas,  cuando  las  despedidas...! 
¡  Manos   confidenciales,   cuando   estaba  a  tu  lado  1 

Ya,    ni    siquiera   temes   a   traiciones   presuntas : 
pues  no  inquieren  tus  ojos  en  mis  ojos  inquietos... 
Tus  ojos,  porque  han  hecho  ya  todas  sus  preguntas. 
Mis  ojos,  porque  han  dicho  ya  todos  sus  secretos. 


PARNASO   URUOUAYO  23Q 

...Nos   hemos    separado,    sin    sentirnos    el   paso, 
como  si  ambos  temiéramos  la  traición  del  momento... 
¿Acaso,  la  denuncia  de  una  mirada...?  ¿Acaso, 
el    hosco    fatalismo    de    mi    presentimiento...? 

Mi  ilusión   a  la  sombra  del  ensueño  medita: 
nuestra  historia  un  recuerdo  de  amor  nos  ha  dejado.. 
¿Y  qué  vale  un  recuerdo  crue,  como  flor  marchita, 
se  seca  entre  las   hojas  del  libro  del  pasado...? 


240  ANTONIA     ARTL'CIO    FERRE1RA 


Zum   Felde   (Alberto) 

Antes  de  los  20  años,  con  lecha  1907,  conquistó  su  título  de 
poeta  con  el  libro  «Domus  Áurea»,  muy  bien  recibido,  y  de  donde 
transcribo  los  sonetos  insertos  en  estas  páginas.  «Elegía  He' 
data  de  la  misma  época.  En  mérito  al  pensamiento  que  encierran, 
y  al  espíritu  que  las  anima,  al  coleccionar  no  reparé  en  las  defi- 
niciones de  forma.  Actualmente,  Zum  Felde,  es  uno  de  lo; 
aventajados  críticos  modernos.  Bajo  el  pseudónimo  «Aurelio  del 
Hebron»,  ha  colaborado  en  la  prensa  montevideana.  En  prora 
publicó  «El  Uruguay  ante  el  concepto  sociológico»,  191 1,  y,  «El 
Huanakauri»,    1917.    Xació   en    Bahía    Blanca    y    reside   en   la    capital. 

EL  SOLITARIO  LLAMA... 

Yo  soy  de  las  estirpes  la  floración  suprema: 
I  por  eso,  el  Dolor  hizo  de  mí  su  hierofante... ! 
La  Materia  en  mí  lanza  su  grito  más  pujante 
de  Idealidad:   ¡por  eso,   soy  del  Dolor   emblema...! 

La  gloria  de  estar  solo  en  mi  fatal  camino, 
la  expío   con  la  enorme   tristeza  de   estar  solo, 
y,    las    suprasensibles    ansiedades    que    inmolo 
a    la    desesperanza   de    mi    Postrer   Destino... 

¡Mi   vida   es   un    eterno   deseo,   irredimible...! 
¡  Ya  no  encuentro  grandezas  que  arrojar  al  horrible, 
al    satánico    abismo    de    mi    ansiar   sobrehumano...! 

¡Siento  en  mí  un  Universo  de  Amor...!  ¡Mi  alma  llora 
por  dos  brazos  abiertos,  y  por  un  alma  implora...! 
¡Doy  toda  mi  grandeza,  a  cambio  de  un  Hermano...! 


PARNASO    URUGUAYO  241 


SISIFO 


I  Yo  soy  igual  que  Sísifo:  llevo  al  hombro  mi  piedra, 
por  la  montaña  oscura,  sin  tregua,  hacia  la  cumbre...; 
y,    al    llegar    en    la.    noche,    siervo    de    pesadumbre, 
hasta   el   fondo   del    valle   rueda,   otra   vez,   la  piedra...! 

| Y  es  en  vano  que  quiera  redimir  mi  condena: 
el  Destino   ps   más   fuerte  que  yo...!   Cada  mañana, 
obedeciendo  al  signo  de  una  impulsión  arcana, 
hasta    el    fondo   del    valle    voy,   a   buscar  mi  pena... 

— Alma   mía,    sangrante    del    sobrehumano    exilio: 
las  estrellas  te  llaman  para,  un  celeste  idilio... 
¡Sube  sola...   y  tu  piedra,  allá  en  el  fondo,  olvida...! 

¡Alma  mía:  no  puedes  ya  vivir  sin  tu  carga...  1 
¿Qué   harías,   bajo   el    cielo,   sin   esa  piedra  amarga)...? 
y\  Ese  Dolor   es   toda    la   razón   de   tu   Vida...!) 


ELEGÍA  heroica 

A  la  memoria  de  los  gauchos 


I  Ya  se  fueron...,  ya  se  fueron,  para  siempre,  de  los 

[gauchos  de  esta  tierra 
los  centáuricos  tropeles...!  ¡En  los  llanos  y  en  la  sierra 
ya  no  lloran  sus  guitarras,  ni  retumban  ya  sus  hálitos 

[de  guerra...! 

Parnaso    uruguayo. 16 


242  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

I  Ya  se  fueron,  al  galope  de  sus  potros  montoneros, 
los    hirsutos     campeadores     de    tacuara,     los    titánicos 

[lanceros 
de    las    cargas,    con    los    pechos    por    adargas,    en   los 

[fieros  entreveros...! 
¡Ya  se  fueron...! 

Los  que  dieron  el  anónimo  tributo  de  su  carne  a  las 

[matanzas, 
yendo  en  pos  de  sus  caudillos,  sin  promesas  ni  esperanzas, 
y  besaron  sus  divisas,   al   morirse  traspasados  por  las 

[lanzas..., 
¡ya    se    fueron...! 

Los  de  los  cuerpos  enjutos,  los  de  las  frentes  hurañas; 
los  del  rostro  taciturno  que  tostaron  viento  y  sol  en  las 

campañas; 
los  de  melena  de  leones,  bajo  las  vinchas  charrúas  y  las 

barbas  de  marañas..., 
¡ya    se    fueron...! 

Los  de  la.  bota  de  potro,  los  de  la  suelta  golilla,  los 

[de  espuelas  nazarenas; 
los    que    en    las    viejas    guitarras    gimieron    sus    largas 

[penas; 
los  que  en  grupas,  una  noche,  se  llevaron  a  sus  vírgenes 

[morenas.... 
¡ya    se    fueron...! 

Los  del  alma  primitiva,  que  confiaban  honra  y  vida 

[a  los  facones, 
y  bailaron   en  las  fiestas,  al  «rin-rin»  de  las  espuelas, 

[los  ingenuos  pericones, 
y    narraron    las    leyendas    de    las   ánimas    en   pena,   aü 

[amor  de  los  fogones..., 
¡ya  se   fueron...l 


PARNASO   URUQUAYO  243 

Los  callados,  que  supieron  los  secretos  de  los  montes 

[y   los  llanos, 
y   rumbearon    en   las   noches,    sin   alforjas    ni   caminos, 

[hacia  términos  lejanos, 
y  leyeron  en  los  pastos,  en  las  ares,  en  las  nubes,  con 

[su  ciencia  de  vaquéanos..., 
I  ya  se  fueron...! 

Los    atletas    domadores,    que    montaron    sobre   lomos 

[de  baguales, 
y,    oprimiendo     en     las    tenazas    de    sus    piernas    las 

[pujanzas  animales, 
las  rindieron,   cabalgando,   en  un  juego  de  gimnásticas 

[mortales..., 
I  ya   se    fueron,..! 

Los  que  vieron,  a  lo  lejos,  levantarse  las  ciudades,  y 

[alargar  sus  férreos  rieles 
por  las  vastas  soledades  que,  hasta  entonces,  señorearon 

[sus  corceles; 
y   mugieron,    poique    vieron    que    tendrían   que   abrevar 

[en  sus  jagüeles..., 
I  ya    se   fueron...! 

¡Para  siempre.  ¡ron,  al  galope  de  sus  potros...! 

[¡Tras  las  pálidas  laderas, 
se  perdieron  en   la  noche,  como  bárbaras  visiones,  sus" 

[heroicas  montoneras...  I 
(Y  en  los  campos  solitarios,  al  llorar  de  los  ombúes,  sé 

[derrumban  sus  taperas...! 


SEGUNDA    PARTE 


ADVERTENCIAS 


Es  indispensable  esta  segunda  parte,  a 
fin  de  incluir  autores  que  si  bien  no  se 
destacan  hoy  en  poesía,  se  consagraron  en 
distintas  ramas  de  la  literatura,  y  otros, 
que  haciendo  obra  breve,  brillaron  un  mo- 
mento. Forzoso  es  aclarar,  que  si  aparece 
alguno  de  los  novísimos— llegados  cuand'o 
tenía  dispuesto  el  orden  de  la  presente 
compilación — figuran  en  ella,  en  sincero 
reconocimiento  a  los  méritos  que  poseen. 
Este  florilegio  complementario,  no  acusa 
desmedro. 

Antonia  Artucio  Feeeeiea 


BQEHSGQSEHQBBSBOTBH 


Acosta  y  Lara  (Federico) 


FLOREAL 


Primavera    de    auroras    luminosa? : 
i  abre,    risueña,   tus   primeras   rosas 
en   las   plantas    que    adornan   mi   balcón! 
i  Cubre   de   hojas   la  verde   enredadera; 
que  hay   un  par   de   canarios  que  te  espera 
para  empezar  su  nido  y  su  canción! 

|  Que,  en  irrupción  de  luz,  por  mi  ventana 
la  alegría  triunfal  de  tu  mañana 
me    venga,    bulliciosa,    a   despertar! 
I  Que    en   tus   azules   noches   misteriosas, 
me    embriaguen   los    efluvios    de   tus   rosas, 
para  soñar ! 

i  Que  entre  nidos  y  pájaros  y  flores, 
brote   mi   canto   juvenil    de   amores 
con    acentos    de    dulce    ruiseñor...! 
,Pues    tengo    toda    el    alma    iluminada 
por  la  luz  de  una  célica  mirada 
que  la  ha  inundado  de  sereno  amor! 


250  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Primavera  de   auroras   luminosas: 
¡Abre,   risueña,   tus   primeras   rosas 
en   las   plantas   que   adornan   mi  balcón 
I  Cubre  de  hojas  la  verde   enredadera; 
que  siente  amores,  por  la  vez  primera, 
mi  corazón...! 


PARNASO    URUGUAYO  251 


Amorín  (Enrique  M.) 


MISTERIO 

Yo  no  sé  quién  ha  puesto  entre  mis  manos 
este  nudo  tan  prieto... 

Era  un    cordón   azul;    me    entretenía 
en    hacerlo    pasar    entre    mis    dedos, 
mientras  iba  la  tarde  agonizando; 
mientras   aparecían   las    estrellas; 
cuando    las    sombras    se    tornaban    frías; 
cuando    el    silencio    me    tornaba    mudo... 

Mis  profundas  miradas  se  perdían 
más  allá  de  la  nada  de  mis  sueños; 
en  lo  desconocido  de  mis  días... 

Aquel  cordón  azul,   entre  mis  dedos 
fuese  enredando  lento,  poco  a  poco, 
entre  mis   manos   blancas   y   nerviosas... 

Cuando   llegó   la   noche,   sorprendido 
vi  entre  mis  manos  un  nudillo  prieto... 
Desde  entonces,   en  vano  paso  noches 
a  la  luz  de  la  lumbre, 
pasando  entre  mis  dedos  de  poeta 
este  nudillo   azul   de  mi   existencia... 

Yo  no  sé  quién  ha  puesto  entre  mis  manos 
este  nudo  tan  prieto... 


252  ANTONIA     ARTÜCIO     FERREIRA 


Bastitta  (José  Pedro) 


LA    CAPERUCITA 


Caperucita-Roja,    pasando    por   la  vida, 
ajena  a  los  peligros  que  pudiera  encontrar, 
se  internó  por  un  bosque...  Y  en  la  selva,  perdida, 
toda  llena  de  miedo,   triste,   rompió  a  llorar... 

Vino  luego   la  noche :   y  al   quedarse   dormida, 
en  el  bosque  los  lobos   empezaron  a  aullar, 
y  el  más  fuerte  de  todos  la  llevó  a  su  guarida 
do  su   prole  impaciente  lo  aguardaba  llegar. 

— Señor  lobo,  yo  os  pido  una  gracia  muy  leve, 
— dijo  Caperucita — y  es:  que  nadie  le  lleve 
a  mi   madre  noticia  que  me  ha  visto   morir... 

Y,  al  pensar  en  el  duelo  de  una  madre  que  llora, 
el  lobo — con  ser  lobo—  cuando  vino  la  aurora, 
acallando   sus  hambres,   la   dejaba  partir... 


PARNASO    URUGUAYO  253 


Bernárdez  (Juan  Carlos) 


EL  HOMBRE  PRIMITIVO 


Frente   estrecha.    Saliente   el    belfo.    El  diente   agudo. 
Nariz   chata.    Ojo   inquieto.   Potente   el  maxilar. 
Sentado;  su  pie-mano,  sobre  el  suelo  desnudo, 
juega  con   la  ceniza  caliente  del  hogar. 

Se  rasca  las  axilas.   Y  piensa.  Su  velludo 
rostro  se  anima  de  una  expresión  singular: 
y  graba   un   mammuth   con   un   sílex   puntiagudo, 
sobre   un    fémur    de    reno,    a   medio    devorar... 

De  pronto   se  interrumpe,   con   un  jadeo   enorme: 
coge  el  hacha  de  sílex  con  su  brazo  disforme, 
y  pegándose  al  suelo,  ansiosamente  escucha; 

¡yergue  luego,  de  un  salto,  su  estatura  encorvada; 
clava   en   la   noche — como   un   dardo — la  mirada, 
y,  mostrando  los  dientes,  se  prepara  a  la  lucha...  I 


254  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Berta  Fernández  (Virgilio) 


AUTO  -  BOSQUEJO 


El  continente,  severo; 
el   busto,   flaco   y   erguido, 
y   el   mirar  algo   atrevido 
bajo  el  ala  del  sombrero. 

Bien  poeta,   bien   guerrero, 
o  romancero  o  galán, 
bay  en  mí  algo  de  Don  Juan, 
o  de  un  eremita  austero. 

Una  sonrisa  en  el  labio 
— galantería,  o  agravio, — 
— falta  en  el  cinto  una  espada- 
Caballero  en  todo  el  ser, 
¡  siento  el  ansia  de  vencer, 
o  morir  de  una  estocada...! 


PARNASO    URUGUAYO  255 


0 


¡Veintidós  años,   que   son 
veintidós  timbres  de  gloría, 
que  llevo  en  la  ejecutoria 
sacra  de  mi  corazón  1 

En   la   mente,   una   ilusión; 
en  el  celebro,  firmeza; 
en  el  ademán,  nobleza, 
y  en  la  boca  una  canción. 

El  brillo  de  mis  hazañas 
— aquí,  y  en  tierras  extrañas, — 
lo  sostendré  con  mi  brazo... 

¡  Y,  en  este  ardor  en  que  vuelo, 
me  falta  sólo  el  Pegaso 
para  dominar  el  cielo...! 


256  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Cortinas  (Ismael) 


ASPIRACIÓN 

Para   José   G.   Antuña. 

Penoso    fué    el    combate...    Mi    espíritu   era   un   reo 
vencido   en  las   contiendas   que   el  éxito  provoca; 
y  en  la  cárcel  estrecha  de  una  mísera  roca 
estaba  aprisionado,   cual   nuevo  Prometeo... 

Va  no  iba  a  la  conquista  del  cáliz  del  deseo : 
porque   la  humana   recua,   cuando   a  la  lid   convoca, 
oprime  brutalmente,   muerde   con   furia  loca 
y  aturde  con  las  voces  de  un  vano  rumoreo... 

Pero  surgió  un  oasis  en  bella  lontananza, 
— ¡oasis  de  ilusiones,  oasis  de  esperanza! — 
y    entonces,    el   vencido    se   incorporó   arrogante : 

¡Ya  hay  luz  en  el  sendero:  la  de  sus  negros  ojos, 
y  un  cáliz  de  deseo:  el  de  sus  labios  rojos...! 
¿Qué  importa  que  haya  lucha,  para  llegar  triunfante...? 


PARNASO    URUÜUAYO  257 


Casas  Araújo  (Julio) 


VIEJA  CASA... 


Vieja  casa,   tranquila,   sola  y  triste, 
bajo   cuyo   tejado   enrojecido, 
el  polvo  miserable  del  olvido 
en  eterna  quietud,  aún  persiste: 

La  yedra  milenaria  que  te  viste, 
te  hace  un  sepulcro  mudo   y.  dolorido, 
donde  el  cadáver  del  ayer  querido 
duerme    el    silencio    de    lo    que   hoy    no    existe. 

Al  darte  la  postrera  despedida, 
añoro  los  recuerdos  de  otra  vida, 
y  el   llanto   empaña,  con   dolor,  mis  ojos... 

Cierro  en  silencio  las  vencidas  puertas, 
¡y  gimen    enmohecidos   los   cerrojos, 
como   llorando   por  las   cosas   muertas...! 


Parnaso    uruguayo. — 17 


:58  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Candía  (Romeo  de) 


VISION 

I 

Caballero   en   Pegaso,   voy   a  un  país  lejano, 
ün  poema  en  los  labios  y  una  lira  en  la  mano... 

¿  Que   dónde   voy,    decíais  ?   Voy  a  un  país   de   Oriente 
.'jue    soñaron    mis    dulces    ojos    de   adolescente: 

al  País  Encantado,  de  las  selvas  sonoras, 
de  las  tardes  de  oro  y  las  frescas  auroras; 

a  una  tierra  de  ensueños  que  acarició  mi  cuna, 
blanca  corno   las  hebras  más  blancas  de  la  Luna... 

Voy    por    las    vastas    salas,    en    un    sereno    vuelo, 
con   las    alas   tendidas    por    el   azul   del    Cielo... 

De  los  astros  celestes  arrancaré  las  rosas 

y    el    misterio    profundo    del    alma   de    las    cosas... 

Me  obsesionan  los  soles  de  las  tierras  lejanas 
y  la   luz   inefable  de  las  claras  mañanas; 


PARNASO   URUGUAYO  259 

los  países  de  seda,  que  me  enseñara  a  amar 
mágica  Scheherezada,  y  que  están  tras  el  mar... 

Caballero  en  Pegaso,  voy  a  un  país  lejano, 

un  poema  en  los  labios  y  una  lira  en  la  mano. 


II 


¿  Que  a  qué  voy  ?  |  Siento  un  ansia  de  perfumes  risueños 
y  un  vibrar  de  ilusiones  y  un  aletear  de  sueños...! 

La  castidad  de  nieve  de   las  blancas   estrellas 
tiene  signos  de  alba  como  las  rosas  bellas, 

y   los   cuentos   rosados   vagan,   mientras   evoco 
la  visión  oriental  de  mis  sueños  de  loco... 

A  beber  la  harmonía  de  los  montes  azules 
donde  dicen  sus  perlas   cristalinos  bulbules, 

y  en  el  seno  florido  de  las  islas  fragantes 
oír  rugir  leones,   y  pasar   elefantes... 

Caballero   en  Pegaso,   voy   a   un  país   lejano, 
un  poema  en  los  labios  y  una  lira  en  la  mano. 


III 


¿Que  por   qué  voy?   Oídme:   Juventud  apolínea, 
embrujado  perpetuo  del  color  y  la  línea, 

la  obsesión   de  una  isla  de  diamante — Ceilán — , 
los  países  de  oro  del  divino  Kayam, 


260  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

y,   como   concreción  de  humana   Primavera, 
el  cristal  de  oro  y  carne  de  ideal  bayadera 

y  los  príncipes  blancos  y  las  blancas  princesas 
que  dan  al  alma  sueños,  y  vino  a  las  cabezas... 

i  Bate  alas,    Pegaso !    |  Pegaso,   bate   alas ! 
La  claridad  divina  de  las  celestes  salas 

es   tuya...    ¡Pero    llévame    del    Carnaval   Humano 

a  ese  país  extraño,  a  ese  país  lejano 

en  donde  las  estrellas  se  cogen  con  la  mano...! 

Con  la  Fe  vacilante,  ya  perdida  la  Amada, 
el  Amor  hecho  Dandy,  la  Belleza  hecha  Nada, 

y,  en  medio  de  este  humano  y  total  desconcierto, 
¡Jesús  Santo  enclaustrado,  y  el  Sentimiento  muerto...! 

Pegaso:  siento  ansias  de  rosas  y  de  lises... 
¡Llévame   al   seno  virgen   de   mis -blancos   países 

donde   los    ruiseñores   dicen   su   melodía, 

a  la  luz  de  la  Luna,  o  a  las  nupcias  del  día! 

¡  Caballero   en   Pegaso,   voy   a  un  país   lejano, 
un  poema   en   los   labios,    una  lira   en   la  mano...  I 


PARNASO   URUGUAYO  261 


Daverio  (Layly) 


LOTO 


El   cuerpo,    de   cendales   despojado, 
se  alza  en   su  limpia  desnudez  calmosa: 
y  así  soy,   en  la  linfa  rumorosa, 
casta,  desnuda,  amante,   sin  pecado. 

Agua  y  Amor,  de  todo  me  han  lavado, 
y  hasta  el  alma  les  gusto,  deleitosa: 
que  en  tenue  tono,  de  azucena  rosa 
y  oro  mate,  alma  y  carne  se  han  aunado. 

Al  tibio  ser  de  velos  desceñido, 
de  purezas  el  agua  ha  revestido 
con  su   mano  traslúcida  y  fragante; 

y,  a  deriva  de  Muerte  y  del  Olvido, 
[soy  un  sueño  imposible,  florecido 
en  un  loto  moreno  y  ondulante...! 


262  ANTONIA    ARTUCIO     FERRE1RA 


I3IPULSO 


Un  violento  deseo,  una  imperiosa 
necesidad  de  vuelo  me  domina: 
insatisfecho  antojo,   que   es  la  espina 
de  esta  mata  de   sueños,  prodigiosa... 

Desplegar   brazos    y   alma,    temblorosa., 
y  partir,  en  la  tarde  que  declina, 
transformada  en  dorada  golondrina, 
o  saeta  labrada  en  cobre  y  rosa... 

Y,  sin  rumbo   en  mi  éxodo,  sin  norte, 
sin  que  ningún  obstáculo  recorte 
la  rémige  al  impulso  volandero, 

¡ir  a  clavar,  como  imprevisto  broche, 
en  un  empuje  olímpico  y  certero, 
el  corazón  del  Cielo  y  de  la  Noche...! 


PARNASO   URUGUAYO  263 


Deza  (Justo) 


MI  TEMPRANA  VEJEZ 


Estoy  tan  lejos  de  mi  edad  de  niño, 
bajo  las   aflicciones   de   mis   penas, 
que   me    siento   rodeado    de    cadenas, 
sin  el  lejano  soplo  del  cariño... 

Todas  las  noches,  lloro  la  infinita 
tristeza   de    encontrarme    envejecido... 
Y,  después   de  llorar,   quedo  dormido 
en  una  grata  idealidad  bendita... 

Soy  un  tímido  abuelo  que  no  piensa 
que  sin  la  luz  de  una  esperanza  inmensa 
se  cruza  por  la  senda  florecida... 

I  Un  alma  se  abre,  de  placer  sedienta  1 
I  Otra  alma  se  entristece  y  se  atormenta, 
en  la  eterna  sonrisa  de  la  Vida...! 


264  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


LAS  ALAS  DEL  ANHELÓ- 


LOS  rebaños   humanos   caminan   lentamente 
por  los  flancos  en  fiesta  de  la  tierra  materna: 
nadie  sabe  en  qué  cumbre,  ni  en  qué  serena  fuente, 
vamos  buscando  todos  saciar  la  sed  eterna... 

El  inquietante  anhelo  nos  grazna  y  nos  devora, 
como  un  inmenso  buitre  de  formidables  alas... 
La  dicha  de  un  minuto,  o  el  dolor  de  una  hora, 
hace  que  siempre  sean  más  amplias  sus  escalas... 

— ¡No  os  resignéis,  Hermanos,  a  vivir  sin  anhelos, 
sin    escrutar    confínes,    sin    explorar   los   cielos...! 
¡Pasead    vuestras    miradas    sobre    los    altos    montes, 

sobre  los   bravos   picos   pétreos   de  las   montañas ; 
llenad   de   todo   vértigo  vuestras   rudas   entrañas, 
porque  al  Mundo  hacen  falta  más  vastos  horizontes...  1 


PARNASO   URUGUAYO  265 


Eguía  Puentes  (Ricardo) 


SOLO   TU   CORAZÓN...! 


Da  fuego  el  leño  y  arde  en  las  sombrías 
negruras,   del   espacio-rojo   esquema... 
El  alma  de  la  noche  incendia  días 
de  una  infinita  irradiación  extrema... 

Hay    dulzura    en    la:     penas    más    bravias, 
tiene  cantos   de  Amor  el   anatema, 
i  y   hasta    en    el    alma    ie   las    piedras    frías, 
vive  la  chispa  que  ilumina  y  quema! 

¡Sólo  tu   corazón   es   inmutable...! 
Frío,  sin  luz,   sin  sangre,  impalpitable, 
desolado  y  desierto...  Es  la  atrevida 

negación    de    sí    mismo    y    de    su    imperio. 
I  Es  el  eterno  hielo  de  la  Vida 
en   el   polo   infinito   del   Misterio...! 


2GÓ  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


l SI...!  ME  COMPARO  CON  EL  FLETE. 


| Sí...!  Me  comparo  con  el  flete;  pero 
haciendo   tina   alvertencia... 
I  El   no  precisa  para  andar,   rebenque 
ni    agudas    nazarenas ! 
En  cambio  yo,  para  vivir,  preciso 
que   una   juerza   me    mueva..., 
¡porque   el    dolor,   al   ver   que   me    detiengo, 
lay!,  me  encaja  la  espuela...! 

Vos,  que  tenes  la  lima  necesaria 
pa  calmar  agudezas, 
¡suavisá,   por   lo   menos,   las   rodajas 
que  m'entierran  las  penas...! 
Y  verás  que  pa'l  gaucho  agradeció, 
el  favor  que  s'entriega, 
se  paga  con  el  beso,  que  se  moja 
con  el  llanto  que  rueda...! 


PARNASO   URUQUAYO  267 


Ferreira  (Rosendo) 


RIMAS 


Ayer,   pasaste  por   mi   lado,   altiva 
y  sin   mirarme   apenas... 
Disimulé    el    pesar...    (Tú    bien   lo   sabes, 
que   mi    arrogancia   a   mi    pasión   supera.) 

...Disimulé   el  pesar, — que  fué  más   negro 
que  el  color  de  tus  crenchas — 

y  no  te  demostré  que  sentí  en  mi  alma 
tu  fría  indiferencia, 

como   agudo   puñal   que  con  perfidia 
sus  fibras   deshiciera... 


268  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


II 


Hoy,  pasas  por  mi  lado...  Si  tus  ojos 
no  buscan  a   los   míos,   ya  no   tiembla 
mi  alma  de  dolor,  como  en  otrora, 
cuando  la  luz   de  mi   existencia  eras... 

Hoy,  pasas  por  mi  lado...  Indiferente 
mi    corazón    se    queda... 
(¡Cómo  se  apaga  la  pasión  del  alma 
cuando  la  bruma  del  olvido  Ilegal) 


PARNASO   URUOUAYO  269 


Fernández  Ótelo  (j.) 


DEL  PASADO... 


...Y  pasaron  esas  horas  de  bonanza  y  de  ventura; 
y  vinieron  negras  noches   de  abandono  y  de  Dolor..., 
y  mis  aüeños  se  esfumaron,  Iras  la  bruma  más  obscura 
de  las  brumas  que,  hermanadas  con  mi  innata  desventura, 
forman  lóbrega  diadema  sobre  el  nicho  de  mi  Amor... 

Y  pasó  la  visión  blanca  de  mis  rientes  primaveras 
— primaveras  de  delicia,   que  yo  apenas  conocí — ... 
Y,  en  mis  sueños  del  presente,  cuando  evoco  esa  Quimera, 
sus  caricias   en   mi   alma   deja,  amante  y  placentera, 
esa  sombra,  que  es  el  sueño  que  yo  evoco  desde  aquí... 

II 

Hoy,  revive  de  esa  sombra  la  caricia,  ya  esfumada 
tras  las  brumas  más  obscuras  de  mi  innata  lobreguez... 
¡  Aun  hay  noches,  que,  en  mi  alcoba  silenciosa  y  desolada, 
al  dormirme  en  el  recuerdo  de  los  ojos  de  mi  Amada..., 
me  parece  que  los  siento  contemplándome,  otra  vez...l 


270 


ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


I  Oh!   ¡Mentira,   que  los   sueños  huyan  tristes  de  las 
Esos,  viven  siempre  amigos  de  los  Mártires  de^Amor- 

|e8rrnonT,al08  tristes  ies  °frecen  horas  caimas..: 
i Z  o  ln; ™r° del  áesieñ°> son  ias  p^ 

las  eme  ofrecen  su  perfume,  su  sombraje  protector    -I 


PARNASO   URUGUAYO  271 


Ferreiro  (José  M.) 


PAPELES  VIEJOS 


El    viento — caprichoso    y    tiranuelo— 
con  su  raudo  girar,  arremolina 
al  abrigo  y  amparo  de  una  esquina, 
los  papeles  tirados  por  el  suelo... 

La  lluvia  los  destiñe  con  su  fina 
caricia  continuada,   en  el  anhelo 
de  borrar  los  vestigios  de  un  desvelo, 
con    intención    maléíi  a   y    dañina... 

Como  ruedan.,  sin  dueño,  esos  papeles 
que  pudieran,  acaso,  ser  los  fieles 
confidentes  de   un  genio   portentoso, 

¡  rodaremos — obscuros    y    olvidados — 
los  del  montón  enorme,  condenados 
a   no    hacer    nada    grande,    nada    hermoso...! 


272  ANTON'IA    ARTUCIO     FERREIRA 


Figueira  (Gastón) 


CANCIÓN    DE    NOVIEMBRE 


Puesto  que  la  vida  es  corta 
y  huye  pronto  Primavera, 
¡corramos  hacia  los  parques 
a.  juntar  las  rosas  frescas ! 

Juntemos   las   que   han   abierto, 
y  las  recién  entreabiertas; 
juntemos  todas  las  rosas, 
y   después...,    después,    ¡besémoslas..., 

...puesto  que  la  vida  es  corta 
y  huye  pronto  Primavera...! 


PARNASO    URUQUAVO  273 


Galícchio  (Domingo) 


EL  DESEO 


Cuando   fué    inmaculada   la   exigencia 
de  tu  cariño  por  mi  amor  sagrado, 
yo   fui   cual   un   creyente,    prosternado 
ante  el   místico  altar  de  la  inocencia. 

Con    dulce   castidad   besé   tus    labios; 
te  abracé,  con  arrullos  de  paloma... 

Y  tú— inocente    flor,    de   suave   aroma, — 
viniste    a    mí,    con    tus    anhelos    sabios... 

Ahora,   el   rubor  enciende  nuestros  ojos... 
Ambos   nos   contemplamos   con   sonrojos... 

V  son    nuestros    amores    tan    distintos, 

que,  cuando  el  cuerpo  siente  un  leve  roce, 
i  sólo  parece  que  sentimos  goce 
despertando   los  bárbaros   instintos...! 

Parnaso    uruguayo. 18 


274  ANTONIA     ARTUCIO     FERRFIRA 


CARCELERA   GENTIL 


Burla  burlando,   subrepticiamente, 
tal  como  cuadra  a  un  cazador  furtivo, 
Amor   dejó   a   mi    corazón   cautivo 
con  el  imán  de  tu  mirada  ardiente. 

|  A    su    libre   albedrío,   impunemente, 
no  lo  dejes,  mi  bien:  su  afán  esquivo, 
puede  darle  alas  otra  vez,  y,  altivo, 
de   su   prisión  fugarse   el   penitente...! 

Mas,  perpetuando  en  él  tu  seductora 
tenacidad    de   Diana-Cazadora, 
taya  es  la  presa  en  esta  ideal  porfía... 

¡Tal.  la  virtualidad  de  tu  derecho: 
que  en  el  nido  inviolable  de  tu  pecho 
cabe  otro  corazón,  tirana   mía...! 


PARNASO   URUOUAYO  275 


Gallinal  (Gustavo  G.) 


FUENTE  ESCONDIDA 


Alma:  Tú,  que  no  puedes,  camino  de  la  Vida, 
agotadas  tus  fuerzas  en  la  jornada  larga, 
aliviarte,    un   momento,    de    la   pesada   carga 
por    cuya    pesadumbre    caminas    abatida, 

y  dices:  «Tengo  sed;  la  fatiga  me  embarga... 
Y,    en   este   caminar   sin   reposo,  perdida, 
muy  atrás   ha   quedado   la   Fuente  Bendecida 
que  restauró  mis   fuerzas  en   la  jornada  amarga»...; 

Alma,   no   desesperes...   Si  el  agua  de  la  Fuente 
de  un   Amor — ya   lejano — te   niega   una  Ley  dura..., 
¡yo  sé  dónde  podrías  calmar  tu  sed  ardiente: 

yo   conozco   una  Fuente  de   agua  límpida   y  pura.. 
¡Recógete,  haz   silencio...,   y  dentro   de  ti,   siente 
la  Fuente   del   Recuerdo,   que   murmura...,  murmura.. 


276  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


LA  MUERTE  DE  HÉCTOR 


Fuera  el   muro   de  Troya,   en  la  oprobiosa 
tarde    en    que    Aquiles    «de    los    pies    ligeros», 
dio  al   Orco   tañías   almas   de  guerreros 
satisfaciendo    a    Juno    rencorosa, 

sólo    ondeó    su    cimera    temblorosa 
— terror  de  Astyánax   y   caudillos   fieros — ; 
y  opuso  el  alto  pecho  a  los  certeros 
golpes  del   Héroe   que  guió  la   diosa... 

En  su   cuello   la.  lanza   abrió  ancha    herida 
— sangrienta   puerta    por    do    huyó    la    vida — .. 
Atóle  al  carro  Aquiles  inclemente, 

quitándole   los    bélicos   arreos... 
¡V  arrastró  su  cadáver  y  trofeos, 
entre    el    clamor    de    la    troyana    gente...! 


PARNASO    URUGUAYO  277 


Gómez  Haedo  (Eduardo) 


LOS   OMBUES   DE   «EL  TALAR» 


Enormes   solitarios:   de   una   época   lejana 
sois,    acaso,    los    últimos    tristes    representantes; 
a  veces,    en    la    tarde   fingís  la  caravana 
de  algún  Raja  ostentoso  con   catorce  elefantes. 

Más  de   mil   lunas  visteis   salir  tras  de  los  montes. 
Sois  los  testigos  mudos   de   nuestra  Historia  Vieja; 
y  cuando  el  sol   declina  sobre  los  horizontes, 
lloráis  con   el   rocío,   la  vida  que  se  aleja... 

Los   años   respetaron   las   copas   redondeadas, 
¡oh,   grupo    de    gigantes,    magníficos    ombúes...! 
Vuestras   frondas,   asilo   brindan  a  las  bandadas; 
vuestras    sombras    acogen    los    errantes    ñandúes. 

Vuestros  añosos  troncos,  del  tiempo  carcomidos, 
se  tuercen  con  los  últimos  espasmos  de  la  vida; 
y  en  vuestros  huecos  buscan,  seguros  y  escondidos, 
el  lagarto  su  nido,  y  el  zorro  su  guarida. 


278  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

Desde  el  apostadero  que  os  marcara  el  Destino, 
¡cuántas  cosas  mirasteis  pasar,  indiferentes, 
mientras  los  años  iban  por  su  eterno  camino, 
torciendo  vuestras  ramas  y  ajando  vuestras  frentes...! 

Sabéis   de  las  historias   y  leyendas  pasadas, 
de  tiernas   vidalitas  y   alegres   pericones, 
de   aquellos   contrapuntos    que   alzaban   las   payadas, 
o  aquéllos   en  que  hablaba  la  voz  de  los  facones... 

Conocisteis  I03  gauchos  del  ayer  que  ya  ha  muerto: 
los  de  bota  de  potro  y  espuela  nazarena; 
los  verdaderos  dueños  de  lo  que  fué  desierto, 
¡aquéllos  indomables   de  vincha  y  de  melena...! 

Los  que  por  vuestro  lado,  sobre  rudos  bridones 
pasaron,    en   un   día,    sedientos   de  venganza..., 
y  del   Rincón  salieron,   rugientes   como  leones, 
¡pero   con  una  patria  forjada  con  sus   lanzas...! 

Mirando    el    hemiciclo    sobre    que    estáis   formados, 
impasibles  y  mudos  y  ante  la  Muerte  estoicos, 
de  alguna  Guardia  Vieja  parecéis  los  soldados 
cayendo    bajo    el    tiempo,    magníficos    y   heroicos... 

Hoy,  vivís  del  pasado...  Y  cuentan  que,  en  las  noches, 
cuando   el   cuarto   menguante   da  su  luz   macilenta, 
de  vuestras  ramas  salen  mil  genios  de  los  broches 
y  comienzan  sus  cantigas  con  voz  queda  y  muy  lenta... 

En  su  ronda  nocturna  y  al  claror  de  la  luna, 
lloran  al   triste   gaucho   de  homéricas  proezas, 
al    centauro    nacido    sobre    la    verde    cuna 
de    nuestra    libre    tierra    de    mágicas   bellezas. 


PARNASO    URUGUAYO  279 

Lloran,  por  lo  que  es  viejo;  lloran,  por  lo  que  es  ido: 
¡aquel   pasado    heroico,    de    santas   libertades 
-época  de  grandezas,   que    ya  el  Eterno   Olvido 
va  echando  a  los  desvanes  de  las  nuevas  edades — ...1 

¡Todo  esto  en  s>u  canturria  lo  lloran,  como  a  hermano; 
!u   lloran    en  su  danza   de  suave   movimiento; 
y  si  alguno  el  secreto  pretende  de  su  arcano, 
sólo  escucha  en  las  hojas  el  murmullo  del  viento...! 

...Enormes   solitarios:   yo   saludo   en   vosotros 
todo  aquello  que  muere,   de  mi  querida  tierra: 
los  campos,  las  costumbres,  los  gauchos  y  los  potros, 
y  la  epopeya  de  oro  que  su  pasado  encierra... 

¡Ombúes    centenarios:    vuestras    ramas    calcina 
la  savia  de  otra  vida  que  os  da  el  golpe  de  maza; 
y.  como  ^n  las  leyendas  de  la  druídica  encina, 
alzaré   en   vuestros    troncos   el    altar  de   mi   Raza...! 


280  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Gutiérrez  (César  Mayo) 


INCITACIÓN 


¡Acerca,    veladora    de    mis    noches 
de   delirio,    de   insomnio   y   de   nostalgia, 
esa   copa    sangrienta    de    tus    labios 
rebosantes    de    mieles    inexhaustas...! 

I  Quiero  vivir   la  vida  de   tu  carne, 
quiero  calmar  la  fiebre  que  me  abrasa, 
quiero   verte   temblar   en    los    espasmos 
del  ósculo  encendido  que  no  acaba...! 

¡  Bésame,  '  sí ;    los    besos    suri    sagrados, 
son  el   tierno   lenguaje   de   las  almas...! 

Es    sacrilego    aquél    que    deposita 

esa  ofrenda  divina  en  boca  extraña: 
¡la    excelsa    santidad    de   los   amores, 
la   augusta    majestad    de    Eros,    profana ! 

¡Bésame,   si;    lus   besos   son   sagrados, 
son    el    habla   magnífica    del    alma...! 


PARNASO    URUGUAYO  281 

Los  •  besos   de   tu   buen   .-íuii  más   cálidos 
que   el   sofocante   vaho   de   las  fraguas; 
más  dulces  que  las  mieles  del  Himeto, 
y   embriagadores,   más   que   los   champañas... 

¡Bésame,   sí;   los   besos   son   intérpretes 
de  los  mudos  idilios  de  las  almas...! 

[Necesito  de   Amor:   como   los  gérmenes, 
de   la   nutriz   virtud   del  protopíasma ; 
de  la  luz,   el  prodigio  de  la  Vida, 
y  el  roble  secular,  de  ricas  savias... ! 

¡  Bésame,    sí ;    los   besos,    creados   fueron 
por  los   dioses   de   la  Época  Pagana! 

¡Y    el    Amor    vivirá,    mientras    choquemos 
las   bocas   en    un   brindis,   cual   dos   ánforas... 

en  un  beso  de  sangre,  nuestros  labios; 
en    un    beso    de    fuego,    nuestras    almas...—  ! 


282  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Lacroíx  Esain   (Presbítero  Miguel  B.) 


CANTO  AL  PORVENIR  DE  AMERICA 

Como  perla  escondida 
en   el   fondo  del   mar,   tierra  sin  nombre, 
entre  inmensos  océanos  perdida, 
siglos    viste    pasar,    hasta    que    un    hombre 
llegó   a   tus   playas   para   darte  vida 

en  el   mundial   concierto, 
y  de  un  doce  de  Octubre  en  la  mañana... 
Izó   Colón,    el    navegante   experto, 
ante    el    asombro    de    una    tribu   extraña, 
junto    a   la    Cruz,    el    Pabellón   de    España. 
Ella  tu  Madre  fué  por  la  Bandera. 
Isabel  de   Castilla,   cual   ninguna, 

fué  la   aurora   primera 

que  iluminó   tu   cuna; 
1  y  tú,  la  joya,  sin  igual  preciosa, 
de  la  Reina  creyente  y  generosa! 

América :   mi   lira 
para    cantar   tu   porvenir   se   inspira 
en  las  páginas  áureas  de  tu  Historia... 
Tus  hazañas,  tan  puras  y  tan  grandes 
cual  las  nevadas  cumbres  de  los  Andes, 
al  Viejo  Mundo  le  arrebatan  gloria : 


PARNASO    URUGUAYO  283 

I  Desde  el  Norte  hasta  el  Sur,  no  hay  un  abismo, 
ni  una  cima,  ni  un  valle  en  tus  regiones 
que   no   ostente   de   intrépidas   legiones 

un  sello  de  heroísmo! 
I  En  tu  seno  brotó,  cual  lava  ardiente, 

pensamiento  fecundo, 
abarcando    el    inmenso    Continente...! 

Para  que  libre  fueses  ante  el  Mundo, 
Washington,    O'Higgins,    San    Martín.    Belgrano, 
Sucre,   Artigas,   Bolívar,   y   cien   otros, 

galopando  en  sus  potros, 
alzaron   el   Pendón   Americano. 
I  El  Sol  de  Mayo  fué  Sol  de  Victoria! 
Al  asomar  un  día  en  el  Oriente, 
te  vio  republicana,  independiente, 
entre  nimbos   de  luz  y  eterna  gloria... 

1  América  esplendente: 
cante    tu    porvenir!    ¡De   tu    pasado 
ostentas  el  laurel   que  ha  colocado 
la   augusta    Libertad    sobre   tu    frente...! 

De  Portugal,  de  España  e  Inglaterra 
emancipada    al    verte,    soberanas 
surgieron    las    repúblicas    hermanas 

en  tu  edénica  tierra. 
De    esos   tres   pueblos    ellas    heredaron 
el   valor,    el   lenguaje,   las   costumbres: 
.  y  en  los  llanos  y  cumbres, 
del  Progreso   a  la  vida  despertaron... 
|  Ellas  forman  tu  espléndida  corona, 
y  de  un  siglo  al  través,  en  su  grandeza, 
cada   una  con   noble   gentileza, 
en  tu  loor  himno   triunfal   entona...! 


284  ANTONIA     ARTUCIO     FERRb'IRA 

¿Qué    puedes    anhelar...?    Todo    lo    tienes: 

bajo    tu    hermoso    cielo 
ciclópeas   cordilleras    se   levantan. 

En  sus  nevadas  sienes, 
do  sólo  llega,   en  majestuoso  vuelo, 
el    cóndor,    soberano    de    las    cumbres, 
el    Aconcagua    y    Chimborazo    cantan 
tu    majestad,    con    imponentes    lumbres... 
Por   la   inmensa   extensión   de   tus   cuma  reas, 
envidiable   pensil,    todas    las    zonas 

y  los  climas  abarcas : 
Desde  el   fueguino  al   esquimal,   pregonas 
los  tesoros   magníficos   que   encierras 
en  el  seno  fecundo  de  tus  tierras, 
Desde   el   Missouri   al   Plata   y  Amazonas, 

son  tus  verdes  paisajes 
de  mágica  belleza,  encantadores; 
y   en    el    florido   edén   de  tus   bosc 

mil  alados  cantores 
ostentan   sus   bellísimos   plumajes... 

Fertilizan   tus    cuencas   y   llanuras, 
tus    montes    y    florestas, 
de   extensos   ríos   las    corrientes    puras: 
do   surcaban   las   frágiles   canoas, 
de    palacios    flotantes    vense    enhiestas 

las  formidables  proas... 
De  Panamá  el  istmo  que  sirviera 
de  puente  a  las  Américas  un  día, 
convertido  en  canal,  es  una  vía 
que   cruzarán,    en   su   veloz   carrera, 
los  gigantes  del  mar  que  Europa  envía... 
A    tu  vegetación   exuberante 
forman    marco    el    Pacífico    y    Atlante; 
y  a  sus  puertos  grandiosos, 
arriban  los   marítimos  colosos, 
en    mutuas    comerciales    transacciones : 


^O   URUGUAYO  28") 

pues   eres   tú   también,    exportadora 

de  productos  variados  y  valiosos, 

que   brindan   sin   cesar  tu   fauna  y   flora... 

Tus   fértiles    campiñas   se  poblaron 

de    gentes    laboriosas; 
y  en  tu  suelo,  sin  par,  se  levantaron 

ciudades  populosas 
que   al    extranjero   admiración   causaron... 
Por   arterias    Eluviales    y    carriles 
unidos,    tus    extensos    territorios 
constituyen    magníficos    emporios: 

las   industrias   fabriles, 

las   ciencias   y   las   artes, 
florecientes   se   ven,  por  tocias   partes... 
Del  pensamiento  humano  en  los  torneos, 

son   cátedras   brillantes 
tos  universidades  y  ateneos: 

¡doquier,    tus    hijos    cantan 
en  la  harmoniosa  lengua  de   Cervantes 

tu    porvenir    dichoso ; 
y.   ante   el    Mundo,    con   júbilo,   levantan 
a   la   grandeza  pedestal  glorioso...! 

\  irgen   india  «le  ayer,   de   noble  frente, 
con  penachos  de  plumas  por  corona; 

hoy,  augusta  matrona, 
tía-   hermoso  Ideal  marchas  sonriente... 

Pletórica  de  Vida, 
de    nobles    entusiasmos    rebosante, 

a  paso  de  gigante, 

vas,  por  ruta  florida, 
hacia  el  sitial  de  honor,  que  anhelan  tanto 
en   el   mundial   concierto  las  naciones... 
¡Soberana  gentil!    ¡Despliega   el   manto 

de  envidiables  blasones, 

y  escucha,  entre  oraciones, 
en  tu  homenaje,  de  mi   lira  el  canto...! 


286  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 

«¡Grande,  fuerte,  gloriosa  I», 
América,  es  tu  lerna. 
¡Tus  repúblicas  tejen  la  diadema 
que  ceñirá  tu   frente   majestuosa...!. 
¡  De  las  selvas  indígenas  la  Luna, 
y  el   Sol   Americano, 
que  alumbraron  la  cuna 
del  azteca,  del  inca  y  araucano, 

besen   siempre,    en   tu   mano, 
el  olivo  de  Paz,   sin  mancha* alguna; 

e  iluminen  tu  senda, 
para    escalar   la    Cima   del    Progreso, 
y  de  la  Gloria  recibir  el  beso, 
y  de  la  Libertad,  la  dulce  ofrenda...! 


PARNASO    URUGUAYO  287 


Larriera  Várela  (Diego) 


ZAMIRA 


—I Ámame — oh,  Zamira — en  el  Imperio 
del  Vino  y  del  Amor...!  La  noche  bruna, 
como  una  novia  palidece,   en  una 

irradiación  sublime  de  Misterio. .. ! 

Sara  y   Ofelia  lloran  el   cauterio 
voraz,    de    su    Dolor... 

A  la  moruna 
euritmia  de  tu   Alcázar,   da  la  Luna 
la  apariencia  glacial  do  un  monasterio ... 

¡Soñemos,   mientras  ardan   en  la  sombra 
de  tu   alcoba  nupcial,   sobre  la  alfombra, 
las   mirras    de    tus    magos    pebeteros...! 

i  Amemos,    hasta   el    fin...! 

Y,  ya  extenuados, 
¡libemos  los  licores  no  gustados, 
en   cálices  purpúreos   y   hechiceros...  I 


288  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


LA    DANZARINA 


Sobre    piel    de    brava    pantera   de   Jonia, 
la    Diosa    del    Baile,    voluble    y    ligera, 
danza,    dulcemente    la    Danza    Hechiceía, 
al   son   del    egregio   violín   de  Polonia. 

Maga   en   esbelteces,    la    flexible    Elonia 
deshoja    las    flores    de    su    cabellera; 
y  en  su   seno  leve,  muere  prisionera, 
una  roja   rosa  de  Arlem,   o  Rolonin... 

Elonia  sublime,  en  el  cáliz  de  oro 
ya  posa  su  boca,  que  sabe  el  l<-soro 
de   mieles   y   vinos   de   esencia   divina.. . 

Apenas    sollozan    los    tiernos    violines... 
Perfuman    los    nardos    y    blancos    jazmines 
la    exótica    alfombra    de    la    Danzarina... 


PARNASO   URUOUAVO  289 


Lavagnini  (Juan  Pablo) 


AURORA  DE  ENERO 


Filtrando   por   el   lienzo    azul    de  la   alborada 
la  luz   del   sol   de  Enero,  radiante  y  nacarada 
decora  los  frondajes  del  bosque  secular. 
Se   alegran    las    florestas   con   cánticos   sonoros, 
y  el  matinal  reflejo  de  fulgurantes  otos 
ana  una  cascada  de  luz   en  el  pinar. 

Llenándose  de  voces  las  lomas  y  bajíos, 
cargándose  de   espumas  los  lagos  y  los  ríos, 
se  hermanan  en  un  íntimo  coloquio  de  placer; 
y   entonces,    es   la   orquesta   de   nobles   soberanas 
que    vibra    triunfadora,    con    dulces    filigranas 
de   cítaras   pulsadas   por   manos  de  mujer. 

Teclado  son  las  palmas,  de  un  piano  resonante, 
por  donde  cruza  el  aura,  pausada  y  murmurante, 
cantando    las    estrofas    del    himno    matinal; 
y   el   eco   de   mil   voces,   mezclándose,   se   aleja 
perdiéndose  en  la  altura,  lo  mismo  que  una  queja 
que    exhala,    enamorada,    el    alma    virginal... 

Parniso    uruguayo. 19 


290  ANTONIA    ARTUCIO     FERRE1RA 

Al  pie  de  los  montículos  se  abrazan  amorosas 
las  lianas,  las  anémonas,  las  dalias  y  las  rosas, 
abriendo  sus  capullos  al  beso  de  la  luz; 
y  en  copas  de  esmeralda,  los  dioses  de  la  fronda, 
libando  dulce  néctar,  se  embriagan  en  la  onda 
que  gime  perfumada,   sutil,   en  el  sauz... 

La  niebla  agita  el  manto  de  sus  flotantes  tules 
y  deja  en  cada  rama,  coqueta,  los  azules 
girones  de  sus  gasas  que  hiere  luego  el  sol; 
y,  orlando  las  más  altas  diademas  del  boscaje, 
se   adueña,    triunfadora,    del    cielo    y   del   paisaje, 
fundiéndose  en   el  rojo   rubí   del  arrebol. 

La  fiesta  de  la  aurora,  se  inicia    entre  primores 
no  hay  copa  sin  murmullos,  ni  lagos  sin  colores, 
ni  valle  que  no  tenga  rocío  en  cada  flor... 
Más  puro  que  los  castos  idilios  medioevales, 
el  campo  ofrenda  el  mágico  tesoro  de  sus  chales... 
¡La  Tierra  es  una  novia,  v  el  alba  es  el  Amor! 


PARNASO   URUGUAYO  291 


Lujambio  de  Mecías  (María  J.) 


AL   DOLOR 


¿  Quién   esquiva  los   bárbaros  hachazos 
de    tu    mano    inflexible...?    ¡Oh,    Soberano: 
dueño  y  señor  del  corazón  humano, 
su  ilusión  más  querida  haces  pedazos... ! 

¿Quién  puede   contra  ti?   ¿Quién  de  tus   brazos 
resiste  la  presión,  ñero  tirano...? 
I  Oh,   Dolor :   yo  también   sé   que  es   en  vano 
luchar  contra  el  poder  de  tus  zarpazos! 

...Y  yo  te  llevo  aquí,  dentro  del  alma, 
donde  jamás   de  atormentarme  deja 
tu  impiedad,   que  mató  mi  fe  y  mi  calma; 

¡yo,  que  amando  en  silencio,  hasta  el  delirio..., 
ni  aun  el  triste  consuelo  de  la  queja, 
tengo,  en  medio   de  mi  áspero  martirio  1 


292  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Magri  (Valeriano) 


CUANDO  YO  SEA  ACADÉMICO... 


Respondiendo  a  mi  lema:  «Vivir  sin  viejas  formas», 
ajustaré   los   textos   a  un   estilo  moderno, 
— en   el   que  no  hay  un  fin  mezquino  o  subalterno — 
y  esbozo  aquí  una  parte  de  mis  grandes  reformas: 

Se  escriben  con  minúscula:  todos  los  prosaísmos 
verbi-gracia :    política,    zapatos,    calles,    hormas : 
también  van  con  minúscula:   los  refranes,  las   normas 
vulgares    que    blasonan    de    grandes    aforismos. 

Se  escriben  con  mayúscula:  los  nombres  de  poetas, 
los  de  aquéllos  que  sueñen  con  gentiles  Julietas 
que  en  las  noches  de  luna  conceden  dulces  citas; 

todo  lo  que  se  forme  de  seda,  sol  y  rosa; 
lo   que    librado    se   haya    de   la   «mezquina   prosa», 
jy   los    nombres   de   todas    las   mujeres   bonitas  1 


PARNASO    URUGUAYO  2Q3 


Manacorda  (Telmo) 


EN  ACCIÓN  DE  GRACIAS 


Por  toda  la  Belleza  de  las  cosas 
y  toda  la  Alegría  de  la  Vida; 

por  el   Supremo   Amor; 
por  toda  la  blancura  de  las  rosas 
y  toda  la  Harmonía  bendecida, 
¡muchas  gracias,  Señor! 

Por  todos  los  azules  de  los  Cielos 
y  todas  las  tristezas  olvidadas 

del  pobre  Soñador; 
por  todos  los  pasados  desconsuelos 
y  todas  las  canciones  malogradas, 
I  muchas  gracias,  Señor! 

Por   todas    las   celestes   margaritas 
y  todas  las  tremantes  oraciones 

del  presente  mejor; 
por  todas  las  quimeras  infinitas 
y  todas  las  posibles  devociones, 
¡muchas  gracias,  Señor! 


294  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 

Por   todas    las    gloriosas    primaveras 
y  todos  los  palacios   encantados 

que  ignoran  el  Dolor; 
por  todas  las  solares"  cancioneras 
y   todos    los   crepúsculos    dorados, 

¡muchas  gracias,  Señor  1 

Por  toda  la  Belleza  y  la  Alegría; 
por  toda  la  Bohemia  y  el  Amor; 
por  toda  la  Esperanza  y  la  Poesía, 
— por  toda  la  Esperanza,  todavía..., — 
(muchas  gracias,  Señor! 


PARNASO   URUGUAYO  295 


Mestre  de  Silva  (Concepción) 


EL  PENSAMIENTO 


(FRAGMENTO) 


En   la    orilla   del    mar,    suave   murmullo, 
como  aleteo  de  estrellas,  que  a  porfía 
en  el  profundo   azul  brillan  un  punto 

en  la  noche  sombría, 
o  cual  susurro   de  ondas  misteriosas, 
se    escucha    en   el   instante :    vaporosas 
nereidas,   ondinas  y  sirenas 
se  asoman   a  la  tersa  superficie, 

sonriendo  de  alegría: 

y  las  ondas  serenas 
suspenden  su  canción,  borran  su  espuma; 
la  nube  vagarosa,  se  detiene 
en  el  espacio  azul  del  firmamento, 

deshaciéndose   en  bruma; 
y,  desde  las  alturas  donde  tiene 
su  morada  de  luz,  en  suave  aliento 
a  escuchar  su  murmullo  viene  el  viento: 


296  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

«Soy   el   rayo   de   luz    resplandeciente 

de  la  razón  humana: 
el  «fíat»,  pronunciado  en  la  temprana 
edad  de   la  Natura  omnipotente, 

cuando  un  soplo  de  Vida 
agitó  a  la   Creación,   inanimada 
mezcla   de   luz   y   sombra,    confundida 
en  el  oscuro  abismo   de  la  mente... 
Libre,   cual   cóndor   en   la   enhiesta  cumbre, 
como  el  águila  audaz,   mi  vuelo  nada 
podrá  en  el  mundo  detener.  La  lumbre 

de  mi  rayo  ligero 
el  éter  ilumina  y  el  abismo. 
Para  mí,  no  hay  tiranos  ni  opresores, 
ni  cadenas  pesadas  que  me  liguen: 

es  mío  el  mundo  entero: 
mi«-  alas  son  de  etéreos  resplandores, 
es    mi    morada — mi    imperial    palacio — 
el    cráneo    humano,    de    infinito    espacio, 
y  es  mi  corcel  el  aire  pasajero.» 


PARNASO    URUGUAYO  297 


Miláns  (Aícides) 


EL   RETO 


Como  rendido  os  ama,  Doña  Elisa, 
mi   ardiente    corazón    enamorado, 
saber   quisiera   si   hay   algún   osado 
rival  que  baje  a  una  galante  liza. 

Y  siendo  vuestro  nombre  mi  divisa, 
a  mi  filosa  espada  lo  he  confiado; 
porque   mi   espada   nunca   ha   rechazado 
la  guarda  de  una  bella  Monna  Lisa. 

Por  eso,  pues,  que  tome  el  contrincante 
este  soneto,  como  un  blanco  guante 
que  a  su  rostro  le  arroja  un  caballero: 

¡  que,  si  no  se  desdice  de  su  casta, 
con  este  reto,  mi  señora,  basta 
para  que  saque  a  fulgurar  su  acero ! 


298  ANTONIA     AR  TUCIO     hERRtIRA 


MI   BURGUESITA 


Yo  tengo  una  burguesita 
tan   frágil   y   tan   bonita, 
como   fina  figurita 
de    Boticelli    o    Doré; 
burguesita   a    quien   brindé 
la  flor  de  mi  corazón 
— flor  que  es  el  rojo  florón 
de  mi  lírico  blasón — . 

Tiene  unos  ojos  serranos, 
suave   tez    y   blancas   manos 
que  más  parecen  galanos 
piropos    de    un    madrigal. 
Es  joven   y   espiritual 
y  es  tan  jovial  y  graciosa, 
que   más   parece    una   rosa 
fresca,  pura  y  olorosa. 

Cuando   camina,   su  pie, 
más  que   andar,   parece   que 
diera  pasos  de  minué, 
por  lo  leve  y  lo  sutil. 
Su  voz,  es  voz  de  marfil; 
y,   completando    el   encanto, 
su  palabra  es  como  un  canto 
que    arrullara   mi    quebranto. 

Es  la  gatita  minina, 
o,   más   bien,   la  figulina 
de  la  novela  hialina 
de  mi  aventura  de  Amor. 


PARNASO    URUGUAYO  299 


La  que  brinda  al  soñador 
Rey  Mago  de  mi  lirismo; 
la  mirra  de  su  erotismo 
y  el  clavel  de  su  idealismo. 

I  Mi  burguesita!  Mi  buena, 
mi  ensoñadora  sirena 
que  en  el  jardín  de  mi  Pena 
pasea   su    ensoñación... 
¡Burguesita,  que  es  canción, 
que  es  flor,  es  ave  y  estrella, 
y  en  cuya  frente  destella 
el  Ensueño    su  luz  bella...! 


300  ANTONIA    ARTUCIO    FERRE1RA 


Morador  (Federico) 


EL  CHISME 


¡Todo  el  mundo  lo  sabe,  todo  el  mundo  lo  sabe! 
Nos  oyó  una  niñita;   se  lo  dijo   a  su  madre... 
Cuando  nos  dimos  cuenta,  ya  era  tarde,  muy  tarde. 
Todas   las    campanitas   del   pueblo   lo   decían 
con  palabras   cobardes. 

La   imprudencia   consiste    en   no    haber  ocultado 
las  miradas  que  abrieron  las  rosas  de  la  carne... 

¡Vamos  corriendo,  vamos  a  decirle  a  la  Virgen, 
— que  por  algo  Ella  es  Madre — 
si  nos  podría  hacer  la  gracia  de  ocultarnos 
a  todas  las  miradas,   en  la  calle...! 


PARNASO   URUGUAYO  301 


DESTINO 


Todavía  era  el  lírico  reinado  del  gran  Hugo. 
Junto  al  robusto  tronco,  era  de  verse  cómo 
nacían  los  poetas,   espontáneos,   ingenuos 
e  iguales  ante  Dios,   como   nacen  los  hongos. 

En   las    antologías,    un   bisabuelo   mío 
que  está  inscrito  en  Marsella:  Monsieur  Joseph  Autran. 
expone    sus    poesías    infladas    y   tremendas, 
con  algo  de  oratorio  y  de  sacramental. 

Era  un   gran    navegante,    era   un  poco    hugonote, 
se    dejaba    decir    «el    Poeta    del   Mar»... 
— ¡Oh,  bisabuelo  mío:  tal  como  yo  te  veo, 
en    las    antologías   mis    nietos    me   verán. 

Y  dirán:  '<Estc  fué  el  señor  Federico 
Mu: ador,    el   poeta,    aquel    loco    de   atar». 
Y    es    posible    que    alguno,    destinado,   se    atreva : 
«¡Quién  fuese  aventurero,   medio   loco  y  poeta, 
como    era    aquel    viejito    abuelo    de   papal» 


302  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Onetti  (Carlos  María) 


STELLA  MATUTINA 


1  Cuando   se    encuentra   el   alma   obscurecida 
por  la  tristeza  o  la  melancolía, 
si  levanto   los   ojos   y   te   encuentro, 
todo    se    va,    Stella    Matutina! 

¡  Cuando  se  encuentra  el  alma  desbordante 
por  infernal   o   báquica   alegría, 
si  levanto  los  ojos  y  te  encuentro, 
todo    se    va,    Stella    Matutina! 

i  Eres  reposo  entre  el  fulgor  que  hiere; 
en  la  negra  caverna,  llama  viva: 
detrás   de   tus   destellos    eucarísticos, 
todo  se  va,   Stella  Matutina! 


PARNASO   URUGUAYO  3C3 


Parodi  Uriarte  (Esther  R.) 


LOS  OJOS  DE  Mí  XOVIO 


Hay  en   ellos   ternuras   y  pasiones, 
no   hay  nada  más   hermoso   ni   más  santo: 
¡los   ojos   de   mi   novio    brillan   tanto..., 
cual  un  incendio  cruel  de  corazones! 

En    el'os.    penas    y    tristeza      agobio  i 
en   ellos    c  i    mi   alegría: 

¡porque,   aun   siendo   de   noche,   canta  el   día 
en  los  divinos  ojos   de  mi   novio! 

¡Con   ellos   canto,    río,   lucho   y  sueño; 
ante   pilos   me   he   inclinado,   reverente; 
no   he  visto   sol   más   claro,  más   ardiente 
que  los   divinos  ojos  de  mi  dueño ! 

¡Quiero   alejar   de   mi   alma   todo   oprobio; 
trocar   sombras   de   duelos   y   tristezas, 
por    promesas    de    luz... — dulces    promesas 
que  me  ofrecen  los  ojos  de  mi  novio — ! 


304  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


LA   CRUZ... 


¡Deja  vendar  tus  ojos...!  No  verá  los  pantanos 
aquél   que   ciego  ascienda  la  cuesta  de  la  Vida; 
en  tinieblas,  no  puedes  presentir  la  caída... 
¡Será  más  llevadera  la  cruz,  a  cuatro  manos! 

¡Deja  vendar  tas  ojos...l  Vigilaré  tus  pasos; 
yo  soy  el  fuerte  roble.   ¡Apóyate,  no  temas! 
No  me  quiebran  los  vientos  de  duros  anatemas.. 
¡Será  más  llevadera  la  cruz,  a  cuatro  brazos! 

La  Vida  es  cruenta  lucba...  ¡Deja  caer  la  venda... 
En  la  cima  más  alta,  puedes  armar  tu  tienda... 
No  sueñes  con  placeres,   ni  sueñes  con  agravios.. 

Y    peregrinaremos...    Para    evitar   tropiezos, 
sacude  las   sandalias;   después,   dame   tus  besos... 
¡Será    más   llevadera  la   Vida,   a  cuatro   labios...! 


PARNASO    URUOUAYO  305 


Paseyro  (Ricardo) 


EL  TRIUNFO  DEL  MAL 


La  realidad  del  mundo  es  la  inconsciencia; 
el   engaño,   lo   real  y  lo  más  cierto; 
es  pompa  de  jabón   nuestra  existencia, 
y    el    alma   buena    un    ataúd   abierto... 

En  el  mundo,  es  el  Mal  el  Rey  del  Todo; 
la  Virtud    y   el   Deber   dan  pesadumbre; 
el  alma  buena  se  hundirá  en  el  lodo, 
y   el   alma  abyecta   trepará  a  la   cumbre... 

¡También  en  el  Amor  hay  mal  confeso: 
si   miente   el   corazón,   que   el  labio   no  hable; 
el  cariño  es  ficción;  cicuta,  el  beso, 
y  el  juramento  maldición  amable ! 


Parnaso    uruguayo. — 20 


306  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Pereda  Valdés  (Ildefonso) 


CIELO   DÉ   MAYO 


Cielos    azules    y    campos   verdes, 
nubes  rosadas,  y  en  los  trigales 
las   amapolas. 

El  agua  es  clara;  el  viento  es  leve; 
hay  mariposas;  en  los  manzanos, 
pájaros  verdes. 

La  fruta  cuelga,  madura  y  fresca; 
y  las  abejas  en  los  panales 
revolotean... 

El  Sol  es  fuerte;  la  Vida  es  buena; 
todos  trabajan...   Sólo  mi  alma 
vagabundea... 


PARNASO   URUGUAYO  307 


Frente  al   mar  apacible,   mi   alma  se  desnuda... 
Yo  la  veo  de  miedo  y  de  piedad  temblar: 
porque    nunca   he    sentido    la   pequenez   humana 
de  un  modo  tan  preciso,  como  frente  a  la  mar... 

Las  olas  voluptuosas,  quieren  robarme  el  alma, 
y  llevarla  de   arrastro,   quién   sabe  a   qué  lugar... 
(Como  mi  pobre  alma  es  un  alma  viajera, 
gustoso    aceptaría    la    invitación    del    mar.) 


308  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


Pereira  Rodríguez  (José) 


EL  MADRIGAL   IMPOSIBLE 


Mi   corazón   anhela   decirte   un   madrigal, 
todo  triste  y  suave,  todo  sentimental; 

pero  el  caer  del  agua,  la  tristeza  del  día, 
este    romanticismo    y    esta,   melancolía 

detienen  las   estrofas,   hieren   el   corazón 
y  hacen  brotar  la  pena  de  mi   desolación... 

Aunque  todo    es   prosaico   esto   que  me   rodea, 
espero  con  anhelo  que  se  acerque  la  Idea 

para   dictarme   versos   musicales   y    extraños 
en  que  rían  y  canten    nuestros  primeros  años... 

Recuerdo  nuestros  días  infantiles,  y  quiero 
derramar  mis  dolores  en  un  llanto  sincero... 


Se   detiene   temblando   todo   mi   pensamiento 
a  escuchar  el  murmullo   resonante   del  viento, 


PARNASO   URUGUAYO  309 

y  mis  ojos,  en  vano,  buscan  la  golondrina 
que   debiera   traerme   una  carta   divina... 

Mas  esta  lluvia  lenta  tiene  un  sonar  tan  suave... 
Y  luego,  esa  campana,  severamente  grave, 

que,  tarde  a  tarde,  canta  su  vibrante  cantar, 
en  medio   de  esta  calma    ha  empezado  a  sonar. 

Como  siempre,  me  deja  la  tristeza  lejana 

de  no  estar  cerca  tuyo,  ¡oh,  Romántica  Hermana...! 

...El  corazón  quería  decirte  un  madrigal, 
todo  triste  y  suave,   todo   sentimental; 

i  pero  el  caer  del  agua,  la  tristeza  del  día, 
este    romanticismo    y    esta   melancolía 

detuvieron  los  versos,   hiriendo   el  corazón, 

que  sangró,   lentamente,   su   sangre  de  Ilusión...! 


310  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Pizarro  (Domingo  L.) 


MIS  LIBROS 


I  Cuánto  tiempo,  cuánto  tiempo  que  a  mis  ojos  nada 

[dicen 
esas   hojas,    hoy    cubiertas    de    indecisa   palidez  1 
Al  tocarlas,  desde  el  alma  mis  ensueños  las  bendicen,, 
porque  fueron   los  motivos   de   su  célica   embriaguez.,. 

Ya  los  rasgos  de  sus  letras  se  borraron  tristemente, 
como    Hadas    caprichosas,    aburridas    de    mi   afán... 
¡Mas  sus  besos  prodigiosos,  recogidos  por  mi  mente, 
son  cautivos  adorados,  y  jamás   escaparán...! 

j  Oh,  mis  libros,  compañeros  que  en  la  era  venturosa 
ofrecíanme   su   aliento   de   sublime  inspiración...  1 
¡Son  voceros  de  una  nueva  Religión  extra-gloriosa, 
que  despierta  en  lo  infinito  de  mi  enfermo  corazón  I 


PARNASO   URUGUAYO  311 


Pollo  Darraque   (Ricardo) 


SALMO  A  LA  VIDA 


i  Qué  ganas  de  vivir...!    [Cuánta  ternura! 
I  Qué  dulce  ensoñación,   sacra  y  bendita  1 
I  Cómo   entona  sus   himnos   la  ventura ! 
¡  Cuánto   azul    en   la   bóveda   infinita...! 

i  Qué  dulce  placidez,   qué  grata  calma; 
qué  tiernas  y  harmoniosas  sensaciones...! 
I  Oh,   qué   dulce  y   qué  bello  es  tener  alma, 
y  en  la  mente   sagradas  ilusiones...! 

¡Qué  herniosa  es  la  esperanza...!   ¡Qué  sentida 
el  ansia  de  vivir,  que  rumorea...! 
I  Qué  bella  y  qué  graciosa  es  la  Vida; 
qué  grande  y  qué  sublime  es  la  Idea...! 

j  Cómo   encanta  acuciar  el   pensamiento  ; 
cuánta  dicha  pensando   el   ser  alcanza...! 
|  No    se    puede   albergar    un    sufrimiento, 
mientras  pueda  evocarse  una  esperanza! 


312  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 

I  Qué  injusto  es  acusar  a  la  existencia, 
cuando  hay  canciones,  risas,  frutos,  flores..., 
cuando  hay  sueños  que  pueblan  la  conciencia, 
y  hay  mujeres  y  pájaros  y  amores...! 

I  Cuando  hay  auras,  colinas  y  torrenfes 
y  selvas,   y   en  las  selvas  muchos  nidos...! 
I  Cuando  en  frutos  estallan  las  simientes, 
y  el  corazón  arrulla  con  latidos...! 

I  Qué  injusto  es  acusar  a  la  existencia! 
Nada   son    el   pesar   y   el   sufrimiento, 
cuando,  sobre  ellos,  fulge  en  la  conciencia 
un  iris   eternal:   el   Pensamiento... 

¿Para  qué,  gestar  nada  en  las  maldades? 
Las    penas    deben    ser   siervas    sumisas... 
¡Todo    mal,    se    combate    con    bondades; 
todo  bien,   se  hace   eterno   con  sonrisas...! 

¡La  Vida  siempre  al  Bien  un  salmo  entona: 
cobarde  es  quien  del  Mal  no  sabe  hurtarse: 
hay  más  Vida  en  quien  ríe,  en  quien  perdona, 
que   en  aquél   que  alza   el  puño   por  vengarse.. 

Cuando  en  lugar  de  flores,  hay  abrojos; 
cuando  al  Bien  le  suceden  los  agravios, 
al    contraer,    para   llorar,    los    ojos, 
¡distendamos   la   risa   entre   los   labios...] 

¡La  Vida  es  bella;  es  grato  su  miraje; 
hagamos  que  su  Amor  al  ser  envuelva : 
de  joven,  con  las  tintas  del  paisaje; 
de  viejo,   con  las  galas   de  la  selva...! 


PARNASO   URUGUAYO  313 

— ¡Oh,   qué   gratos   son,   Vicia,    tus  consuelos, 
con   tus    risas,    tus    cantos,    tus  placeres, 
con  tu  Sol,  con  tu  Luna,  con  tus  Cielos 
con  tu  Amor,   con  tu  Ensueño  y  tus  mujeres...! 

I  Oh,  santa,  maternal,  sagrada  Vida, 
que  todo   lo  fecundas  y  lo  creas: 
sólo  en  ti,  lo  sublime  y  grande  anida...! 
| Vida.    Madre    Inmortal;    bendita    seas...! 


314  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Ramírez  Noblia  (Solano) 


MI  DIVISA 


Es   preciso    luchar   para    ser   hombre 
y    ennoblecer   la   condición   humana: 
¡éste  es  el   solo   y  eterna!  renombre 
que  laureará  los  genios  del  mañana! 

¿La   forma   de   ser  hombre?   Emanciparse, 
hasta    hacerse    en    sí    mismo    soberano; 
¡y,  solo  y  sin  ayudas,  levantarse 
hasta  tocar  el  cielo  con  la  mano! 

De  todas  las  humanas  ambiciones, 
debe   ser   ésa  la  ambición   más  santa; 
¡nadie    ostenta   más   límpidos   blasones 
que  el  que  a  su  propio  esfuerzo  se  levanta! 

Yo  bien  sé  que  en  las  zarzas  del  camino 
se  deja  lo  mejor  de  la  existencia, 
y  que  hay  en  las  traiciones  del  Destino 
no  sé  qué  loca  y  ciega  persistencia; 


PARNASO   URUGUAYO  315 

y,  cual  sin  tregua  la  carcoma  lidia 
para  horadar  el  corazón  del  roble, 
así  trabaja  la  feroz  Envidia 
por  lapidar  la  aspiración  más  noble... 

¡Empero,  es  menester  alzar  la  frente, 
y  con  el  fuego  de  la  propia  idea 
provocar  la  vorágine  potente 
que  las  tinieblas  del  error  clarea  I 

[Nunca   el   dogal   de   torpe   conveniencia 
ni   el   furibundo   «¡  ahú  I»   de  los  perversos 
acallarán   la    férvida   vehemencia 
del  toque  de  «¡Adelante!»  de  mis  versos! 

Y    ora   cayendo,    luego   levantando, 
sin,  ni  un  instante,  rehuir  la  liza, 
¡  iré  hasta  el  fin,  mis  sueños  tremolando : 
que  «¡Siempre  hacia  adelante!.),  es  mi  divisa. 


316  ANTONIA     ARTUCIO    FERREIRA 


Rodríguez  Pintos  (Carlos) 


SI  YO  FUERA  UN  GRANITO  DE  ARENA. 


Si  yo  fuera  un  granito  de  arena, 
menudito    y    dorado, 
pediríale   al   viento 
me  llevara  cargado. 

Entraría  travieso  en  tu  casa, 
y  en   el  hueco   mullido 
de  tu  almohada  de  pluma, 
me   estalla   escondido. 

Y  sería    chiquito...,    chiquito... 
Y   te    oiría   rezar   en    voz   baja: 

« — ¡Por  mi  pobre  Poeta,  Dios  mío, 
que  está  tan  sólito !» 

A  mi  playa  vestida  de  sol,  volvería, 
bobo  de  alegría... 

Y  al  mirarme  brillar  en  la  orilla, 
se  diría  la  gente  ignorante: 
«¿Qué  tendrá  aquel  granito  de  arena, 
que  parece  un  diamante?» 


PARNASO   URUGUAYO  317 


Segundo  (José  P.) 


ESTOY  TRISTE 

Hoy,   no    quiero   que   nadie   me  vea,   ni   me   hable... 
Estoy  triste...  Sin  tregua,  parece  atroz  la  lidia 
de  cada   día...    Ahora,   me   siento  miserable: 
¡y  todo,  hueco  y  vano  a  mis  ojos,  fastidia...  1 

¡Déjame!  ¡Vete  pronto!  El  alma  que  despierta, 
se  ha  hallado  para  siempre   sin  órbita  ni  centro... 
¡Déjame   solo,    solo...!    Voy   a   cerrar  mi   puerta, 
para  que  nadie, sepa  lo  que  sucede  dentro. 

Con  los   ojos   en  lágrimas,   no  podré   contemplarte... 
Es  una  cosa  inútil,  pugnar  por  la  victoria; 
y,  a  pesar  de  mi  amor  por  tu  vida  y  el  Arte, 
hoy,  sé  que  es  vano  sueño  el  mismo  de  la  Gloria! 

Antes,  te  amaba:  es  cierto.  Y  he  comprendido  el  dolo 
falaz  de  la  existencia...  Mi  vida,  que  hoy  se  trunca, 
se  hace  pesada  y  triste...  ¡Quiero  quedarme  solo, 
y  que  suponga  el  mundo  que  no  he  existido  nunca ! 

De  todo  el  bien  humano,  trivial,  hago  renuncia... 
Soy  un   extraño.   Acaso  parezca  un  fratricida: 
I  y  es  que  una  voz,  solemne  y  grave,  al  fin  me  anuncia 
la   irremisible    y   torpe    derrota    de   la   Vida...! 


318  ANTONIA    ARTUCIO     FERREIRA 


Supparo  (Atilio) 


A  MI  MADRE 

El   hierro— tú    lo   sabes — se   enrojece 
y  se  ablanda  al  calor  que  da  la  fragua; 
el  agua  le  da  temple  y  lo  endurece... 
Hierro  blando  fui  yo,   tú  fuiste  el  agua. 

EL  HORNERO 

Engarzado    en    la   horqueta   de    una   rama 
que  en  línea  horizontal  se  balancea, 
el  nido   de  un  hornero  jinetea, 
seguro    del    poder   de    su    amalgama. 

Sobre   él,    en  actitud   del   que  declama 
un  himno  de  victoria  en  la  pelea, 
ríe   su   constructor,    grita,   aletea, 
toreando    al   vendaval    que    silba    y   brama... 

Fué   ese   nido,    quizás,   tosco   modelo 
de   los   ranchos   que   alzaron   los  paisanos 
sobre  las  verdes  lomas  de  este  suelo. 

Ese   noble   arquitecto   que   no   yerra, 
es  el  pico  más  hábil   de  los  llanos, 
el  pájaro  más  gaucho  de  mi  tierra... 


PARNASO   URUGUAYO  319 


Teysera  (Faustino  M.) 


DEFINICIÓN 


— ¿Sabes,    ¡oh    dulce   amigo  I,    qué    es  un   poeta?, 
ella  me  preguntó; 
la  miré  fijamente,  y  le  repuse: 
— Un  mago  artista,  un  visionario,   un  dios, 
que  concibe  como  Arte  la  Belleza, 
que  descubre   otro  Mundo   en   el  Amor, 
y  sabe   que   es   el   Hombre    . 
la  estrofa  más  genial  de  la  Creación; 
un   loco,   para  muchos   badulaques, 
y  para  la  mujer  un  soñador... 
Poetas    son    aquéllos 
que  viven  como  yo : 
¡soñando   con   la  gloria   de  los  besos 
de  tus  labios  ardientes  de  pasión...  I 


320  ANTONIA     ARTUCIO     FERRE1RA 


Trías  Dupré  (Emilio) 


FLOR  DE  SANTIDAD 


¡  Sed  paciente  y  perdonad, 
si  arrogante  aquí,  señora, 
tui  bardo,  que  canta  y  llora, 
a  vuestro  encanto  desflora 
esta  flor  de  Santidad! 

Es  sin  aroma  la  flor: 
que  mal  cuadra  a  un  amador 
ofrendaros,  Teodolinda, 
una  rosa  de  Dolor, 
si  sois  una  rosa  linda... 

Flor  que  nació  con  la  Luna, 
en  un  rincón  de  la  aldea... 
¡Santa  flor  de  mi  fortuna, 
que  es,  a  veces,  flor  de  idea, 
y  a  veces,   canción  de  cuna...! 

¡Tolerad,  si  mi  rosal 
pleno  de  rosas  se  agobia, 
y  olvidado,  un  madrigal, 
os  lo  deja  en  el  misal 
de  vuestro  ensueño  de  novia! 


PARNASO   URUOUAYO  321 


¡TODO  ES  UN  SUEÑO...! 


La  pauta  que  persigo, 
la   forma   que   acaricio,    ¿en   dónde   está...? 
¿De  dónde  viene  el  verso  que  te  digo 
—que  en  mí  naciera,  y  que  de  mí  se  va — ...? 

Este    constante    anhelo 
de  un  sueño  eterno  y  de  un  nervioso  afán; 
las  ansias   de  la  carne,   y  hasta  el  vuelo 
del   ánimo  contrito,   ¿adonde  van...? 

¡Todo   es  un   sueño;   todo 
un   sueño    es,    para    vivir   veloz: 
vivir,    para    soñar...!    (Y    de    ese   modo, 
pasa   la  Vida,  hasta  volver  a  Dios.) 


Parnaso    uruguayo. — 21 


322  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Vázquez  Ledesma  (Froiíán) 


EL  HIJO 


¡Ser  que  en  mi  ser  palpitas:  no  reclames 
tu    derecho    a    nacer...!    ¡Soy    inclemente; 
no  me  acuses,  ni  vejes,  ni  me  infames: 
debes  morir  en  tu  nativa  fuente! 

¡No    quiero    prolongar    con    mi    simiente 
el  Dolor  que  hay  en  mí...!  |  Calla  I  ¡No  clames 
por    tu    venida   al    mundo...!    Indiferente 
me   mostraré   a  los    fueros    que   proclames... 

¿Que  soy  un  criminal,  dices...?  |No  es  cierto 
Lo   sería,    si   hiciera   descendencia 
de   mi   vida,    que    no    halla   el   santo   puerto 

de  su  liberación...    ¡Y  mi   conciencia 
me  grita  que  te  trate  como  a  un  muerto : 
y  yo   entierro   tu  afán,   con  mi  inclemencia! 


PARNASO   URUGUAYO  323 

A  MI  MADRE 

En    el    día    de    su    cumpleaños. 

¡  Es  otro  año  de  vida,  que  en  tu  frente  ha  pasado 
como  un  laurel  de  Gloria  que  la  Virtud  te  ofrenda...! 
Como  otras  veces,  Madre,  hoy  no  estaré  a  tu  lado, 
ni   alegre   y   satisfecho   penetraré   en  tu   tienda... 

¡Por  defender  tus  canas,  tu  honradez,  y  tu  aureola 
de    santidad    materna,    y    el    honor    ofendido 
de  las  mujeres   todas,    una  condena  inmola 
mi  afán  de  saludarte  en  el  hogar  querido ! 

...Pero,  ¡no  importa!  Es  libre  mi  ñlial  sentimiento... 
I  Mi  cuerpo  se  encadena;  pero  no,  mi  conciencia: 
hoy,    estaré    contigo,    con   todo    el   pensamiento 
— yo,  orgulloso  de  tu  alma;  tú,  de  mi  independencia — ! 

¡Desde    la    celda   triste    de    mi   prisión   honrada, 
— que  los   canallas  temen,   y  los  cobardes   huyen, — 
va  hasta  ti  mi  recuerdo,   como  ofrenda  sagrada, 
y  los   ríos  de  afectos  que  de  mi  vida  fluyen... ! 


324  ANTONIA    ARTUCIO    FERREIRA 


Víaña  (José) 


DE  RODILLAS 


Suave    forma    que    cruzas    por    mi    vida, 
como  el  alma  errabunda  de  un  ensueño; 
adorable    quimera,    con    que    sueño 
en   noches    de   ignorado   padecer: 
¡  fija  tus  ojos  en  los  ojos  míos 
por  devolverme   la  perdida  calma, 
y   alumbra,   las    tinieblas    en    que    el    alma 
implora   de   rodillas   tu    querer! 

Sufre   calladamente   su   tristeza 
el   corazón,   latido   por  latido, 
y  ya  es  hora  que  sepas  que  he  vivido 
muriendo  desde  el  día  que  te  vi; 
¡no   esquives,   pues,   la  luz   de  mi   mirada; 
sé  más  dulce,  más  buena  y  compasiva: 
que    yo    sabré    quererte   mientras    viva, 
con  toda  la  ternura  que  hay  en  mí  1 

Mis  penas — taciturnas  mariposas — 
agrúpanse  a  la  luz  de  tu  recuerdo, 
mientras,   llorando   mi   dolor,   me   pierdo 
en  la  región  incierta  de  la  fe. 
¡  Siempre,   siempre   buscando   tu   mirada, 
he  de  seguir  las  huellas  de  tu  paso..., 
y  de  mi  triste  vida  en  el  ocaso, 
bendiciendo  tu  nombre,  moriré! 


PARNASO   URUGUAYO  325 


j  Y  aun  después  que  mi  vida  haya  cruzado 
el  umbral  de  la  Muerte  que  la  espera, 
tras  el  breve  pasaje  por  la  esfera. 
de   este   mundo   sin  luces   ni  arrebol, 
flotará  de  tu  ser  en  lo  más  hondo 
la  vibración   de  mi   doliente   queja, 
como   el  destello  que   en  la  tarde   deja 
después  de  hundirse  en  Occidente,  el  Solí 

...Porque    tienes:    del    canto,    la   harmonía; 
de   la  luz,   la  inefable   transparencia; 
de   la   Santa    Madonna,    la    clemencia; 
la  dulzura  del   niño   que  se  fué... 
Eres  como  la  luz  que  en  la  pupila 
queda  grabada  con  destellos   rojos, 
y,  aunque  se  cierren  a  la  luz  los  ojos, 
en   la  penumbra   cintilar   se   ve... 

Yo   vi,    un   día,    tu   imagen   soñadora, 
y   en   el   alma   quedóse  prisionera 
cual   una  inmaculada   ave  parlera 
que   inunda   con   sus   trinos   mi  pasión. 
Pero,    ¿qué    importa   que    en    el   pecho   vibre 
la  lírica    efusión   de   su   garganta, 
si,   por  desdicha  mía,   sólo   canta 
a   expensas    del    enfermo    corazón...? 

Tú  no  sabes  que  sufro  lo  indecible, 
y  a  vivir  como  un  paria  me  condenas: 
todas   mis   alegrías   enajenas; 
ya,  ni  tengo  el  derecho  de  vivir; 
|  que  no   es  vida,   la  vida  que  soporto 
en   esta   proscripción   desventurada...! 
¡Ilumine  la  luz  de  tu  mirada, 
la   horrible    lobreguez    del    porvenir...! 


326  ANTONIA     ARTUCIO     FERREIRA 


Villagrán   Busíamante   (Eugenio) 


LO    QUE   SOSE 


Sobre   tu    pecho    palpitante    y    *^rso, 

mi   cabeza   cansada... 
Y  tus  manos  divinas,  como  lirios, 

tan  breves   y   tan  blancas, 
posándose    en    mis    sienes,    suavemente, 

como   en  los  cuentos   de   hadas... 

Esto,  anoche  soñé...   ¡Qué  dulce  sueño! 

¡Cómo  me  acn  iciabas... ! 
I  Hubiera   deseado,   para   siempre, 

— para   siempre,    mi   Amada, — 
quedar  dormido,   en  este  -sueño  blanco, 

blanco...,  igual  que  tu  alma...  I 


PARNASO   URUOUAYO  327 


Zorrilla  de  San  Martín   (Antonio) 


EL  CORPORAL  VELERO 

El   alma    humana   vive    desterrada 
mientras   el   cuerpo  la  mantiene  asida. 
La  lucha  entre  ambos  forma  nuestra  vida: 
vencido   el    cuerpo,    el   alma    está  salvada. 

Pero   cuesta   vencer.    La  Luz   amada 
que   iluminó   la  senda   en  la  partida, 
se  apaga,   a   veces,   en   dolor  sumida, 
dejando  al  alma  ciega  y  desolada... 

¡Dichoso  el  eme,  rompiendo  los  cerrojos 
de  la  humana  prisión,  pone  sus  ojos 
fuera   del    hosco    y    mundanal    desierto: 

porque,  si  fué  su  cuerpo  carcelero, 
la  Caridad  lo  trocará  en  velero 
que  el  viento  de  la  Fe  llevará  al  Puerto  1 

i  NO  TE  APENES,  VIAJERO...! 

¡  Xo   te   apenes,   Viajero,   si    el   camino   que   miras 
perderse   en   la   distancia,   lleno   de  sombra   está...l 
¡No  te  quejes,  si  hay  zarzas  que  las  uñas  te  clavan. 
¡No  llores,  si  la  noche  te  muestra  obscuridad...! 


32S  AXIOMA     ARTUCIO     FERRE1RA 

¡Ten  Fe... !  La  Fe  es  'un  faro  que  alienta  al  caminante... 
¡Ten  Paciencia...!   La  aurora  pronto   despertará... 
La  Fe   te   dará    lumbre;    el  Amor,    Esperanza... 
Si  llevas   esas  luces   como   faros  del   alma, 
hallarás   que  las   sombras   se   disipan,   y,    en  calma, 
seguirás,    sin    tropiezos,    tu    camino    invernal... 

¿No  ves  que  si  los  fríos  del  Invierno  arrebatan 
las  hojas  enfermizas  que  arrastra  el  vendaval, 
renacen    cuando    llega    cantando    Primavera? 
¿No  sientes  que,  sin  sombras,  no  hay  ensueño  auroral...? 

¡Alúmbrete  en  la  noche  tu  misma  Fe,..!   ¡No  dudes! 
¡Mira    siempre    adelante:    no    vaciles,    jamás...! 
Y  sabe,   buen   Viajero,   que,   si  hay   noche   sombría, 
si  hay  zarzas  que  te  hieren,  si  hay  niebla  que   porfía 
por   detener   el   curso    de   tu   felicidad..., 
¡hay,   también,    alborada   que   te   anuncia   el   buen   día, 
y   luz    que    te    encamina    hacia    la    Eternidad...! 

¡Aviva  con  plegarias  tu   Fe,  que  es  un  escudo...! 
¡Lleva  un  fuerte  cayado  de  Paciencia...!  Verás 
que,    si    asciendes    con    alma    de   Sacrificio,    en   pos 
de   un   Bien   Eterno,    hollando    tu   sendero   porfiado, 
¡hallarás  en  la  cumbre  tu  esfuerzo  coronado 
por    la    Gloria    Infinita    del    abrazo    de    Dios! 


FIN 


ÍNDICE 

PRIMERA  PARTE 

Págs. 


Adxebtexcias  al  lector 7 

Agdirrezábal   (Pablo) 

Corazón 9 

Con   la   Luna. — La   Cita  Misteriosa 10 

A.GÜSTINI    (ÜELMIRA) 

Plegaria 11 

Exégesis 13 

La   Ruptura. — Las    Alas 14 

El    Cisne i  5 

La  Siembra 17 

La  Estatua 18 

Explosión. — Hacia  la  Primavera 19 

Anti:na  (José  G.) 

Responso   Pagano,   a   Rubén  Darío 20 

Artucio  Ferreira  (Antonia) 

Blanca   torre    de   quimeras 24 

Bacante 25 

Joyas    falsas 26 

Vidas   hermanas 28 

Amanecer    otoñal 29 

{Camino    de   la   estación 30 

Bakreiro  (Segundo) 

Mina 31 

Jardines  en  la  noche 33 

Bas  y  Pi  (R.) 

Epístola,  a  Manuel  Benavente 35 

A  la  Impura 37 


330 


ÍNDICE 


Paga. 

'irovas    Dolientes.— Vieja    Canción.     .     .  38 

Benavente  (Manuel) 

Ruego 40 

Canciones  Maternales.     ...  41 

El     Dolor i!.'"'-"'        43 

La   Carreta.— Atardecer.      .     .              '  '     \        45 

Julia,    «La   Melancólica» '  45 

Bianchi  (Enrique) 

La    Hora    Undosa 48 

El    Esfuerzo .     .     .     .  49 

Campos   (Ernesto  de  los) 
Oraciones  a  mi  Amada 50 

Casaravilla  Lemos  (Enrique) 

La  Definitiva  Confianza .  55 

La  Existencia ....  56 

Pan  de  Amor  y  de  Bien.     ..........   57 

Caviglia  (Buenaventura) 

Mirín. 58 

Cosme  (Bernabé) 

Páginas  Intiman     ......          .  09 

Casal   (Julio  j.) 

Nuestras   horas. 62 

Después '.     .     .  63 

La   Rama 64 

Precepto  Literario.— La  Muier  Gri?      .     .  '             65 

Castro    (Manuel    de) 

Divinidad .  67 


Isis 


68 


Delgado  (Jóse  María) 

El  primer  beso f¡9 

La   Muerte  dp   Isolda.     .......  vf) 

.  Falco  (Ángel) 

La  Lucha. 72 

Madrigales .     .     .  73 

Pascíuas     Pacana?.      .......  74 

A  Espafia. 75 

La  Levenda   del   Patriarca .  .         78 

Fernández   Ríos   (Ovidio) 

«Así  hablaba  Zarathüstra...» 89 

Las    trps    Virtudes     ...          90 

El   amor  a   lo   sencillo.— T,a    G'ona       ...  91 

El   Poema   del   Invierno .  .         92 

Lacrima? ...  04 


331 
Fágs. 

Franchi   (Alfredo   C.) 

Vanidad  de  vanidades 96 

Momento 98 

Gamba  ¡'Carlos  T.) 

Hacia    el    Abismo 99 

Castillos  en  el  aire 100 

Gaeet  y  Mas   (Julio) 

El  Ángel  Bueno.     . 102 

Evangelio    Divino 103 

Gexta  (Edgardo  Ubaldo) 

Mi  Verla!.     .  ' 104 

Primavera. — ¡Somos  Hermanos...!     ......  105 

Hep.rera  íErxesto) 

Y  dijo  el  Cóndor 107 

Invernal 108 

Himno  a  la  Juventud 110 

Ibarbourou    ("Juana    de) 

El  Sendero  Nuevo. 113 

El  Nido 114 

Raíz   salvaje. 115 

La  Hora. 116 

Rebelde. — Vr7aGarfio.         .     .          ......  117 

IzrCA  Baebat  de  Muffoz  Xme>:ez  (María  Carmt:::) 

La  Estatua 119 

Primavera 120 

Si  yo  tuviera  alas 121 

T.a=placts    'Alberto) 

Mi    Filosofía 122 

Pasan 123 

Lexci   (Cartos   Cesar) 

Silencios 124 

Gitanería 125 

Lepexa  Acevedo  (Andrés  Héctor) 

No  me  mires  así 126 

Abre  bien  la  ventana. — ¡Señor'   Cuida  por  ella...  127 

Como  los  náiaros 128 

Luisi  '(Luisa) 

Paz. 129 

Tarde  de  Ofoñ^  v  de  Domine^. — Inquietad.  131 

Martini  ~do  E.) 

El   Mar.                                     134 

Mi  corazón.    ......•.•.••••  137 

Cantinela 138 


332  ÍNDICE 

Págs. 

Mendilaiiarsü  (Julio  Raúl) 

Aix    de    Provenza.  ' 139 

Romántica 141 

Al  Frío 143 

Menendez  (Mario) 

Deseo  Lírico. * 14o 

Frente   a   "un  Mcaro 146 

Monegal  (Casiano) 

¡\    en    mis    manos    lo    ahogaré ,     .     .  147 

La  Nueva  Raza 148 

Montjel  Ballesteros  (Adolfo) 

Por  la  espina  en  la  sien 151 

Mañana  del  Parque 152 

Maünal 153 

La  Despedida 154 

Moratorio   (Orosmán) 

Rocinante 158 

En  el  doliente  adiós 159 

Nebel  Alvarez  (Miguel) 

Exhortos 161 

Nocturno 162 

ünetti  Lima  (Luis) 

Pétalos 164 

OlIver   (Juan  María)   (hijo) 

Vidas  hermanas 167 

| Hágase    tu    Voluntad...! 169 

Ese  es  el  mal  de  mi  vida 170 

Oribe   (Emilio) 

Campo 172 

Vaso   de    cristal.     .     , 174 

La   Amatista 175 

El    Nadador. 176 

Parra  y  Freiré  (Héctor) 

Regreso 178 

Tienes    ojos   profundos 179 

Tu  Llanto 180 

Peris  y  Curis  (Manuel) 

Diálogo 181 

Pasional 183 

I  Sé  siempre  así...! — La  Golondrina .  184 

Mi    Tarde 185 

Pérez  Petit   (Víctor) 

Visión  Mitológica 186 


Índice  333 

Págs. 

Pastoral 187 

Rodó  (José  Enrique) 

La  Prensa 191 

Al  Noble  Señor  D.   Carlos  Reyles 194 

A 195 

Rodríguez   (Yamandu) 

Ei  Mensaje  de  América 196 

Rodríguez  Fabregat   (Enrique) 

La  Ronda 201 

Roxlo   (Armando   Víctor) 

Carnavalesca 203 

SUPERVIELLE    (JüLES) 

Tu.   sonnsa    clara 206 

Sábat   Ercasty    (Carlos) 

La   Hora   Solitaria 208 

Invocación  a  la  Luz  de  la  Estrella 210 

ScufNCA  (Francisco  Alberto) 

Alegoría 21? 

Alma   eme    fué 213 

De   «La    Aldea   Soñarla» 214 

Silva  (Arturo  S.) 

Viaje 216 

Smois  (MelItOn  J.) 

Asi   filé 219 

Sonetino.— Cual  un  vulgar  ladrón .     .  220 

I  Oh.  Corazón,  escucha...  I 221 

Silva  Valdes  (Fernán) 

El  Cisne  Negro 222 

Torre?  Guínart  (Luis) 

I  Gracias.     Señor...! 224 

Misterio 225 

Trelles  (.Tose  .)— «El  Viejo  Pancho» 

Tristezas 227 

Cosas    de   Viejo 228 

La>  Güeva. 230 

Vadell  (Natalio  Abel) 

Mi  Capa 232 

En  la  Lucha 233 

Cristiana 234 

Vallen)  (Carlos  María  del) 

Alma    de    España 23ó 

Dualidad 236 


334 


ÍNDICE 


JPágs. 

Vicens  Thievent  (Lorenzo) 

Soledad     Emotiva.      .     .  907 

Amor   Distante.      .....''  '     '      238 

Zum  Felde  (Alberto) 

El  Solitario  llama 9  ,f) 

Sísifo.— Elegía   Heroica.      .'     \    .'     "  \     \     [                241 

SEGUNDA  PARTE 

Advertencias 047 

Acosta  y  Lara'  (Federico) 
r  loreal oaq 

Aaiorín   (Enrique  '  M.) 
Misterio 2^ 

Bastitta  (José  '  Pedro) 
La  Caperucita 959 

Bernárdez    (Juan*  Carlos) 
El  Hombre  Primitivo.     .  .     .  933 

Berta  Fernandez  (Virgilio)' 
Auto  -  bosquejo.      ...  254 

Cortinas   (Ismael) 
Aspiración.     .         ......  256 

Casas   Araüjo   (Julio) 
vieja   Casa... 257 

Candía  (Romeo  de) 
Visión.      .       .     .  acfi 

Daverio  (Latly)  '  '     '     ' 

Loto _  90- 

Impulso.     ........    \  '      ogp 

Deza    (Justo) 
Mi    Temprana     Vejez.     .     .     .  263 

Las    Alas    del     Anhelo...     .  954 

Eguia  Puentes   (Ricardo) 
iSólo  tu  corazón...  I     ....  .  265 

I  Sí...!  Me  comparo  con  el  flete...'         '.'.''  266 

Fbrreiba    (Rosendo) 
Rimas t  267 

Fernández    Ótelo    ( J. ) ' 
Del  Pasado .     .  269 

Ferreiro  (José  M.) 
Papeles   viejos 271 

Figueira    (Gastón) 
Canción    de    Noviembre.     .     .     .     .     .  272 


ÍNDICE  335 

Págs. 

Galicchio  (Domingo) 

El    Deseo 273 

Carcelera  Gentil 274 

Gallixal    (Gustavo    G.) 

Fuente    Escondida 275 

La  Muerte  de  Héctor 276 

Gómez  Haedo  (Eduardo) 
Los  Ombúes  de  «El  Talar» .      277 

Gutiérrez  (Cesar  Mayo) 
Incitación 280 

Lackoix    Esain    (Presbítero    Miguel    B.) 
Canto    al    Porvenir   de    América 282 

Larbietu  Várela   (Diego) 

Zamira 287 

La  Danzarina 288 

Lavagnini  (Juan  Pablo) 
Aurora    de    Enero.      ...  

Lujambio  de   Mecías   (María  J.) 
AI    Dolor 291 

MaGRI     I  VA]  ERIANO) 

Cuando    yo    sea    Académico 292 

Manacorda   (Telmo) 
En    Acción    de    Gracias 293 

Mestre  de  Silva  (Concepción) 
El   Pensamiento 205 

MilAns  (Alcides) 

El  Reto 297 

Mi  Bunzuesita 298 

Morador    (Federico) 

El  Chisme. 300 

Destino 301, 

Onetti  (Carlos  María) 
Stella  Matutina 302 

Parodi   Uriarte    (Esther   R.) 

Los  Ojos  de  mi  Novio 303 

La   Cruz 304 

Paseyro   (Ricardo) 
Ei    Triunfo    del    Mal 305 

Pereda  Valdés   (Ildefonso) 
Cielo    de    Mayo 306 

Pereira  Rodríguez  (Jóse) 
El  Madrigal  Imposible. 308 


336  ÍNDICE 

Págs. 


Pizarro  (Domingo  L.) 
Mis  Libros 310 

Pollo  Darranque  (Ricardo) 
Salmo   a    la    Vida 311 

Ramírez  Noblia  (Solano) 
Mi    Divisa 314 

Rodríguez    Pinto    (Carlos) 
Si  yo  fuera  un  granito  de  arena 31G 

Segundo  (José  P.) 
Estoy    triste 317 

Supparo    (Atilio) 
A  mi  Madre.— El  Hornero 318 

Teysera  (Faustino  M.) 
Definición. 319 

Trias  Dupeé   (Emilio) 

Flor   de    Santidad ....      320 

|Todo  es  un  sueño...! 321 

Vázquez  Ledesma  (Froilán) 

El  Hijo 322 

A  mi  Madre,  en  el  Día  de  su  Cumpleaños.     .     .     .       32b 

ViaNa  (José). 
De  rodillas. 324 

Villagrán  Bustamante  (Eugenio) 
Lo  que  soñé 326 

Zorrilla  de  San  Martin  (Antonio) 
El  Corporal  Velero.— ¡No  te  apenes.  Viajero...!     .       327 


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P^  ^.rtucio  Ferreira,  Antonia 

8516  Parnaso  uruguayo 

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